(EL PARTIDO NUEVO - Nº 6 - MARZO 1992)
Desde el 29 de abril hasta el 3 de mayo, se celebrará en Roma el Congreso de los radicales. Será el Congreso de los democrátas, de los parlamentarios y de los ciudadanos que quieren luchar por la abolición dentro del año 2000 de la pena de muerte en el mundo; por la creación de los Estados Unidos de Europa; por el antiprohibicionismo en materia de droga; por plantear el problema del derecho a la lengua y a la comunicación entre los ciudadanos del mundo; por derrotar los nacionalismos y la formación de las armadas militares.
Será el Congreso de todos quienes creen que deben y pueden afirmar una prioridad, un valor agregado, respecto a los asuntos »nacionales urgentes, para fundar una fuerza política nueva, laica, no violenta y federalista democrática.
Será a la vez un Congreso de refundación: quienquiera se haya adherido a este proyecto debe poder actuar, tanto en Baku como en Londres, tanto en Lima como en París, con el máximo nivel de autonomía y libertad. Por lo tanto, es de fundamental importancia contar con un patrón estatutario que (fundándose en el principio de la adhesión directa) especifique la forma o las formas de actuación de los individuos o de las asociaciones, de los partidos nacionales, de las ligas, que solicitarán federarse al »Partido Nuevo .
Derechos de la persona, libertad, democracia, derecho a la vida y vida del derecho: estamos ciertos de representar con estas ideas la conciencia de inmensas minorías del planeta y del conocimiento individual y colectivo, pero por otra parte estamos ciertos de no poder, a solas, transformar en proyectos políticos las propuestas de cambio que proponemos ni garantizar su éxito.
Ya no hay tiempo ni recursos: hacen falta decenas de miles de inscritos en el mundo para permitir la realización de este proyecto, de estos proyectos.