Radicali.it - sito ufficiale di Radicali Italiani
Notizie Radicali, il giornale telematico di Radicali Italiani
cerca [dal 1999]


i testi dal 1955 al 1998

  RSS
mer 26 feb. 2025
[ cerca in archivio ] ARCHIVIO STORICO RADICALE
Archivio Partito radicale
Sciascia Leonardo - 13 febbraio 1981
LA PENA DE MUERTE ES UNA INFAMIA
Leonardo Sciascia

SUMARIO: La pena de muerte es una "infamia". Considera "increíble" que se vuelva a hablar del tema. Si se habla de ello es por la "inseguridad que nos rodea". Pero con la pena de muerte "la equivalencia entre delito y castigo se convierte en equivalencia entre delito y delito". Relata episodios de su infancia y de la guerra relacionados con la pena de muerte. Los países que aún no la han abolido "no han llegado al estado de civismo suficiente", Francia inclusive. La pena de muerte no sirve de "freno" contra el delito ello a pesar de que haya "gente culta" que "se plantea el problema". Por desgracia, la mayoría de la gente está a favor de ella, y si se celebrase un referéndum la gente votaría a favor de su restauración, pues les falta un "sentido religioso de la vida humana". Para combatir el terrorismo y la "plaga de los secuestros, lo que hay que hacer es que la policía funcione y aplicar las leyes", etc.

(NOTICIAS RADICALES, 13 de febrero de 1981)

Roma, 13 de febrero de 1981 - N.R. Ni que decir tiene que los radicales están totalmente en contra de la propuesta de restaurar la pena de muerte. Además, los radicales contestan a cuantos (y no sólo a Almirante(1), tal y como dicen los periódicos de estos días) con bombo y platillo remueven las aguas abogando por medidas bárbaras y por un cierto "forcaiolismo"(2), con la campaña para la abolición de la institución de la cadena perpetua. Estamos archiconvencidos de que para preservarnos de los tiempos oscuros en los que dramáticamente nos adentramos, la única manera de salir bien parados es garantizar y consolidar ese derecho y esa civilización jurídica que se remiten a Beccaria(3) y a Piero Calamandrei(4).

Leonardo Sciascia ha intervenido en la "controversia" con una declaración a "Il Mattino", el diario de Nápoles.

"Al pincipe de Francia que quería discutir un teorema, Fenelon, que era su preceptor, le dijo: "Monseñor, le juro que es así".

Brindados como han sido a la humanidad todos los argumentos contra la pena de muerte, argumentos de la razón y del corazón, de la mente y del sentimiento - desde el Evangelio, hasta Beccaria pasando por Dostoyevski - a los que hoy por hoy invocan la pena de muerte, los que están en contra de ella pueden decirles: "Os juramos que la pena de muerte es una infamia".

Quiero decir que se trata de un argumento - y es el único junto al de la tortura - sobre el que no puede existir tolerancia de opiniones: es una infamia. Y basta".

Asimismo, Sciascia ha hablado del tema con el periódico "La Repubblica". Reproducimos la entrevista.

"Yo considero incluso increíble que en Italia se vuelva a hablar de la pena de muerte. Cuando fue abolida, Savinio (5) escribió que era un gran día para Italia, un día que había que celebrar por todo lo alto. Y yo pienso lo mismo. Es, en realidad, una de las más grandes conquistas de nuestra democracia".

Pregunta: "A usted le parecerá increíble, pero cada día se habla más del tema. Por qué será, según usted?".

Sciascia: "Por la inseguridad que nos rodea. Por eso, más que creerlo, se quiere hacer creer que la pena de muerte es un remedio tan drástico como eficaz. Pero la pena de muerte no es más que un delito cometido con el visto bueno de la ley. No hay más que leer las páginas de Dostoyevski en su obra "El Idiota", para hallar el sentido y la medida del delito que supone la pena de muerte".

Pregunta: "Así pues, usted considera que la aplicación de la pena de muerte no tiene justificación alguna? Ni tan siquiera en presencia de ciertos delitos?".

Sciascia: "Diré más si cabe: el más cruel y atroz de los delitos cometido por un individuo no tiene ni punto de comparación con la crueldad y la atrocidad del delito que comete una colectividad aplicando la pena de muerte. Precisamente es el cambiar las cosas, el negar la ley lo que se acaba transformándose en en delito. Y lo afirmo al margen de lo que puedan ser los errores judiciales".

Pregunta: " Usted, Sciascia, plantea una cuestión de principio general; Mila, por el contrario, hace de ello una cuestión de justicia, "como necesidad - cito sus palabras - del vivir cívico: una función que debe cumplirse, cueste lo que cueste, sin preocuparse de que sirva o no sirva, para establecer y mantener un equilibrio entre delito y castigo que es - eso sí - sagrado".

Sciascia: "Con la pena de muerte el equilibrio desaparece. La equivalencia entre delito y castigo se convierte en equivalencia entre delito y delito. La primera vez que oí hablar de la pena de muerte fue cuando fusilaron a Schirru por intento de homicidio contra Mussolini. Ya hubiese sido monstruoso condenarlo a veinte años, pero yo por aquel entonces (que tenía 12 o 13 años) no medía el delito con la condena. Me aterraba el hecho de que algunos hombres que estaban de parte de la ley tomasen a una persona, la pusiesen de espaldas a la pared y le disparasen. Además, me daba miedo que nadie - ni tan siquiera mi mismísima familia que me mandaba callar - quisiese hablar de ello. Volví a experimentar la misma sensación en Caltanissetta, en tiempos de la guerra. Tras un proceso por un delito común, hubo condenas de muerte que se ejecutaron en público. Desprecié a un compañero mío de colegio que fue a asistir a la ejecución, y todavía hoy no consigo pensar en él sin desprecio".

