Lorenza PonzoneCAPITULO III
DESDE LAS CALLES HASTA EL PARLAMENTO (1967/1976)
SUMARIO: El presente capítulo está dividido en seis apartados.
1. Empieza la larga marcha: analiza las características organizativas y estructurales del partido hasta el Congreso de noviembre de 1972. 2. Tras los mil radicales; los movimientos, las primeras sedes periféricas: trata del partido y sus estructuras hasta el congreso de Verona en noviembre de 1973, con el nombramiento de Giulio Ercolesi de Trieste como secretario general del partido. Se indica la formación de los primeros núcleos regionales y locales y las primeras organizaciones federadas (Liga para la Objeción de Conciencia, F.U.O.R.I., Movimiento para la Liberación de la Mujer, Centro Italiano para la Esterilización y el Aborto, etc.). 3. En pro de los referéndums; con la mesa a cuestas: los acontecimientos de 1974 hasta el congreso de Florencia (nov. 1975). Reconstrucción detallada, en la medida posible, de las estructuras de recogida de firmas para los referéndums, en proporción con el crecimiento de la organización territorial (regional) del partido. 4. Contando el dinero (balances 1973/74/75): se int
enta analizar las estructuras financieras y los balances en dicho periodo. 5. Italia responde. Cuatro radicales en la Cámara: campaña electoral de 1976 y sus características organizativas, financieras y políticas; nacimiento de Radio Radical. 6. Tras el éxito electoral, la desorganización científica. Nace la rebelión interior: problemas fruto de la entrada en el Parlamento; la financiación pública; nuevas adhesiones procedentes de los más variopintos horizontes; debate sobre la organización y sobre el estatuto; Congreso de Nápoles de noviembre de 1976, con cambio de símbolo; nuevas "siglas" federadas; análisis sociológico.
(Lorenza Ponzone, EL PARTIDO RADICAL EN LA POLITICA ITALIANA, 1962-1989, Schena editore, enero de 1993)
1. Empieza la larga marcha
Reconstruir las distintas fases organizativas del partido radical no es fácil si no se cuenta con datos certeros y si los pocos certeros existentes son de carácter intermitente. El primer "informe sobre el estado del partido" no se elaboró hasta 1981, fecha en la que lo redactó Marcello Crivellini, su tesorero. Antes de dicha fecha no existe ningún tipo de informe ni tan siquiera un resumen del conjunto de informaciones que daban la medida, por así decirlo, de lo que era el partido radical. Ni que decir tiene que la filosofía organizativa del partido es un espejo en el que se refleja su manera de concebir y enfocar la política. Los radicales se concentraban en objetivos individuales, de año en año, e iban creando estructuras flexibles adecuadas a cada objetivo en concreto, estructuras que se eliminaban una vez logrado el mismo. Ello ha producido, bajo ciertos aspectos, resultados impensables para un partido tan pequeño. Y si bien ha impedido la formación de burocracias y aparatos, al mismo tiempo ha contribu
ido a »difundir en el partido la convicción de que toda estructura debe perderse y todo apoyo organizativo de la política deba someterse a la filosofía de usar y tirar (124). De manera que fue precisamente la gran flexibilidad de la organización lo que impidió que se constituyesen estructuras operativas permanentes, que tal vez hubiesen podido conducir a la formación de un instrumento duradero y más válido, económicamente hablando, para las finalidades mismas del partido sin por ello transformarse, necesariamente, en una construcción burocrática y por consiguiente parasitaria. Considerando la característica anómala de la organización, el análisis de las estructuras debe ser estudiado según una óptica no tradicional puesto que, de lo contrario, nos arriesgamos a que el análisis sea erróneo. No se puede examinar la objetividad de los datos siguiendo los esquemas de aproximación sociológica que se aplican a otros partidos: los afiliados, en el sentido cuantitativo, geográfico así como su estratificación socio-
política son elementos que dibujan un perfil de lo más peculiar. El número de personas que el partido radical implica oscila según la naturaleza de las batallas políticas en cuestión que éste emprende, y precisamente por ello, el número de inscritos tiene una importancia relativa, puesto que cabe tener en cuenta las estructuras colaterales y coyunturales, como por ejemplo los comités para los referéndums (1 bis). El mismísimo estatuto del partido se inspira en criterios organizativos de carácter federalista, tal y como indicamos en el primer capítulo (125). Por ello, cabe efectuar una primera distinción entre estructura interna y externa; la interna se articulaba en partidos regionales, con estatutos autónomos. Cada secretario asistía al consejo federativo, que era considerado el órgano político entre congreso y congreso. El partido nacional tenía la función de ser federación de los distintos partidos regionales.
La articulación externa permitía que distintos grupos y movimientos no radicales se federasen al partido. Estos no tenían ningún derecho a participar en los congresos del partido. Por el contrario, sí tenían derecho a designar a algunos representantes en el consejo federativo. Este tipo de adhesión fue el estilo mayormente seguido para federar al partido gran número de movimientos no radicales, incluso a nivel local. Sin embargo, la segunda fórmula, la de los acuerdos a nivel local, fue seguida en contadas ocasiones.
Alrededor del P.R. se había creado una constelación de asociaciones para obtener objetivos específicos. Las asociaciones utilizaron al partido como instrumento, en efecto. Asimismo, algún que otro grupo, con el paso del tiempo, se desenganchó del partido, es más adoptó posturas críticas hacia el mismo.
Sin embargo, cabe aclarar que algunas de las asociaciones en la órbita radical no nacieron de forma espontánea federándose posteriormente, según la secuencia prevista por el estatuto, y aportando, de esta manera, al partido las expectativas de las personas que representaban. Por el contrario algunas asociaciones fueron creadas directamente por el partido mismo con el objeto de organizar un bloque de consenso en torno a temas específicos (126). He ahí por qué, estos movimientos al haber estado, por así decirlo, generados por los radicales, cabe asimilarlos, como estructura (número de inscritos, dislocación geográfica, ubicación ideológica y política), al partido en sí.
La dimensión del partido, entre 1967 y 1972, es muy modesta: no más de 250 inscritos, con un ápice máximo de 150, hasta finales de 1971; y sólo dos sedes: Roma y Milán. Aunque, en realidad, no se trata de un dato significativo de por sí, pues no hay que olvidar a los simpatizantes y a los "no inscritos", afiliados a otros partidos, y que lo apoyaban. A falta de datos, la entidad de esta última categoría puede ser considerada hipotéticamente, tomando como referencia a los afiliados al partido en los años posteriores, en número si no superior, sí equivalente al de inscritos. Sin embargo, cabe recordar que el partido radical, por decisión clara y concisa, se autofinanciaba. Por lo que la falta de inscritos o de gente que lo apoyase incidía directamente en las capacidades financieras del partido, indispensables para la eficacia de cualquier iniciativa política, a pesar de que la estructura y la organización del partido se basara en el voluntariado. En el seno del P.R. no había burocracia que mantener.
En realidad, la auténtica financiación en el momento en que se emprendía una iniciativa política concreta. Los radicales, cada año, en el congreso, escogían un tema en el que, al año siguiente, el partido concentraría todas sus energías. De esta manera, el partido solicitaba la contribución de quiénes estaban interesados en una batalla concreta, tal y como veremos más adelante; (botón de muestra: los referéndums).
El periodo que va desde el 67 hasta finales del 71 es la época que registra el menor número de inscritos, con un índice de crecimiento cero. A lo largo del décimo congreso (Roma, noviembre de 1971) se intentó reforzar el partido, planteando a los simpatizantes, por primera vez, el dilema: "o crecemos hasta llegar a mil inscritos en el plazo de un año, o disolvemos el partido" (127), dilema que pasará a convertirse en un imperativo constante de la historia del partido radical. En dicho congreso, por vez primera, se propuso la posibilidad de sacarse el carnet doble, es decir de poder sacarse el carnet del partido radical a pesar de tener ya el de otro partido, para aumentar así la fuerza del P.R. Hasta el décimo congreso, la exigüidad del número de inscritos no había supuesto un límite para las estrategias radicales, pues el partido rondaba por las organizaciones colaterales, como la LID (2 bis), que durante la batalla para el divorcio reunió gran número de simpatías y logró agrupar a miles y miles de personas
, procedentes de horizontes de lo más variopinto, que se sumaban a su batalla. Es más, se había convertido casi en un movimiento de masas, transversal para muchos partidos y organizaciones. Pero una vez concluida de forma positiva la batalla por el divorcio, el partido volvió a su alvéolo tradicional, que, sin embargo, ya no era suficiente para afrontar a nivel organizativo los demás temas que se querían sacar adelante.
De ahí la idea de Marco Pannella (3 bis), tan psicológicamente traumática cuanto sugerente, de autodisolución, con la alternativa de seguir en vida única y exclusivamente si el partido lograba como mínimo mil inscritos, considerando que la precariedad crónica de medios financieros iba a constituir siempre un impedimento ante toda iniciativa, por modesta que fuese. El partido siempre había vivido de las contribuciones de sus militantes, y por lo tanto sólo un aumento consistente de su número hubiese podido engrosar las arcas del partido. Cabe destacar que los ingresos del P.R., durante aquellos años, no superaron nunca el umbral de diez millones de liras italianas, cantidad que, incluso por aquel entonces, era de poca monta, totalmente inadecuada para mantener una estructura, por mínima que fuera, ni siquiera de supervivencia.
El décimo congreso sentó las bases organizativas para reimpulsar el partido. El primer resultado visible de la movilización del partido se desprende de la lectura de dos documentos: el balance del 1 de noviembre de 1971 - 15 oct. 1972 y la lista de inscritos, lista en la que se indica el lugar de residencia y las cantidades depositadas en concepto de pago del carnet (128).
El balance (129) habla de ingresos que ascienden a 25.839.424 liras italianas, y salidas por valor de 30.136.028, con un déficit de 4.046.164 liras. Cabe subrayar que el importe de este balance es el triple del último: treinta millones contra diez. De los ingresos, se desprende que los inscritos que pagaron la cuota el 15 de octubre de 1972 fueron 598; la voz relativa a los no inscritos habla de cantidades pagadas por 823 personas, número superior al de inscritos.
Considerando que la cuota de pago del carnet era de 12 mil liras al año, si se dividen los ingresos en el apartado "cuota inscritos" por el número de inscritos, se obtiene una suma de cerca de 4.100 liras, lo que hace pensar que no todos los inscritos habían pagado la suma solicitada. Este cálculo hace que los datos relacionados con el número de inscritos no sean perfectamente fidedignos (130).
De este balance se desprende claramente la escasez de contribuciones de los movimientos federados, inferiores a más de la mitad con respecto al presupuesto. Para el referéndum sobre el divorcio había sido presupuestada un ingreso de 5 millones de liras. Por el contrario, a las arcas llegaron sólamente 456.600. En cambio, si se observa el capítulo del dinero en salida, se nota que a un presupuesto de seis millones corresponde un gasto de treinta y cuatro mil.
Del conjunto de este primer menguado balance se desprende claramente la opción antiburocrática de los radicales. Véase, por ejemplo, la voz "reembolso gastos" en la que se especifica la cantidad de 2.494.630 liras y 1.590.150 para los colaboradores, justificada en el anexo como reembolso a "una única persona que colabora desde las ocho hasta las trece horas". Por lo tanto, la acción del partido se basaba en el voluntariado espontáneo, a veces incluso casual, de los pocos y de los muchos que, en su mayoría, pertenecían a aquellas áreas directamente interesadas por el problema por el que se luchaba en el momento en cuestión, como por ejemplo, el divorcio, el aborto o la objeción de conciencia.
Semejante opción, es decir un balance totalmente menguado, sin embargo, podía suponer un límite para el desarrollo del partido que, por pequeño que fuese, tenía que funcionar, y, de alguna manera, poder contar con una estructura.
