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Ponzone Lorenza - 1 gennaio 1993
(8) El Partido Radical en la política italiana: 1962-1989
Lorenza Ponzone

CAPITULO V

LOS RADICALES ENTRE ACCION DIRECTA Y PARLAMENTO

SUMARIO: Párrafo 1. Entre dos iglesias: cada vez más minoría. Surgen nuevos problemas tras el ingreso de cuatro diputados en el parlamento; se reanudan las batallas políticas, controversias y debates en el seno del partido sobre qué camino emprender. 2. Cinco millones de firmas para ocho referéndums: congreso de Nápoles de 1976, Aglietta secretaria general, lanzamiento de la campaña a favor de los ocho referéndums; "caso Plebe"; muerte de Giorgiana Masi (10 bis); financiación de la campaña y congreso extraordinario; éxito de la recogida de firmas. 3. La financiación pública: o lo tomas o lo dejas. Julio de 1977, se suspenden las actividades centrales del partido; congreso de Bolonia y debate interno entre las distintas almas radicales; la moción no obtiene la mayoría de tres cuartos; primera deliberación sobre la financiación pública, los fondos se entregan al grupo parlamentario; votación sobre dos referéndums que habían quedado en el tintero (financiación pública de los partidos, Ley Reale); intentos por c

rear partidos regionales; Congreso de Bari: la financiación pública se destina a financiar proyectos y estructuras de interés general, básicamente fuera del partido. 4. El viraje del 79, lucha contra el hambre en el mundo: se proponen ocho nuevos referéndums, entre los que figuran el del aborto y el del medio ambiente; primeras iniciativas y ayunos por el "hambre en el mundo", primera "Marcha de Pascua". 5. El partido "Autobús": Congreso de Roma, abril de 1979, nuevo impulso de la no violencia y el juicio de Via Rasella, lanzamiento de las listas "autobús" abiertas a todos aquellos que deseen implicarse; elecciones nacionales y europeas, con candidatos como Leonardo Sciascia, etc.

(Lorenza Ponzone, EL PARTIDO RADICAL EN LA POLITICA ITALIANA, 1962-1989, Schena editore, enero de 1993)

1. Entre dos iglesias: cada vez más minoría

Con la entrada en el Parlamento de la representación radical se plantea la cuestión de si el P.R. deja de ser movimiento convirtiéndose en partido tradicional. La respuesta a la pregunta, fundamental para la continuidad de la idea radical, era que el P.R. no iba a cambiar nada en sus estructuras y en sus modalidades de presencia e iniciativa política. La clase dirigente formulaba la política de la partida doble: actuar con la diversidad radical en el Parlamento y en el país. Los radicales afirmaban que su entrada en el Parlamento no era más que la conquista de otro instrumento de lucha en el corazón de las instituciones. Y para los radicales, la conquista de dicho instrumento era esencial para no quedarse aplastados y definitivamente marginados por los nuevos equilibrios políticos, es decir por el acuerdo entre D.C.-P.C.I., avalado por los demás partidos de la izquierda socialista y laica.

Por lo tanto, consideraban que la representación parlamentaria era una condición indispensable para poder reanudar con éxito las luchas. Pero, al mismo tiempo, tenía que seguir estando presente en el país el partido de la desobediencia civil, de la democracia directa, de la no violencia, de los referéndums, de la intransigente oposición al "régimen". Una formación que oscilaba entre una estructura de partido y otra algo esfumada de movimiento de opinión.

El momento político, por otra parte, se presentaba difícil, con el terrorismo en acción y la consiguiente cerrazón determinada por el pacto entre los comunistas y los democristianos, sellado con el voto de la "no desconfianza" del Gobierno Andreotti (1 bis). Por ello, los radicales, para no quedar marginados, decidieron reanudar las iniciativas de masas en el país, para desbloquear la situación política. Para ello consideraban idóneo el instrumento del referéndum abrogativo (2 bis). La movilización para la recogida de firmas a partir de un nuevo proyecto de referéndum tenía que estar en sintonía con las iniciativas que los diputados radicales iban a emprender en el Parlamento. La más importante era la de la abolición del Concordato (3 bis). De no funcionar dicha estrategia basada en el concierto entre el Parlamento y las calles y plazas, el Partido radical se hubiese convertido en el enésimo partidito de izquierdas y hubiese perdido esa carga de novedad, de mesianismo, de "libertario", que había caracterizad

o desde un primer momento su breve historia.

