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Il Partito Nuovo - 30 marzo 1992
El campo de concentración chino

SUMARIO: Hace dos años y medio, hubo la trágica represión de las manifestaciones de Plaza Tien an Men y del movimiento en pro de la democracia. En las cárceles chinas se encuentran aún decenas de miles de presos políticos, detenidos y condenados sólo por haber ejercido sus libertades fundamentales. Arrestos arbitrarios, procesos injustos, condenas desproporcionadas y un duro régimen carcelario han transformado China en una cárcel inmensa.

Sábado, 25 de enero de 1992, en ocasión de la primera visita en Occidente del primer ministro chino Li Peng, el Partido Radical ha organizado en Roma y en otras capitales europeas, una serie de manifestaciones »en pro de la democracia en China y de la libertad en el Tíbet a las cuales han concurrido los representantes en exilio, de la oposición democrática china y del gobierno tibetano.

(EL PARTIDO NUEVO - Nº 6 - MARZO 1992)

En China rige la regla de »primero el veredicto y luego el juicio . En los casos en que lo estimen necesario, los Presidentes de los jurados pueden someter las causas más difíciles por trato y decisión a los »comités juzgantes : órganos instituidos para supervisar el trabajo judicial, a menudo formados por miembros de las fuerzas de seguridad y del Partido Comunista. Los abogados que con determinación defienden a los imputados corren el riesgo de ser considerados sus cómplices e incurrir en las sanciones penales. Los juicios no están abiertos al público.

Los presos políticos

Amnistía Internacional considera de confianza una estima de decenas de miles de presos. Los delitos son extremadamente varios: daño de estructuras y edificios públicos, organización de grupos de oposición, »subversión religiosa , además de los tradicionales »crímenes contrarrevolucionarios .

El Código Penal prevé que dentro de diez días del arresto deban ser formuladas las acusaciones formales; en caso contrario se debe proceder a la excarcelación y fija en cinco meses y medio los términos para llevar a cabo las investigaciones, transcurriendo los cuales el sospechoso debería ser sometido a juicio penal o liberado: la mayoría de las investigaciones sobre los acontecimientos de la primavera de 1989 todavía no han terminado y los arrestados aún se encuentran en la cárcel.

La detención administrativa

Cientos de miles, si no hasta millones de chinos, son sometidos de manera arbitraria e ilícita a períodos más o menos largos de detención administrativa en los centros de protección e investigación. La gran mayoría de los detenidos está representada por personas de baja condición social: vagabundos, desocupados, inmigrados, »desadaptados sociales .

La tortura

Desde 1988 hasta 1990, las autoridades chinas, por su misma admisión, se ocuparon de más de 20.000 casos de »violación de los derechos de los ciudadanos , término genérico que indica casos de tortura. En el período de aislamiento, los presos son apaleados, privados de las comidas y del sueño, expuestos a temperaturas externas muy bajas, sometidos a descargas eléctricas, encadenados en posiciones dolorosas y amasados en celdas muy pequeñas.

La pena de muerte

Es imposible establecer el número preciso de las ejecuciones realizadas en China durante la última década: periódicamente, las autoridades chinas lanzan campañas anticrímenes que provocan miles de condenas a muerte. En 1983, una de estas campañas provocó más de 10.000 ejecuciones; en 1990 habrían sido dictadas miles de condenas a muerte, la mayoría de las cuales ejecutadas. Sólo en los dos primeros meses de 1991 se ejecutaron por lo menos 120 condenas a muerte.

La pena de muerte fue utilizada de manera masiva también después de las manifestaciones en pro de la democracia del mes de junio de 1989: las autoridades nunca dieron a conocer el número de las condenas a muerte; Amnistía Internacional ha recogido los nombres de más de cincuenta personas condenadas a muerte por delitos cometidos durante esas manifestaciones, aunque estime que este número sólo represente un pequeño porcentaje del total.

La última campaña »para desarraigar la criminalidad fue lanzada en el mes de mayo de 1990: en aquella ocasión, las autoridades invitaron a los tribunales a proceder sin piedad a la aplicación de la pena de muerte.

En algunos casos se organizan »ejecuciones públicas de masas : los presos son alineados en un espacio ancho, con un cartel al cuello donde está escrito su nombre y el delito cometido, y son fusilados frente a un público muy numeroso. Este rito, a veces, es precedido por corteos de presos, atados sobre camiones descubiertos, que vienen exibidos por las calles de la ciudad.

El Tíbet

Cientos y cientos de presos por motivos de opinión se encuentran todavía detenidos en las cárceles de la capital Lhasa y en otros centros de detención tibetanos: las acusaciones más frecuentes contra ellos incluyen la posesión de material »clandestino (documentos políticos, información no oficial, banderas y símbolos tibetanos) y el apoyo de la independencia de la Región Autónoma del Tíbet.

Algunos de los presos actualmente detenidos han sido sometidos a juicios decididamente inicuos, cuyos procedimientos reflejan el criterio del »xian pan hou shen (primero la sentencia y luego el juicio): los presos tienen la oportunidad de descontar la pena mediante »la reeducación a través del trabajo .

En la Región Autónoma Tibetana continúa también el sistemático recurso a la tortura de los presos. Las autoridades chinas mantienen un control casi total sobre la información concerniente al Tíbet. El Gobierno de Pekín nunca ha respondido a los llamamientos de Aministía Internacional en pro del respeto a los derechos humanos en el Tíbet.

 
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