En cualquier caso, la pobreza del balance está relacionada la cuestión de los "medios de comunicación", tema que analizaremos más adelante, punto doloroso que los radicales han subrayado siempre en todo debate. Desde un primer momento, los refundadores del P.R. experimentaron el arma letal del silencio que se cernía sobre su grupo, sus temas y sus iniciativas. Todo este concertado silencio duró hasta que los derechos de los que los radicales se convertían en tutores se abrió a un amplio espectro, es decir, hasta que chocaron con enormes intereses políticos, ideales y económicos. Hasta el preciso instante en que se produjo dicho impacto con la realidad de los intereses creados, los medios de comunicación ignoraron al P.R., a menudo sencillamente por aquello de menospreciar semejante "ir contra corriente", semejante "extravagancia" tan ajena al estilo italiano de enfocar la política.
La elaboración de la lista de inscritos demuestra que el P.R. era un partido fuertemente urbano, concentrado en las zonas centro-septentrionales del país, con alguna presencia en el sur y en las islas, predominio netamente romano, y una presencia significativa en Milán. El 40 por ciento de los 636 miembros con carnet el 20 de oct. de 1972 reside en Roma, el 6 por ciento en Milán, ambas ciudades históricas para los radicales. Se nota una ligera difusión del Partido en Piamonte y en Emilia Romaña, y, en cualquier caso, el P.R. alguna vez con un inscrito solitario se halla presente en casi todas las ciudades (véase tablas nº 1 y 2).
TAB. 1
Inscritos al P.R. el 15 de octubre de 1972
AREAS N. INSCRITOS % DEL TOTAL
------------------------------------------
NORTE 276 43,46%
CENTRO 306 48,20%
SUR E ISLAS 53 8,31%
TOTAL 635 100,00%
REGIONES N. INSCRITOS % DEL TOTAL
-----------------------------------------
LACIO 264 41,57%
LOMBARDIA 74 11,65%
PIAMONTE 60 9,44%
EMILIA ROMAÑA 54 8,5%
FRIULI VEN. JULIA 38 5,98%
TOSCANA 35 5,51%
VENETO 23 3,62%
PULLA 18 2,83%
LIGURIA 12 1,88%
SICILIA 11 1,73%
VALLE D E AOSTA 11 1,73%
CAMPANIA 10 1,57%
CERDEÑA 6
UMBRIA 5
CALABRIA 4
TRENTINO ALTO AD. 4
ABRUZZO 3
MARCHE 2
BASILICATA 1
MOLISE -
ITALIA 635
Fuente: elaboración nuestra a partir de la lista de inscritos publicada por "Noticias Radicales", nº 173, 20 de octubre de 1972, multicopiado.
TAB. 2
CAPITALES N. DE INSC. PORCENTAJE INSCRITOS
DE PROVINCIA EN LA CAPITAL SOBRE
EL TOTAL
------------------------------------------
ROMA 255 (8)* 40,15%
MILAN 39 (8) 6,14%
TRIESTE 30 (1) 4,72%
TURIN 25 (7) 3,39%
BARI 12 (3) 1,88%
BOLONIA 12 (4) 1,88%
REGIO EMILIA 12 (5) 1,88%
AOSTA 11 1,73%
CUNEO 9 (8)
PISA 8
FLORENCIA 7 (6)
GENOVA 7
VERONA 7
NAPOLES 6 (1)
PERUSA 5
RAVENA 5
(*) El número entre paréntesis indica el número de inscritos en la provincia.
Nota: las capitales restantes se hallan por debajo de los 5 inscritos.
Fuente: elaboración nuestra a partir de la lista de inscritos publicada por "Noticias Radicales", nº 173, 20 de octubre de 1972, multicopiado.
El insistente llamamiento lanzado la víspera del once congreso (nov. 1972) surgió efecto considerablemente. El número de inscritos ascendió a 1.300, trescientos más que el umbral que se había establecido como límite de supervivencia (131). Se contaron también mil cien personas que no se habían sacado el carnet pero que eran simpatizantes del partido. A esta expansión contribuyó el sistema del carnet doble: cerca de un quinto de los inscritos resultó estar en posesión del carnet de otro partido, del que el 38,2 por ciento tenía el carnet del Partido Socialista Italiano (P.S.I.), el 31,8 por ciento del Partido Republicano Italiano (P.R.I.), el 11 por ciento de la "izquierda de clase"; el 9,5 por ciento del Partido Comunista Italiano (P.C.I.), el 9,5 por ciento del Partido Liberal Italiano (P.L.I.) (véase tabla nº 3). Salta a la vista que la mayoría de las personas con carnet doble procedía del partido socialista, por la afinidad de luchas y objetivos con este partido, con el que, a lo largo de los años, el P.R
. se mantendrá en constante relación dialéctica.
TAB. 3
Carnet doble P. R. (11 Congreso noviembre de 1972)
PARTIDO O GRUPO N. (CALCULO) % % SOBRE UN TOTAL
DE INSCRITOS
(nº = 1300)
-----------------------------------------------
PSI (90) 38,2 7,0
PRI (74) 31,8 5,6
IZQUIERDA DE CLASE
Y ANARQUISTAS (26) 11,0 2,0
PCI (22) 9,5 1,7
PLI (22) 9,5 1,7
(234) 100,00 18,0
Fuente: MASSIMO GUSSO, »Il P.R.: Organizzazione e leadership , CLEUP, Padua, 1982 pág. 39 (de ANGIOLO BANDINELLI "Il partito dei referendum" en »La prova radicale , nº 5, 1973).
La moción aprobada por el once congreso del Partido señala una nueva directriz organizativa, pues comprometía al partido federal a garantizar, con sus estructuras y funciones, la formación de los partidos radicales regionales para realizar plenamente ese modelo de tipo federal que había sido prefigurado en el estatuto de 1967 (132). En ese momento, los radicales advirtieron la exigencia de que el partido se arraigase en todo el territorio nacional y se convencieron de que contaban, por fin, con el número de gente necesario para poder hacerlo.
2. Tras los mil radicales: los movimientos, las primeras sedes periféricas
Al día siguiente del XI Congreso, que había sentado las bases numéricas para reanudar las iniciativas políticas, la clase dirigente radical se decidió a afrontar otro problema: el fuerte desequilibrio territorial del partido, que contaba con una enérgica presencia en la capital, casi inexistente en el resto de Italia. Por consiguiente, se producía una extremada centralización del partido, cosa contraria al espíritu libertario al que querían uniformar la organización, lo cual podía causar el efecto contrario y restar eficacia a las acciones emprendidas. Así pues, se decidió, con motivo de la reunión de la dirección, el 5/7 de enero de 1973, (133) disponer los primeros instrumentos organizativos para reforzar las estructuras locales del partido. Entre ellos, según los dirigentes del partido, figuraba la potenciación del periódico "Notizie Radicali". Se empezaba así a delinear una primera estructura territorial del partido: el 10 de enero de 1973 figuran constituidas 14 sedes del P.R., de las que sólo cuatro so
n sedes auténticas (Cúneo, Turín, Florencia y Roma), nueve se hallan en casas de particulares (Verona, Vicenza, Bolonia, Faenza, Pisa, Milán, Trieste, Schio y Mantua) y una (Venecia) figura incluso ubicada en un apartado postal (tabla 4).
TAB. 4
Sedes y direcciones del P.R. 1973
REGIONES ENERO 1973 ABRIL 1973
------------------------------------------
VALLE DE AOSTA - 1
PIAMONTE 2 2
LIGURIA - 1
LOMBARDIA 2 3
VENETO 4 4
TRENTINO SUR T. - -
FRIULI VENECIA J. 1 1
EMILIA ROMAÑA 2 5
MARCHE - -
ABRUZZO - -
MOLISE - -
UMBRIA - -
TOSCANA 2 2
LACIO 1 1
CAMPANIA - -
CALABRIA - -
BASILICATA - 1
PULLA - -
SICILIA - 1
CERDEÑA - -
ITALIA 14 22
Fuente: elaboración nuestra a partir de la lista de inscritos publicada por "Noticias Radicales", nº 175 20 del 10 de abril de 1973, multicopiado.
En aquel periodo, nacieron asimismo algunos comités promotores para la constitución de partidos regionales: se formaron en Véneto, Emilia Romaña y en Toscana. Los tres meses siguientes (abril de 1973) las sedes periféricas se convirtieron en veintiuna, casi el doble (véase tabla nº 4). Se fundaron las primeras dos sedes en el Sur, en Palermo y en Policoro, en la provincia de Matera, centro rural de la reforma inmobiliaria a lo largo de la zona jónica de Basilicata. Cabe aclarar que entre las sedes indicadas unas diez no son más que simples direcciones.
Las sedes periféricas empiezan a ponerse en acción y a promover iniciativas por su cuenta a partir de la primavera de 1973, tal y como figura en los documentos publicados en "Notizie Radicali". En Turín, por ejemplo, inicia las publicación de un "Notiziario radicale", elaborado por la sede local (134).
Mientras tanto, la presencia del P.R. se iba ampliando, incluso gracias a los movimientos federados que empezaban a brotar a principios de los años setenta, y que movían alrededor del partido nuevas energías. Estos movimientos daban voz y voto a exigencias que, maduras en la conciencia de los italianos, no hallaban, sin embargo, espacio en los partidos tradicionales.
El mapa de los movimientos, en el periodo inicial de 1971-1973, presenta siluetas poco definidas. Los datos a disposición son escasos, no analíticos.
Las únicas noticias verificables, a pesar de proceder de fuentes secundarias, se refieren simplemente a uno de los movimientos, el antimilitarista, el único que disponía de una auténtica estructura.
El movimiento antimilitarista había nacido, informalmente, en 1967, con motivo de la primera marcha organizada por el P.R. con el recorrido Milán-Vicenza. A partir de aquel año, paralelamente a los congresos radicales, se desarrollaron convenios antimilitaristas que posteriormente desembocaron en la constitución de la Liga de Objetores de Conciencia (4 bis) el 21 de enero de 1973, en Roma. Conocemos el número de las sedes de la LOC (Liga Objetores de Conciencia) en 1973: treinta y una, repartidas por toda la geografía italiana, de norte a sur, y podemos considerar esta estructura periférica como referida al partido radical (Tabla 5).
TAB. 5
Sedes L.O.C. 1973
REGION MARZO 1973
------------------------------------
VALLE DE AOSTA -
PIAMONTE 3
LIGURIA 2
LOMBARDIA 6
VENETO 2
TRENTINO TIROL DEL SUR 1
FRIULI 2
VENECIA JULIA 2
EMILIA ROMAÑA 2
MARCHE -
ABRUZZO -
MOLISE -
UMBRIA 1
TOSCANA 2
LACIO 2
CAMPANIA 3
CALABRIA -
BASILICATA 1
PULLA 2
SICILIA 2
CERDEÑA -
ITALIA 31
Fuente: "Notizie Radicali", 8 de marzo de 1973, números 189-190. Hallada en: M. GUSSO, »Il P.R.: Organizzazione e leadership , pág. 44.
A partir de los temas de la liberación sexual, se constituyeron dos movimientos, el MLD (Movimiento de Liberación de la Mujer) (5 bis) y el FUORI (Frente Unitario Homosexuales Revolucionarios Italianos) (6 bis), (135). El primero, fundado por militantes radicales, nació en 1970, antiguamente federado al P.R. Fue el instrumento del partido para ampliar el consenso alrededor de la batalla abortista.
