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Agora' Agora - 18 dicembre 1989
EL PARTIDO TRANSNACIONAL - DEBATE SOBRE LA NO VIOLENCIA: INTERVENCIONES DE ANGELO PANEBIANCO Y ALEXANDER LANGER.

SUMARIO: Prosigue la publicación de las intervenciones en el debate sobre la no violencia y la huelga de hambre suscitado por el documento de Marco Pannella, Giovanni Negri y Luigi del Gatto (CR n. 8-9).

Angelo Panebianco - que escribe artículos de fondo en el "Corriere della Sera" y miembro del Consejo Federal del Partido radical - señala, basándose en el ejemplo de la masacre de Tien An Men, la ineficacia de la no violencia cuando ésta se enfrenta a un grupo compacto y ferozmente determinado.

Alexander Langer, por su parte - diuputado verde del Parlamento Europeo - afirma que el no violento debe estar dispuesto a poner en juego no sólo su salud sino también sus propias posturas y su rigidez.

LA IMPORTANCIA DE LA CAUSA-OBJETIVO

Angelo Panebianco

Politólogo, escritor de artículos de fondo en el "Corriere della Sera", inscrito al Pr y miembro del Consejo federal.

Si se me pregunta qué opino sobre el papel que las técnicas de la no violencia pueden desempeñar, responderé con dos observaciones. La primera es de carácter general (sobre la no violencia en sí), la segunda es de carácter específico (sobre el uso que e Partido radical hace de la no violencia en la política italiana). Sobre el primer punto diré que nada puede ser mitificado por un laico, ni tan siquiera la no violencia. De lo contrario estamos metiendo en la laicidad hasta a Gandhi, que sabía que la no violencia podía servir de algo al pueblo indio en su lucha contra la democracia británica (el precio, político y cultural, de disparar sobre masas inermes era demasiado alto para cualquier gobierno británico) pero huebiese sido un instrumento ineficaz contra Hitler y las S.S. Lo que quiero decir es que la valoración sobre las posibilidades de utilizar o no utilizar las técnicas no violentas de la desobediencia civil no es una cuestión de principios sino de aplicarlas en el momento idóneo, que exige, cada vez q

ue se utiliza, un análisis de costes/beneficios y un examen de la situación en la que se encuentra inmerso. Por ejemplo: la plaza Tien An Men puede entenderse como un caso paradigmático de aplicación de una estrategia no violenta que sale triunfante siempre y cuando la configuración de las fuerzas en campo responde a ciertas características; sin embargo, se convierte en una catástrofe cuando la configuración de las fuerzas cambia. Mientras la lucha en el seno del Partido comunista chino sigue abierta, Tien An Men desempeña un papel importantísimo, contribuye simultáneamente a debilitar y a paralizar el poder totalitario. Cuando cambia la coyuntura política, cuando el juego de las facciones en el seno del partido se resuelve en detrimento del secretario aperturista y a favor de los duros, en ese mismo momento, la estrategia no violenta pierde todo su valor. El resultado es obvio. A partir de este momento, lo único que se desconoce es el número de cadáveres que caerán cuando se dé la orden de fuego a discreció

n. El ejemplo trágico de Tien An Men, o incluso las relaciones entre Gandhi y la democracia británica, nos ayudan a comprender cuál es la regla que, incluso en situaciones mucho menos dramáticas, decreta el éxito o la derrota de la estrategia no violenta. Se entiende que utilizo la expresión "no violencia" refiriéndome al uso sistemático de las técnicas de la desobediencia civil, y no simplemente, de los instrumentos normales, no violentos, de la lucha política democrática. La regla puede enunciarse de la siguiente manera: la condición princiapal para que la no violencia tenga éxito depende del grado de divisiones que el no violento sabe crear/alimentar en el seno de la alineación adversaria. Si la alineación adversaria está dividida, el no violento puede explotar las divisiones, puede jugar, como se solía decir hace tiempo, con las "contradicciones" de los demás. Si la alineación adversaria es compacta, la no violencia (en el sentido estricto del término) es ineficaz y conduce a quien la utiliza (es el caso

de la huelga de hambre, por ejemplo) al fracaso. Pero para que la alineación adversaria se divida, es necesario, en primer lugar, que la estrategia no violenta esté al servicio de una batalla con contenidos claros y precisos, cuya finalidad sea obtener la victoria sobre un problema específico, y que dicha victoria sea posible, al menos desde el punto de vista abstracto. La estrategia no violenta exige, para tener éxito, que por lo menos una parte de la alineación oficial adversaria simpatice con la causa (objetivo) del no violento. De hecho, no se sompatiza con el no violento (no hay ningún motivo para ello), sino con su causa-objetivo. Resulta significativo el hecho de que el Partido radical haya obtenido sus mayores éxitos en los momentos en los que ha combatido batallas que en Italia han conseguido siempre granjearse gran número de simpatías y dividir a las "alineaciones" adversarias. Y resulta igualmente significativo que el mismo Partido radical haya asistido a la malogración de sus intrumentos de acci

