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Dupuis Olivier, Drugus Liviu - 1 luglio 1992
EL RADICALISMO COMO FILOSOFIA DEL CAMBIO
Entrevista a Olivier Dupuis por Liviu Drugus

SUMARIO: Artículo publicado en el periódico moldavo Sfatul Tarii en el que se entrevista al consejero federal del PR Olivier Dupuis.

* Medios y fines.

* Del nacionalismo al globalismo.

* Un partido sin fronteras: El Partido Radical Transnacional.

* No confundir con el globalismo, con el internacionalismo proletario o bien con el antinacionalismo.

* La radicalidad significa el cambio de las raíces, la mutación, la auténtica transformación útil llena de sentido positivo y de progreso.

* La ley de Carver: "La parte mala de los radicales es que leen sólo literatura radical. En cambio lo malo de los conservadores es que no leen nada".

* Los más duros enemigos del radicalismo fueron desde siempre los conservadores y, no es casual, las relaciones críticas negativas y difamadoras dirigidas a los radicales procedieron y procederán sin lugar a dudas de la nomenclatura comunista conservadora, por parte de los nacionalistas empedernidos y de los que prefieren tragarse lo que mastican los demás.

(Sfatul Tarii - Chisinau - Kishinev, Moldavia, julio de 1992)

Liviu Drugus: quién es usted, Sr. Dupuis?

Olivier Dupuis: Soy un ciudadano belga y sociólogo de profesión, licenciado en ciencias políticas y sociales. Tengo 34 años.

L.D.: Cuánto tiempo lleva en el partido?

O.D.: Desde 1981.

L.D.: Cómo supo de las ideas y del programa de este partido?

O.D.: A través de los periódicos franceses y de las acciones organizadas por estos periódicos a favor de los movimientos democráticos sometidos todavía por la dictadura comunista. Dichas acciones estaban al mismo tiempo dirigidas a los gobiernos que, en resumidas cuentas, eran cómplices del mantenimiento dictatorial en los distintos países del Centro y del Este de Europa.

L.D.: Qué representa el Partido Radical como programa político y como finalidad?

O.D.: El Partido radical es un partido un poco difícil de comprender porque en estos momentos es un partido en plena transición. Hace tres años, el PR era un partido básicamente italiano, es decir "partido nacional" (entre comillas, pues tenía objetivos puramente nacionales pero no era, de ninguna de las maneras, un partido nacionalista).

Fruto de un análisis de la situación mundial, de la constatación de que innumerables problemas no se podían seguir resolviendo a nivel nacional, sino a nivel transnacional, se decidió que dicho partido italiano se convirtiese en un partido transnacional.

Los problemas transnacionales a los que me refiero son: la ecología, la destrucción de la capa de ozono, el envenenamiento de algunos ríos que recorren 10-15 países, la destrucción de los mares..., al igual que los grandes problemas económicos que no pueden ser superados ni tan siquiera por países como Alemania o Francia.

Sin renunciar a ciertos segmentos de soberanía, no podremos combatir juntos para la resolución de los problemas de la industrialización, de la agricultura o de las telecomunicaciones que tienen en común muchos países.

De la misma manera, problemas como la droga, la criminalidad, el subdesarrollo, la crisis económica de los países ex-socialistas etc. nos han determinado para crear este partido, al tratarse de un proceso, una cosa es declarar la necesidad, y otra es ponerlo en práctica.

L.D.: Cuál es el apoyo del que se sirve el Partido Radical y cuál es el nivel de adhesión por parte de los ciudadanos de distintos países?

O.D.: En Italia tenemos un núcleo fuerte porque en Italia nació este partido. Luego tenemos centros poderosos en los países del este europeo, en Rusia, en Ucrania, en Croacia, en Hungría etc. En Rumania hay 50 parlamentarios inscritos al Partido Radical pertenecientes a FSN, PNL, MER, PER, PNL, PUNR, "Romania Mare", UDMR, PDAR, y diputados que representan a las minorías de los rom, de los polacos, de los ucranios, de los griegos, etc.

L.D.: Existen representantes de otros países de Europa occidental?

O.D.: Recientemente, se han inscrito un ministro francés, precisamente al Congreso que se celebró en Roma, y posteriormente otros dos ministros se han inscrito. Tenemos algunos parlamentarios españoles, uno inglés, uno suizo. En esa zona, podemos decir que llevamos un cierto retraso.

L.D.: Y fuera de Europa?

O.D.: En Africa tenemos miembros en Costa de Marfil, en Burkina Faso, en general en Africa Occidental. Tenemos algunos miembros en América pero estamos empezando.

L.D.: Cuántos centros de coordinación hay en el mundo?