El segundo, el FUORI, fue constituido en 1972, con el apoyo material y político del PR. Su promotor fue Angelo Pezzana, inscrito al P.R. desde 1972, que formaba parte también de la dirección del partido electa en el congreso de Turín en noviembre del 72. El FUORI se federó al P.R. durante el congreso de Milán, en noviembre de 1974. En la constelación de los movimientos, en la órbita del P.R., tuvo breve vida la que se dio en llamar Liga Italiana para la abolición del Concordato (7 bis). De hecho, se mantuvo en vida sólo un año, desde el 14 de febrero de 1971 hasta octubre de 1972. El motivo de la escasa vida del movimiento anticoncordatario cabe buscarlo en el hecho de que el objetivo que se proponía no era sentido, en la base, como un movimiento popular, contrariamente a lo que sucedía con el divorcio. Además, la composición misma de la Liga, expresión de los partidos (P.L.I., P.S.I., P.R.I., independientes de izquierdas) por motivos obvios de alquimias políticas y de oportunismos (colaboración gubernamenta
l con la Democracia Cristiana) era de por sí un impedimento para su desarrollo.
En ese mismo periodo, y precisamente el 20 de septiembre de 1973, empezó a actuar, a pesar de que en un primer momento de forma subterránea, el CISA (Centro Italiano de Esterilización y Aborto) (8 bis), que en los años posteriores brindó una contribución de gran relevancia a una de las batallas centrales de los radicales (136). Estaba organizado como estructura operativa, con el objetivo de informar a los ciudadanos sobre la contracepción y ofrecer asistencia concreta para el aborto, todo ello gratis.
Con respecto al número de inscritos en este periodo (noviembre de 1972/ noviembre de 1973) no existen fuentes. En el congreso de Verona, en noviembre de 1973, entraron en los órganos centrales del P.R. nuevos elementos, procedentes de las distintas realidades territoriales. Por primera vez, el partido radical parecía no estar caracterizado por el predominio de miembros "romanos", constante desde su fundación. De hecho, Giulio Ercolessi, un joven de veinte años de Trieste se convirtió en secretario general del partido. En dicha ocasión, con una salida estrepitosa, Marco Pannella, líder histórico indiscutible del P.R., declaró que no tenía ninguna intención de afiliarse de nuevo al partido (9 bis), afirmando que »si este es el momento del enfrentamiento, este es el momento más que nunca de encaminarse hacia la lucha firmemente convencidos, confiando en nuestras ideas; caminar en una formación libertaria, sin líderes, sin tendencias centralistas, sin otorgar carismas, sin banderas, ni nombres ni símbolos, salvo
aquellos estrictamente funcionales para nuestras luchas (137).
No fue más que una declaración de principios, pues a pesar de no estar inscrito, en los momentos de crisis del partido, Pannella intervino lo mismo, con el peso de su experiencia política y de su indiscutible carisma.
En Verona se sentaron los cimientos del proyecto de los ocho referéndums, para el que se recogieron las firmas necesarias en la primavera siguiente (138).
3. En pro de los referéndums: con la mesa a cuestas
En 1974, el partido volcó sus energías en las calles y plazas italianas, allá en donde los problemas del divorcio eran urgentes y apremiantes. Se recogieron las firmas necesarias para los referéndums apenas decididos, para las luchas en favor de los detenidos, las huelgas de hambre, contra la desinformación aplicada por la Radio televisión italiana (RAI). Este modo de enfocar la política condicionó el reclutamiento de nuevos inscritos, desde un punto de vista formal. Pues, si bien por una parte aumentaba el consenso con respecto al P.R., gracias a los comités para los referéndums y a las múltiples batallas que se estaban librando, por otra se arrinconaba la campaña de inscripción para el nuevo año (139). De manera que se llegó al 14 Congreso de Milán, en noviembre de 1974, con poco menos de dos mil inscritos, una cifra que reproducimos a pesar de ser incierta (140).
A ello cabe añadir que el funcionamiento de las estructuras era siempre difícil. La escasa circulación de información en el seno del partido, entre el centro y la periferia, era indiscutiblemente el nudo más importante por desatar.
"Notizie Radicali" de hecho, comenta las quejas de las asociaciones locales que, al no lograr recibir información a tiempo de las iniciativas del partido en Roma, hallan dificultad para orientarse (141). Fue tras el tercer congreso - el primero del partido refundado - cuando "Noticias Radicales" salió a la luz. Su misión consistía en establecer un canal de comunicación entre la dirección del partido y las sedes locales, así como informar a los militantes de los distintos movimientos, y de ser momento de debate y punto de referencia para todo el mundo.
A pesar del esfuerzo financiero, en proporción con el balance del partido, para esta iniciativa periodística fue considerable (el 24 por ciento de los gastos, en los años 1973/74) (142), las publicaciones de "Notizie Radicali" no respetaban la periodicidad, y su distribución a los inscritos y a los simpatizantes no era regular. La primera serie (67/72) fu multicopiada y cada ejemplar imprimido, incluso después del año 72, tiene formato, gráfica y compaginación distinta. Asimismo, los redactores no eran nunca fijos. El P.R. no tenía medios financieros para costear un periódico de publicación diaria. Pero, en cualquier caso, por opción ideológica concreta, el mensaje que se enviaba a la opinión pública no debía pasar a través de un órgano de partido, sino que debía ser transmitido a través de los medios de comunicación, con el objetivo de llegar hasta un público lo más vasto posible. Así pues, "Notizie Radicali" era un instrumento de movilización y de estímulo con respecto a determinadas batallas políticas, en
el seno del partido, y no un órgano de propaganda ni un medio de exteriorización de la línea oficial de la clase dirigente.
Las iniciativas periodísticas radicales son consecuentes con dichas opciones ideológicas: en el 63 se fundó la "Agenzia radicale", de la que ya hemos hablado (143) y, en los años Setenta, tuvieron lugar las huelgas de hambre y de sed que reivindicaban espacio en las redes de la Radio televisión Italiana (RAI-TV), la televisión estatal.
Pero "Notizie Radicali" tampoco estaba a salvo de aquellos vicios que en el partido se temían: de hecho, algunos militantes se quejaban de que el periódico era parido en el centro, y por obra de unos pocos; y por lo tanto, si bien no podía ser considerado una fuente de poder, no era precisamente un instrumento idóneo de debate en el seno del partido.
En esa misma época salieron otros dos periódicos del P.R., "La Prova Radicale" (La Prueba Radical), trimestral, y el periódico "Liberazione" (Liberación), que vivió sólo un año, desde otoño del 73 hasta otoño del 74. "La Prova Radicale" que salió del 71 al 73, redactado por un colectivo de colaboradores militantes, profundizó los temas de las batallas radicales brindando documentación. En los primeros números, utilizó un lenguaje narrativo e informativo; mientras en los últimos números adoptó un enfoque de ensayo político. El periódico "Liberazione" nació como pilar del proyecto referendario, y representó el intento de informar a la opinión pública sobre los temas políticos y radicales. La breve vida de "Liberazione" no permitió colmar el vacío de información existente sobre el P.R. Para suplir la falta de conexión entre el centro y la periferia se adoptó enviar, aunque de forma desorganizada, octavillas y opúsculos en los que se explicaba el contenido de las luchas radicales, y también las técnicas de recog
ida de firmas para los referéndums. En cualquier caso, las sedes y puntos de referencia radicales en la periferia seguían multiplicándose: al cabo de un año pasaron de veintiuna a treinta y siete, de las que siete estaban ubicadas en el sur de Italia. Sedes efectivas, en realidad, eran 13; las 24 restantes eran simples puntos de referencia (Tabla 6). Una presencia más sensible del P.R. se obtuvo con la fundación de los comités para los ocho referéndums de 1974, tal y como se lee en la tabla nº 7. Se constituyeron un total de ciento treinta y cinco comités, esparcidos por todas las regiones. El cincuenta por ciento de los mismos había sido fundado por el P.R. y por los grupos federados.
TAB. 6
Sedes y puntos de referencia del P. R. 1974
REGION MARZO 1974
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VALLE DE AOSTA 1
PIAMONTE 3
LIGURIA 1
LOMBARDIA 3
VENETO 4
TRENTINO TIROL DEL SUR 2
FRIULI VENECIA JULIA 3
EMILIA ROMAÑA 4
MARCHE 2
ABRUZZO 1
MOLISE -
UMBRIA 1
TOSCANA 3
LACIO 2
CAMPANIA 2
CALABRIA 1
BASILICATA -
PULLA 2
SICILIA 1
CERDEÑA 1
ITALIA 37
Fuente: "Liberazione", nº 9 de marzo de 1974, cfr. M. GUSSO, »Il P.R.: Organización y liderazgo , CLEUP, Padua, pág. 48.
A lo largo de las campañas referendarias, el P.R. halló un sistema nuevo para entrar en contacto con los electores. El sistema de centros móviles consistía en poner mesas en las plazas y en las calles para recoger firmas y al mismo tiempo para informar a los ciudadanos sobre los temas radicales, y elaborar una lista de direcciones a las que enviar periódicos y octavillas. Durante dicha campaña se logró reclutar a un grupo de aguerridos nuevos militantes.
De hecho, según algunas investigaciones llevadas a cabo entre el 76 y el 79 con respecto a los participantes en los congresos nacionales del P.R. (144), en el año 77 un 27,8% de los inscritos radicales resulta haberse aproximado al partido durante la campaña de los ocho referéndums. En el año 79, cerca del 30 por ciento de los inscritos radicales procede de la misma experiencia.
La campaña referendaria, a pesar de que los radicales diesen tanto de sí mismos, no obtuvo un resultado positivo: sólo se lograron recoger cerca de 150.000 firmas para cada referéndum, contra las 500.000 que prevé la ley necesarias para que la petición tenga validez. Sin embargo, si se tiene en cuenta la exigüidad del número de inscritos, menos de 2.000 (145), comparados con 1.200.000 firmas recogidas globalmente, el resultado, en términos de agregación al consenso en potencia, fue relevante.
TAB. 7
Comités para los "8 referéndums" de 1974 que se remitían al P.R. y a otros grupos o movimientos. (Marzo de 1974)
REGION GRUPOS
PRI-PS- UIL Círc.Comunid. PdUP, A.O. y Pr FGR FGSI ala arnarco-libertaria-cristiana otros extra-parlamentarios federados y por el socialismo, simpatizantes.
VALLE DE AOSTA 1 1
PIAMONTE 2 6 9
LIGURIA 1 3 4
LOMBARDIA 1 2 1 1 9 13
VENETO 1 1 1 6 9
TRENTINO T. SUR 1 1 5 8
FRIULI V. JULIA 4 4
EMILIA R. 3 1 2 4 10
MARCHE 1 1 2 3 7
ABRUZZO 1 3 1 3 8
MOLISE
UMBRIA 1 1 2
TOSCANA 1 4 1 3 1 8 18
LACIO 5 8
CAMPANIA 1 2 2 2
CALABRIA 2 1 3
BASILICATA 2 3
PULLA 3 1 1 1 1 5 11
SICILIA 5 7 2 14
CERDEÑA 3 1 4
ITALIA 18 9 29 8 2 2 67 135
Fuente: "Liberazione", nº. 9, 28 de marzo de 1974, elaboración de M. GUSSO, »Il P.R.: Organizzazione e leadership , CLEUP, Padua, pág. 44.
El fracaso de la campaña referendaria repercutió sobre aquellos dirigentes radicales que se lo habían jugado todo en el proyecto contenido en los referéndums: Giulio Ercolessi, secretario general nacional, dimitió, y su puesto quedó vacante. En la crisis se introdujo Marco Pannella que se puso en huelga de hambre el 3 de mayo de 1974 reivindicando que el PR tuviese acceso a la RAI. En resumidas cuentas, la protesta tenía por objeto sacar al partido del aislamiento. Tras setenta días de ayuno, salió en la prensa la cuestión del "caso Pannella". Gran número de personalidades políticas e intelectuales declararon su solidaridad con los radicales. El líder demostraba ser una vez más, con su carisma, un factor importante de organización, capaz de suplir al menos parcialmente las carencias estructurales del partido con una acción individual de indudable importancia.
