RESOLUCION A3-0392/91Textos aprobados el 14.5.92
sobre el cambio en la relación Este/Oeste y la nueva relación Norte/Sur. El papel de la Comunidad y de los Doce
El Parlamento Europeo,
-Vista la propuesta de resolución, presentada por la Sra. DURY, sobre acciones comunes de los Doce, de los países de la Europa del Este y de los países en desarrollo para intensificar la cooperación con el Tercer Mundo, (B3-059/90),
-Visto el informe de la Comisión de Desarrollo y Cooperación y la opinión de la Comisión de Relaciones Económicas Exteriores (A3-0392/91),
I. Sobre la multipolaridad y los grandes bloques regionales
1.Acoge con plena satisfacción los cambios económicos y políticos en los países de Europa Central y del Este en cuanto suponen el fin de la política de bloques vivida desde la II Guerra Mundial, cuyos efectos positivos son ya visibles en algunos países del mundo, y contribuyen a la creación de una casa común europea y a un nuevo orden internacional;
2.Considera que la desaparición de la oposición Este-Oeste pone aún más de relieve que la división del mundo hoy en día se basa en el desarrollo y el subdesarrollo, la riqueza y la pobreza, y que la relación Norte-Sur constituye la clave para la interpretación de todas las relaciones internacionales;
3.Constata que las relaciones internacionales actuales están dominadas por un mundo multipolar articulado en torno a tres ejes de distinta composición y significado (CEE/Estados Unidos/Japón) con muy definidas preferencias regionales y advierte contra los posibles riesgos que un proteccionismo intra-bloque puede suponer para 2/3 partes del mundo (Africa, Latinoamérica y Asia) sumidas en el subdesarrollo y la injusticia;
4.Constata con preocupación que, a pesar de la finalización de la política de bloques, continúan existiendo potencias militares regionales animadas por regímenes dictatoriales y armadas por países desarrollados que siguen poniendo en peligro la paz y seguridad mundiales, y se está produciendo un fenómeno de etnización de las relaciones internacionales que agravan el problema Norte/Sur y pueden impedir la consecución de un orden internacional sobre bases renovadas;
5.Subraya que los progresos alcanzados en la construcción europea (MUE, EEE) y las transformaciones en Europa Central y del Este deben implicar, para la actual Europa de los Doce, y para una futura Comunidad de más países, una iniciativa europea común en materia de cooperación Este-Oeste-Sur dentro de un amplio programa de cooperación comunitaria que equilibre el peso de los demás bloques regionales y suponga un reparto de responsabilidades y cargas por parte de los países industrializados, los países del Este y los del Sur;
6.Estima que, para ello, y a pesar de los avances desde la entrada en vigor del Acta Unica, la Comunidad debe realizar reformas importantes a nivel institucional que permitan responder a las exigencias de una política exterior y de seguridad comunes y que coordine la política de cooperación al desarrollo como parte integrante de la proyección exterior de la Comunidad con el fin de actuar en la escena internacional con una influencia comparable a su importancia;
7.Está convencido de que la Unión Política, la Unión Económica y Monetaria y el Mercado Unico Europeo son procesos íntimamente ligados que pueden convertir a la Comunidad en un interlocutor y negociador a nivel internacional con respecto a terceros países y organizaciones y foros internaciones (ONU, FMI, Banco Mundial, GATT) para definir acciones en torno a democracia, derechos humanos, desarrollo, medio ambiente, desarme y relaciones comerciales interregionales;
8.Opina que una iniciativa comunitaria Este-Oeste-Sur debe tener un enfoque mundialista y junto a los actuales intereses prioritarios europeos (Europa Central, CSCE, Mediterráneo y Oriente Próximo) debe existir una mayor voluntad política respecto a Africa, América Latina y Asia;
9.Considera que esta iniciativa comunitaria Este-Oeste-Sur debe contribuír a la regeneración o vinculación de los polos regionales del Sur (CEDEAO, SADCC, South Pacific Forum, CARICOM, Mercado Común Centroamericano, ASEAN, Consejo de Cooperación del Golfo, etc), a salvaguardar el medio ambiente, a establecer un mecanismo que permita estabilizar los precios de las materias primas en los mercados mundiales, a regular el comercio internacional en favor de los países en desarrollo, a controlar el tráfico de armas y de drogas, y estimular un desarrollo equitable y sostenido del Este y del Sur tras una seria reflexión del modelo de desarrollo y cooperación europeo seguido hasta la fecha;
