(EL PARTIDO NUEVO - Nº 7 - MAYO DE 1992)
Simulemos dos situaciones que se refieren a la vida del Partido transnacional: a) reuniones de trabajo entre personas que viven en los lugares más lejanos; b) consulta entre diputados inscritos o militantes, que permita presentar simultáneamente idénticas propuestas de ley, mociones o interrogaciones, en diversos Parlamentos o la organización de acciones no violentas en diversas ciudades.
Imaginemos que una comisión, compuesta de siete miembros, de 5 países, deba redactar el borrador de un nuevo estatuto para la sesión del Congreso de enero de 93. Es probable que los comisarios deban reunirse por lo menos 4-5 veces, intercambiándose, por correo o fax, los borradores de los estatutos, las enmiendas, etc. Aun convocando las reuniones en el país donde vive la mayoría de los componentes de la comisión, todavía cabe prever que una parte de los comisarios deba estar disponible a realizar 4-5 viajes en los 7 meses disponibles y que todos puedan ausentarse por propios compromisos por lo menos 15 días. Calculando los gastos (viajes, estancias, intérpretes simultáneos, envío de los documentos) el costo del trabajo de la comisión sumaría a unos 150.000 dólares. La creación de órganos de trabajo transnacionales y las reuniones entre inscritos de países diversos no serían por lo tanto posibles, exceptuando un número extremadamente reducido de casos, a menos que no exista una disponibilidad de millones de
dólares sólo para los gastos de gestión del Partido.
El uso del sistema telemático multilingüe »Agorá (el medio de comunicación por medio de computadoras personales conectadas con el teléfono) promovido por el PR y en función ininterrumpida, permitiría ahorrar un 70% de tiempo y dinero. Las reuniones podrían reducirse a 2: una inicial para definir las líneas generales del estatuto, y una final para aprobar el borrador definitivo. En los meses comprendidos entre las dos reuniones, la discusión y las observaciones podrían realizarse de manera interactiva y en tiempo reales a través de una »conferencia telemática : los participantes podrían celebrar »reuniones a distancia , intervenir en el debate, presentar propuestas quedando en los lugares donde viven. Serían suficientes tres conexiones por semana, de 10 minutos cada uno (es el término medio de las conexiones con »Agorá ), sumando a un coste mensual de 28 dólares. Los costos de traducción de los textos en las lenguas de »Agorá representarían 1/10 respecto a la traducción simultánea.
Imaginemos el segundo caso: es imposible, haciendo uso de las tecnologías tradicionales, realizar una discusión con más personas a distancia, en tiempos aceptables para la iniciativa política (exceptuando la videoconferencia, cuyos costos son prohibitivos). Deberíamos limitarnos a proponer un texto esperando que sea presentado en los diversos Parlamentos. Cada objeción o petición de enmienda del texto básico conllevaría un alargamiento de los tiempos.
La »conferencia telemática permitiría llevar a cabo dentro de las 24 horas (teniendo en cuenta los husos horarios) los tiempos de discusión de un documento o la simple comunicación de la propuesta y la transmisión de adhesión.
»Agorá puede permitir otras oportunidades: leer diariamente las noticias de las actividades de los radicales; consultar un archivo con más de 4.000 textos; intercambiar mensajes privados o documentos; beneficiar de los servicios proveidos por las otras organizaciones que utilizan el sistema.
Existen naturalmente algunos obstáculos: la resistencia »cultural a utilizar la computadora, que según el sentimiento común sería funcional sólo para usos científicos; la necesidad de equiparse de una computadora con modem y aprender a utilizarla; la escasa difusión de las redes telemáticas en el Este recién salido del comunismo, en los países subdesarrollados y en aquéllos con regímenes totalitarios; los límites de la comunicación escrita que reduce, respecto a aquélla oral, la posibilidad de comunicar y percibir matices y emociones.
Sin embargo, si podemos bien definir los ámbitos y los límites de utilización de este instrumento de comunicación en el interior de una organización política democrática sin correr el riesgo de tentaciones autoritarias o veleidades de »hermano mayor , si podemos prever que las carencias tecnológicas en los países del Este se solucionarán a corto plazo creando las infraestructuras telemáticas e informáticas indispensables para el intercambio comercial y financiero, todavía las resistencias culturales podrán superarse sólo con la voluntad política y el compromiso de cada uno a utilizar también esta nueva arma política. Debe crecer la conciencia que la telemática puede ser, en las manos de los radicales y en el ámbito de la »locura transnacional, el »huevo de Colón que puede ayudarnos (así como en el pasado, en Italia, nos ayudaron el ciclostilo o la radio) a superar aquellos que aparentemente parecen ser obstáculos insuperables. Hace casi veinte años, basándonos en la simple consideración que todos en Italia
tenían una radio en su casa y podían usar el teléfono, inventamos »Radio Radical , con sus »hilos directos y los debates parlamentarios. Hoy, en el mundo, millones de personas disponen de una computadora en su casa o en su oficina. Nos hemos preguntado: Por qué no transformar este instrumento de trabajo y a menudo de diversión, siempre a través del teléfono, en un medio de participación política? Y de ahí, entonces, nació »Agorá .