En ese momento, tal y como se desprende de las publicaciones radicales, brotan en el partido dos tendencias, de las que ya nos hemos ocupado desde otro punto de vista. La primera, considerada sectaria, de "aislamiento", se inspiraba en un ideal abstracto de pureza radical, en clara contraposición con los compromisos y las degeneraciones partídicas, y declaraba estar en contra de la relación de preferencia con el Partido Socialista Italiano (P.S.I.) Esta concepción contrastaba con el partido del "doble carnet", e impedía la doble militancia. La segunda tendencia apuntaba a salir de las instituciones: una tesis peligrosa para el P.R., que hubiese acabado por perder su identidad de partido político. Esta tendencia, en la práctica, quería experimentar el camino recorrido por las fuerzas extra-parlamentarias, en crisis tras las elecciones del 20 de junio. Es cierto que las luchas de dichas fuerzas habían sido importantes en el campo social, aunque de escasa importancia, pero no habían hallado salida política, es

decir no habían logrado implicar a toda la izquierda o a amplia parte de ella. Es más, a pesar de los pesares, habían obtenido un efecto no deseado, acelerando "la entente cordial" (4 bis) entre las fuerzas católicas y los comunistas. El itinerario extra-parlamentario no era un camino a emprender. Se tenía que mantener la estrategia de los derechos civiles, es decir de la confrontación y el enfrentamiento con las instituciones. Una estrategia semejante no debía ser abandonada en el contexto político que se había creado con motivo de la colaboración entre comunistas y democristianos. Es más, los radicales iban a poder, por así decirlo, crearse un espacio en el que operar, entre dos iglesias marxista y católica.

De esta manera, el partido radical iba a poder contar con el consenso de la parte más sensible de la base socialista y de la comunista, con respecto a los aparatos de los partidos de pertenencia y a los temas de los derechos civiles.

2. Cinco millones de firmas para 8 referéndums

Tras el XVII congreso que se celebró en Nápoles del 1 al 4 de noviembre de 1976, que había elegido por primera vez a una mujer, Adelaide Aglietta (5 bis), como secretaria del partido, se decidió, en sintonía con lo que había sido debatido entre militantes y simpatizantes, promover en los meses siguientes de abril, mayo y junio, la recogida de firmas necesarias para convocar los diez referéndums abrogativos. Al final, el consejo federativo del 12 de febrero deliberó proponer sólo ocho (249), que abordaban las siguientes cuestiones: 1) tratado y concordato entre la Santa Sede e Italia; 2) código militar de paz; 3) ordenación jurídica militar; 4) normas sobre los procesos y los juicios de acusación de la Comisión Investigadora; 5) normas represivas del código penal; 6) financiación pública de los partidos; 7) la "Ley Reale" (6 bis); 8) manicomios.

Proponiendo ocho referéndums, el partido radical cargaba con un peso de envergadura superior a sus recursos humanos y financieros, pues tenía que recoger setecientas mil firmas multiplicadas por ocho. Sin embargo, en esta ocasión decidieron organizar la campaña referendaria de forma minuciosa y estudiada abandonando la improvisación amateur que les había caracterizado. El método estriba en intentar cubrir todo el territorio nacional invitando a los militantes a utilizar la única estructura política capilar, las secretarías municipales, y preparan, mejor dicho, se inventan los módulos "de papel carbón", para no tener que escribir tantas veces. Un sistema que evita asimismo los errores en las ocho copias de la transcripción de los datos personales de los millones de ciudadanos dispuestos a firmar la solicitud de los referéndums.

Los radicales lograron constituir 170 comités pro referéndum: esta vez sin ayudas externas, síntoma este del aislamiento político en el que se hallaba el partido. Cabe recordar que los medios de información ignoraban las iniciativas radicales, o como mucho eran objeto de ironía y hasta escarnio.

Los dirigentes, cada vez más convencidos de la conveniencia de actuar directamente con la gente, a parte de la tarea parlamentaria, empezaron el 11 de enero de 1977 un larguísimo ayuno para obtener el acceso a la televisión estatal, la RAI (250). El hecho de que se les negase el acceso al medio público hallaba sus raíces en una voluntad política concreta de los partidos del "abanico constitucional", quiénes estaban totalmente en contra de que un partido ajeno al cartel asociativo se inmiscuyese.

