SUMARIO: Este artículo ha sido escrito por Claude Piron, lingüista y psicólogo, profesor en la Universidad de Ginebra.
(EL PARTIDO NUEVO - Nº 6 - MARZO 1992)
Millones de jóvenes aprenden las lenguas con un costo de cientos de miles de millones de dólares y cuando se hacen adultos, los Gobiernos derrochan la misma cantidad de dinero en su absurdo sistema de comunicación internacional.
En 1989, el costo de los servicios lingüísticos de la Comunidad Europea, por ejemplo, llegó a 1,4 mil millones de ECU. Para la Comunidad, el costo de cada palabra imprimida es de 36 céntavos americanos. El costo se ha duplicado en diez años.
A pesar de estas cifras desmedidas, la calidad de la comunicación es muy mala: para hablar hay que utilizar micrófonos y auriculares; equivocaciones y omisiones abundan; en las organizaciones mundiales muchos delegados tienen que expresarse en una lengua que no dominan y esto los pone en una condición de desventaja en las negociaciones reservadas; la traducción de los documentos implica tiempos desagradables. Cabe subrayar que los que sufren estos inconvenientes son los privilegiados de la comunicación: representantes de Estados con personal lingüístico a su servicio. En lo tocante al hombre común, la comunicación transnacional no existe o es de nivel mediocre. Pensemos, por ejemplo, en los turistas, o en los contactos entre médico y paciente en un país del cual se ignora la lengua, o en los inmigrantes; son todos casos donde a menudo se plantean problemas fastidiosos o dolorosos y, en vez de presentar estas situaciones de manera honesta, se prefiere esconderlas.
Se prefiere que la gente crea que: 1) no existen problemas, el inglés es usado por doquiera; 2) es posible aprender las lenguas en las escuelas;
3) los inconvenientes del sistema actual son secundarios; 4) es imposible organizar las cosas de manera diferente.
Respondamos a todos estos puntos:
1) Si el conocimiento del inglés soluciona el problema de la comunicación, cuál es el motivo de dedicar tantos miles de millones a la traducción y al interpretariado? De un sondeo llevado a cabo en los países de Europa Occidental resulta que sólo un 6% del total de los habitantes comprende realmente un texto normal en inglés. El asunto »inglés es un mito falaz.
2) La enseñanza escolar de las lenguas nacionales no lleva a su dominio puesto que para dominar una lengua extranjera es necesario memorizar y transformar en reflejos cientos de miles de detalles desprovistos de una justificación racional. En Francia, sólo un 1% del total de los alumnos que termina la enseñanza media es capaz de expresarse de manera correcta en la lengua aprendida.
3) Las sumas asignadas para una actividad no están disponibles para otra. Los Estados no toman en consideración esta verdad. Descuidan el hecho de que la traducción y el interpretariado son actividades estériles desde el punto de vista social y económico. Los Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, durante la misma sesión asignaron 5 millones de dólares más a los servicios lingüísticos y descartaban por falta de fondos un conjunto de proyectos viables, bien elaborados, dirigidos a mejorar la sanidad en Africa y que necesitaban sólo 4,2 millones de dólares.
4) Cuando las personas de diferentes lenguas quieren comunicar, pueden escoger entre sistemas varios, según la situación y su conocimiento lingüístico: gestos, farfulla, uso del inglés, interpretariado, esperanto, etc. Si se analiza la relación eficacia/costo por cada sistema individualmente considerado, se observa que existe sólo una fórmula que permite lograr una mutua comprensión óptima respecto a una inversión muy reducida de tiempo, dinero y energías.
Esta fórmula elimina por completo el costo de la traducción y del interpretariado; pone a los interlocutores en el mismo plano; no implica ninguna dilación; permite la comunicación confidencial; promueve la facilidad de expresión; respeta la identidad étnica, nacional y cultural de cada uno; revela ser muy satisfactoria desde el punto de vista psicológico; promueve el conocimiento recíproco de las culturas; y, respecto a las otras, permite una mejor expresión espontánea de los sentimientos y el diálogo realmente humano entre personas de orígenes diferentes. Esta fórmula es el esperanto.
Para emitir juicios imparciales hay que llevar a cabo, primero que nada, un análisis profundo de los hechos. A pesar de esto, un Gobierno nunca ha permitido que sus ciudadanos juzgaran conociendo los hechos reales. Un Gobierno nunca ha dicho: »Utilizamos miles de millones pagados por ustedes, los contribuyentes, por las actividades estériles de traducción e interpretariado. Están de acuerdo o prefieren que dediquemos estas sumas a otras actividades para mejorar el bienestar de la población? . Un Gobierno nunca ha dicho: »Un 80 o 90% de ustedes eligen el inglés como lengua extranjera de enseñanza para sus hijos, pero sepan que la gran mayoría de los alumnos nunca será capaz de usar esta lengua; en cambio, si les enseñáramos el esperanto, después de un año escolar (con el mismo número de horas de curso) podrían comunicar de un país a otro y lo dominarían como si fuera su lengua materna: las barreras lingüísticas dejarían de existir. Esta enseñanza les permitiría disponer de tiempo libre para aprender, durante
los años sucesivos, otra lengua, pero no como medio de comunicación mundial sino como instrumento de enriquecimiento cultural, para descubrir y penetrar otra mentalidad, otro modo de pensar, de sentir y actuar .
» Por qué los Gobiernos no dicen estas cosas? Por qué esconden la verdad? No es quizás el momento de obligarlos a actuar de manera honesta y razonable?