O.D.: Actualmente tenemos tres centros de difusión de información: en Moscú, para el extinto imperio soviético, otro en Bruselas para el noroeste de Europa y otro para Europa central situado por el momento en Budapest. Pero para esta última zona hemos abierto oficinas en Praga, Zagreb, Sofía y recientemente en Bucarest.

L.D.: Cómo imagina el Partido Radical un nuevo orden mundial?

O.D.: Los dos frentes en los que trabajamos son: uno el de las instituciones europeas, el segundo el de la ONU. A nivel europeo, trabajamos desde hace muchos años para la creación de los Estados Unidos de Europa, en los que entren todas las naciones europeas. El núcleo más intenso en este camino es la Comunidad Europea.

Pero nosotros tenemos una actitud muy crítica ante la manera en la que se lleva a cabo este proceso, al ser en verdad muy poco democrático. Por una parte, existe el mecanismo muy burocrático de un asunto que tiene lugar entre expertos de las burocracias nacionales. Por otra parte, hay un compromiso permanente, continuo entre los ciudadanos europeos.

De hecho, el ciudadano europeo ve de qué manera algunas competencias del estado nacional son transferidas por el estado nacional al nivel europeo pero sin que ello corresponda a una capacidad de control legislativo por parte del órgano democrático, es decir el Parlamento Europeo.

Existe también el Consejo de Europa, que cuenta con 26 países y que actúa especialmente en el campo de los derechos humanos.

Nosotros prestamos especial atención a la Comunidad Europea pues pensamos que ahí estriba la concepción de una Europa federal que se ocupe sólo de las cosas imposibles de resolver a nivel nacional.

No aceptamos la idea de que los Estados Unidos de Europa se conviertan en un superestado de tipo jacobino, centralizado.

Este estado tiene que convertirse en una estructura capaz de resolver estos grandes problemas.

L.D.: Así pues, este sería el futuro orden europeo. Y cuál sería el mundial?

O.D.: Este nuevo orden europeo se aplica en la perspectiva de un nuevo orden mundial.

Queremos que un buen día haya un gobierno mundial y - que quede claro - no totalitario ni totalizador sino, por el contrario, uno flexible sobre los grandes problemas mundiales.

Por el momento cabe favorecer los grupos regionales: América del Sur, Norteamérica y Africa.

En vez de contar con 150 sujetos, podrían existir 15, lo que será más eficaz y fácil de coordinar.

L.D.: A qué doctrina política actualmente existente se siente más cercano?

O.D.: Es difícil para mí establecer una delimitación semejante, una separación así, porque una de las características del Partido radical es la de mostrarse y ser anti-ideológico. Pensamos que las ideologías representan bastante a menudo cosas "encerradas". Podríamos hablar, por el contrario, de dos cosas corrientes: la gran tradición liberal, la del estado de derecho, partiendo de Montesquieu, posteriormente las tradiciones del socialismo humanista democrático) como por ejemplo la cultura francesa y francófona, y las tradiciones antifascistas y social-liberales italianas). No hay que olvidar la gran ayuda de Gandhi que promueve la no violencia como acto no personal sino como estratagema político de reivindicación de los derechos humanos. Lo que Gandhi determinó para la revolución de la India es un hecho o desconocido o demasiado poco conocido y apreciado.

L.D.: Se puede decir que el Partido Radical es, en su esencia, antifascista y anticomunista?

O.D.: Sí, a pesar de que no nos gusten las fórmulas que empiezan por "anti". Nosotros somos intransigentemente demócratas, es decir estamos a favor de los derechos y de la libertad.

Estamos en contra de ese comunismo que obstruye todos estos derechos y libertades, pero no estamos en contra de aquel comunismo que, de buena fe y respetando las reglas democráticas, intenta perseguir sus ideales.

L.D.: Qué significa el término radical y qué sentido tiene la finalidad de su utilización en el nombre del partido?

O.D.: Radical quiere decir ir a la raíz de los problemas, no aceptar, no quedarse en la superficie.

La tradición radical en la historia europea representó un puente de unión entre las dos culturas que mencioné antes: la gran cultura liberal y la gran cultura socialista humanista

L.D.: Ha recibido respuesta a las cartas y a las revistas que el partido envía a Moldavia?

O.D.: Pocas respuestas. Es una historia un poco más larga. Hace un año enviábamos a Moldavia los materiales impresos en ruso. Luego se ha producido un gran trabajo de traducción. Ahora enviamos el material predominantemente en rumano.

Junto a Vasile Diacon iremos a hablar con los colegas parlamentarios de Chisinau. Tendremos que consultar a todas las fuerzas políticas de Moldavia.

Confío en que a mediados de agosto podré encontrar una semana para hacerlo, y tal vez usted me eche una mano, junto a Vasile, para poner en práctica estos proyectos.

 
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