II. Sobre la política de desarrollo y la cooperación Este-Oeste-Sur
10.Es sensible a los temores y dudas manifestadas en todos los foros internacionales por los países en desarrollo en torno al posible trasvase o desvío de ayudas previstas para el Sur hacia el Este europeo debido a la rapidez con que las ayudas se han movilizado;
11.Está convencido de la oportunidad y de la necesidad de las ayudas a los países del Este por parte del Grupo de los 24; considera que la cooperación financiera y técnica debe mantenerse para el apoyo de las transformaciones económicas y democráticas, y debe estar acompañada de una mayor cooperación cultural y medioambiental;
12.Lamenta que, en contraste con estas ayudas, exista una falta de preocupación económica y política de muchos países, instituciones financieras e inversores privados hacia, sobre todo, los países de Latinoamérica y Africa y deplora las reticencias de evocar los problemas Norte/Sur en el Grupo de los 7, y la falta de acuerdos sobre los problemas de los países en desarrollo en los distintos foros internacionales (materias primas, endeudamiento, GATT);
13.Comprueba que:
-los valores fijados por la ONU del 0,7% del PNB del mundo desarrollado en favor de los países en desarrollo y el 0,15% para los PMA, aún no han sido alcanzados por el conjunto de los países de la OCDE (0,36% del PNB) y sólo tres miembros de la CEE han cumplido el objetivo; el valor de la ayuda bilateral de los Estados miembros de la CEE unido al de la ayuda comunitaria no llega al 0,5% del PNB,
-el esfuerzo financiero internacional bilateral y multilateral realizado hasta la fecha por los países del Grupo de los 24 hacia los países del Centro y del Este de Europa se eleva al 1% del conjunto del PNB de aquéllos,
-en 1989 sólo 1/5 de las inversiones privadas se destinaron a los países en desarrollo,
-la inversión privada se ha desentendido de las regiones más necesitadas del Este y del Sur ante el contexto generalizado de deuda externa, la falta de garantía para las inversiones, la incertidumbre política y la violencia social,
-la transferencia de recursos del Sur al Norte debido al servicio de la deuda equivale a la ayuda pública a los países del Este;
14.Afirma que, hasta la fecha actual, es prematuro concluir que la ayuda pública bilateral y multilateral al Este se esté produciendo en perjuicio de los países del Sur pero insiste en subrayar que, por principio, la ayuda concedida por la CE y los Estados miembros a la Europa del Este no debe repercutir en el presupuesto para colaboración al desarrollo, con la excepción de los países que, por su nivel de desarrollo, satisfagan los criterios ODA;
15.Celebra la intervención del BEI en los países del Este de Europa y recuerda que el Parlamento Europeo ha pedido en numerosas ocasiones al BEI una modificación de sus estatutos para que intervenga en otras partes del mundo, sobre todo en Latinoamérica; pide, por ello, al Consejo de la CEE que inste al Consejo de Gobernadores del BEI a que inicie los procedimientos apropiados para intervenir en otras partes del mundo;
16.Opina que los riesgos para los países del Sur no provienen tanto del montante de las sumas de capitales como de otros factores a los que debe hacer frente la comunidad internacional en su conjunto, y la CEE en particular, como la formación de grandes bloques regionales, el futuro de la Ronda Uruguay, el SPG, la reforma de la PAC y el acceso a los mercados, lo que supone, en suma, que la CEE debe proponer un nuevo enfoque a la política de cooperación al desarrollo en un contexto Este-Oeste-Sur;
17.Estima que la CEE debe tomar medidas consecuentes y positivas que atenúen los posibles efectos negativos del MUE de forma que los países en desarrollo aprovechen las oportunidades que ofrece el gran mercado del 92;
18.Acoge favorablemente el análisis contenido en la Comunicación de la Comisión de 25 de marzo de 1991 (SEC(91) 0061), en la resolución del Consejo Europeo de 29 de junio de 1991 relativa a un enfoque global entre democracia, derechos humanos y desarrollo y en la resolución del Consejo de 28 de noviembre de 1991 sobre los derechos humanos;
