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Pannella Marco - 18 novembre 1992
Mi modelo anglosajón
Marco Pannella

SUMARIO: Replicando a quiénes, desde las páginas de "L'Unità", habían criticado la propuesta del sistema electoral uninominal de turno único [especialmente Francesco Rutelli - texto nº 4857 en el archivo de Agorà], Marco Pannella se pregunta si es juicioso no organizar un cambio democrático de régimen que implique la superación de todos los partidos en vez de seguir apostando por la continuidad partídica, con correcciones "bipolares", del régimen actual. El peligro de premiar con el sistema uninominal los intereses asociativos, "liguistas" no tiene fundamento pues este sistema electoral tiende, por el contrario, a presionar hacia la moderación y la razonabilidad, a marginar todo extremismo. "La única reforma que conduce a exaltar la función y la fuerza "de la persona y del territorio", como fundamento de los Parlamentos y de los Gobiernos, como valores predominantes con respecto a las facciones y a las etnias, es la anglosajona, la americana".

(L'UNITA, 18 de noviembre de 1992)

Es juicioso o no organizar un cambio de régimen en Italia democrático y no violento? Es juicioso o no que este cambio de régimen implique la superación de los actuales partidos italianos, y no sólo algunos, para encaminarnos hacia una sociedad de tipo anglosajón, con partidos de tipo americano, que en su conjunto han garantizado la única forma de régimen que no ha producido los monstruos de este siglo? O acaso es juicioso apostar por la continuidad partídica, con correcciones y potenciaciones del régimen actual (como, por ejemplo, del "sistema bipolar", que nos ha dado ya el bi o el monopartidismo imperfecto, desde hace casi cincuenta años)?

Es juicioso considerar que la clase dirigente italiana (política, económica, sindical y jurídica), distintamente organizada en nueva ( ?) forma de Estado, se convertirá en algo distinto de lo que es, ella que ha producido la bancarrota fraudulenta de la sociedad y no sólo de la economía de nuestro país? Es juicioso considerar que las principales responsabilidades de la crisis italiana se deben a las formas institucionales y no a la partidocracia? Es decente decir que son los partidos menores y no los grandes el principal obstáculo para el buen gobierno en nuestro país?

La adopción del sistema electoral anglosajón no garantizaría, dicen, "ope legis", el bi o tri-partidismo de las alternativas y de las alternancias democráticas, puesto que el Parlamento podría en un primer momento hallarse en manos de mayorías informes, giolittianas (1), de grupos y subgrupos de parlamentarios, expresión más de los intereses locales, corporativos, de grupos de presión, liguistas, etc... Más que caricaturesca, una perspectiva semejante se me antoja soportable y no horrenda. Para más inri, desde hace una semana, todo el régimen, todos los jefes, todos los partidos, desde Spadolini (2) hasta Craxi (3), desde Rutelli (4) hasta Occhetto (5), pasando por Cossuta (6), Orlando (7) y Fini (8), así como el neo-decisionista Martinazzoli (o eso parece) se han desencadenado: entregaremos Italia a las Ligas, sería el acabóse de Italia.

A las Ligas? Y bien? A qué ligas? Ciento cincuenta parlamentarios liguistas, para no quedarme corto, electos cada cual por una circunscripción por una mayoría absoluta o relativa de electores podrían o querrían adoptar posiciones extremas, sin de esta manera suicidarse políticamente? Yo creo, por lo contrario, que la pequeña circunscripción tiende («incluso demasiado!) a hacer presión en la dirección de la moderación y la razonabilidad, y a marginar todo extremismo. Y el Partido-Liga podría, él mismo, escoger posturas extremas, con una dirección política que, fatalmente, coincidiese con la parlamentaria?

No será tal vez por ello que los extremos ideológicos y revolucionistas, demagógicos y populistas (de derechas o de izquierdas) denuncian como nuevo fascismo más o menos toda hipótesis anglosajona de reforma electoral? Y no es precisamente eso lo que demuestra una reserva de sabiduría y de democracia en Bossi (9), una inteligencia de los peligros que formas y contra-reformas electorales, partidocráticas, proporcional-partídicas, pueden representar para un desarrollo aun siempre radical, pero razonable, democrático, de su movimiento? O tal vez se pretende enganchárselo al extremismo?

Mientras que arremete una tormenta de irracionalidad, de nuevas falacias violentas, de facciosidades de las facciones-partido, de viscerales "pertenencias", causa y efecto del caos de este nuestro tiempo, la única reforma que conduce a exaltar la función y la fuerza "de la persona y del territorio", como fundamento de los Parlamentos y de los Gobiernos, como valores predominantes con respecto a las facciones y las etnias, es la anglosajona, la americana.

No dudo lo más mínimo en proponer de nuevo el método y la práctica de los "modelos" de Estado y de sociedad, pasado de moda desde que el modelo soviético, jacobino, burocrático y organicista del comunismo ya no existe. Rechazo la vanagloriosa y vacua prosopopeya de los demagogos y de los amanerados de la "especificidad" de los pueblos y de las culturas, de la evocación de su "particular" como base del realismo político, del pensamiento y de la acción. Aunque (y sobre todo) procedente del celo neófito de Rutelli, que tiene muchas prisas, que me permita decirlo.

