SUMARIO: La puesta en discusión de la política prohibicionista ha dejado de ser una prerrogativa del solo Partido Radical y del movimiento antiprohibicionista. Este movimiento reformador cuenta con un aliado de prestigio y sus tésis son compartidas en los más altos niveles de la Comunidad Europea.
Si no se trata todavía de promover de manera abierta la verdadera legalización de la droga, la »reglamentación del comercio de las sustancias hoy prohibidas está ahora a la orden del día.
(EL PARTIDO NUEVO - Nº 6 - MARZO 1992)
La comisión de investigación, instituida por el Parlamento Europeo en el mes de abril de 1991, presentó sus conclusiones después de nueve meses de estudio de numerosos informes y documentos y la audición de expertos y responsables de la lucha antidroga. El análisis detallado de los resultados concretos de las políticas actuales, de los costos y de sus beneficios - haciendo uso de criterios claros, tales como la curva del tráfico, el número de sobredosis, la situación de la delincuencia y de la criminalidad, la difusión del SIDA, las consecuencias del tráfico sobre la economía legal - permitió llegar a la conclusión que el empeoramiento del problema no se debe a la fatalidad, siendo así la única respuesta el fortalecimiento de la estrategia represiva, sino es la consecuencia lógica de la ilegalidad misma de la droga.
La Comisión recomienda que no se considere delito »la posesión de droga ilícita en reducidas cantidades para uso personal, para evitar de transformar al drogadicto en delincuente, comprometiendo así cualquier posibilidad de integración social .
»Cabe garantizarle al drogadicto - según las palabras del informe - el libre acceso al tratamiento médico y a las jeringas gratuitas, y prescribirle medicinas sustitutivas tales como la metadona y el temgesic. Se recomienda de hacerse cargo del drogadicto desde el punto de vista sanitario y social, garantizándole una disponibilidad de drogas no cortadas, con una dosificación precisa, para reducir los riesgos de muertes por sobredosis, la contaminación del virus del SIDA y la criminalidad inducida .
Por lo que atañe a los esfuerzos de la lucha antidroga, »no deben concentrarse sobre los consumidores y los niveles inferiores de la jerarquía de los traficantes sino sobre la criminalidad internacional organizada al máximo nivel .
El informe sugiere una nueva clasificación más lógica de las drogas. La escalera va de las drogas ultraligeras tales como el té, el café o el chocolate, hasta las drogas duras tales como la heroína o el crak. Entre estos dos extremos encontramos el hachís, el tabaco o el alcohol, clasificados como drogas intermedias ligeras; LSD, anfetaminas y cocaina como drogas intermedias duras. De esta clasificación resulta, según el informe, la necesidad de una sola política sanitaria para todas las drogas, independientemente del estatuto legal.
El cambio de tendencia por el cual el Partido Radical está luchando, es confirmado por primera vez de manera prestigiosa en este documento oficial del Parlamento Europeo que solicita la adopción de »una tendencia pragmática de reducción de los riesgos relacionados con la drogadicción ('harm reduction') .
El haber llegado a este resultado es una victoria de los antiprohibicionistas: hacer que el debate sobre la legalización de las drogas haya dejado de ser un asunto tabú en el ámbito de las instituciones para finalmente ser tomado en consideración.