19.Considera que para ejecutar tales resoluciones de manera justa e imparcial es necesario que la Comisión proponga al Parlamento y al Consejo las condiciones en las que aquellas podrán aplicarse, en particular:
-la definición de los criterios y medios que piensa utilizar para evaluar el respeto de la democracia y de los derechos humanos;
-la definición de las sanciones que se aplicarán en caso de no respeto;
20.Considera que el modelo de cooperación para el desarrollo seguido hasta la fecha actual por parte de la CEE en su conjunto, de sus miembros de forma bilateral y de otros donantes bilaterales o multilaterales ha supuesto ciertos avances en la corrección de algunos desequilibrios sociales y económicos pero sus efectos se han visto mitigados por estar centrado en una ayuda de tipo asistencial que ha contribuído a veces a la aparición de un enorme déficit fiscal (enormes gastos públicos, financiación de gastos militares, infraestructuras de prestigio), un déficit medioambiental, un déficit comercial y un déficit social a causa de las medidas de ajuste estructural que se han llevado a cabo para poner remedio al endeudamiento;
21.Opina que las causas de estos déficits son de responsabilidad compartida entre los donantes del Norte y del Este y los receptores del Sur y que el recurso frecuente a las "ingerencias en los asuntos internos" ha supuesto un obstáculo importante para afrontar cuestiones fundamentales, en particular, las relativas a los derechos humanos;
22.Sugiere que el nuevo modelo de cooperación al desarrollo se inspire en una visión mundialista, elimine la vinculación de las ayudas a intereses políticos o económicos bilaterales y elimine las ayudas de tipo militar y las condiciones de las instituciones financieras internacionales cuando constituyan una limitación efectiva para el desarrollo;
23.Es consciente de las dificultades internas y externas por las que atraviesan los países del Este europeo (desequilibrio de las balanzas de pagos, endeudamiento, desintegración de intercambios comerciales regionales del COMECOM, disparidad de fronteras...) pero confía en que estas cuestiones no dificulten la cooperación con los países del Sur y hace un llamamiento a los países del Este para que mantengan al menos sus capacidades de asistencia técnica y asuman, en la medida de lo posible, y cada vez con mayor intensidad, sus responsabilidades políticas y se unan al resto de naciones en su solidaridad con los países del Sur;
24.Insta a la Comisión y a los Estados miembros a que durante una fase de transición concedan ayuda extraordinaria a los países en desarrollo que se vean confrontados a la suspensión o a una reducción sustancial de la ayuda económica y técnica de los países de la Europa del Este;
25.Pide a la Comisión, al Consejo y a los países del Centro y Este europeos, incluida la ex-URSS, que examinen conjuntamente estrategias para una cooperación coordinada en países y sectores del Sur; confía en que los países del Centro y del Este europeos jueguen un papel preponderante en las agencias y organismos internacionales (GATT, UNCTAD, PNUD, FMI, etc, etc);
26.Lamenta que la CEE, como organismo multilateral, sólo represente parcialmente a sus Estados miembros y que en asuntos de cooperación externa sólo canalice un 10-20% de los fondos de cooperación de sus Estados miembros;
27.Opina, por ello, que se hace cada vez más necesario que dentro de la CPE se avance en torno a una mayor comunitarización de la ayuda al desarrollo, se avance en los logros ya obtenidos en torno a la coordinación de las ayudas con otros donantes y se reduzca la vinculación frecuente de la ayuda, cuyo valor para el receptor es de un 20-30% menor que la ayuda no vinculada;
28.Insta a la CEE a que defina una política de desarrollo comunitaria y global que se base fundamentalmente en torno a los siguientes ejes:
-cooperación política para la defensa de los derechos humanos y la democratización,
-apoyo político a la pacificación regional,
-asistencia a las capas sociales más desfavorecidas como consecuencia del ajuste estructural (mujeres y niños),
-promoción, dentro de su seno y en otros foros internacionales, de una política comercial global que tenga en cuenta los intereses de los países en desarrollo y los de los países del Este,