Así fue como se llegó al XIV Congreso de Milán (nov. de 1974), que confirmó la utilización del referéndum abolitivo y se planteó como objetivo político la obtención del 20% del elemento socialista y libertario de la izquierda italiana.
Durante los trabajos del congreso se produjo un duro enfrentamiento sobre la moción organizativa entre los que proponían la elección de una dirección nacional por parte del congreso, en añadidura al estatutario "Consejo Federativo", y aquellos que se oponían por considerar que la dirección iba a acabar por controlar a la secretaría que, por estatuto, debía responder sólo ante el congreso.
Predominó una solución de compromiso que preveía la constitución de una dirección con tareas de coordinación entre secretaría, tesorería y consejo federativo. De la moción organizativa se desprende que los partidos regionales, que hubiesen debido constituir el núcleo principal del partido, no habían sido formados, probablemente por falta de consistencia numérica y de autonomía de iniciativa política de los centros periféricos.
Era necesario promover inmediatamente los partidos regionales y, por lo tanto, reestructurar los órganos centrales. Así pues, el congreso deliberó elegir a los miembros del consejo federativo considerando las distintas realidades territoriales; el presidente debía desempeñar la función prioritaria de garantizar la integración del consejo a partir de algunos criterios establecidos: elección por parte de conferencias territoriales de inscritos convocadas a partir de agrupaciones interregionales establecidas (146). Dicha integración debía llevarse a cabo antes de febrero de 1975. Para garantizar la postura de los movimientos federales, como parte integrante del partido, se estableció que cada grupo o liga tuviese derecho a designar a dos representantes en el seno del consejo federal. La composición del consejo, para los miembros electos por el XIV Congreso, refleja la tendencia que ya se advertía en el partido hacia el norte de Italia: sólo tres consejeros de veinticinco proceden del sur.
En la moción política del XIV Congreso sale a relucir un aspecto estrechamente vinculado con la organización del partido: se preveía que, a modo de derogación del estatuto, toda decisión de participar en las elecciones a nivel nacional, regional y local (147) debía, en cualquier caso, ser deliberada por el consejo federativo con criterios unitarios. Esta decisión no podía reforzar la autonomía de las asociaciones locales, pero estaba justificada por el momento político especial que se estaba atravesando así como por el estado del partido.
La falta de información en el seno del partido parece crónica: en el centro faltan noticias sobre las inscripciones en las sedes locales (excepto entre Milán y Roma) que además tienen serias dificultades a la hora de pagar por adelantado los carnets que posteriormente solicitan al partido federal (148).
Pero muy pronto, los órganos dirigentes del partido se hallaron ante acontecimientos que absorbieron por entero todas sus actividades. 1975 es el año de la campaña para los cinco referéndums (aborto, abolición del código penal militar de paz, abolición de la ordenación jurídico-militar, el concordato, las normas del código Rocco (10 bis) contra la libertad expresión); y en particular para la despenalización del aborto que ocupa un lugar prioritario en las luchas de los radicales, hasta determinar, en enero de 1975, el arresto del secretario general nacional del partido, Gianfranco Spadaccia, debido a las actividades relacionadas con el CISA. Por estos motivos, el año 1975 fue un año de intensa movilización en las calles y plazas, en donde los radicales buscaban el consenso a sus iniciativas, más que buscarlo a través de un reclutamiento formal de inscritos. Se organizaron 463 comités para la recogida de firmas, de los cuales el 60% estaban promovidos por el partido radical, aumentando su presencia un quíntup
lo con respecto a 1974 (pasaron de 67 comités organizados a 277) (véase tablas 8 y 9). Se prestó especial atención a la campaña en favor del aborto que era, sin lugar a dudas, el problema mayormente sentido a nivel social. Se recogieron 640.000 firmas aproximadamente, superando la cantidad mínima necesaria. Con respecto al año anterior, los comités para el referéndum estaban repartidos de forma más extensa por toda Italia, y ya no se restringían a los grandes centros urbanos. Cerca del 80% de las firmas recogidas provenían de municipios con un número de habitantes oscilante entre los 50.000 y los 450.000 (149).
TAB. 8
Comités para los referéndums 1975
REGION
PRI- PSDI PRI- PSI-FGSI PCI PdUP, A.O. Grupos UIL Grupos AIED PR Total
GLI FGR (*) otros extra- anarquistas sindicalistas círculos grupos
socialistas parlamentarios y culturales federados
feministas empresariales y simpat.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
VALLE DE AOSTA 1 1
PIAMONTE 1 5 4 2 1 4 5 29 47
LOMBARDIA 8 1 3 1 3 37 56
LIGURIA 4 1 3 11 19
VENETO 1 3 1 2 8 15
TRENTINO T. SUR 1 4 6
FRIULI V. JULIA 2 2 1 7 10
EMILIA R. 2 6 1 7 21 39
MARCHE 3 1 1 8 13
ABRUZZO 2 3 10 15
MOLISE
UMBRIA 2 2 1 5
TOSCANA 1 1 5 3 5 26 41
LACIO 1 4 2 1 4 26 38
CAMPANIA 1 1 8 1 1 1 4 25 42
BASILICATA 1 1 2 3
PULLA 2 10 3 1 6 2 9 22 55
CALABRIA 2 1 1 17 22
SICILIA 2 1 1 4 12 20
CERDEÑA 1 1 2 2 10 16
ITALIA 3 2 7 68 1 17 4 15 13 56 277 463
(*) Se trata de la sección del PCI de Giffoni Valle Piana (Salerno). Fuente: "Notizie Radicali", nº. 22 del 21-31 de marzo de 1975.
Tabla sacada de: MASSIMO GUSSO, »Il P.R.: Organizzazione e leadership , Padua, Cleup, 1982, pág. 46.
TAB. 9
Comités para los referéndums de 1974 y 1975
PARTIDO O MOVIMIENTO 1974 % 1975 %
n. comités n. comités
organizados organizados
-----------------------------------------------------------------
Partido Radical (Grupos
federados y simpatizantes 67 49,63 277 59,85
UIL 29 21,48 15 3,24
PRI/FGR 18 13,33 7 1,51
PSI/FGSI 9 6,67 68 14,68
Círculos libertarios
y anarquistas 8 5,93 4 0,86
Comunidades cristianos
por el socialismo 2 1,48 - -
PdUP, AO, otros ex.
grupos feministas 2 1,48 17 3,67
PLI/GLI - - 3 0,65
PSDI - - 2 0,43
PCI - - 1 0,21
Grupos sindicales y
empresariales - - 13 2,81
AIED, círculos culturales
varios - - 56 12,09
135 100,00 463 100,00
Fuente: Cfr. Tabla 8.
Una vez más, una idea de Marco Pannella favoreció y apoyó la acción de las estructuras del partido, que mostraba una mayor consistencia con respecto a los años anteriores. El líder radical inventó la "Liga XIII de Mayo - Movimiento Socialista por los Derechos y las Libertades Civiles" (11 bis) para reunir el consenso en torno al aborto (150). En efecto, logró obtener una página semanal dedicada al argumento en "L'Espresso", que apoyó financieramente la iniciativa. El hecho de romper el aislamiento y las hostilidades con respecto al P.R., conectando entre ellos a vastas fuerzas (U.I.L., Partido Socialista, P.R.I.) a través de la acción de un órgano de prensa contribuyó al resultado favorable de la recogida de firmas.
En 1975, las sedes y las direcciones del partido radical aumentaron considerablemente: el 24 de mayo eran 63, de las que 17 se hallaban en el sur (casi todas direcciones privadas) y en octubre llegaron al número de 82. Excepto en la región de Molise, en las demás existía una dirección del partido (tabla 10). Por lo que se refiere a los partidos regionales, a finales de agosto del 75 figuraban formalmente constituidos 5 (151). En este periodo, la articulación periférica podía contar con la organización local de los movimientos federados al partido: la LOC tenía 52 sedes en toda Italia, incluso en pequeños centros del Sur, y así potenciada cobró mayor autonomía, aún estando estrechamente vinculada en cuanto a ideales con los radicales. El movimiento de liberación de la mujer tenía 18 sedes, y su presencia tenía gran influencia en las regiones centro-septentrionales (152). A este último movimiento cabe añadir al CISA, que en algunas localidades llegaba a imponerse, y que declaraba la existencia de centros opera
tivos para el aborto y la contracepción en las siguientes ciudades italianas: Cagliari, Florencia, Génova, Milán, Roma, Turín, Ancona, Pisa, Sassari, Siena y Mestre (153). Se le puede considerar todo un grupo de acción que declaraba públicamente haber asistido en el aborto a 10.1412 mujeres desde febrero hasta diciembre de 1975.
TAB. 10
Sedes y direcciones del P.R. 1975
REGIONES MAYO 1975 OCTUBRE 1975
----------------------------------------------
VALLE DE AOSTA - 1
PIAMONTE 6 6
LIGURIA 6 6
LOMBARDIA 5 6
VENETO 5 7
TRENTINO SUD T. 3 3
FRIULI VENECIA J. 4 4
EMILIA ROMAÑA 8 8
MARCHE 1 3
ABRUZZO - 2
MOLISE - -
UMBRIA 3 3
TOSCANA 8 7
LACIO 1 1
CAMPANIA 3 5
CALABRIA 2 1
BASILICATA 1 2
PULLA 3 4
SICILIA 4 5
CERDEÑA 4 4
ITALIA 69 82
Fuente: Mes de mayo, "Notizie Radicali", nº 34, 26 de mayo de 1975 y »Per un altro 13 maggio , elaborada por P. R., Savelli, 1975; mes de octubre elaboración de MASSIMO GUSSO, »Il P.R.: Organizzazione e leadership , CLEUP, Padua 1992, pág. 48.
El 15 Congreso (Florencia, noviembre de 1975) se desarrolló en un momento especialmente importante desde el punto de vista organizativo para el P.R.: los sistemas de movilización popular, la recogida de firmas en las calles y plazas, habían fermentado no sólo el interés en general de la opinión pública con respecto al partido, sino que además habían logrado provocar el acercamiento de nuevos militantes.
Sin embargo, se planteaba a los congresistas el problema de cómo administrar una estructura, mejor dicho de cómo construirla, para que la aportación de fuerzas que nacían de la sociedad y se dirigían a los radicales, un movimiento considerado, hasta pocos años antes, marginal, fuese más eficaz. Coherentemente, para adaptar las estructuras del partido a una realidad semejantes, la moción organizativa del XV Congreso comprometía a los órganos dirigentes del partido a convocar conferencias organizativas periódicas de inscritos para promover el debate y la discusión sobre el modelo de partido federal previsto por el estatuto y nunca aplicado hasta aquel entonces.
En el año 1975 resultaban inscritas 1.635 personas (154), de las que un tercio renovaba su inscripción. Probablemente, el elevado intercambio de militantes se debía al hecho de que muchos de ellos se acercaron al partido por motivos contingentes, estrechamente vinculados a la campaña para el referéndum sobre el aborto. La procedencia geográfica de los inscritos se presentaba siempre desequilibrada a favor de Roma (37,5%) y Milán (12,72%). En las demás ciudades, el número de inscritos no llega a cien, aunque se nota la presencia de radicales en casi todas las capitales de provincia. Si se observan los datos globales por cada región, destaca en primer lugar el Lacio, con un 38%, y le sigue Lombardía con el 18,22% (155).
