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Pannella Marco - 15 settembre 1992
La Europa de Maastricht
Intervención de Marco Pannella en el Parlamento europeo

SUMARIO: Tras la aprobación de los acuerdos [de Maastricht, n.d.r.] la Comisión Europea, a la que Delors ha dado fuerza y lustro, perderá importancia, mientras que cobrará peso el Consejo con su "arrogancia" y su incapacidad. Declara que va votar los acuerdos - de los cuales denuncia asimismo incongruencias e insuficiencias - pues se encuentra con que tiene que escoger entre la Europa de Mitterrand "triste e incapaz" y la de los "fascistas y comunistas".

(DISCUSIONES DEL PARLAMENTO EUROPEO, 15 de septiembre de 1992)

Pannella (NI). Señor Presidente, señor Comisiario y no diré señores del Consejo, pues los señores del Consejo, al ser poco señores y muy arrogantes, naturalmente no hacen ni tan siquiera el esfuerzo hipócrita de fingirse interesados en nuestros debates o utilizar los poderes reglamentarios con los que cuenta el Consejo para intervenir cuando cree en un momento importante considero que los informes que estamos aquí discutiendo son excelentes y son también un milagro de capacidad y de buena voluntad, pero el sujeto político en cuyo nombre nosotros votaremos es un sujeto político hasta tal punto degradado que la buena voluntad y la capacidad de los ponentes no logrará desde luego cambiar la situación. Nosotros: nosotros quiénes? Desde luego, dentro de poco, señor Presidente, vamos a celebrar un acto con motivo de nuestros cuarenta años, lanzaremos nuestros "kikirikí" en calidad de gallos aunque hayamos aceptado convertirnos en cabritillos. dentro de poco caeremos en la tentación de rugir a pesar de haber

escogido ser ovejas que sólo pueden balar, y por lo que se refiere a la Comisión, nos hallaremos en una situación muy clara. Este es uno de los últimos momentos de presencia de la Comisión, que en el post-Maastricht se convertirá realmente en nada o casi. Delors, con su carisma, ha dado gran fuerza a la Comisión y al Comité, durante un cierto número de años, pero cuando se vaya, la Comisión se reducirá a las dimensiones que le han sido otorgadas por los acuerdos de Maastricht, de los que el mismísimo Delors intenta hipócritamente ser defensor; no será, ni tan siquiera en perspectiva, un ejecutivo europeo, y lo será por el contrario aquel Consejo arrogante que es capaz sólo de provocar tal y como hemos visto en Yugoslavia con los Lores Carrington y los Lores Halifax los desastres que en los años 30 otros que también de europeístas se las daban provocaron.

Desde luego, tenemos que aprobar estos acuerdos. No servirán más que para mal, aunque sean de carácter positivo, porque están hechos con la misma cultura y por un sujeto peor que el que ha hecho los acuerdos de asociación con Yugoslavia. No tenemos que olvidar que realizamos acuerdos de asociación con la Antigua Yugoslavia en su día, y que en una situación de máxima autoridad de la Comisión y también del Parlamento - han dado el fruto que todos hemos visto. En resumidas cuentas, nosotros ayudamos y ayudaremos a estas economías tal y como ayudamos en su día a las de los ACP-CE. Bajo nuestros acuerdos subsiste, por ejemplo, el narcotráfico que está destruyendo ya las economías y las financias de muchos de estos países; nos falta totalmente la credibilidad de nuestra Europa que hace cinco años era todavía un mito en Yugoslavia; el Consejo supera cualquier, incluso hipócrita, homenaje a la verdad de la Comunidad y de la Unión; hemos establecido que, en el mejor de los casos, haremos la Unión económica y monetari

a en 1999.

Estoy a favor de Maastrich, sí, puesto que tengo que escoger como adversario político o a la Europa de los Mitterrand, triste e incapaz, o a la Europa de los fascistas y de los comunistas y de otro tipo de gente. Opto por el "sí" y no por el "no" pero, en esta situación, digo muy sencillamente que ya no estamos votando como Parlamento sino como cámara de registro de las deficiencias de una historia, de una época, de una cultura que lamentablemente ya no era la que los Tratados de Roma y el pueblo que nos ha elegido nos habían entregado.

 
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