-cooperación para la promoción y defensa del medio ambiente,
-refuerzo de la cooperación regional e integración económica de los países en vía de desarrollo,
-atención prioritaria a los países menos desarrollados;
29.Pide a la Comisión y al Consejo que a través de las posibilidades de cooperación ya existentes y de otras que están por diseñarse, se establezca un nuevo modelo de cooperación al desarrollo que sea el del cambio político-social que haga avanzar a los grupos y regiones más desfavorecidas, que contemple exclusivamente las necesidades de los beneficiarios, que refuerce los mecanismos de control para que la asistencia llegue efectivamente a los necesitados y que tenga en cuenta la capacidad receptiva de la ayuda por parte de los países;
30.Acoge con satisfacción los elementos positivos del Convenio de Lomé IV, sobre todo en cuanto a las medidas sociales del ajuste estructural (1.100 millones de ECUS) especialmente en lo que respecta a la protección del medio ambiente y a la impulsión de la integración regional y estima que es uno de los mejores instrumentos en la cooperación Norte-Sur; opina, sin embargo, que la Comisión y los Estados ACP tienen que hacer esfuerzos suplementarios para colmar las lagunas cuantitativas (discriminación del SPG, falta de recursos del STABEX, disminución de inversiones privadas) y cualitativas (insuficiencia del impacto ambiental, incercia administrativa);
31.Lamenta que la Comunidad Europea, en el marco de Lomé IV, no haya propuesto una estrategia de ajuste estructural que le sea propia con los objetivos principales de evitar los despilfarros de recursos naturales en el Norte, liberar el ahorro que necesitan los países del Este y del Sur y ayudar a los países ACP para que apliquen las reformas necesarias que respondan a sus necesidades específicas;
32.Estima que la asistencia técnica y financiera, las concesiones comerciales y las alzas de precios fortuitos deben estar acompañadas de transferencias de tecnologías apropiadas para complementar estas medidas;
Sobre la deuda
33.Acoge con satisfacción las facilidades de reescalonamiento de la deuda otorgadas a los países del Centro y Este europeos, incluida la antigua URSS, y contrasta estas facilidades con los escasos mecanismos puestos a disposición de los países del Sur sobre la misma cuestión;
34.Felicita a la Comisión por la decisión de condonar una parte de la deuda comunitaria a los países ACP, si bien esta medida debe ser el primer paso para la condonación de las deudas bilaterales a los países más pobres en el marco de un programa de relanzamiento financiero y socioeconómico y para promover reformas políticas y económicas a fin de administrar democráticamente los recursos disponibles;
35.Pide a la Comisión y al Consejo que promuevan, en coordinación con el Grupo de los 7, una Conferencia Internacional de condonación de la deuda, que asciende actualmente a 1,3 billones de dólares (países del Sur y del Este), en que se eliminen las causas del endeudamiento, se ofrezcan nuevas fuentes de financiación, se resuelva el problema de los precios de las materias primas, se estabilicen los tipos de interés y se promueva una democracia del ajuste estructural que elabore programas sociales (salud, educación, demografía) dirigidos a las capas de población más desfavorecidas (niños y mujeres);
36.Subraya que la movilización financiera internacional hacia los países del Este unida a las enormes demandas de capital por parte de Estados Unidos y los capitales necesarios para la reconstrucción de los países afectados por la guerra del Golfo pueden traducirse en tensiones importantes sobre los mercados internacionales de capitales que impliquen subidas de las tasas de interés, lo cual agravaría aún más la deuda de los países en desarrollo; por otra parte, considera necesaria una reducción del déficit del sector público en los países desarrollados;
37.Pide, por ello, que las movilizaciones financieras hacia el Este y las previstas para el Sur se inscriban en un marco de cooperación más amplio que combine transferencias técnicas, cambios de estructuras, formación y acceso a los mercados del Norte;
Sobre la liberalización de los intercambios, 1992 y el GATT