ón en el momento en el que se ha volcado hacia casusas-objetivos distintos (el hambre en el mundo, la política transnacional), incapaces, por su naturaleza, de suscitar simpatías (auténticas, no de fachada) y de crear divisiones. Sé muy bien que muchos radicales no comparten mi opinión. Creen que todo depende no de la naturaleza de la causa-objetivo que va cambiando cada vez sino del hecho que han disminuido las condiciones de subsistencia de una auténtica democracia en Italia. No voy a entrar en una discusión que sería realmente larga sobre este punto ( qué es una "democracia"? en qué lugar de la tierra es posible, en el sentido enérgico de la expresión, "conocer para deliberar"?). Constato simplemente la existencia de una valoración distinta que, a su vez, procede de una opinión distinta sobre el estado de la democracia en Italia. Y, por lo tanto, aquí me paro. Convencido de que en este país, que yo considero muy "democrático" y muy poco liberal, o los radicales se asumen la defensa de los derechos indivi

duales de libertad o no lo hará nadie.

ENCONTRAR PALABRAS Y FORMAS

Alexander Langer

Ambientalista, diputado verde al Parlamento europeo, inscrito al Partido radical

Para ser "fuertes" en una acción no violenta tenemos que arriesgar: hay que jugarse algo. No sólo y no tanto la salud en un ayuno o las agresiones de la policía en una sentada, cuanto las propias posturas y la propia rigidez. Cuando el promotor de una acción no violenta como así mismo el que le ayuda conciben dicha acción como un simple "megáfono" de posturas inamovibles, casi como un instrumento para poner entre la espada y la pared a otra persona sin dejarse ni tan siquiera transformar (preocupándose sólo de contar las líneas del periódico, o los segundos en TV que "produce" la acción), el impacto no violencia corre el riesgo de caer en perogrulladas, en lo ya visto, en sospecha de instrumentalización. Los medios extremos - cuando lo son, porque no toda acción violenta comporta de por sí recurrir a medios extremos - se comprenden y se aprueban sólo al hallarse ante una injusticia realmente extrema: el padre de familia, desesperado, sin casa que amenaza con echarse de un quinto piso o el preso que recurre a

la huelga e hambre inspiran una credibilidad muy distinta de la que inspiran nuestros ayunos electorales.

Digo "nuestros", porque yo también he participado en los últimos 10-12 años en ayunos encaminados a denunciar la injusta exclusión de la gran comunicación (Tv, sobre todo) con motivo de campañas electorales o referendarias, y recientemente propuse (y realicé, con unas 70 personas aproximadamente) un "ayuno propiciatorio" de una semana, con un objetivo preciso fuertemente electoral: abrir un frente de diálogo y de posible iniciativa unitaria verde con motivo de las últimas elecciones europeas. Aunque en esa ocasión el ayuno no pretendía ser aplaudido - no iba dirigido contra nadie y no pretendía poner a nadie entre la espada y la pared, simplemente pretendía hacer que la seriedad fuera más creíble y subrayar la profundidad de un intento (convocatoria de un "concilio verde") - se trataba de una acción estrechamente vinculada a una cita electoral contingente. Me parecía desproporcionado comparado, una semana después, con los jóvenes de Tien An Men para los que el descubrimiento del ayuno y de la resistencia no

violenta se produjo en condiciones muy distintas y mucho más dramáticas.

A propósito de "drama", es lógico que la acción no violenta apunte hacia la dramatización, es un arma («pacífica!) de los pobres, que intenta sustituir aunque sólo sea mínimamente el gigantesco desequilibrio creado y mantenido por los patrones-ladrones de la información y del espectáculo, que transforman soberanamente los no-eventos en eventos, y borran y distorsionan noticias y eventos a su antojo.

Pero, precisamente por ello, creo que es menester encontrar palabras y formas, gestos y métodos nuevos para dar fuerza a la iniciativa no violenta en Italia y en Europa, que transforme y en cierta manera transfigure a quienes los practican y a quienes participan (construyendo de esta manera un vínculo de solidaridad y de interacción fuerte) y dando una posibilidad de agregación y de extensión comunicativa que ofrezca a otros la posibilidad de intervenir, asumiendo y compartiendo responsabilidades, en "grandes causas" (que son las que legitiman e incluso requieren acciones que acarrean daños físicos).

El sistema político y de los medios de comunicación en los que nos hallamos promete la máxima información y comunicación para abrumar a los destinatarios con mensajes formados por una mezcla propagandística de irrelevancia y de fraudulencia a favor de lo obvio triunfante. El ayuno, la manifestación no violenta, el silencio (tan difícil de transformarse en grito perceptible) tal vez ya no son capaces de seguir ofreciendo una especie de pilar eficaz que aspire a la espectacularidad y a la simplificación, pero no por ello han perdido la capacidad de transformar a quien recurre a él ni la capacidad de mostrar otra calidad de la verdad y de la democracia. No serán antídotos capaces de desenvenenar la mezcla, pero al igual que los estudiantes chinos tendremos que saber aguantar la derrota momentánea.

Y tal vez podamos, por nuestra parte, hacer algo para que nuestras acciones "unilaterales" y algo predicadoras sean más comunicativas. Porqué no añadir, por ejemplo, a una huelga de hambre una invitación a algún interlocutor para que dé con nosotros una larga caminata, para oir las razones de cada cual a lo largo de ésta, pelear y tal vez, hasta encontrar soluciones?

 
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