4. Contando el dinero (balances 1973/74/75)
Resulta interesante seguir el crecimiento del partido desde el periodo posterior al congreso de reimpulso de noviembre de 1972 hasta 1975, a partir de los balances presentados por los tesoreros federales a los congresos. El balance del periodo noviembre 1972/noviembre 1973, ascendía a cerca de 33 millones (156). Datos más completos se pueden obtener del balance provisional relativo al semestre 16 de octubre/30 de abril de 1973, que indica un pasivo de un millón de liras aproximadamente a partir de dieciséis millones de gastos. El doble del balance del año anterior (157), pero que demuestra la aportación decisiva del voluntariado en la organización: los gastos de administración ascendían sólamente a 6.560.000 liras.
El balance del año siguiente (nov. 1973/nov. 1974), de 60 millones aproximadamente, indicaba el doble de ingresos con respecto a 1973. Si a este resultado se le añade el dato relativo a las sedes locales del diario "Liberación" - un periódico autofinanciado, como todas las iniciativas radicales - se roza la suma de 150 millones de liras. Por lo tanto, el partido iba adquiriendo una consistencia impensable hasta pocos meses antes. Los gastos de administración son siempre reducidos: 23 millones aproximadamente, de los cuales sólo 5 de reembolso de gastos a quiénes trabajaban en la sede del partido. La mayor parte de los gastos son en concepto de información y para la campaña referendaria.
El balance presentado en el XV Congreso de Florencia (noviembre de 1975) refleja el sensible aumento del consenso hacia el partido con respecto a los años anteriores. La cuota de los simpatizantes y de los sostenedores se duplica. Los ingresos ascendían a cerca de 160 millones, una cifra considerable, si se compara con la obtenida en 1974. Las dos voces más importantes en el capítulo de gastos están relacionadas con el dinero dedicado a la prensa del partido y a la campaña referendaria. Otro dato interesante, en el capítulo de los ingresos, es el que figura bajo al voz "contribución del P.S.I.", 60 millones, casi un tercio total de los ingresos.
La autofinanciación, constante en los años anteriores, se reduje o por lo menos dejó de ser predominante con respecto a los demás títulos de ingresos. En el partido existían todavía problemas organizativos tal y como se desprende del análisis de las cuotas pagadas por los inscritos: 8.545.000 liras por 1.635 socios. Por lo tanto, cada inscrito había pagado una media de 5.000 liras contra las 15.000 necesarias para sacarse el carnet.
Para comprender la capacidad financiera real del P.R. es necesario añadir a los datos que se obtienen de la lectura de los balances del partido los relativos a los movimientos federados y sobre todo a los de las campañas referendarias.
Por lo que se refiere a los movimientos, hemos hallado sólamente los datos relativos a la LOC del año 1974 y al CISA del año 1975. La Liga para la Objeción de Conciencia tenía un balance de cerca de 6 millones de liras, y seguía dependiendo económicamente del P.R. que contribuía tanto financieramente como ofreciendo sus propias estructuras: por ejemplo el espacio en "Notizie Radicali" para la publicación del informe del congreso de la liga (158).
El CISA, en 1975 (159), contaba con un balance financiero bastante consistente: 79 millones de ingresos, procedentes, en un 90%, de subscripciones de mujeres; 73 millones de gastos, repartidos en: 44,5% para contribuciones para intervenciones de aborto, 30% para la administración de la sede y para gastos de organización o adquisición de material, el 25,5% restante para actos públicos.
Con respecto a las campañas referendarias, cabe destacar el salto cualitativo entre la de 1974 y la del año posterior. El balance consolidado de la primera es de cerca de 22 millones (160), totalmente autofinanciada con la recogida de contribuciones en las mesas y con actos públicos.
La campaña de 1975, por el contrario, contaba con un balance de 316 millones aproximadamente, catorce veces superior al del año anterior (161). La diferencia esencial estribaba en el método: en 1975 de los ingresos cuentan sobre todo las contribuciones del P.S.I. (60 millones) y las de "L'Espresso" (52 millones) para el referéndum sobre el aborto. Tal y como sabemos, la iniciativa tuvo éxito, sobre todo porque estaba apoyada por una mayor capacidad financiera, y no por las limitadas fuerzas del P.R. Nuevo, también, el planteamiento político de estos referéndums: un regreso a la estrategia de la U.G.I., es decir la unidad de las fuerzas que se remitían al laicismo del Estado, para lograr un
objetivo concreto, sin identificarse bajo las insignias de un partido único.
5. Italia responde. Cuatro radicales en la Cámara
El 1976 fue para el partido un año de crecimiento extraordinario: se multiplican las sedes, las asociaciones, y el número de inscritos se triplica con respecto al año anterior, pero sobre todo se acercan al P.R. nuevos militantes, con motivo de la campaña electoral para las elecciones generales del 20 de junio de 1976.
Los datos del balance provisional del 15 de octubre del 75/20 de enero del 76 son el espejo del impresionante desarrollo del partido (162). En tres meses, el balance indicaba ingresos por valor de 45 millones, lo cual supone 15 millones al mes, es decir un movimiento de medio millón al día, cifra impensable un año antes. Considérese que por primera vez se hablaba en el balance de un déficit de 38 millones, una suma muy elevada para las dimensiones del P.R., pero dicho desequilibrio demostraba la vivacidad del partido al afrontar múltiples iniciativas. Para saldar las deudas, la secretaría del P.R. lanzaba una campaña de inscripción con el objetivo de lograr por lo menos diez mil inscritos en 1976, para poder garantizar de esta manera la autofinanciación del partido (163). Pero las cosas no siguieron la línea trazada pues el 20 de marzo de dicho año (164), el número de inscritos ascendía sólo a 1174, y no todos ellos habían pagado la cuota entera. A finales de noviembre, cuando se clausuró la campaña de inscr
ipción, sólo había 3.876 inscritos (165). El hecho de que no se lograse el objetivo, en efecto, no perjudicaba excesivamente la situación financiera del partido. Si analizamos los balances de los años anteriores y el del 76, se nota que la cuota de autofinanciación estaba formada, en una proporción superior al cincuenta por ciento, por contribuciones de sostenedores no afiliados y de simpatizantes.
Este dato confirma la dicotomía anteriormente mencionada entre inscripción y apoyo activo, pero externo, al partido. Por lo que al gran poder de atracción del P.R. con los temas que afrontaba, correspondía un núcleo operativo de inscritos efectivos mucho más pequeño.
Otros datos significativos son los del número de sedes y de direcciones, que ascendían a 125 en abril de 1976, y que llegaron a ser 249 en julio del año siguiente, aunque esta última indicación cabe cogerla con las pinzas, considerando que 206 de entre 249 no son, si se analiza bien, sedes del partido sino direcciones de particulares (cfr tabla 11).
TAB. 11
Sedes y direcciones del P.R. 1976
REGIONES ABRIL 1976 JULIO 1976
------------------------------------------
VALLE DE AOSTA 1 1
PIAMONTE 9 14
LIGURIA 7 9
LOMBARDIA 11 23
VENETO 9 18
TRENTINO T. DEL SUR 3 4
FRIULI VENECIA J. 4 4
EMILIA ROMAÑA 9 15
MARCHE 10 9
ABRUZZO 5 12
MOLISE - 3
UMBRIA 2 6
TOSCANA 13 24
LACIO 7 15
CAMPANIA 4 22
CALABRIA 1 2
BASILICATA 3 4
PULLA 9 25
SICILIA 12 30
CERDEÑA 6 9
ITALIA 125 249
Fuente: "Notizie Radicali", nº. 6, 16 de abril de 1975 y "Notizie Radicali", 5, 6 de julio de 1976; cfr. M. Gusso, op. cit.
La primera iniciativa política lanzada por el P.R. en 1976 es la de la recogida de firmas para un proyecto de ley de iniciativa popular llamado "carta de la libertad". El uno de abril se indican, en "Notizie Radicali" (164), 14 comités regionales para la recogida de firmas así como "mesas" repartidas por toda Italia, de norte a sur, tanto en pequeñas localidades como en grandes centros urbanos. Pero el proyecto se abandona debido a la celebración de elecciones anticipadas.
En abril, tras el rechazo del P.S.I. a la propuesta del P.R. de federarse, el partido decidió presentar sus listas a las próximas elecciones que se iban a celebrar en breve.
A principios de mayo, el P.R. inauguró su campaña electoral, un poco a la buena de Dios, poniéndose al descubierto desde el principio con una deuda de 20 millones (168). La falta de financiación sugerirá a los dirigentes radicales fantasiosos expedientes para poder llegar hasta el electorado sin gastos. Botón de muestra de una propaganda coherente con la historia del nuevo partido. La gente se ve implicada en la participación no por un impulso emotivo ni por una fuerte carga ideológica, sino por un interés efectivo en los temas por los que luchan los radicales. De ahí que toda iniciativa cobre un fuerte carácter popular, incluso la más aparentemente extravagante pero totalmente transparente en lo que a sus finalidades se refiere. Se crean ocasiones de contacto con la gente, mítines ante las cárceles, conciertos y debates improvisados en los mercados, en los barrios de las ciudades, ofreciendo rosas a los transeúntes; en los pocos mítines tradicionales los oradores le pasaban el micrófono al público presente:
todos podían tomar la palabra para hablar de los problemas de cada día; ayunos y ocupación de las sedes de la RAI en toda Italia, sistemas de protesta por aquel entonces inusuales en nuestro país, y que posteriormente crearían escuela, seguida por otras fuerzas políticas (169).
A todas estas iniciativas esparcidas e improvisadas se suma la fundación de Radio Radical, en Roma, el 20 de marzo de 1976 (170), un acontecimiento que inaugurará todo un viraje en los sistemas de comunicación. Un nuevo tipo de "medio de comunicación" no al servicio de un partido, sino del ciudadano como tal, que por primera vez contaba con la posibilidad de participar, es decir de ser sujeto activo de la comunicación.
La aportación de la radio es considerada como elemento determinante para la consecución del quórum, que permitió que los cuatro representantes del Partido radical entrasen en el Parlamento. El cociente se obtuvo en Roma, ciudad en la que transmitía la radio y en la que, desde siempre, actuaba el grupo más consistente.
El P.R. obtuvo en las elecciones del 76, el 1,1% en la Cámara. Del análisis del resultado electoral, esparcido, se desprende claramente la característica urbana del voto concedido a los radicales (171). De hecho, el voto obtenido en las capitales de provincia era de un 47,3 por ciento del total, mientras el conjunto de votos válidos en las capitales de provincia rozaba el 30,8 por ciento de los votos expresados en toda Italia. El voto se concentra esencialmente en el centro-norte. Sin embargo, el dato relativo a la preponderancia urbana de este voto es constante de norte a sur: en catorce ciudades sureñas el porcentaje del voto radical supera la media nacional.
Del análisis de estos resultados electorales se desprende que la presencia radical estaba difundida en toda Italia, independientemente de la consistencia de la estructura organizativa del partido.
6. Tras el éxito electoral: la desorganización científica.
Nace la rebelión interior.
Tras el inesperado éxito electoral, el P.R. sufrió una especie de amotinamiento que desató fuertes tensiones internas. Fue, sin lugar a dudas, una crisis de crecimiento, pues el número de inscritos pasó de los 1600 del 75 a 3.800 del 76. Pero, sobre todo, se acercaron al partido algunos miles de simpatizantes contribuyendo de forma considerable en la campaña electoral. El dato más destacado fue que en la órbita del partido entraron nuevas energías pues de 3.827 unos 3.300, es decir un porcentaje considerable, son nuevos militantes (172). Este recambio planteó al núcleo histórico del partido el problema de cómo valorizar la nueva ingente militancia, sin perder el carácter inicial y original del partido.