38.Considera que la liberalización de los intercambios mundiales necesita una profunda reflexión en torno a los mecanismos preferenciales Norte-Sur en relación con la liberalización de los intercambios con los países del Este teniendo en cuenta las consecuencias que tendrá la adhesión de algunos países de Europa del Este al SPG sobre el beneficio que obtienen los países en desarrollo de las preferencias, así como el efecto que tendrán los acuerdos de asociación con algunos países de Europa del Este en las posibilidades de venta en el mercado europeo de los productos de los países en desarrollo;
39.Recuerda que la principal reivindicación de los países del Este y del Sur es el acceso de sus productos a los mercados del Norte;
40.Constata que los mecanismos preferenciales de la CEE con respecto a las distintas regiones en desarrollo del Sur son contradictorias y que la relación preferencial prevista en el Convenio de Lomé ha tenido pocos efectos sobre los intercambios ACP y ha perpetuado el acantonamiento de los países del Sur en meros productores de materias primas;
41.Vistas las discriminaciones que introduce el Sistema de Preferencias Generalizadas entre países del Sur y del Este y su escaso beneficio para los países ACP, vistas las ventajas comparativas que el Norte tiene prácticamente en todos los bienes y servicios, vista la competencia internacional entre países del Este, del Sur y los NICs, pide a la Comisión que realice un estudio en profundidad de los mecanismos de acceso preferencial a los mercados de la CEE y tenga en cuenta, en la oferta actual del SPG, las consecuencias de la participación de los países de Europa del Este, aumentando el total de cantidades y límites máximos en la misma medida en la que se hayan concedido preferencias a estos países;
42.Estima que la Comunidad no ha respondido tadavía, en su diálogo con los países del Sur y del Este, a la forma en que evolucionará la estructura de las importaciones de la CEE y a la cuestión de si, de cara al MUE, mantendrá su actual política de importaciones, que por ahora favorece a los países ACP por motivos políticos más que por motivos económicos;
43.Pide a la Comisión y al Consejo que den un impulso político a las negociaciones multilaterales en el marco del GATT y que se mantenga en ese foro una postura coherente con las aspiraciones de los países en desarrollo, cuyo poder de negociación es cada vez menor, mediante la defensa de sus intereses;
44.Considera que la falta de un acuerdo en las negociaciones del GATT puede suponer la fragmentación del sistema económico internacional en grandes bloques comerciales regionales con riesgos de proteccionismo intra-bloque;
45.Lamenta que los intentos de liberalización del GATT se vean frenados en muchas ocasiones por la falta de entendimiento Estados Unidos/CEE, por ciertas medidas antidumping comunitarias y por acuerdos de restricción voluntaria de exportaciones (VER, Voluntary Export Restraint Agreement) y constata que, según fuentes del GATT, la CEE tiene en la actualidad la mitad de los VER suscritos por los países industrializados, un 50% de los cuales afecta a los países en desarrollo;
46.Recuerda que, según datos del Banco Mundial, si se proporcionase acceso sin trabas a los mercados de los países industrializados, esto significaría cerca de 55.000 millones de dólares de nuevos ingresos por exportaciones, lo que equivale aproximadamente a la ayuda que reciben los países en desarrollo;
47.Pide a la Comisión que desarrolle iniciativas y conceda la ayuda financiera necesaria para crear corrientes comerciales entre los países de Europa del Este con gran demanda potencial y los países en desarrollo;
Sobre el Mediterráneo
48.Opina que el Mediterráneo debe constituir una prioridad comunitaria y estima que los acuerdos de cooperación con los países del Mediterráneo y sus protocolos necesitan cambios cuantitativos (Acuerdo Regional Global, Banco Euro-Arabe de Desarrollo) y cualitativos (cooperación cultural, inmigración y cláusula sobre los derechos humanos);
49.Pide a la Comisión y al Consejo que tomen las iniciativas necesarias para la convocatoria de una Conferencia sobre Seguridad y Cooperación con el Mediterráneo;
Sobre la inmigración
