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Arias Juan - 11 gennaio 1988
PANNELLA PREPARA OTRA DE LAS SUYAS
Juan Arias

SUMARIO: En la pàgina de dedicada a "Análisis" de "EL PAIS", artículo de fondo de Juan Arias sobre Marco Pannella. El líder radical, tras el 34º Congreso de Bolonia, no ocupa ningún cargo en el partido, pero tal vez ello le sirva para poder dar rienda suelta a su acción y "empezar otra de las suyas". El Partido radical se transforma en transnacional. El autor afirma que Pannella se había dado cuenta muy bien de que "sus huestes se estaban desinflando" y de que "los otros partidos, habían ido poco a poco haciendo suyas las ideas de vanguardia de los radicales para evitar que crecieran como consenso electoral". Asimismo analiza el tema de Cicciolina, las ganas manifestadas por la acrtriz porno de crear el Partido del Amor. Afirma que, curiosamente, Pannella ha sido el único del partido que no se ha enojado con Cicciolina, quien le dio las gracias en el congreso, entre otras cosas porque sabe que necesita "la bendición del gran Cicciolone Pannella".

(Juan Arias, "EL PAIS", lunes 11 de enero de 1988)

Una vez concluido en Bolonia el 34º Congreso del Partido Radical (PR) italiano, la incógnita que interesa e inquieta a los observadores políticos es qué piensa hacer ahora el carismático Marco Pannella. Porque nadie pone en duda que si el genial, pasional y espectacular Cicciolone se ha quedado fuera de los cargos del partido no es porque haya sido derrotado, sino porque ha querido en este momento sentirse libre para empezar otra de las suyas.

Como escribía ayer con agudeza el periódico comunista L'Unitá, la sospeche es que Pannella es el guionista y director de escena de sy funeral. Y es que todos saben muy bien que el PR italiano no hubiese existido en su nueva fase sin Pannella y que moriría en el momento mismo en que su líder carismático, la verdadera fragua de las ideas geniales lanzadas por el partido de la transgresión, decidiera de verdad y libremente abandonarlo. Mientras tanto, todos, dentro y fuera del partido, son conscientes de que el malabarista de la acción radical es siempre Pannella y que en definitiva sólo él decide en cada momento si estar fuera o dentro del poder oficial del partido.

Gana la batalla

Así ha ocurrido esta vez. Pannella ha ganado la batalla que quería. Se había dado cuenta muy vien de que sus huestes se estaban desinglando, que la fuerza original y pasional del partido se estaba acabando porque los otros partidos, con no menos inteligencia, habían ido poco a poco haciendo suyas las ideas de vanguardia de los radicales para evitar que crecieran como consenso electoral. Pannella se había dado cuenta ya desde hace tiempo que era necesario dar un paso más. Primero pensó en la escalada al Gobierno. Tuvo la tentación de ser ministro, Bettino Craxi, el líder socialsita que más se le parece en muchas cosas y que había sido su compañero de batalla en sus años verdes dentro de las juventudes socualistas, se lo había casi prometido. Pero después le dio miedo y se volvió atrás. Y Pannella, sin perder un segundo, lanzó la idea del partido transnacional, tomando en sus manos la bandera de la unidad de Europa, afirmando que "es una locura" una Europa con 12 monedas, otros tantos ejércitos y fronteras.

Y a quienes han preferido interpretar su nueva estrategia como suicidio político enseguida les ha respondio, en una entrevista al corresponsal de Televisión Española en Roma, que los que hablan de suicidio es simplemente porque "tienen miedo a ser asesinados", y les tranquilizó añadiendo: "Que se queden tranquilos porque el nuestro es un partido de la no violencia a la Ghandi". Curiosamente, Pannella es el único de su partido que no ha lanzado sus iras contra Cicciolina, quien ha llegado a jugar con la idea de crear un nuevo partido para poder presentarse a las elecciones europeas en el caso de que los radicales decidan no presentarse solos.

Pero, demostrando ser menos tonta de lo que a algunos parece, se ha dado cuenta de que aun en este caso no podría prescindir del gran Cicciolone Pannella y ha revelado que, en caso de crear un nuevo partido, podría llevar el símbolo de Ghandi que Pannella había presentado al congreso, o bien se llamaría Partido del Amor.

Y casi, casi, da a entender que a ese nuevo partido podría dar su apoyo el mismísimo Pannella, "siempre tan bueno conmigo y que ha abrazado, ha icho, mi causa en el congreso", quizá porque sabe muy bien que, sin la bendición del gran Cicciolone Pannella, el nuevo partido de los cicciolinos ni siquiera llegaría a nacer.

Una vez Pannella había dicho que le daba miedo quedarse libre dentro del partido, "porque me pondría a pensar cosas nuevas a toda velocidad". Ahora que ha decidido adueñarse de tal libertad de movimientos todos están ansiosos por saber cuáles van a ser sus nuevas genialidades. Y como no es hombre de paciencias largas, muy pronto se podrán ver los frutos engendrados desde su nuevo puesto de ficha libre.

 
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