Los refundadores del P.R., en definitiva el "grupo romano" que, tal y como hemos visto, intentaba siempre conservar una fuerte identidad y homogeneidad, se vio de repente, por encima de toda expectativa, casi sitiado, asaltado por personas que por vez primera entraban en contacto con los radicales y con métodos propios. Esta gente procedía de otras experiencias políticas, y por lo tanto sus expectativas eran distintas y buscaban en el partido tradicional (secciones territoriales, organización puntual, financiaciones desde el centro). Esta nueva masa de militantes, en su mayoría jóvenes, cargaban con un patrimonio teórico distinto del de los radicales. Habían sido protagonistas y testigos del 68. Muchos habían pertenecido a grupos extraparlamentarios, y por lo tanto eran portadores de experiencias ajenas a la tradición radical.
Las instancias propuestas por esta pluralidad de personas con bagajes culturales e ideológicos de lo más variopinto no podían ser acogidas por Pannella, Spadaccia y los demás pues la organización prevista en el estatuto del P.R. prefiguraba aquella sociedad socialista y libertaria que se planteaban como objetivo. De manera que, para el viejo núcleo del partido toda desviación del modelo federativo podía hacer que fracasase el proyecto político radical.
En verdad, este estatuto, tan exaltado y defendido por la clase dirigente histórica del partido, no había sido aplicado nunca, en realidad. La falta de aplicación de la carta fundamental del P.R. se debía, según la secretaría, al perenne defecto de las condiciones objetivas, cuantitativas y numéricas. Por lo tanto, el estatuto era inadecuado a la realidad del país o bien el P.R. no había hecho nada para crear las condiciones necesarias que permitiesen una expansión de la presencia radical. Una especie de círculo vicioso que encerraba en su seno a este partido, que sin embargo llevaba en su idea constitutiva fuertes potencialidades.
En los años anteriores, al estar compuesto por poca gente el partido era más homogéneo. El hecho de que entrasen de repente en la vida del P.R. gran número de militantes les cogió por sorpresa y creó una cierta perplejidad. Entre todos ellos existía, sin embargo, una gran familiaridad por las muchas luchas comunes y por una identidad cultural común. Y estos nuevos militantes no se contentaban con participar meramente en las asambleas de vez en cuando, sino que pretendían contribuir para inventar un partido siempre "in progress".
Los recién llegados formulaban propuestas insólitas para la tradición radical. Por ejemplo, querían que el partido empezase a preocuparse por la economía. Y sobre todo, exigían que en los congresos se debatiesen argumentos de política general, considerando que definir la estrategia de un partido con los objetivos concretos y limitados tal y como habían hecho desde siempre los radicales no era suficiente. A dicho propósito, Pannella observó que »si el congreso radical cedía a los instintos de los grandes debates políticos, si predominaban las irresponsabilidades de ciertas personas que vivían el partido como desahogo lúdico de sus capacidades oratorias, el partido radical acabaría convirtiéndose en el eco de los falsos dilemas inoculados por el sistema y el régimen (173).
Y refiriéndose al impetuoso crecimiento del P.R., el líder histórico escribió que estaban asistiendo a una nueva edición del viejo cuento de Esopo: las ranas iban a reventar por creerse bueyes (174).
La secretaría radical, tras las elecciones del 20 de junio de 1976, se halló de esta manera con que tenía que afrontar a la vez los problemas derivados del repentino crecimiento del partido y los vinculados con la ley sobre la financiación pública de los partidos. El P.R. se había opuesto siempre a la ley que autorizaba dicha financiación, es más, había intentado recoger las firmas para un referéndum abolitivo, en el año anterior, pero no lo logró. Todos los partidos habían tenido la posibilidad de poner en marcha sus motores organizativos gracias a la financiación, pocos y poco claros, que procedían de las cuotas de afiliación, y sobre todo de fuentes ocultas. El P.R., por el contrario, siempre echo polvo había ondeado siempre la bandera de su pobreza, que no disponía de medios, que no podía transmitir su mensaje a la opinión pública nacional.
Las invenciones, los expedientes y las "ocurrencias" propagandísticos no podían, sin embargo, hacer las veces de estructura organizativa, por básica que fuese, al ser ésta pilar indispensable para poder poner en marcha las opciones políticas.
He ahí por qué la decisión de los radicales sobre la cuestión de la financiación pública de los partidos no fue fácil: por una parte eran contrarios a la misma, por obvias razones de principios, por otra sentían la fuerte presión de sus necesidades vitales, de supervivencia del partido.
En el consejo federativo del P.R. se dio una primera respuesta a este dilema. El consejo se reunió en Roma el 5 de julio de 1976 (175), y en él se decidió rechazar la financiación pública, salvo la cuota relativa al reembolso de los gastos electorales, pues consideraban este tipo de gastos útiles para "la vida política colectiva". Es decir, ese dinero público iba a permitir el acceso a la política a categorías hasta aquel entonces no representadas. Sin embargo, la decisión definitiva sobre si aceptar o no el dinero del Estado, se produjo en un congreso extraordinario, convocado del 16 al 18 de julio de 1976, congreso en el que se definió asimismo la cuestión de la organización del partido.
El congreso extraordinario se desarrolló en un clima particularmente acalorado. Los congresistas empezaron a presentar mociones para modificar el estatuto. Angiolo Bandinelli (13 bis), uno de los refundadores, propuso por el contrario "volver" al estatuto, subrayando el aspecto del modelo federativo, por lo que el congreso no debía estar formado por la asamblea de los inscritos sino de las delegaciones de cada una de las asociaciones (176). Predominó la línea de Pannella, con la que se identificó el secretario general nacional, Gianfranco Spadaccia, de la "desorganización científica", un método para evitar que el P.R. se transformase en un partido tradicional, burocrático y clerical (177). Pannella argüía que su decisión se basaba en el carácter libertario, partidario de la autogestión y federativo del Estatuto. Era de la opinión de que las estructuras nacionales del partido, y aquellas locales ya constituidas, debían de ser "desordenadas" en la praxis y en los instrumentos, para dar espacio a la organizació
n de la nueva realidad militante y asociativa presente en el P.R. En concreto, lo que deseaba era que el partido se estructurase de la siguiente manera: las estructuras nacionales debían de concentrarse en unos cuantos objetivos comunes y dedicarse a la coordinación y el servicio de las asociaciones locales. Estas últimas, que hasta ese momento estaban formadas por asociaciones territoriales, en contraste con el espíritu del estatuto, debían desarticularse, de manera que todo militante fundase una nueva asociación que a su vez reuniese a sus socios a partir de un tema en concreto y no en virtud de una distribución territorial.
En resumidas cuentas, se pretendía acabar con el sistema de las secciones o células, instancias que no albergaban debates originales sino que hacían de meras cajas de resonancia de los órganos centrales. La idea de la nueva organización expuesta por Pannella se vio fuertemente contrarrestada por los congresistas, sobre todo por Giulio Ercolessi, ex secretario del partido, quién observó que la "desorganización científica" propugnada por el líder histórico radical era, en realidad, "la organización de altas cúpulas que arrinconan a la base del partido" (178). La oposición a Pannella no logró predominar: el congreso se desarrolló en Roma por lo que el grupo romano no pudo evitar apoyar a Pannella cuya moción fue al final acogida con una mayoría superior a tres cuartos de los votantes.
Los presentes en la votación eran sólo 596 de cerca de tres mil inscritos, y es de suponer que la mayoría fuesen de Roma y del Lacio (179).
Con respecto al delicado tema de la financiación pública de los partidos, el congreso se pronunció tal y como había propuesto anteriormente el consejo federativo, es decir, aceptar el reembolso de los gastos electorales que se distribuirían entre los partidos regionales, y daba mandato para que se congelase el resto de la cuota correspondiente al partido radical, para evitar, de esta manera, que dicha cuota fuese otorgada a los demás partidos (180). En realidad la decisión sobre la utilización de los fondos públicos fue aplazada sine die.
Al final del congreso, la secretaría federal difundió un documento suyo sobre el estado del partido (181), con el objeto de justificar las decisiones organizativas de los primeros diez años de vida. En dicho documento se recordaba que los constituyentes radicales del 67 "no se preocuparon de elaborar un estatuto que regulase la convivencia interna del frágil partido apenas refundado, sino de delinear un tipo de organización distinta y alternativa con respecto a la experimentada por la izquierda".
De manera que el estatuto debía considerarse no un punto de llegada sino de partida, y por lo tanto un modelo de algo que aún estaba por construir. Según la clase dirigente radical, el hecho de que no se hubiese aplicado la carta fundamental del partido se debía a la escasez de fuerzas militantes. Profundizando en la estructura territorial del partido, el documento afirmaba que la experiencia regional debía considerarse todo un fracaso. Pues los únicos partidos regionales hasta ese momento constituidos no habían tenido más que una función "promocional" (Lacio, Campania y Emilia Romaña) o bien de simple coordinación entre las distintas asociaciones de la región (Lombardía, Piamonte, Friuli Venecia Julia y Toscana). En el resto de las regiones, el partido no existía.
La efervescencia interna del P.R. no acabó con el congreso, tanto que Marco Pannella adoptó una postura concreta con respecto a las tesis que eran argumento de reñido debate en el partido. Pannella expuso su postura en un artículo publicado por "La Prova Radicale", en octubre de 1976, en el que destacaba que muchos de los que se habían acercado al partido por primera vez cargaban inevitablemente a sus espaldas el bagaje de su pasado, "el lastre de la cultura predominante de los regímenes y sistemas". Esta herencia cultural e ideológica de los nuevos militantes podía acabar transformando al partido en un organismo distinto con respecto al que habían ideado sus refundadores.
Pannella advierte de que el P.R. no es un partido »tal y como se entiende en general y se llama partido precisamente para disputar a los demás partidos hasta el término del que se han histórica y perniciosamente apropiado (172). El crecimiento impetuoso de la opinión radical, y la consiguiente del movimiento acaban trasladando al partido contradicciones y situaciones que no habían afectado anteriormente al P.R.. El éxito radical no debe utilizarse para ocupar posturas de poder local.
En resumidas cuentas, afirmaba Pannella, »cabe comprender que el partido radical no es más que un instrumento central de servicio, de coordinación, de ejecución del enfrentamiento con las instituciones . Las grandes batallas, según Pannella, cabe librarlas en el terreno. De manera que si los partidos regionales fuesen más adultos y activos, el momento nacional oprimiría menos y no sería necesario que las estructuras centrales tuviesen que tomarse ciertas responsabilidades, como ayunos cada vez más arriesgados, arrestos cada vez más frecuentes y largos, que sirven para transmitir señales de »existencia y de unión con la gente en los momentos cruciales de las batallas que de lo contrario se perderían antes de empezarlas . Pannella concluía dando a conocer su propósito de abandonar el partido y de volver a empezar solo, de arriba a abajo, si el Congreso daba soluciones que no se adecuasen a las necesidades irrenunciables de las luchas políticas todavía presentes.
En el 17 Congreso (Nápoles, noviembre de 1976) surgieron, por primera vez, contrastes en el seno del "grupo romano", entre Pannella y Spadaccia por una parte y Teodori (14 bis) por la otra. Teodori se había convertido en portador de aquellos sectores que reclamaban una reorganización del partido, siguiendo la onda del éxito electoral que había revelado al Italia la existencia de una consistente opinión radical. Quería que dicho consenso no se perdiese y para mantenerlo pedía que se dispusiese una organización, por elemental que fuese (183).
El congreso se clausuró con una moción organizativa (184) que reflejaba las posturas de Pannella y Spadaccia. Los puntos más destacados de la moción no hacían más que subrayar la filosofía organizativa inicial del partido, conectada, necesariamente, con la política, que tuviese por objeto la estrategia de los referéndums en pro de los derechos civiles. Se tomaba nota de la constitución de 13 partidos regionales y de la presencia de siete grupos federados.
