Sergio Stanzani, Emma Bonino, Paolo Vigevano, Sergio D'Elia, Basile Guissou, Tomaso Staiti di CuddiaSUMARIO: Carta con la que se solicita a Juan Pablo II que eleve su voz para detener la ejecución en Estados Unidos de las penas de muerte y para que la justicia no se atribuya el derecho de matar.
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Roma, 14 de mayo de 1992
A Su Santidad
JUAN PABLO II
Ciudad del Vaticano
Santidad,
ante el estallido de violencia y de muerte que está atravesando todo el planeta y que parece imponerse a todo ser vivo como única señal de nuestra época, la reanudación de las ejecuciones en Estados Unidos de América - en la que reconocemos es tierra de libertad, de derecho, de democracia - consideramos terrible por encima de los límites tolerables.
Impulsados por este horror y por la imposibilidad de resignarnos a una cadena de muerte semejante, nos dirigimos a Su Santidad en nombre asimismo de los miles de parlamentarios y gobernantes, Premios Nobel y personalidades del mundo de la ciencia y del arte de toda la Tierra que se han sumado a la campaña del Partido Radical para la abolición de la pena de muerte en el mundo, antes del año Dos mil.
Somos hombres y mujeres que no se quedan de brazos cruzados ante la terrible espera que sufren los 2.546 condenados atenazados por los brazos de la muerte de los 36 estados de la Federación americana que mantienen la pena capital.
Ya el miércoles 20 de mayo, las autoridades del Estado de Virginia establecieron la ejecución de Roger Coleman, condenado a muerte por un delito gravísimo, pero de cuya culpabilidad muchos presentaban serias dudas. Mientras tanto, las autoridades de Texas están a punto de ajusticiar a Robert Black y a Jesús Romero.
Ni tan siquiera ante circunstancias gravísimas, las más elevadas exigencias de seguridad y de justicia terrenas pueden convertirse en sentencias o actos de muerte por parte de los Estados.
Nosotros sabemos que Usted, Beatísimo Padre, cobija en su corazón la suerte de estos condenados como la de cualquier otra criatura. Su misión entre los hombres es para nosotros fuente de esperanza.
Por ello, el domingo, iremos a la Plaza de San Pedro, a la hora del Angelus, para escuchar Sus palabras. Creemos que pueden elevarse mucho más que las demás y alcanzar el corazón de otros hombres en América, para que su justicia no se atribuya el derecho de matar.
Santidad, reciba nuestros mejores obsequios.
Sergio Stanzani, Secretario general del Partido radical
Emma Bonino, Presidenta del Partido Radical
Paolo Vigevano, Tesorero del Partido Radical
Sergio d'Elia, Consejero Federal del Partido Radical
Basile Guissou, Consejero Federal del Partido Radical
Tomaso Staiti
di Cuddia, Consejero Federal del Partido Radical