Por otra parte, es lo que ellos mismos, casi todos los titulados de la Realpolitik italiana, inclusive algunos nobles estandartes de la continuidad de sus respectivas etnias partídicas, que vuelven a proponer con inciensos lo que está ya muerto, no dejan de hacer. De esta manera nos proponen los famosos "dos turnos" a la francesa: pero no saben nada, evidentemente, de la involución de la sociedad y del Estado francés; y no entienden mucho de lo que está sucediendo en el alemán. «Ay ay ay! dentro de poco no podrán dejar de saberlo, llegando tarde como siempre. En resumidas cuentas, quieren potenciar la lógica cincuentenaria de dos "coaliciones", en las que haya chaquetas del derecho y del revés, para cambiárselas cuando sea menester, para todos, y los partidos actuales puedan proseguir su exaltante carrera de logros y de éxitos, con esta revolucionaria "reforma".

Les echa una mano, por lo visto, un gran maestro florentino (Sartori, no Machiavelli).

Es verdad, así pues, que a veces, suele pasar que quien todo sabe comprende poco.

N.d.T.

(1) GIOLITTI GIOVANNI . (Mondovì 1842 - Cavour 1982). Diputado liberal, ministro, presidente del Consejo casi ininterrumpidamente de 1982 a 1911. Favoreció el crecimiento de las organizaciones obreras y socialistas, aunque estableció acuerdos con los católicos moderados en función antisocialista, excluyendo el divorcio de los programas de su Partido. Puso en marcha el ingreso de Italia en la primera guerra mundial. Infravaloró el fenómeno fascista, convencido de poder absorberlo.

(2) SPADOLINI GIOVANNI . (Florencia 1925). Historiador y político. Director de "Il Resto del Carlino" (1955-68), y de "Il Corriere della Sera" (1968-72). Ministro de bienes culturales (1974-76), secretario del Partido Republicano Italiano (PRI) de 1979 a 1981 año en el que fue nombrado Presidente del Consejo. Ha sido asimismo Presidente del Senado.

(3) CRAXI BETTINO . (Milán, 1934). Político italiano. Socialista, diputado desde 1968. Secretario del Partido Socialista italiano (PSI) en 1976 cambió profundamente la fisonomía del partido a partir de un amplio diseño de reformas incluso institucionales y de unidad de las fuerzas socialistas. Actualmente, venido a menos y condenado por comisiones ilegales y corrupción.

(4) RUTELLI FRANCESCO . (Roma 1954). Secretario del Partido radical en 1981 y tesorero en 1984. Antimilitarista y objetor de conciencia, uno de los promotores del IRDISP (Instituto para la Investigación sobre el Desarme, el Desarrollo y la Paz), diputado desde 1983. Uno de los promotores de la lista "Verdi Arcobaleno" (verde Arco iris) en las elecciones europeas de 1987. Miembro del Grupo de Coordinación de la Federación de los Verdes. Concejal regional en Campania y Concejal municipal en Roma. Salió elegido por las listas verdes en las elecciones de 1992. Actualmente alcalde de Roma, apoyado por el PDS, la Lista Pannella, y los Verdes.

(5) OCCHETTO ACHILLE . (Turín 1936). Político italiano. En un principio exponente de la izquierda de Ingrao, posteriormente pasó al centro berlingueriano. Posteriormente pasó a ser secretario del Partido Comunista Italiano (PCI) en 1988 como sucesor de Alessandro Natta. Tras haber lanzado la idea de una gran "Asamblea Constituyente" de la izquierda abierta a todas las fuerzas reformistas, luego se limitó simplemente a cambiarle el nombre al partido que pasó a denominarse Partido Democrático de la Izquierda (PDS). Presentó su dimisión como secretario general del PDS tras el fracaso electoral en las elecciones europeas de 1994. Fue sucedido por Massimo D'Alema.

(6) COSSUTTA . Líder de los comunistas ortodoxos que no aceptaron la reforma llevada a cabo por Achille Occhetto, y que creó el partido "Refundación Comunista", que en cualquier caso se presentó aliado bajo la hoz y el martillo con el grupo de los Progresistas.

(7) ORLANDO LEOLUCA . Político italiano. Se convirtió en alcalde de Palermo debido al impulso popular contra la mafia. Muy popular en la capital siciliana, ha fundado el movimiento "La Rete" que pretende regenerar la vida política italiana. El movimiento entró en el parlamento en las elecciones de abril de 1992 con el 2% de los votos. Actualmente, alcalde de Palermo por plebiscito en las elecciones municipales de 1993.

(8) FINI GIANFRANCO . Líder del extinto Movimiento Social Italiano (MSI) y actual Alianza Nacional, partido de derechas que se considera heredero del fascismo.

(9) BOSSI UMBERTO . Primer secretario de la Liga Lombarda, Partido político que entró en el Parlamento en abril de 1992. La Liga Norte nació principalmente en la región de Emilia Romaña y en Lombardía. Promulga la división de Italia en tres zonas: norte, centro y sur. Recoge el malestar de una población cansada de corrupciones y que acusa al sur de beneficiarse de las riquezas producidas en el norte. Su ideólogo es Roberto Miglio. Actualmente, en el gobierno de coalición en el que figuran los partidos de Forza Italia de Silvio Berlusconi, y Alianza Nacional del fascista Gianfranco Fini. Ha suscitado enormes polémicas por sus críticas a Berlusconi.

 
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