50.Señala que, según cálculos de la ONU, de aquí al año 2000, 10 millones de inmigrantes del Este y del Sur pueden llamar a las puertas de la Comunidad y opina que la cuestión de la inmigración debe ser abordada de forma comunitaria y no por cada uno de los Estados miembros; pide a la Comisión que examine las posibilidades de una mayor cooperación para el desarrollo económico de los países más afectados por la emigración;
51.Subraya que la Comunidad debe ser consciente de la relación entre proteccionismo e inmigración y de que, por tanto, la restricción en la apertura de los mercados comunitarios a los productos de los países en desarrollo contribuye a la aparición de corrientes suplementarias de migrantes del Sur hacia los países del Norte, especialmente los de la Comunidad Europea;
52.Considera que la Comunidad debe encontrar una solución democrática pase todos aquellos que hoy se ven expulsados por el hambre, la guerra civil y el nacionalismo y encontrar soluciones positivas a las repercusiones que la inmigración conlleva en cuanto a trabajo clandestino, condiciones de trabajo no contractuales y falta de seguridad social;
53.Condena todos los actos de racismo, xenofobia y discriminación por razón de nacionalidad, raza o religión y pide a los Gobiernos de los Estados miembros que promuevan y/o apliquen legislaciones severas contra estos actos; invita a los Estados miembros de la Comunidad a tratar de forma democrática las aspiraciones de las minorías y las nacionalidades;
54.Estima que los inmigrantes procedentes de distintos países deben tener la misma protección frente al racismo y la xenofobia que los ciudadanos de la CEE y también en lo que respecta a los derechos fundamentales;
III. Sobre el dividendo de la paz
55.Lamenta que, según fuentes del SIPRI, se gasten actualmente en el mundo un billón de dólares en armamento y que los gastos militares de los países en desarrollo hayan aumentado a un ritmo anual del 7,5% durante los últimos 25 años (más del doble del ritmo de crecimiento de estos mismos gastos en los países industrializados); observa que en la mayoría de los países en desarrollo el porcentaje del PNB en gastos militares es igual o superior a los gastos en salud y educación, lo que demuestra que el volumen de gasto militar absorbe recursos ya escasos y desacelera el crecimiento de los países en desarrollo;
56.Deplora los aproximadamente treinta conflictos abiertos en los que están implicados más de cuarenta países;
57.Observa que una reducción anual del 10% de los gastos militares en la CEE, Estados Unidos y Japón permitiría duplicar la ayuda al Sur; considera que los gobiernos de estos países deberían aplicar medidas que fomenten la reconversión de las industrias de armamento militar en industrias con fines civiles y solicita a estos países y a los antiguos miembros del Pacto de Varsovia que intenten reducir al menos en la misma proporción los gastos militares;
58.Acoge con satisfacción las conclusiones del Consejo Europeo de diciembre de 1990 el cual, sobre la base de las orientaciones sobre la unión política, incluyó, dentro del ámbito de competencias de la Conferencia Intergubernamental, la coordinación de las políticas en materia de exportación y de no proliferación de armamentos;
59.Insta a los Estados miembros de la CEE y a otros donantes internacionales a que separen claramente la ayuda al desarrollo de la ayuda militar, limiten la venta de armas en general y que, en el marco de la cooperación política europea y la seguridad exterior común, reduzcan la cooperación bilateral o multilateral entre Estados con todos aquellos países donde los gastos militares excedan los gastos sociales (educación, sanidad, etc) y supediten, además, la concesión de permisos de exportación de armas a criterios tan estrictos como sea posible;
60.Opina que los conceptos de paz y seguridad no se refieren sólo a la esfera militar y que existe una estrecha relación entre desarme, desarrollo, derechos humanos, democracia y medio ambiente que tiene que ser tenida en cuanta por una política comunitaria de seguridad exterior;
61.Opina que la paz y la seguridad no dependen sólo de la supremacía militar sino que hacen falta otros elementos que la doten de estabilidad:
-entendimiento político a través de conferencias internacionales de paz,
-prevención a través de la limitación de ventas de armas y registro internacional de las ventas de armamento bajo las instituciones de Naciones Unidas.