A la cerrazón externa se sumó el hecho de que en aquellos meses, la vida en el seno del P.R. no era tranquila, sino que mostraba alguna que otra turbulencia preocupante por la cuestión del "caso Plebe". A principios de año, el senador del Movimiento Social Italiano (MSI) (7 bis) Armando Plebe había hecho pública su intención de solicitar el carnet del partido radical. El Estatuto permitía a todo ciudadano afiliarse sin someterse a estudio alguno por parte de las comisiones, tal y como suele suceder por norma con los demás partidos. La intención del parlamentario del M.S.I determinó una cierta confusión entre los militantes e incomodidad entre los dirigentes radicales. Pannella (8 bis) declaró estar a favor de la petición acusando a aquellos que querían negarle el carnet al exponente del M.S.I. de "caer en reacciones histéricas" (251). La clara toma de posición del líder radical exasperó los contrastes entre los que estaban a favor y los que estaban en contra; para acabar con la disputa se convocó una sesión

especial del Consejo Federativo. Predominó una tesis de compromiso propuesta por Spadaccia (9 bis), por la que se debía respetar el principio fundamental del Estatuto que preveía el acceso al P.R. a todos los ciudadanos, aunque paralelamente era necesario seguir inmutables en la opinión negativa de la acción política del senador Plebe (252). En realidad, la petición del exponente del M.S.I. se había convertido en una provocación política, a causa del uso desmedido por parte de la prensa. Sin embargo, el "caso" sacó a relucir contrastes reales, que se agitaban en el seno del Partido Radical entre el alma, "radical-demócrata" que se ceñía a una concepción tradicional del partido, y la "radical-no violenta".

Dichos contrastes estallaron en la década siguiente.

El asesinato de Giorgiana Masi, una militante radical de 18 años, durante una manifestación en Roma con la que se conmemoraba la victoria del divorcio, el 12 de mayo de 1977, cuya responsabilidad aún no ha sido esclarecida, repercutió en el P.R., acusado de haber organizado aquella manifestación, en verdad pacífica, pero ilegítimamente prohibida por las autoridades de la policía fruto de una disposición del Ministro del Interior.

En semejante clima de tensiones dentro y fuera del partido, empezó la difícil recogida de firmas para los 8 referéndums, decididos por el congreso de Nápoles. Difícil porque los radicales, comprometidos en recoger 5 millones de firmas con un aparato escaso y basado en el voluntariado, a menudo esporádico, y, esta vez sin el apoyo de las estructuras de los partidos de masa, se vieron obligados a escoger una política de endeudamiento masivo que, de hecho, estaba garantizado por el fondo de financiación pública. Los radicales, sabiendo que tenían "en el banco" dinero, decidieron gastárselo (253). Pero esta política de gasto no estuvo apoyada por adecuadas iniciativas para autofinanciarla.

TAB. 12

Comités para los ocho referéndums de 1977

REGIONES Comités Comités Comités Comités Total

reg. provinc. de zona aportación

técnica de

otras fuerzas

------------------------------------------------------------------

VALLE DE AOSTA 1 1 - 1

PIAMONTE - 5 - 6

LIGURIA 1 3 3 7

LOMBARDIA 1 8 2 11

VENETO 1 6 3 10

TRENTINO T. SUR 2 - - 2

FRIULI VENECIA J. 1 3 3 7

EMILIA ROMAÑA 1 7 5 13

TOSCANA 1 9 6 16

UMBRIA 1 1 - 2

MARCHE 1 4 5 10

LACIO 1 4 6 11

ABRUZZO 1 3 4 1 9

MOLISE - 2 2 4

CAMPANIA 1 5 14 1 21

PULLA 1 3 3 7

BASILICATA 1 1 1 3

CALABRIA 1 1 7 1 10

CERDEÑA 1 4 4 1 10

SICILIA 1 8 2 11

ITALIA 19 78 70 4 171

Fuentes: "Notizie Radicali", nº. 85, 31 de marzo de 1977, »Basta! Otto firme per un solo grande referendum , Savelli, Roma, 1977; cfr. asimismo MASSIMO GUSSO, »Il P.R.: Organizzazione e leadership , pág. 52.

