RESOLUCION A3-0369/92
Resolución sobre la situación en el Tíbet
El Parlamento Europeo,
-Vistas las propuestas de resolución presentadas por:
a)la Sra. Muscardini y otros sobre los derechos humanos y la actividad económica de la CEE en China (B3-0460/90)
b)los diputados Aglietta y Langer sobre la situación en el Tíbet(B3-1375/90)
c)el Sr. Coates y otros sobre la situación en el Tíbet (B3-1557/90),
-Vistas sus Resoluciones de 15 de octubre de 1987, 16 de marzo de 1989, 15 de marzo de 1990 y 13 de febrero de 1992DO C 305 de 16.11.1987, pág. 104 y pág. 114
DO C 096 de 17.4.1989, pág. 130 y pág. 140
DO C 096 de 17.4.1990, pág. 152, pág. 256 y pág. 257
DO C 067 de 16.3.1992, pág. 128 y pág. 141,
-Vistas las Resoluciones 1353 (XIV), 1723 (XVI) y 2079 (XX) de las Naciones Unidas, expresa su grave preocupación por la violación de los derechos fundamentales del pueblo tibetano,
-Vista la Resolución 1991/10 de 23 de agosto de 1991 de la Subcomisión de las Naciones Unidas para la Prevención de la Discriminación y la Protección de las Minorías, manifiesta su preocupación por la violación de los derechos humanos y libertades fundamentales que amenazan la identidad cultural, religiosa y nacional del pueblo tibetano,
-Vista la nota del Secretario General de las Naciones Unidas sobre "la situación en el Tíbet" (E/CN/41992/37) presentada a la 48ª Sesión de la Comisión de Derechos Humanos,
-Visto el proyecto de resolución L.49 de 27 de febrero de 1992 sobre "la situación en el Tíbet", presentado por Portugal en nombre de los Doce y respaldado por Austria, Costa Rica, Finlandia, Islandia, Liechtenstein, Noruega, Panamá y Suiza, que exponía la preocupación por las violaciones de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los tibetanos y pedía al Gobierno de China que garantizara el pleno respeto de los mismos,
-Vistas las conclusiones de la audiencia sobre los derechos humanos en el Tíbet organizada por el PE los días 24 y 25 de abril de 1990,
-Vista la experiencia de la Delegación del PE durante su estancia en Lhasa en el período del 20 al 23 de septiembre de 1991, en particular teniendo en cuenta el hecho de que se restringió la libertad individual de movimiento de los miembros de la delegación y se les impidió recabar información al margen del programa oficial de visita, y que el excesivo celo de las fuerzas de seguridad en las labores de protección impidió completamente las conversaciones con la población tibetana y con dignatarios religiosos,
-Visto el informe del presidente de la Delegación para las Relaciones con la República Popular de China de 4 de noviembre de 1991 sobre la visita de la delegación a la República Popular de China desarrollada durante los días 20 al 23 de septiembre de 1991,
-Visto el informe de la Comisión de Asuntos Exteriores y de Seguridad (A3-0369/92),
A.Reconociendo que, de conformidad con el Derecho internacional, los tibetanos son un pueblo,
B.Señalando que la libre determinación, un principio fundamental consagrado en el apartado 2 del artículo 1 y en el artículo 55 de la Carta de las Naciones Unidas, es un derecho de todos los pueblos, como establecen en su artículo 1 los Pactos de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas:
"Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural",
C.Recordando, no obstante, que, en su determinación de garantizar los derechos humanos de los tibetanos por medios pacíficos, el Dalai Lama ha dejado claro que no insiste en que el Tíbet deba obtener la total independencia,
D.Manifestando su profunda preocupación por la continua negativa a reconocer el derecho de libre determinación del pueblo tibetano, y ello, pese a que conforme a la doctrina del Derecho internacional existe un amplio espectro de posibilidades para abrir la vía adecuadamente hacia la realización de estos derechos,
E.Considerando insuficiente la autonomía jurídica que el Gobierno chino ha concedido a la Región Autónoma del Tíbet, y lamentando que incluso esta limitada autonomía exista solamente según la ley, pero no de hecho, y que se gestione la economía y se exploten los recursos naturales locales con insuficiente atención a las necesidades y prioridades del pueblo tibetano,
F.Observa con preocupación que el Tíbet tradicional ha sido dividido arbitrariamente y que una amplia parte de su antiguo territorio y la población tibetanos han sido añadidos a las provincias adyacentes de Sichuan, Yunnan, Gansu y Qinghai,
G.Deplorando la continua violación de los derechos humanos y de las libertades individuales fundamentales de los tibetanos, incluidos los derechos civiles y políticos y los derechos económicos, sociales y culturales,
