SUMARIO: Los daños y el fracaso de la »guerra contra la droga en los Estados Unidos de América. La situación en Europa. El proyecto del Partido Radical: la creación de un movimiento transnacional para la reforma de la política sobre la droga, que oponga la legalidad al autoritarismo.
(EL PARTIDO NUEVO - Nº 6 - MARZO 1992)
A fines del mes de febrero de 1992, George Bush trató de reanimar, a través de la conferencia de San Antonio, el espíritu de la »guerra contra la droga , mejor dicho contra la cocaína. No logró hacerlo. Los primeros tre años de »guerra , después de la proclamación del mes de julio de 1989, se demostraron un fracaso: estabilización de los consumos nacionales o incluso un aumento de los mismos, según el informe gubernamental más reciente (mientras que el objetivo era su reducción de un 50% dentro de fines de 1991); duplicación de la producción mundial de cocaína que ha llegado a 900 toneladas métricas, según los cálculos de la Casa Blanca (mientras que la Comisión de la CE habla incluso de 1.100 toneladas); introducción en América Central del cultivo de la amapola de opio por el »cartel colombiano de Cali (es el único programa de reconversión agrícola que hasta hoy ha tenido éxito, aunque sea opuesto al objetivo inicial).
En Europa, las cosas marchan de la misma manera. A nivel de los consumidores, el fracaso ha sido total: aumento generalizado del consumo de heroína y cocaína respectivamente; aumento de los muertos por sobredosis (Baviera, que con mucha probabilidad es la región europea donde los controles son más estrictos que en otro lugar, ha sufrido en 1991 un aumento de la mortalidad de un 76% respecto al año anterior); aumento de la difusión del SIDA entre los drogadictos y a través de los mismos. También en la vertiente criminal, ha habido un fracaso rotundo: el número absoluto de los secuestros sigue manteniéndose muy elevado mientras que en términos de porcentaje los valores son extremadamente bajos (el último informe de la policía alemana confirma los cálculos de un 5-10% por lo que se refiere a la cantidad de estupefacientes secuestrados respecto a aquélla en circulación). Entretanto, en Italia el poder político y económico de la mafia es cada vez más creciente y los servicios secretos de Alemania denuncian el bl
anqueo de los provechos del narcotráfico. Una comisión de investigación del Parlamento Europeo ha testimoniado (por primera vez a nivel oficial) esta situación: después de una investigación de nueve meses sobre el narcotráfico en la Comunidad, por último esta comisión ha pedido la reforma de la política en materia de droga, basándose en los efectos perversos del prohibicionismo.
A pesar de esto, las estrategias de la ONU, de los Estados Unidos de América y de todas las organizaciones internacionales siguen siendo las mismas. He aquí un ejemplo: incluso la ONU, en el último informe sobre el narcotráfico, tuvo que reconocer que Holanda es el único país europeo donde el número de los muertos sigue disminuyendo y la situación sanitaria está bajo control. Sin embargo, en el mismo informe, la ONU censura al Gobierno holandés por no cumplir totalmente con la Convención de Viena y le solicita que se alinee pronto. Lo mismo hacen muchos gobiernos de la Comunidad Europea que nada menos han amenazado con no desarrollar el proceso de integración, que prevé la abolición de las fronteras internas entre los 12 países de la Comunidad, si Holanda sigue autorizando la venta del hachís y de la marihuana en las cafeterías.
La razón es simple: el sistema prohibicionista, y la »guerra contra la droga que su aplicación requiere, funciona independientemente de sus resultados. Funciona porque produce recursos: cuantiosos presupuestos, aparatos burocráticos, prestigio, popularidad, votos y (cosa no secundaria) instrumentos cada vez más fuertes y perfeccionados de represión, fáciles de instrumentalizar para fines autoritarios. Las derrotas estratégicas son un aliciente para inversiones cada vez mayores en todos estos sectores: paradójicamente son los propios fracasos del prohibicionismo que confirman su papel político.
La alternativa política al sistema prohibicionista no podrá brotar por lo tanto de una actitud política determinista. Es necesaria una presión constante, política, científica y cultural de información. Hoy el Partido Radical transnacional es la única fuerza política en el mundo que ha comprendido que la política sobre la droga ha llegado a ser uno de los terrenos de enfrentamiento decisivo entre concepciones opuestas del Estado. Las que privilegian el carácter laico o el moralismo, los derechos del individuo o la burocracia, las libertades civiles o la emergencia criminal, la legalidad o el autoritarismo, una relación paritaria entre los Estados o las diferentes formas de colonialismo. Por esta razón, visto que están en juego la democracia y las libertades, el Partido Radical solicita la colaboración de hombres y mujeres, partidos nacionales, organizaciones culturales, personalidades de la ciencia y de la cultura, para desarrollar una gran campaña de verdad. Por esta razón, el Partido Radical fomentará la co
laboración con la Liga Internacional Antiprohibicionista, con el objetivo de dar vida, con la máxima urgencia y capacidad de lucha, al movimiento para la reforma de la política sobre la droga: un movimiento transnacional en pro del derecho, de las libertades y de la democracia.