Tras un mes de campaña referendaria el partido se había endeudado por un valor de cerca de doscientos millones de liras. Entonces, la secretaria general y el tesorero (Adelaide Aglietta y Paolo Vigevano) decidieron convocar un congreso extraordinario para que la asamblea de inscritos votase la utilización del fondo público congelado, o bien se iniciase una campaña para la recogida de financiaciones. Sin embargo, el congreso extraordinario tuvo que afrontar problemas prácticos surgidos a lo largo de la movilización para la recogida de firmas (254), como la falta de compulsadores de las mismas, las dificultades financieras y la inexperiencia de muchas asociaciones radicales.

El congreso (el XVIIII, que se celebró en Roma el 7 y el 8 de mayo de 1977) no aclaró definitivamente el problema por el que había sido convocado, es decir la utilización o no de la financiación pública. Se delinearon varias posturas, algunas estrictamente contrarias, otras favorables a utilizarlo, no por las estructuras del partido sino por finalidades de interés general. El congreso aprobó un compromiso entre ambas posturas: aún no excluyendo una futura utilización de los fondos para fines no directos de partido, se confirmaba la congelación provisional de dichos fondos (255); por el contrario se dio el visto bueno para una recogida nacional de fondos (255). Se buscaban contribuciones con una iniciativa articulada en todo el territorio italiano implicando a los partidos regionales: el tesorero nacional se encargaba de coordinar la recogida, y ya no se veía obligado a "pedir limosna en el restringido margen del grupo romano y de algunos ambientes milaneses". La moción sobre la autofinanciación planteaba obj

etivos muy estrictos: 300 millones de recogida de contribuciones antes del 30 de junio de 1977, y en caso de que no se lograse el objetivo, la suspensión de toda forma de actividades política nacional del partido. Pero la recogida de fondos, a pesar de la movilización general de los militantes, dio de sí sólo 150 millones de liras, cifra insuficiente para subsanar el déficit que la campaña referendaria iba acumulando. A pesar de la desinformación y de la falta de medios, la recogida de cerca de cinco millones de firmas se completó entre abril y junio de 1977.

3. La financiación pública: o lo tomas o lo dejas

En julio de 1977, el Consejo Federativo, cumpliendo con la deliberación del congreso, decidió suspender la actividad política nacional del partido; se cerraron dos de las tres sedes nacionales, se desactivaron 7 líneas telefónicas de entre 9, se redujo el gasto de prensa. Planteó el objetivo de recoger una cantidad de fondos de 200 millones a través de un autoimpuesto de todos los inscritos de 15 mil liras por cabeza. Pero este intento fracasó igualmente, pues se recogieron sólo 10 millones. Se trató de un fracaso debido a la ausencia de compromiso por parte de los militantes, tras la agotadora campaña referendaria (256). Se llegó al XIX Congreso que se celebró en Bolonia del 29 de octubre al 1 de noviembre de 1977, en la cresta de un acalorado debate. El resultado de la recogida de firmas para los referéndums resultó exaltador, una empresa considerada imposible por todos los observadores; aunque la satisfacción general se hallaba mitigada por el peligro de que los partidos del exarcado impidiesen la celebra

ción de los referéndums, recurriendo a tejemanejes o a maniobras parlamentarias. Por lo tanto, el Congreso se hallaba dominado por la conciencia de que del resultado de la batalla de los referéndums dependía la posibilidad de que el P.R. se convirtiese en una gran fuerza capaz de condicionar, desde la oposición, toda la vida política italiana. El congreso de Bolonia tuvo que afrontar de nuevo el problema de la financiación pública de los partidos, a cuya abolición se habían declarado en contra las dos grandes formaciones de izquierdas, el P.S.I. y el P.C.I., las únicas con las que el P.R. había colaborado desde el divorcio hasta el aborto. La contraposición entre P.R. y la izquierda histórica a partir del problema de la financiación pública era un elemento de aislamiento, que ponía en peligro el proyecto por el que el partido venía luchando desde hacía tres lustros: la alianza en la izquierda bajo el símbolo libertario y socialista.