H.Manifestando su especial preocupación por el fomento del traslado de chinos al Tíbet, lo que margina la cultura tibetana y amenaza la identidad de los tibetanos como pueblo con personalidad propia así como su capacidad para participar de hecho en cualquier proceso político tanto actualmente como en el caso de que, en el futuro, el Tíbet llegue a ser democrático,
I.Afligido por las continuas violaciones por parte de China de sus obligaciones internacionales a través de políticas de ejecuciones en masa, encarcelamientos políticos y torturas,
J.Sumamente preocupado por la continua ocupación militar del Tíbet por parte de tropas y fuerzas policiales armadas chinas y por los informes sobre la presencia de misiles nucleares chinos, todo lo cual supone una amenaza para la paz y estabilidad de la región y provoca que recursos muy necesarios se desvíen de proyectos de desarrollo regionales, nacionales y locales,
K.Deplorando la destrucción del medio ambiente natural del Tíbet provocada por una política agrícola equivocada, una política de inmigración determinada por razones políticas y una desmedida explotación de los recursos naturales del país, lo que contraviene la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos a la Soberanía sobre los Recursos Naturales y ha ocasionado una grave deforestación en las zonas situadas en torno a los tramos superiores de los ríos más importantes de Asia, con consecuencias catastróficas para el futuro de la región,
L.Manifestando su preocupación por las agresiones que sufre la cultura tibetana, como la relegación de la lengua tibetana a una categoría inferior en la administración y en el sistema educativo y el estricto control de los monasterios y de la práctica religiosa, con total desprecio de tradiciones y costumbres tibetanas y a pesar de la autonomía nominal,
M.Observando con preocupación el carácter discriminatorio del sistema sanitario y educativo del Tíbet, lo que pone en peligro el futuro de todo un pueblo,
N.Señalando que la mayor parte de la población tibetana vive fuera de la Región Autónoma del Tíbet (RAT): mientras que según datos oficiales de las autoridades chinas la RAT tiene 2,2 millones de habitantes, otros 2,5-4 millones de tibetanos viven fuera de la RAT en las prefecturas autónomas tibetanas de Hainan, Haibei, Huanghan, Gannan, Golok, Jushu, Ngapa (Aba), Garze y Dechen, así como en las llamadas "prefecturas autónomas mongolas, tibetanas y kazajas" de Haixi; que estos tibetanos profesan el budismo y reconocen la autoridad religiosa tradicional de los tibetanos; señalando que en los esfuerzos por la independencia del pueblo tibetano debe atenderse también el destino de esta población,
O.Convencido de que la tradicional sabiduría y cultura de la nación tibetana y de sus guías religiosos encontrará una vía pacífica para la afirmación y realización de sus derechos,
1.Condena las violaciones de los derechos humanos sufridas por el pueblo tibetano y pide a la República Popular de China que respete los derechos humanos establecidos por el Derecho internacional;
2.Pide la liberación de todos los presos políticos, el cese de la tortura y la intimidación en el Tíbet, e insta al Gobierno chino a que invite a una institución neutral e imparcial como el Comité Internacional de la Cruz Roja a visitar todos los centros de detención y a todos los presos;
3.Pide que se ponga término inmediatamente a la degradación ambiental y a la explotación económica perpetrada por los chinos en el Tíbet e insiste en que la gestión de los recursos naturales y la economía ha de confiarse a autoridades tibetanas locales;
4.Hace un llamamiento para que cese la discriminación de los tibetanos en los servicios sanitarios y educativos, y para que se realicen más esfuerzos destinados a mejorar el nivel sanitario y educativo de la población tibetana y a lograr un progreso real de los centros de salud y educación de que dispone la población tibetana;
5.Pide el cese inmediato de las políticas que fomentan el traslado masivo de población china al Tíbet, que violan el derecho del pueblo tibetano a la libre determinación; pide que se reconozca el derecho del pueblo tibetano a decidir democráticamente sobre niveles y modelos de inmigración y el que se fomente el tibetano como lengua del Gobierno y la enseñanza en el Tíbet;
6.Recomienda que en un tema tan sensible como el de la política de control de natalidad se llegue un equilibrio racional conciliable con los aspectos culturales y sociales, y que respete las convicciones del pueblo tibetano, así como la situación especial del país;
7.Pide que se ponga fin a todas las medidas por las que continúa restringiéndose la libre circulación de los tibetanos dentro de la RAT a pesar del levantamiento de la ley marcial (por ejemplo, el bloqueo transitorio de ciudades o regiones determinadas); llama la atención, en particular, sobre las condiciones a que están sujetos los monjes que desean viajar, condiciones impuestas con el evidente objetivo de impedir los contactos entre monasterios;
