A la amable atención del
Presidente de la República de Ucrania
Señor Don LEONID M. KRAVCHUK
Señor Presidente,
Le escribimos en nombre de los promotores de la campaña parlamentaria mundial para la abolición de la pena de muerte a la que se han sumado más de seiscientos parlamentarios y gobernantes, y cientos de personalidades del mundo de la cultura, de la ciencia y del arte de todo el mundo. Le adjuntamos una nota con las adhesiones más importantes.
Nos dirigimos a Usted, Señor Presidente, también en nombre de los más de 150 parlamentarios de 22 países y 61 partidos o listas nacionales, que, hasta el día de hoy, junto con los Premios Nobel y las personalidades de todo el mundo, se han inscrito al Partido Radical. Le enviamos, asimismo una lista en la que queda reflejada esta realidad.
El Partido Radical es una organización no violenta, transnacional y transpartídica, que establece como objetivo prioritario la defensa de la vida del derecho y el derecho a la vida. Por ello, actúa por encima de las fronteras y de las pertenencias políticas nacionales de cada cual, de la misma manera que no se presenta a las elecciones con su lista.
Le dirigimos, señor Presidente, un llamamiento para que la sentencia de muerte contra MAKOVIECHKII OLEG NIKOLAIEVICH no se ejecute, y se conmute en pena detentiva.
Nosotros sabemos que la cuestión de Oleg Makoviechkii es de suma gravedad, una situación "límite". Es - como se suele decir - "un caso desesperado", por el que muchos estarían dispuestos a aceptar o reconsiderar como oportuna la pena capital. Precisamente por ello, queremos - de forma simbólica - someter a su atención, Señor Presidente, este caso. Precisamente porque el delito cometido por Oleg Makoviechkii es uno de los más crueles, el Estado que Usted preside no puede "corresponderle" con la pena de muerte. Un Estado no puede contestar a un comportamiento asesino con una práctica igualmente cruel.
En el momento en el que su país está atravesando por una transición importante de su historia política y civil, que desea distinguirse netamente de los sistemas totalitarios, algunos elementos fundamentales, el derecho a la vida y la vida del derecho, por encima de todos, deben quedar bien marcados en los comportamientos y en las leyes y no se deben reducir a meras peticiones de principio. Es necesario empezar a introducir en las ordenaciones estatales, de forma progresiva pero rigurosa, por ley, lo que cabe afirmar como un derecho individual: el derecho de todo ser humano vivo a no ser matado por la fuerza de la ley o por decisión de cualquier autoridad pública o por ella reconocida, por ninguna razón.
Vuestra joven democracia, pero también nuestras democracias, antiguas, y, para bien y para mal, consolidadas, tienen que poder distinguirse del totalitarismo también con respecto a la práctica de la pena de muerte.
Nuestro disenso con respecto, por ejemplo, a Estados Unidos es tan firme como convencido es el reconocimiento de sus cimientos de libertad, de estado de derecho y de democracia que son también los nuestros.
Por ello, así pues, incluso con respecto a aquellos países que mantienen la pena capital, es importante, Señor Presidente, su decisión sobre el caso de Oleg Makoviechkii así como los demás detenidos en las cárceles de su país que esperan ser ajusticiados, entre los que recordamos a Vadim Petrenko y a Yurii Jromov, ambos ciudadanos de Zithomir, cuya sentencia de muerte fue confirmada el pasado 6 de junio por el Tribunal Supremo.
Usted comprende perfectamente qué valor, no sólo de humanidad, sino - en primer lugar - político, una respuesta suya positiva cobraría ante la opinión pública mundial.
Que usted acoja el llamamiento que le dirigimos y, más en general, la suspensión de las ejecuciones en Ucrania, precisamente porque proceden de un mundo hasta hace poco considerado "el imperio del mal", y hoy, en el amanecer de la democracia, sería un golpe decisivo, un ejemplo de civismo jurídico dirigido a los países de democracia más antigua; constituiría una fuerza enorme para aquellos que, en dichos países, luchan por la abolición de la pena de muerte.
Este es nuestro deseo, Señor Presidente, y el sentido de nuestra postura política, en calidad de demócratas, de militantes del derecho y de la no violencia, de parlamentarios y personalidades que participan en la campaña contra la pena de muerte.
Por nuestra parte, nos comprometemos a dar a conocer el resultado del llamamiento que le dirigimos, sobre todo en caso de que se trate de una respuesta positiva, inmediatamente, a todos los parlamentarios que participan en nuestro movimiento y de esta manera, a través de ellos, a los parlamentos de los que forman parte, en particular, al Parlamento europeo, que en estos días - por iniciativa también de la diputada Adelaide Aglietta, Consejera federal del Partido radical - ha aprobado una Resolución en sentido abolicionista sobre la pena de muerte, de la que le adjuntamos el texto.
A la espera de que intervenga confiamos lo antes posible, aprovechamos la ocasión para saludarle, Señor Presidente, muy cordialmente.
Sergio Stanzani Emma Bonino Paolo Vigevano
MP, Secretario general MP, Presidenta Tesorero
del Partido Radical del Partido Radical del Partido Radical
Marco Pannella Sergio D'Elia
Parlamentario Europeo, Consejero Federal
Presidente Consejo Federal P.R. del Partido Radical
Tel. 39-6-689791 - Fax 39-6-6545396