En el XIX congreso, las tensiones surgían no sólo debido a factores externos, sino fruto de polémicas en el seno del partido. En los congresos anteriores habían salido a relucir motivos de malestar, tal y como ya hemos mencionado, con respecto a la organización, pero dichas manifestaciones de disenso se habían recompuesto siempre al no haberse convertido en corrientes. Sin embargo, el malestar era más fuerte que en otras ocasiones anteriores. Surgieron contraposiciones entre las "altas cúpulas" y a "base", entre el "centro" y la "periferia". En resumidas cuentas, entre aquellos que abogaban por un P.R. tradicional y los que querían que se acentuasen las características del movimiento, de agrupación perennemente provisional, que se iba organizando de vez en vez a partir de luchas y cuestiones específicas.

La periferia, los de "la mesa al hombro" (12 bis), los militantes que habían trabajado siempre en las plazas y en las calles de Italia reclamaban, tras la enorme trabajera de haber recogido 5 millones de firmas, participar en primera persona en las decisiones del Partido. La postura de aquellos que se habían decantado por un partido nuevo se manifestaba con un documento publicado por la revista "Argomenti radicali", editada por un grupo milanés y dirigida por Massimo Teodori (13 bis) (257). El documento, básicamente, auguraba un tipo de organización más estable, difundida en Italia, articulada en instituciones, instrumentos y canales persistentes, y una homogeneidad bajo el perfil cultural. El instrumento, según la tesis del grupo "Argomenti Radicali", debía de ser la mejora de circulación de la información en el seno del Partido, que en la práctica significaba quitarles de las manos la información a aquellos que la habían administrado siempre. El documento de Teodori, por encima de algunos argumentos turbio

s, deseaba que el PR se transformase en un partido aunque no fuese chapado a la antigua. Esta postura y las adoptadas por los militantes locales se lamentaban de la hegemonía del grupo romano en el partido, que cooptaba a los más capacitados de la periferia, impidiendo de esta manera el crecimiento de los partidos regionales. El grupo romano reaccionó a las críticas, acusando a los simpatizantes de "Argomenti radicali" de querer desvirtuar el partido (258).

Por primera vez, en la historia de los congresos del P.R. la moción final, presentada por la clase dirigente saliente, fue aprobada sin la mayoría de los tres cuartos necesaria para que fuese vinculante. Se decidió defender el grupo de los ocho referéndums, y por lo tanto de privilegiar el carácter movimientista del partido.

Tras un año y medio de debate, el XIX congreso deliberó la financiación pública. Fue aprobada otra moción, propuesta por Gianfranco Spadaccia, que preveía la asignación de los fondos del Estado al grupo parlamentario radical, para que los gastase bajo su autónoma responsabilidad, en el ámbito de sus funciones de representantes de la Nación y no para las finalidades directas del partido. Por obligación de ley, el grupo parlamentario había transferido al partido los fondos públicos: la solución adoptada por el partido encerraba el significado simbólico de devolver la suma a los electores que con su voto habían hecho posible la financiación, convirtiendo a los electos en garantes. Los parlamentarios radicales, por estatuto, no están vinculados a la disciplina de partido y por lo tanto son autónomos.

La situación financiera del P.R. era bastante precaria: el balance registraba un déficit global de más de 336 millones. Para hacer frente a la situación, el congreso estableció un autoimpuesto de los inscritos en proporción a la renta y a la disposición de los programas de autofinanciación para cada iniciativa política. En realidad, como garantía del préstamo bancario que el tesorero había contraído para los gastos de la campaña referendaria, se había empleado una parte de la financiación pública, que por lo tanto quedaba vinculada en el banco y de hecho era utilizada para el partido (259). El problema, a pesar de las decisiones adoptadas, seguía en pie.

El Consejo Federativo decidió proponer una contribución extraordinaria a los inscritos y a los simpatizantes para acabar con las deudas (260). En caso de fracaso, no quedaba más alternativa que cerrar el partido, tal y como amenazó el tesorero.