Pregunta: "Esa era la Italia del fascismo. Pero todavía hay países democráticos en los que sigue estando en vigor la pena de muerte. Qué piensa usted de ello?".

Sciascia: "Digo que estos países aún no han llegado al estado de civismo suficiente para abolirla".

Pregunta: " Piensa lo mismo de Francia?"

Sciascia: "Por muy cívica que sea Francia en cualquier otra cosa, sigue conservando esta horrenda reliquia de barbarie".

Pregunta: "Así pues, para usted, la pena de muerte no es un principio de justicia. Puede ser, en cambio, un "freno?".

Sciascia: Sabemos perfectamente que no sirve para nada, que el índice de los delitos no se reduce con amenazando con el patíbulo".

Pregunta: " Qué opina usted del hecho que hombres cultos, insospechables de autoritarismo y menos aún de fascismo, se planteen el problema, y a pesar de sentirse turbados se declaren a favor de la pena de muerte?"

Sciascia: "Siempre ha habido en el mundo mucha gente a favor de la mena de muerte. Ello no mengua ni tan siquiera por un momento mi certeza de que es un delito".

Pregunta: "Dejemos correr a los intelectuales. Se habla del tema en el trabajo, en familia. Quiénes son, a su parecer, los que están a favor de la petición popular que está recogiendo miles y miles de firmas?"

Sciascia: "Desde luego, no son los del Movimento Sociale Italiano (MSI) los que firman. Creo que si se celebra un referéndum la mayoría estará a favor de la pena de muerte. La gente se siente insegura y quiere vengarse. Pero es un error".

Pregunta: " Por qué muchos creen con toda la naturalidad del mundo que "quién mata debe ser matado"?

Sciascia: "Porque no tienen un sentido religioso de la vida humana. Quién firma a favor de la pena de muerte, tal y como diría el Evangelio, ha cometido un delito".

Pregunta: "Usted dice que la pena de muerte no puede ser invocada ni tan siquiera como sanción del más atroz de los delitos. Cómo satisfacer la exigencia de justicia de los familiares de las víctimas?".

Sciascia: "Comprendo que un padre al que le han matado a su hijo, un hombre al que le han matado a su hermano sienta el impulso y tal vez llegue hasta a matar al asesino. Es humano. Pero esta venganza filtrada a través de los organismos de la justicia es harina de otro costal, es un delito cometido a sangre fría con la justificación de la ley".

Pregunta: " Así pues, cuál es la respuesta?".

Sciascia: "Contra el terrorismo, la plaga de los secuestros y todo lo demás lo que hay que hacer es aplicar las leyes que ya existen, hacer que la policía funcione, mejorar el aparato judicial y reciclar los aparatos del estado. No hay otro medio. En este sentido ya he dicho que la represión es el único modo para combatir el terrorismo".

Pregunta: " Por qué hasta el momento presente las leyes actuales no han sido suficientes?"

Sciascia: "Porque los organismos del Estado viven de ineficacia y de confusión. Es una experiencia que estoy llevando a cabo en la comisión Moro(6). Pero, concluyendo, no hay momentos de excepción que puedan conducir a un Estado a negarse a sí mismo. Debemos serles gratos a los padres de la democracia que nos han librado de la vergüenza de los pelotones de ejecución".

N.d.T.

(1) ALMIRANTE GIORGIO . (Salsomaggiore 1914 - Roma 1988). Secretario del Movimiento social italiano (MSI), partido de derechas que se considera heredero del fascismo, desde 1969 hasta 1987.

(2) FORCAIOLISMO . Partidario de los sistemas represivos de gobierno. Neologismo forjado poe el periodista Vasallo.

(3) BECCARIA CESARE . (Milán 1738-94). Ensayista, economista, exponente de la Ilustración italiana. Autor del célebre enasyo "De los delitos y las condenas", en el que sostiene la abolición de la pena de muerte y de la tortura.

(4) CALAMANDREI PIERO . (Florencia 1889-1956) Jurista, periodista y político italiano. Redactor de los Códigos incluso durante el periodo fascista (colaboración "técnica"), posteriormente exponente destacado del antifascismo de carácter progresista. Fundador de la revista "Il Ponte". Constitucionalista.

(5) SAVINIO ALBERTO . Pseudónimo de Andrea de Chirico. (Atenas 1891 - Roma 1952) escritor, pintor, escenógrafo y músico. Hermano de Giorgio de Chirico. Se formó en el ambiente surrealista de París. Intentó sintetizar las premisas clásicas y las técnicas de vanguardia.

(6) MORO ALDO . (Maglie 1916 - Roma 1978). Político italiano. Secretario de la Democracia cristiana (1959-65). Artífice de la política de centro izquierda. Ministro en repetidas ocasiones, Presidente del Consejo (1963-68, 1974-76). A partir de 1976 presidente de la democracia cristiana (DC). Preconizó el acercamiento del Partido Comunista Italiano (PCI) al gobierno delineando al hipótesis de una "tercera fase" (tras la del "centrismo" y la del "centro izquierda") del sistema político. Secuestrado por las Brigadas Rojas en Roma, el 16 de marzo de 1978, fue encontrado muerto el 9 de mayo del mismo año.

 
Argomenti correlati:
stampa questo documento invia questa pagina per mail