Se avanzó hacia una organización más articulada entre los distintos organismos centrales, territoriales y los grupos federados, una mayor circulación de información interna a través de "Notizie Radicali" (a los inscritos) y de la agencia radical que se debía de enviar a los partidos regionales. Se deliberó constituir un comité nacional de coordinación para la realización de medidas técnicas con motivo de los referéndums. Por último, se decidió poner en práctica en cada región manifestaciones siguiendo la tradición del P.R., y asimismo de exigir el acceso a la televisión estatal, utilizando, en la medida posible, las radios y televisiones libres (comerciales). Y también de intentar establecer acuerdos con periódicos y otras publicaciones. Una amplia gama de iniciativas que tenían por objeto salir del silencio que los "medios" vinculados a los partidos y al conformismo clerical por aquel entonces imperante habían utilizado contra el P.R.
El 17 congreso delibera formalmente sustituir (cosa que, de hecho, ya se había producido en las elecciones generales) en el estatuto el símbolo del partido que era "una cabeza de mujer con una boina y escrito partido radical)". A partir de ese momento, la opinión pública reconoce a los radicales como el partido de la rosa en el puño.
Tras las elecciones generales del 20 de junio de 1976, en Roma, en la calle Torre Argentina, sede del P.R. nacional, nacen siete nuevas organizaciones que "Notizie Radicali" define "no siglas, sino lucha" (185).
Los hechos, por el contrario, demuestran que estos nuevos comités viven sólo en el papel, excepto el CARM (Comité abolición reglamentos de manicomios) (15 bis) y el FRI (Frente radical de inválidos) (17 bis). La finalidad del CARM era abolir los reglamentos de los manicomios y la gestión de las instituciones de higiene mental por parte de los pacientes, y la lucha contra toda forma de represión en el seno de los institutos psiquiátricos. Dos de estas organizaciones, a pesar de que se quedaron en meras siglas, fueron importantes pues, adelantándose diez años en el tiempo, supieron ver algunas de las necesidades de la sociedad civil que provocaron la creación de movimientos de opinión a finales de los años ochenta. Nos estamos refiriendo al MLB (Movimiento de Liberación de los Niños) (17 bis) y al BRAVA (Batalla radical contra la violencia hacia los animales) (18 bis) constituido para combatir toda forma de violencia practicada a los animales, empezando por la vivisección.
Con motivo del Congreso de Nápoles se llevó a cabo un primer sondeo sobre la composición social y el comportamiento político de los militantes radicales. Este sondeo constituye un corte profundo y fidedigno en la esencia de un partido que, a pesar de haber de haber nacido y crecido al margen de la tradición política italiana, recogía en su seno el consenso de una militancia considerable (186). De este sondeo se desprende que el 64,9 por ciento de los entrevistados residía en ciudades con más de 150 mil habitantes, confirmando aquel dato que ya hemos subrayado sobre la característica predominantemente urbana del P.R. El 61,4 por ciento de los militantes tenían menos de treinta años; con respecto al trabajo realizado, los inscritos resultaron ser un 28% universitarios, un 14,7% empleados y un 13,6% profesores y profesionales. Así pues, nos hallamos ante una militancia procedente de las clases medio-altas burgueses, juvenil y urbana, y residente en el triángulo industrial. Entre los afiliados por debajo de los
25 años, se ampliaba la base social al proletariado, un dato que se explica con el fuerte contenido libertario de las luchas radicales.
Otro aspecto de este sondeo analizaba los motivos por los que se habían inscrito al P.R.: el 75% de los interesados afirmó haberse acercado al partido radical para contribuir con las batallas sobre los derechos civiles; el 56,1% porque consideraba al P.R. como una organización libertaria y antiburocrática, el 40% porque daba primacía, en sus luchas políticas, a los métodos no violentos, el 42 % porque estaba de acuerdo con la estrategia de la alternativa de izquierdas. Tal y como vemos, no se trataba de una adhesión orientada hacia un tema específico, sino de una elección "ideológica", como aprobación del proyecto político del partido radical.
En el cuestionario utilizado para la encuesta se solicitaba a los entrevistados si la inscripción al movimiento federado había precedido o seguido la inscripción al P.R., con el objetivo de comprobar si los movimientos funcionaban concretamente como canal de reclutamiento para el partido. Las respuestas no dan una explicación certera, pues un porcentaje muy parecido se había inscrito al P.R. tanto antes de su ingreso al movimiento federado. En cualquier caso, considerando que el 55,3% del total de los inscritos a los movimientos federados se inscribe al mismo tiempo al partido, cabía suponer que los movimientos federados no constituían un canal de reclutamiento del partido; ello lo confirma la motivación ideológica que determinaba a la mayoría a militar en el P.R.
Con respecto a las perspectivas estratégicas del partido, de dichas respuestas salió a relucir un dato importante: el 29,9 por ciento de los entrevistados señaló que al desarrollo de las luchas radicales debía corresponder exclusivamente un refuerzo del P.R. y su crecimiento. Otras preguntas reflejaban la voluntad, por parte del 70% de los militantes, de que existiese una mayor organización, es decir el deseo de crear una estructura, aunque ni burocrática ni centralista.
Fue entonces cuando el P.R. se planteó el dilema entre crecimiento organizado o aceptación de una disminución del consenso. Pero el crecimiento organizado hubiese zarandeado los pilares de los principios iniciales del P.R., planteados siempre como rechazo del profesionalismo de la política y como consecución de las aspiraciones libertarias y socialistas, aplicables con métodos herejes y por el momento inusuales en nuestro país.
La verdad es que los números habían sorprendido siempre a la clase dirigente radical que jamás anduvo demasiado convencida de que su mensaje pudiese tener un eco tan amplio.
Inexplicablemente, por juego político o reacción psicológica, tal y como sucederá posteriormente en los momentos de mayor éxito, nace en los líderes una tendencia "suicida"; es decir la nostalgia de aquellos tiempos en los que eran pocos, poco presentables, muy aislados y perfectos desconocidos para las masas, y con el deseo de empezar todo de nuevo. Una táctica? Un factor emotivo? Un pesimismo tal vez heredado de sus progenitores los "amigos de Il Mondo" (19 bis), que por cultura desconfiaban de los partidos de masa? No es fácil contestar a ciencia cierta considerando que a lo largo de los casi treinta años de historia del P.R. del hilo conductor a menudo indescifrable para la investigación histórica, sobre todo cuando se maneja documentación insuficientemente profunda y a menudo inexistente.
N.d.T
(1 bis) REFERENDUM EN ITALIA. En Italia los referéndums pueden ser abolitivos.. Cuando son referéndums populares, es decir cuando son los ciudadanos los que solicitan la celebración de los mismos, es necesario recoger 500.000 firmas cada una de ellas compulsada por un notario. Las firmas suelen ser recogidas por voluntarios. Los italianos ponen mesas por las calles y las plazas. Tras la recogida de firmas, el Tribunal de Casación examina la validez de las mismas (es decir que cabe prever un margen de seguridad de otras 200.000 firmas). Después el Tribunal examina la validez de las peticiones referendarias. Gracias a este último examen, a menudo ha sido posible borrar de un plumazo varias peticiones referendarias.
(2 bis) LID Siglas de la Liga Italiana para el Divorcio. Fundada en 1965 por Marco Pannella, Mauro Mellini, Loris Fortuna (diputado socialista) y Antonio Baslini (diputado liberal) organizó a las fuerzas que apoyaban la introducción de la ley presentada por los dos parlamentarios, sobre todo basándose en las energías de los separados y de todos aquellos que necesitaban resolver sus problemas familiares. Desempeñó un papel determinante en la movilización de los divorciados y de los militantes que permitieron que se introdujese dicha ley en Italia. Fue el primer ejemplo, en Italia, de organismo nacido en torno a los temas de los derechos civiles. Federada al P. radical.
(3 bis) PANNELLA MARCO . Giacinto Pannella, conocido como Marco. (Téramo 1930). Actualmente Presidente del Consejo Federal del Partido radical, del que fue uno de sus fundadores. A los veinte años fue representante nacional universitario del Partido liberal, a los veintidós Presidente de la UGI (12 bis), la unión de los estudiantes universitarios italianos. A los 24 frecuenta, en el ámbito del movimiento estudiantil y del Partido liberal, la fundación del nuevo partido radical, que nació en 1954, en el que confluyeron prestigiosos hombres del mundo de la cultura y grupos políticos democráticos minoritarios. Activo en el partido salvo un paréntesis (1960-1963) en el que trabajó como corresponsal de "Il Giorno" en París, en donde entró en contacto con la resistencia argelina. A su regreso a Italia se compromete a reconstruir el Partido radical, liquidado por su misma clase dirigente para el adviento del centro-izquierda. Bajo su indiscutible liderazgo, el partido llega a promover (y vencer) importantes batalla
s en pro de los derechos civiles, introduciendo en Italia el divorcio, la objeción de conciencia, el voto a los dieciocho años, importantes reformas del derecho de familia, etc. Luchó por la abolición del Concordato entre la Iglesia y el Estado. Fue arrestado en Sofía en 1968 mientras manifestaba en defensa de la Checoslovaquia invadida por Stalin. Abre el partido a las recién nacidas organizaciones homosexuales (FUORI), promueve la formación de los primeros grupos verdes y ecologistas. El nuevo Partido radical organiza, durante años, difíciles campañas proponiendo numerosos referéndums (unos veinte, aproximadamente, a lo largo de los años) para la moralización del país y de la política, contra la financiación pública de los partidos, contra las centrales nucleares, etc. pero en particular para llevar a cabo una profunda renovación de la administración de la justicia. A causa e estas batallas, todas ellas llevadas a cabo con métodos estrictamente no violentos de inspiración gandhiana - su Gandhi no es un mís
tico ni un ideólogo sino más bien un político, riguroso y al mismo tiempo flexible - ha sufrido procesos que en la mayor parte de los casos ha vencido. Desde 1976, cuando por vez primera se presentó, ha salido elegido siempre diputado, dos veces en el Senado, dos en el Parlamento europeo. En repetidas ocasiones candidato y electo concejal municipal en Roma, Nápoles, Trieste y Catania en donde ha llevado a cabo batallas e iniciativas ejemplares y demostrativas. Cuando ha sido necesario ha recurrido al arma del ayuno, no sólo en Italia sino en Europa, en particular a lo largo de la gran campaña contra el exterminio causado por el hambre en el mundo para la que movilizó a unos cien Premios Nobel y exponentes del mundo de la ciencia y de la cultura para obtener un cambio radical en la orientación de la gestión de los fondos destinados a los países en vías e desarrollo. El 30 de septiembre de 1981, obtuvo en el PE que se votase sobre una resolución en dicho sentido, y tras ella leyes análogas en el Parlamento ita
liano y en el belga. En enero de 1987 se presentó candidato a la Presidencia del parlamento europeo, obteniendo 61 votos. Actualmente, mientras el Partido radical ha asumido el compromiso de no presentarse a las elecciones nacionales, se mueve hacia la creación de un partido "transnacional" y "transpartídico", en la óptica del desarrollo federal de los Estados Unidos de Europa y de la promoción de los derechos civiles en el mundo.
(4 bis) LOC . Siglas de la "Liga para la Objeción de Conciencia".
(5 bis) MLD . Siglas del "Movimiento para la Liberación de la Mujer" (en italiano: Movimento per la Liberazione della Donna).
(6) FUORI . Siglas Frente Unitario homosexual Revolucionario Italiano. La asociación, que nació a mediados de los años 70, ha desempeñado un papel importante en las campañas en pro de la libertad sexual. Actualmente el ARCI-gay desempeña un papel parecido desde el seno de las instituciones.