No era un anuncio por las buenas: el 17 de enero de 1978, la secretaria nacional, Adelaide Aglietta, y el tesorero, Paolo Vigevano, comunicaron que el partido radical clausuraba su actividad política (261). El Consejo Federativo garantizó la continuidad de las funciones del partido garantizad al decidir convocar un Convenio teórico sobre el partido deliberado por el Congreso de Bolonia para mayo del mismo año sobre el tema: "La teoría y la práctica de una organización federativa libertaria, según el Estatuto y según las experiencias concretas de lucha del partido radical". El momento político para el P.R. se presentaba difícil porque precisamente en aquellos días el tribunal Constitucional había declarado inadmisibles cuatro de los ocho referéndums radicales: el del concordato, el de la abolición de los noventa y siete artículos del Código Penal y dos "antimilitaristas" (262).

Mientras tanto, en el frente parlamentario, los radicales se comprometían con tesón para defender el referéndum sobre el aborto aplazado del 76 al 78 debido a las elecciones generales anticipadas. En mayo del 78, el Parlamento aprobó las leyes sobre los manicomios, sobre la comisión investigadora y sobre el aborto que inutilizaron tres de los referéndums solicitados por los radicales.

El 11 y el 12 de junio se celebraron los dos referéndums restantes, el de la financiación pública de los partidos y el de la "ley Reale". Los resultados fueron sorprendentes: votaron a favor de la abolición de la financiación pública 13,736,577 electores, equivalentes al 43,7%. Se declararon a favor de la abolición el P.R., el Partido Liberal Italiano (P.L.I.), Democracia Proletaria (D.P). y el Movimiento Social Italiano (M.S.I.)

7.323.395 electores votaron a favor de la abolición de la "Ley Reale" sobre el orden público, es decir el 23,3%. Se observa un sensible traslado del electorado a favor de la abolición, traslado que no reflejaba la postura adoptada por los distintos partidos con respecto a los temas sometidos a referéndum popular.

Los radicales se apuntaron en la lista de éxitos los resultados de los dos referéndums. Para el P.R. había sido toda una rampa cuesta arriba debido a las dificultades organizativas que había tenido que afrontar, y además contra corriente, pues se hallaba en oposición a los partidos de izquierdas. Del recuento de los votos a favor del "sí" se desprendía que gran número de militantes comunistas y socialistas habían votado contra las indicaciones de sus partidos.

Qué consecuencias acarreó el resultado de los referéndums sobre el partido radical? Spadaccia observó, con razón, que los resultados de ambos referéndums confirmaban la credibilidad del P.R. como fuerza política (263). En efecto, los radicales utilizaron bien sus patrimonios de luchas, su capacidad de movilización, la atención que se habían granjeado por parte de la opinión liberal italiana, en resumidas cuentas se podían permitir afirmar, considerando los muchos millones de "síes" que eran el verdadero partido de la oposición. Pero los verdaderos problemas seguían por resolver.

Las publicaciones radicales distinguieron las dificultades de proyectación, de delinear programas que tuviesen la misma capacidad y fuerza que los del divorcio, el aborto y los ocho referéndums. Los radicales advertían el alto coste humano de los continuos ayunos y de las huelgas de sed. Y se imponía la necesidad, para el partido, de que cobrasen fuerza los partidos regionales, de crear estructuras asociativas locales que fuesen capaces de convertirse en centros autónomos de promoción de las luchas radicales.

Los radicales "fundadores", en definitiva, seguían rechazando, a pesar de las presiones de algunos elementos interiores, el crecimiento del partido en el sentido tradicional. Es más querían acentuar la "diversidad" libertaria del partido que no debía existir sólo en Roma, y no sólo en el Parlamento. En resumidas cuentas, el conflicto estribaba entre la voluntad de seguir siendo movimiento o pasar a ser un partido tradicional.

Tras el cierre de las estructuras centrales del partido, se intentó fomentar el desarrollo de las realidades locales, pero a finales de año los únicos partidos regionales efectivamente vitales, eran, como anteriormente, los existentes en Lombardía y en Lacio. En el resto de Italia, el partido languidecía, parecía haber perdido aquella capacidad de movilización que había demostrado a penas un año antes con motivo de la recogida de cinco millones de firmas para los referéndums. La decisión de "disolver el partido" coincidía con momentos de desorientación con respecto a los proyectos futuros, tal vez con respecto a la identidad misma del partido, tal y como hemos visto a propósito de los debates de los últimos congresos.

