Apreciado Presidente:
en primer lugar, quisiera darle las gracias en nombre de Marco Pannella por su amable carta, tan cordial, que nos llegó a través de la embajada.
Sus palabras son de gran importancia para quienes como nosotros están comprometidos en el terreno de la no violencia y de la democracia. Por lo tanto, quisiera informarle de que a lo largo de las últimas semanas supera los doscientos el número de parlamentarios signatarios del llamamiento promovido por el Partido Radical para la liberación de los dos presos políticos no violentos, Luis Alberto Pita Santos y Daniel Azpillaga, y por el derecho a la expatriación de Mario Chanes de Armas. Y ello a pesar de los pocos medios de que dispone el Partido Radical transpartídico y transnacional.
Un resultado sumamente significativo, tanto por el número como por la calidad de signatarios, pero sobre todo por la variedad de horizontes, "políticos" y "geográficos" de los que proceden las respuestas. Ello significa que la necesidad de democracia, el deseo de libertad es grande en todo el mundo y no son pocos los que extienden su compromiso allende las fronteras nacionales.
Así pues, le adjunto la lista de las firmas más destacadas recogidas hasta el momento presente.
El pasado 28 de julio, en distintas ciudades del mundo (Roma, Bruselas, Praga, Bucarest, Sofía, Moscú, Kiev, Miami y Nueva York) nos manifestamos ante las embajadas cubanas, junto a los exiliados, y organizamos delegaciones de parlamentarios que -allá en donde fue posible- entregaron el llamamiento con las firmas recogidas hasta aquel entonces al embajador cubano.
Actualmente, estamos estudiando otras iniciativas para aumentar la presión internacional con respecto al régimen cubano para que emprenda realmente las reformas necesarias para que la isla pueda volver a la democracia.
La idea del llamamiento nació durante la celebración de la primera sesión del XXXVI Congreso que tuvo lugar en Roma el pasado mes de mayo.
El Partido radical ya se había ocupado de Cuba el 17 de enero de 1992, en el marco de la campaña para la abolición de la pena de muerte antes del año 2.000 solicitando -en nombre de los más de 600 parlamentarios de todo el mundo que dieron vida a la campaña- a Fidel Castro que conmutase las penas de muerte de Eduardo Díaz Betancourt y Daniel Santovenia. A parte de la carta enviada al dictador cubano celebramos una manifestación de protesta por la ejecución ante la sede de la embajada cubana de Roma. En esta iniciativa habían colaborado Miriam Acevedo -exiliada cubana, actriz- y Jorge Carruana, pintor, también exiliado, ambos inscritos desde hace años al Partido. A través de ellos entablamos relación con los exiliados cubanos del Directorio Revolucionario Democrático de Miami: Orlando Gutiérrez y Calixto Navarro quiénes participaron en el Congreso, congreso en el que se inscribieron al Partido. Actualmente otros 30 exiliados cubanos en Miami se han inscrito al Partido radical.
Sin embargo, lamentablemente, tengo que informarle que en estos momentos la situación del Partido Radical Transnacional y Transpartido es dramática.
Nuestros recursos se han agotado.
Este hecho dramático, lo es aún más si se tiene en cuenta que en este último año y medio de trabajo transnacional hemos demostrado que el partido radical transpartídico y transnacional es posible; que la labor que se ha llevado a cabo tiene un profundo significado y una gran utilidad. Los aproximadamente 330 parlamentarios de todo el mundo actualmente inscritos demuestran claramente el éxito político de la empresa y de sus potencialidades.
Por lo tanto la disolución no se debería a un fracaso político sino pura y simplemente a falta de dinero.
Estamos trabajando para intentar sensibilizar a todos los que han apoyado nuestras campañas.
El Partido radical -que vive única y exclusivamente de la contribución de sus inscritos y simpatizantes- es un ejemplo único y fuera de lo común de partido con balances públicos y transparentes.
Las palabras que nos ha dirigido me impulsan a invitarle a formar parte de este partido "nuevo" democrático y no violento.
Nuestro estatuto establece que en aquellos países que no gozan de un régimen democrático, la inscripción es gratis.
La suya, su inscripción, cobraría un enorme significado político, sería para todos nosotros un impulso más para multiplicar infinitamente los esfuerzos necesarios para proseguir en esta empresa.
Me doy cuenta de las dificultades objetivas de su situación, pero precisamente por ello le propongo hoy con más fuerza que nunca que se inscriba al Partido radical. Ser miembros de esta internacional no violenta y democrática supone la máxima garantía con respecto a las actividades que caracterizan su batalla de libertad en Cuba y para Cuba. Ser radicales significa dar la máxima publicidad política y la máxima eficacia a vuestras ideas, pensamientos, acciones. Es un acto de valor, con gran significado y grandes perspectivas.
La inscripción al Partido Radical es hoy por hoy urgente y necesaria.
A lo largo del último año y medio -desde que todos los recursos "italianos" del partido han sido invertidos en el proyecto transnacional- hemos constituido un patrimonio de enorme valor: la formación, aunque por el momento solo sea el embrión, no por ello menos evidente, de una nueva "clase dirigente" del partido "nuevo". Actualmente, forman parte de nuestro Consejo Federal unos trescientos treinta parlamentarios, residentes en 30 países y exponentes de más de 80 formaciones políticas nacionales.
El "lugar" que supone el Partido Radical es escogido como "lugar" de democracia. El Partido radical ofrece en estos momentos la oportunidad de sumar un "valor añadido" a vuestras dramáticas, trágicas urgencias nacionales. Organizarse -cada cual manteniendo intacta su pertenencia nacional- en una fuerza política no violenta, capaz de alterar el orden natural de las cosas y de vencer a los peores demonios que rondan por nuestro siglo.
Este partido puede y debe vivir, cobrando la fuerza necesaria para otorgarle solidez a su proyecto. Este objetivo requiere también vuestro compromiso. Es necesario que cada cual se convierta en »partido radical y nutra la conciencia de los demás, tal vez aquellos que más lejos están de él, sobre lo »nuevo que juntos nos proponemos crear. De vuestra acción se "beneficiaría" inmediatamente su país.
No nos queda tiempo que perder, ni recursos que invertir. Somos conscientes de haber hecho lo que estaba en nuestras manos. Hoy por hoy sabemos que, de no acontecer algo realmente extraordinario, la empresa "partido radical" corre el riesgo de fracasar y por lo tanto liquidar su propia actividad con el congreso de enero de 1993.
En estas horas, en estas semanas, tenemos que hacer un esfuerzo más. En este intento, necesitamos imperiosamente su inscripción, su acción en Cuba y más allá de Cuba.
Esperando tenerla entre nosotros le envío mis más cordiales saludos.
Emma Bonino
(Presidenta del Partido Radical)