(7) CONCORDATO . El artículo 7 de la constitución italiana reconoce y "constitucionaliza" el Concordato entre el Estado y la Iglesia firmado en 1929. En la Asamblea Constituyente fue votado por Togliatti y por el PCI con la oposicón de los socialistas, Partido de Acción etc. El Concordato fue renovado, bajo una nueva fórmula, en 1984 (gobierno Craxi).
(8 bis) C.I.S.A. . (Centro italiano sterilizzazioni ed aborti). Centro italiano de esterilización y aborto, fundado por Adele Faccio y Emma Bonino en 1974, promotor de abortos en un primer momento clandestinos y luego abiertamente ilegales. Como sujeto federado al Partido Radical desempeñó una labor esencial en la batalla para la legalización del aborto. Sufrió en la piel de sus dirigentes procesos de gran resonancia.
(9 bis) la inscripción al P.R. se renueva cada año n.d.t.
(10 bis) ROCCO ALFREDO . (Nápoles 1875- Roma 1935). Jurista y político, en un principio radical, pasó a los nacionalismos y acabó en el partido fascista. Ministro de justicia de 1925 a 1932, autor del Código Penal y del Código de Procedimiento Penal promulgados entre 1930 y 1931. Ambos códigos a pesar de ser de fuerte inspiración fascista, han permanecido prácticamente intactos durante años y años tras la caída del fascismo. Recientemente han sido sustituidos por códigos más modernos. Figura de excepcional importancia en la historia institucional de la Italia moderna.
(11 bis) LIGA 13 DE MAYO . Asociación en pro de la defensa de los valores laicos y para la legalización del aborto. Entre sus promotores contó con la presencia de Loris Fortuna. Tomó su nombre de la victoria del 13 de mayo de 1974 en el referéndum que las organizaciones clericales habían promovido para abolir el divorcio. El 60% de los italianos se pronunció a favor de mantenerlo.
(12 bis) UGI Unione Goliardica Italiana, la unión de los estudiantes universitarios italianos
(13) BANDINELLI ANGIOLO . (Chianciano 1927). Escritor. Formó parte del Partido de Acción; secretario en 1969, 1971 y 1972 del Partido radical del que fue, durante cinco años, tesorero. En 1979, concejal municipal en Roma, diputado de la novena legislatura. Durante años, director de muchas de las publicaciones radicales "La Prueba Radical", "Noticias Radicales", etc.), ha escrito ensayos y artículos relacionados con la historia y la teoría del partido, muchos de ellos recopilados en el volúmen "Il radicale impunito". Colabora con periódicos y revistas, con artículos, editoriales, etc.. y con Radio Radical.
(14 bis) TEODORI MASSIMO . (Force 1938). Diputado y senador radical italiano. Desde muy joven activo en política, fue uno de los fundadores del Partido radical. Licenciado en arquitectura y politólogo. Profesor de historia americana en la universidad estatal, en la John Hopkins University y en la LUISS. Encargado en el Parlamento de los problemas relacionados con los más grandes escándalos políticos. Experto en técnicas electorales.
(15 bis) CARM . Comité abolición reglamentos de manicomios. La finalidad del CARM era abolir los reglamentos de los manicomios e instituir la gestión de las instituciones de higiene mental por parte de los pacientes, así como la lucha contra toda forma de represión en el seno de los institutos psiquiátricos.
(16) FRI . Frente radical de inválidos.
(17) MLB . Movimiento de Liberación de los Niños
(18) BRAVA . Batalla radical contra la violencia hacia los animales, constituido para combatir toda forma de violencia practicada a los animales, empezando por la vivisección.
(19) IL MONDO . Publicación semanal de política y cultura, fundado en Roma en 1949 por Mario Pannunzio. Durante diecisiete años fue expresión y símbolo de la mejor tradición laica, liberal, radical y democrática italiana. Gran parte de sus periodistas participaron en la fundación del Partido radical. Interrumpió sus publicaciones en 1966, y las reanudó de la mano de Arrigo Benedetti en 1969. Posteriormente se transformó en una publicación semanal de carácter económico.
NOTAS DE LA AUTORA
(124) MARCELLO CRIVELLINI, »Rapporto sul partito federale , octubre de 1982, Multicopiado,
(125) Cfr. págs.. 53-56.
(126) Cfr. MASSIMO GUSSO, »Il partito Radicale, Organizzazione e leadership , CLEUP, Padua, 1982, págs.. 88-89; ANGIOLO BANDINELLI, »Sul federalismo radicale. Ricordando Giuliano Rendi , "Quaderni Radicali", nº 7, octubre-dicembre de 1979, págs. 58-74.
(127) M. PANNELLA, »E' ora di decidere con o senza il Partito Radicale , "La prova radicale", nº 1 otoño de 1971, págs. 48-50.
(128) "Notizie radicali" nº 173, 20 de octubre de 1972, multicopiado.
(129) Véase Apéndice pág. 225.
(130) Hasta el 82 se consideraron inscritos también aquellos que no habían pagado la cuota entera, en contraste con el Estatuto del partido. Cfr. »Rapporto sul partito federale - 82, cit., pág. 32.
(131) Cfr. TEODORI, »I nuovi radicali , cit. pág. 138.
(132) Véase apéndice pág. 216 y siguientes.
(133) ANGIOLO BANDINELLI, »Il partito e le lotte , "Notizie radicali", nº 1, nº 5, 10 de enero de 1973, pág. 1 y pág. 8.
(134) Cfr. "Notizie radicali" nº 193 y nº 194, 10 de abril de 1973.
(135) TEODORI, »I nuovi radicali , cit. págs. 344-354 - Para la historia de los primeros cinco años de lucha del MLD: MLD-PR, »Contro l'aborto di classe , elaborado por M. A. Teodori Savelli, 1975.
(136) TEODORI, OP. cit., Ibídem.
(137) MARCO PANNELLA, »Il PR ha deciso: otto referendum , "Liberazione", nº 34 9/11/1973.
(138) Cfr. pág. 137 y siguientes.
(139) Cfr. "Notizie radicali", nº 334, 30 noviembre 1974, pág. 8.
(140) La cifra fue publicada por "Notizie radicali", nº 334, Ibídem. Según MASSIMO GUSSO, »Il PR: Organizzazione e leadership , cit. pág. 45, los inscritos eran, en realidad, menos de mil doscientos.
(141) Cfr. "Notizie radicali", nº 151, 28 de noviembre de 1975.
(142) Cfr. apendice pág. 226.
(143) Cfr. págs. 43-44.
(144) PIERO IGNAZI, »I radicali dal 1976 al 1979: tre ricerche a confronto , "Argomenti radicali", nº 16, junio-octubre 1980, pág. 63.
(145) Cfr. págs. 137-141
(146) Las agrupaciones previstas son las siguientes: 1) Piamonte-Liguria (menos La Spezia)-Valle de Aosta; 2) Lombardía; 3) Véneto-Trentino Tirol del Sur; 4) Friuli Venecia Julia; 5) Emilia Romaña-Marche; 6) Lacio-Abruzzo-Molise; 7) Toscana-Umbría-La Spezia; 8) Campania-Calabria; 9) Pulla-Basilicata; 10) Sicilia, 11) Cerdeña. cfr. "Notizie Radicali", nº 334, Ibídem.
(147) 1975: elecciones municipales.
(148) Cfr. "Notizie radicali", nº 265, 18 de enero de 1975.
(149) Cfr. MASSIMO GUSSO, »Il PR organizzazione e leadership , Padua 1982, pág. 49.
(150) En efecto, la Liga XIII de Mayo se identificaba con la persona de Marco Pannella: no era más que una sigla que se le daba a unas iniciativas, tal vez para suscitar mayor credibilidad.
(151) Resultan constituidos los partidos regionales en Lombardía, Piamonte, Lacio, Emilia Romaña y Véneto. "Notizie radicali", 10/10/79, pág. 7 tabla VII.
(152) Para la LOC: Contra el servicio militar, Savelli, 1975. Para el MLD: CISA-MLD, »Aborto: facciamolo da noi , Roma, 1975.
(153) CISA-MLD, »Aborto... , Ibídem.
(154) "Notizie radicali", 10/10/79, pág. 7, Tabla VII.
(155) Elaboración nuestra con los datos de "Notizie radicali", nº 42,13/10/76.
(156) TEODORI, op. cit., pág. 138.
(157) Cfr. págs. 82-83.
(158) »Necessaria l'autonomia finanziaria , "Notizie radicali", nº 625, 18 de enero de 1975, pág. 5.
(159) CISA, »Bilancio di un anno di disobbedienza civile , "Notizie radicali", nº 4, 3 de marzo de 1976, pág. 3.
(160) Cfr. elaboración de M. GUSSO, op. cit.
(161) Cfr. elaboración de M. GUSSO, op. cit.
(162) Balance publicado por "Notizie radicali", nº 2, 7 de febrero de 1976, pág. 4.
(163) "Notizie radicali", nº 2, Ibídem.
(164) "Notizie radicali", nº 5, 1 de abril de 1976, pág. 3.
(165) "Notizie radicali", nº 42, 13 de abril de 1976, pág. 4.
(166) La lista fue publicada por "Notizie radicali", nº 15, 6 de julio de 1976.
(167) "Notizie radicali", nº 5, 1 de abril de 1976, pág. 2.
(168) »Cronache elettorali, una campagna radicale , "Prova radicale", nº 2 de julio-agosto de 1976, pág. 13.
(169) La campaña descrita, con cierta complacencia, por los protagonistas, en el periódico "Prova radicale", »Cronache elettorali , cit., Ibídem.
(170) "Notizie radicali", nº 5, 1 de abril de 1976, pág. 4.
(171) Para el análisis del resultado electoral, hemos consultado "Prova radicale" que, en en nº 2 cit., publica algunas tablas y desasociaciones, elaborado por GIANFRANCO SPADACCIA (págs. 16-22). Asimismo, nos hemos basado en un ensayo sobre los que votaban por los radicales, ensayo que aparece en el volumen "Los nuevos radicales", redactado por Angelo Panebianco con la colaboración de Massimo Teodori.
(172) "Notizie radicali", 10/10/79, pág. 7, tabla 7.
(173) MARCO PANNELLA, »E se smettessimo di fare i radicali , "Prova radicale", nº 2, de octubre de 1976.
(174) PANNELLA, Ibídem.
(175) "Notizie radicali", nº 17, 26 de julio de 1976.
(176) ANGIOLO BANDINELLI, »Torniamo allo statuto , "Notizie radicali", nº 15, 6 de julio de 1976, pág. 3.
(177) Cfr. "Notizie radicali", nº 17, 26 de julio de 1976.
(178) Giulio Ercolessi, citado por RENATO VIVIAN, »Dentro il PR: Analisi diacronica dei rapporti dei militanti radicali con lo statuto del partito , elaborado por la Asociación Radical de Udine, 1981, pág. 28.
(179) "Notizie radicali", nº 18, luglio 1976, suplemento especial "actas del 16 congreso extraordinario", pág. 2.
(180) Moción del 16 congreso.
(181) »Documento postcongressuale della segreteria sullo stato del partito , publicado por "Notizie radicali", nº 13, Ibídem.
(182) MARCO PANNELLA, »E se smettessimo di fare i radicali? , cit.
(183) Cfr. GIANFRANCO SPADACCIA, »Con i referendum contro il regime , "Prova radicale", nº 5, de dicembre de 1976, pág. 10.
(184) Moción organizativa, 17 Congreso ordinario del PR, noviembre de 1976 "Notizie radicali", nº 182, 15 nov. 1976.
(185) "Notizie radicali", nº 17, 26 de julio de 1976, pág. 2.
(186) PIERO IGNAZI, ANGELO PANEBIANCO, »I militanti radicali: composizione sociale e atteggiamenti politici , en "I nuovi radicali", varios autores, Mondadori, Milán 1977, págs. 213-262.