62.Subraya la importancia de una colaboración tripartita en el ámbito de la colaboración al desarrollo entre el Este Oeste y el Sur, y solicita por tanto a la Comisión que, dada la falta de una base social amplia para la política de colaboración al desarrollo en los países de Europa del Este, adopte y apoye iniciativas tendentes a que en las sociedades de Europa del Este se conceda más atención a esta problemática a fin de acelerar una reorientación de esta política;
63.Solicita a la Comisión, al Consejo y a los Estados miembros que, cuando sea posible, tengan en cuenta los conocimientos técnicos disponibles, y a menudo no utilizados, para la política de colaboración al desarrollo en los países de la Europa del Este, tanto directamente como en el marco de proyectos, en particular en los países en desarrollo que estuvieron en la esfera de influencia del antiguo bloque del Este;
IV. Sobre el nuevo orden internacional
64.Reitera la necesidad de una Unión Política que coordine la política exterior, de seguridad y de desarrollo de la CEE y sirva para que Europa se convierta en catalizador de la construcción de un orden internacional plenamente participativo;
65.Subraya que las transformaciones de las economías planificadas en economías de mercado constituyen un paso sin precedentes en la historia mundial y recuerda que el fin de los totalitarismos en el Este no implica por sí sólo el fin de la injusticia social ni en el Oeste ni en el Sur y urge a la adopción de una política común que resuelva el conflicto Norte/Sur que la CEE tiene dentro de su seno: xenofobia, fanatismo religioso, prepotencia cultural, nacionalismo y neonazismo;
66.Está convencido de que sin un Estado de Derecho no puede haber solución de conflictos y que la CEE debe ser garante de los derechos humanos y de los derechos económicos dentro de las instituciones internacionales;
67.Opina que las relaciones internacionales actuales están determinando un proceso constituyente de unas nuevas Naciones Unidas renovadas donde hay espacio para una conexión ONU/CEE que debería llevar a la CEE como tal y a países en desarrollo a formar parte del Consejo de Seguridad para que se apliquen los principios de su Carta;
68.Constata que el crecimiento de la pobreza, de las desigualdades sociales y de la miseria absoluta de la mayor parte de la población de los países en vías de desarrollo confirma las lagunas y el fracaso de la cooperación para el desarrollo tal como se ha concebido hasta el momento y considera que resulta urgente definir una nueva política de cooperación para el desarrollo en favor de los países del Sur, basada en nuevas relaciones Norte-Sur, más democráticas a nivel político y más igualitarias a nivel económico;
69.Opina que la Conferencia de Rio podría ser una ocasión para hacer progresar el orden mundial en ese sentido, a condición de que los países ricos se comprometan resueltamente en ella en el plano político y financiero y de que las decisiones de Rio se impongan en las grandes negociaciones internacionales, como las del GATT, y en los organismos económicos multilaterales, como el FMI y el Banco Mundial;
70.Opina que la construcción del Nuevo Orden Internacional depende de la verificación de procesos democráticos y de la relación entre desarrollo sostenido y democracia que deben figurar en el orden de prioridades de las relaciones entre Estados; estima que existen todavía algunos países con una historia alarmante de violación de derechos humanos, los cuales no pueden arrogarse ningún derecho en la construcción del Nuevo Orden Internacional;
71.Opina que las cláusulas de derechos humanos deben formar parte de los Acuerdos de cooperación con terceros países y pide a la Comisión que presente un informe anual sobre el seguimiento de derechos humanos en los países con los que coopera la CEE;
* * *
72.Encarga a su Presidente que transmita la presente resolución a la Comisión, al Consejo, a la Cooperación Política Europea, a los Copresidentes de la Asamblea Paritaria ACP/CEE y al Secretario General de las Naciones Unidas.