8.Acoge con satisfación el hecho de que a las delegaciones australiana , suiza, austriaca y otras se les permitiera visitar recientemente el Tíbet, pero lamenta el carácter selectivo y condicional del acceso al Tíbet y condena, en particular, el hecho de que al ponente de la Comisión de Asuntos Políticos del Parlamento Europeo no se le permitiera visitar el Tíbet oficialmente en sus funciones como ponente, así como las limitaciones que se imponen a la composición de las delegaciones, a la libre circulación de los miembros de las delegaciones y a todo lo que los miembros de delegaciones extranjeras pueden observar durante su estancia en el Tíbet y, en concreto, la persecución de los tibetanos que, sin permiso de las autoridades, hablan con los miembros de la delegación o proporcionan información a los miembros de delegacionese extranjersas, ya que ello va en contra de lo prescrito por las autoridades chinas;
9.Manifiesta su repulsa por la censura de informaciones y las restricciones que se imponen a los periodistas, incluidas la denegación de entrada y la expulsión, así como la confiscación de documentos y películas a viajeros y periodistas occidentales;
10.Expresa su solidaridad con los numerosos tibetanos que cumplen en prisión largas condenas por haber expresado o publicado sus opiniones políticas;
11.Acoge con satisfacción la reciente apertura del Gobierno chino a la hora de suministrar información sobre el número de presos políticos (por "delitos contrarrevolucionarios") que se encuentran en la cárcel de Drapchi, y espera que se publiquen datos sobre otras categorías de presos, como los presos "retenidos por razones de la investigación" en campos de detención e interrogatorio de la Oficina de Seguridad Pública como Gutsa y Nuevo Seitu y también por lo que se refiere a presos políticos que se encuentran en los campos de "reforma y reeducación mediante el trabajo" de Sangyip y Powo Tramu o en otros campos de detención no reconocidos;
12.Solicita que, bajo observación internacional, los tibetanos participen plenamente en la reconstrucción de todos los lugares de importancia cultural, particularmente del palacio de Potala, que debería ser declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO;
13.Lamenta que no se hayan reconocido como base de negociaciones serias las diferentes iniciativas constructivas del Gobierno del Dalai Lama en el exilio; considera que volviendo a tener en cuenta el plan de cinco puntos del Dalai Lama presentado en el año 1987 podrían reactivarse las perspectivas de una solución pacífica y acordada para la cuestión del Tíbet, e insta al Gobierno chino a que reconsidere su respuesta negativa a la solicitud de visitar el Tíbet presentada por el Dalai Lama en octubre de 1991 y a que, en un espíritu positivo, le invite a visitar el Tíbet en 1993;
14.Insta a la reanudación de las negociaciones entre el Gobierno tibetano en el exilio y las autoridades chinas;
15.Insta a que en estas negociaciones se examine el tema de la libre determinación y recomienda, como primer paso y signo de buena voluntad, la incorporación de todos los territorios tibetanos como única entidad administrativa y política;
16.Es consciente de que el Tíbet no podrá recorrer, valiéndose sólo de sus propios medios, el camino hacia la democracia y de que en caso de que concluya la dependencia unilateral respecto de la República Popular de China serán necesarias medidas de apoyo económico para colocar al país en condiciones de aprovechar de manera independiente los recursos naturales de que dispone y terminar con su aislamiento político y económico;
17.Pide a la Comisión que condicione la concesión de asistencia a China al respeto de los derechos humanos y libertades fundamentales, particularmente en el Tíbet, y a que informe anualmente sobre la situación en el Tíbet;
18.Insta a la Comisión a que en sus relaciones con China garantice que se dedica un porcentaje apropiado de la financiación a proyectos y becas para el Tíbet;
19.Insiste en que los proyectos para el Tíbet financiados o apoyados por la CE deben atender realmente a los intereses de la población tibetana y en que en ellos debe participar una mayoría de tibetanos a todos los niveles y, en los casos en que no sea posible lograrlo inmediatamente, se deben incluir disposiciones en los proyectos para poder formar tibetanos que puedan sustituir a los gestores, expertos y técnicos chinos visitantes;
20.Encarga a su Presidente que transmita la presente resolución al Consejo, a la Comisión, a los Gobiernos de los Estados miembros, al Gobierno de la República Popular de China, al Dalai Lama y al Secretario General de las Naciones Unidas.