Radicali.it - sito ufficiale di Radicali Italiani
Notizie Radicali, il giornale telematico di Radicali Italiani
cerca [dal 1999]


i testi dal 1955 al 1998

  RSS
dom 26 apr. 2026
[ cerca in archivio ] ARCHIVIO STORICO RADICALE
Archivio Partito radicale
Il Partito Nuovo - 30 marzo 1992
SIDA: el caso italiano

SUMARIO: Este artículo ha sido escrito el 1 de marzo de 1992 por Luigi Cerina, inscrito en el Partido Radical, Presidente del Coordinamiento Nacional de las Personas Seropositivas.

(EL PARTIDO NUEVO - Nº 6 - MARZO 1992)

En el mundo, hay 446.681 casos de SIDA. Estos son los datos más recientes proporcionados por la OMS, con un aumento de más de 28.000 casos denunciados en los últimos tres meses. Para acercarse a las dimensiones reales del fenómeno, estos datos deberían multiplicarse por tres, según afirman los expertos. A estos datos, se agregan alrededor de 11 millones de seropositivos. EE.UU. con 202.843 casos denunciados, es el país más afectado en el mundo, con el índice más alto de incremento.

Según las estadísticas comunicadas por el Instituto Superior de Sanidad, los casos de SIDA notificados en Italia hasta el 31 de diciembre de 1991 han sido 11.609. Un 65,8% de los enfermos se ha contagiado por el intercambio de jeringas, un 14,8% por relaciones homosexuales, un 6,7% por relaciones heterosexuales, un 2,8% por transfusón de sangre o productos derivados de la sangre. Los datos publicados permiten también observar cuanto ha cambiado durante estos últimos años la tendencia de desarrollo de la enfermedad.

El porcentaje de los homosexuales contagiados ha disminuido mientras que el de los drogadictos ha aumentado considerablemente; sin embargo, el incremento mayor ha sido observado especialmente en la faja de las relaciones heterosexuales, considerados por mucho tiempo por encima de cualquier riesgo. Todo esto demuestra que, subestimando los riesgos de contagio, la infección se propaga. Este ha sido el caso de Europa en la primera mitad de los años ochenta, cuando para evitar de hablar de sexo y droga, se expuso la población a un contagio indiscriminado de la enfermedad. Aún en la actualidad, la campaña de información y prevención sufre el influjo de una arrogante presencia moralizadora, que evita tratar el problema de manera directa. Se prefiere todavía cerrar los ojos. En las cárceles, en vez de distribuir jeringas desechables y preservativos, se finge que la droga no existe y que las relaciones homosexuales no son una forma de sexo practicada. Se aprueban leyes para transformar a los drogadictos en presos y

para impedir en las cárceles la distribución de jeringas. Es precisamente para evitar este homicidio de las masas que la batalla contra SIDA ha llegado a ser por muchos aspectos una batalla antiprohibicionista, en Italia y en los países donde la droga es ilegal. En los lugares públicos (y también las cárceles son consideradas tales) no se distribuyen los preservativos; en vez de proteger a quienes deciden amarse libremente, cualquier forma sexual diversa o más simplemente explícita sigue siendo punida, al ser considerada como opuesta a la norma (en el sentido legal del término) o, por último, se ignora. Hasta que no le se quite a la campaña de prevención e información su matiz moralizadora, será difícil poder contener una infección »psico-maldita tal como es el SIDA.

La infección por HIV es una enfermedad y nada más. Como tal, debe ser combatida utilizando los medios que la medicina y la ciencia pueden poner a disposición. Sin embargo, si por un lado es preciso aumentar las financiaciones de la investigación para el descubrimiento de una vacuna o de una terapia, por otro lado, es preciso responder racionalmente a los problemas que la enfermedad plantea. Es indispensable confrontar las experiencias del voluntariado y del asociacionismo que actúan a nivel mundial así como los intercambios (las interacciones) llevados a cabo por las comunidades científicas. Para que sea eficaz, la lucha contra el SIDA debe superar los límites de la provincia y enriquecerse gracias a la comparación, »internacionalizando así la respuesta de dar a los problemas que plantea.

No olvidemos que también a nivel práctico, la situación de los enfermos y de los seropositivos es alarmante. Por otra parte, ningún enfermo o seropositivo puede defender directamente sus intereses. Ninguna persona contagiada por HIV está presente en la Comisión Nacional de Lucha contra el SIDA, el máximo órgano de consulta ministerial que hoy existe en Italia.

La Consulta para los problemas del SIDA, un órgano de coordinación nacido para afrontar los problemas relacionados con el HIV, de la cual forman parte las más importantes asociaciones de voluntariado italiano, ha presentado una serie de peticiones al Ministerio de Sanidad: adoptar los nuevos criterios propuestos por el Centre of Desease Control de Atlanta para la definición del diagnóstico de SIDA; reducir sus parámetros y considerar como enfermas a todas las personas seropositivas que poseen menos de 200 T4 (linfocitos, células del sistema inmunitario). La adopción de estos nuevos parámetros permitiría, por ejemplo, que muchos presos, contagiados por el virus, salieran de las cárceles mientras que están aún bien y se sometieran a tratamiento. Una situación parecida podría desarrollarse para todos aquellos que piden una pensión de invalidez; en efecto, hoy, quien la pide no consigue beneficiar de ésta mientras que aún vive. Otro beneficio muy importante sería el relacionado con la aplicación de la asistencia

domiciliaria: de esta manera, se podría extender el derecho a la asistencia incluyendo a muchos enfermos que de hecho, en la actualidad, quedan excluidos.

Las peticiones a la orden del día son aún numerosas y, entre otras, quisiéramos recordar la reducción de los tiempos de anotación burócratica de las medicinas indispensables para el tratamiento de los enfermos de SIDA, la exención para todas las personas seropositivas del llamado »ticket (N.d.T. trátase de una cuota proporcional al precio de una medicina que corre por cuenta del enfermo y no del Estado) y del costo de la receta.

 
Argomenti correlati:
stampa questo documento invia questa pagina per mail