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Sciascia Leonardo - 1 marzo 1981
LA PIEL DEL D'URSO: (12) Carta de Leonardo Sciascia (23 de diciembre)

SUMARIO: Acción del Partido radical para obtener la liberación del juez Giovanni D'Urso secuestrado por las Brigadas Rojas el 12 de diciembre de 1980 y para contrastar ese grupo de poder político y periodístico que desea su muerte para justificar la imposición en Italia de un gobierno de "emergencia" formado por "técnicos". El 15 de enero de 1981, el juez D'Urso es liberado: "El partido de la firmeza esta organizando y conspirando un auténtico golpe, por ello al igual que el fascismo en 1921 necesita cadáveres, pero esta vez al contrario de lo que sucedió con Moro ha sido provisionalmente vencido, al menos una vez las Brigadas Rojas no han servido. La campaña de Radio Radical consigue romper el boicot informativo de la prensa italiana.

("LA PIEL DE D'URSO" A quién le servía, a quién se le vendió, cómo fue salvada - elaborado por Lino Jannuzzi, Ennio Capelcelatro, Franco Roccella, Valter Vecellio - Suplemento de Noticias Radicales nº 3 - marzo de 1981)

La carta de Leonardi Sciascia sobre "Lucha Continua" (1) (23 de diciembre)

No formé parte en los días en los que Aldo Moro(2) aún estaba en vida de la que se dio en llamar la "prisión del pueblo", entre aquellos que firmaron el llamamiento a "Lucha Continua" para que el Estado negociase y cediese para salvarlo. Por muchas razones, una importante fue la de querer distinguir entre negociación y concesiones - en cualquier caso legítimo y posible para un Estado fuerte si se realiza de forma democrática - pues hubiese sido desastroso considerando la debilidad, ineficacia y confusión en la que estaba sumido el Estado italiano. Y sin embargo, creía que precisamente las mismas condiciones - debilidad, ineficacia y confusión - aconsejaban la negociación. Es decir seguirle el juego a Moro, contestar, ganar tiempo.

El destino de Moro

Estaba convencido de que el destino de Moro había sido decidido en el preciso instante en el que se había proyectado su captura y que ceder no iba a servir de nada. Y lo demuestra el hecho de que en cuanto empezaron tímidamente a delinearse las concesiones, la decisión de aplicar la llamada sentencia rápidamente intervino (considérese lo agudos que fueron en su día utilizando el gerundio "aplicando" que fue objeto de análisis tragicómico por parte de la oficialidad gubernamental y del mundo del periodismo: dar tiempo de forma ambigüa a que las posturas de firmeza(3) por parte del gobierno y de los partidos se constituyesen y se cobrasen mayor rigidez).

En resumidas cuentas, a Moro lo podía salvar sólo la policía. De ahí la ventaja que podía garantizar la disponibilidad a negociar, es decir el andar ganando tiempo. Si bien es cierto que una declaración de disponibilidad a la negociación hubiese podido precipitar en el asesinato, en dicho caso las Brigadas Rojas hubiesen renunciado a la cohartada de habese visto obligadas a asesinar al rehén debido al rechazo a negociar por parte del Gobierno y el resto de los partidos. Cohartada que les interesaba, por lo visto por motivos relacionados no sólo con las relaciones que presumían tener con la masa, sino con la consistencia en el seno de las mismísimas Brigadas rojas, su estructura (que cabe considerar formalmente tan democrática cuanto lo fue el gran consejo del fascismo, en donde se votó tal vez en una sola ocasión y para decidir que el fascismo había acabado).

Nada más acertado que negociar

Con respecto al caso del juez D'Urso, parece que se repite la historia. Pero las apariencias engañan. El "partido de la firmeza"(4) no es tan firme Y el de la negociación es muy cauto. Pero aunque sea menos firme, el partido de la firmeza es mucho más peligroso: al igual que con Moro no se ha negociado en nombre de la 'ragion di Stato', con respecto a D'Urso el haber dejado que matasen a Moro no sólo podría sentar precedentes sino que de hecho los sienta. Nadie, del partido de la firmeza, dirá que si no se movieron por Moro más motivos hay para no hacerlo por D'Urso: pero esta premisa, este propósito, se mueve con malinterpretaciones, de forma más o menos advertida. Moro, en nombre de la ragion di Stato, D'Urso en nombre de Moro.

Nada más acertado que negociar. Con todas las posibles reservas mentales, incluida la de no ceder. Pero es necesario negociar. Teniendo siempre presente que la salvación certera del juez D'Urso reside en la inteligencia de los que dirigen las investigaciones y en lo espabilados prudentes y valientes que sean. Una lectura de la "carta robada" de Poe no le vendría nada mal al jefe de policía de Roma.

"Leonardo Sciascia".

N.d.T.

(1) LOTTA CONTINUA . (Lucha Continua). Uno de los más importantes y difundidos movimientos políticos de la extrema izquierda italiana, fundado en 1969 en Turín. En 1971, dio vida al periódico del mismo nombre. Separó a la izquierda extraparlamentaria de la obrera, penetrando en el mundo estudiantil, entre los reclutas, en las cárceles, etc. De entre sus líderes cabe destacar al periodista y escritor Adriano Sofri.

(2) MORO ALDO . (Maglie 1916 - Roma 1978). Político italiano. Secretario de la Democracia cristiana (1959-65). Artífice de la política de centro izquierda. Ministro en repetidas ocasiones, Presidente del Consejo (1963-68, 1974-76). A partir de 1976 presidente de la democracia cristiana (DC). Preconizó el acercamiento del Partido Comunista Italiano (PCI) al gobierno delineando al hipótesis de una "tercera fase" (tras la del "centrismo" y la del "centro izquierda") del sistema político. Secuestrado por las Brigadas Rojas en Roma, el 16 de marzo de 1978, fue encontrado muerto el 9 de mayo del mismo año.

(3) FIRMEZA . Término muy usado en dicho período que indicaba la necesidad ante la 'desestabilización' de actuar con "MANO DURA".

(4) El partido de la firmeza es el apodo que se le dio a la Democracia Cristiana, precisamente por actuar con "mano dura".

 
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