La confirmación de una hipótesis semejante se obtiene del análisis de la moción política votada en el congreso de Bolonia en noviembre del 77 (264). Al contrario de las que se votaron en los congresos anteriores, la moción era más bien vaga en su contenido y se limitaba a confirmar la estrategia referendaria, sin indicaciones de nuevas luchas para un partido que, según sus fundadores, debía morir y renacer cada año.

Los problemas financieros, para el P.R. a pesar de las drásticas decisiones, no habían acabado. Es cierto que el bloque de los gastos había determinado un resto de "competencia" de 118 millones. La campaña de afiliación para 1978, tal vez algo descuidada, había dado sólo 1911 inscritos, por una cuota global de 92 millones (265). El tesorero se vio obligado a pedir un préstamo bancario, para hacer frente al déficit. El considerable desequilibrio entre entradas y salidas había condicionado inevitablemente las iniciativas políticas.

De esta manera, el XX Congreso (Bari, 1-4 Noviembre 1978) decidió utilizar, aunque de forma "alternativa" la financiación pública (266). Se trataba de una decisión amarga, casi una derrota política, pero indispensable para la supervivencia del partido que estaba excesivamente al descubierto en los bancos.

El Congreso deliberó algunas correcciones para que fuese transparente la utilización de la financiación pública. La financiación no tenía que entrar en el balance del Partido, ni ser utilizado para la organización directa o indirecta del aparato (sedes, teléfonos, funcionarios, reembolso de gastos, etc.) tenía que servir para realizar proyectos que permitiesen organizar batallas contra el "régimen". Establecidos dichos objetivos, el congreso dio mandato al tesorero nacional para que emplease la financiación pública para: 1) la eliminación de la deuda pública del partido contraída en 1977 en la campaña para la recogida de firmas para los ocho referéndums; 2) las inversiones directas en información; 3) la constitución de un centro de producción radiofónica para la asistencia técnica para las radios radicales (14 bis); 4) las inversiones para los compromisos electorales decididos por el Congreso.

El Congreso de Bari es importante asimismo bajo otros aspectos. La política del PR se orientaba hacia los grandes temas, empezaba a dejar caer la proyectación específica, sobre las "cosas" de tradición salveminiana (11 bis), y tendía su vocación hacia Europa, el medio ambiente y las regiones (267).

4. El viraje del 79: la lucha contra el hambre en el mundo

El año 1979 se inauguró con dos acontecimientos importantes en la vida del partido: el Consejo Federativo del 20 de enero decidió por mayoría y en contraste con la moción de Bari, proponer la recogida de firmas para un nuevo bloque de referéndums: los dos primeros para los que se presentó la petición, estaban relacionados con las normas que limitaban la autodeterminación de la mujer contenida en la ley 194 del año 78 sobre el aborto, y la abolición de algunos artículos de la ley 393 de 1975 con respecto a la ubicación de las centrales nucleares.

En una sesión posterior, el Consejo Federativo votó por otros seis referéndums: para la abolición de la caza, de la cadena perpetua, para la desmilitarización de la policía y de la Policía Fiscal, para la abolición de los delitos de opinión y de los tribunales militares (268).

Observando los temas de las peticiones de referéndum se nota que los radicales habían añadido nuevos argumentos a los consabidos de toda la vida, como los tribunales militares. Había sumado esta vez la defensa del medio ambiente, tema que no pertenecía al patrimonio histórico de la izquierda. Y se trataba de una opción innovadora que pasaba por las alineaciones tradicionales de derecha e izquierda.

Pero la recogida de firmas para los nuevos referéndums se vio obstaculizada por la disolución anticipada de las Cámaras.

A principios del mismo año, 1979, Pannella anunció una nueva campaña, que cambiará la naturaleza y el papel del partido radical. En un artículo publicado por "Noticias radicales" (269), en respuesta a la petición de referéndum promovida por el Movimiento para la Vida para abolir la ley 194, el líder radical denunció el drama de quince millones de niños "asesinados por el hambre" en el año 78. Pannella invitaba a vincular la vida de todos nosotros a los de aquellos realmente "condenados a muerte". Para dramatizar su denuncia,

Pannella dio inicio a una acción directa, una huelga de hambre, con la que solicitaba al gobierno que destinase inmediatamente 5 trillones de liras para los países subdesarrollados de Africa, de Asia y de América central y meridional. C

onstituyó un Comité para la vida, para la paz y para el desarme, junto con hombres del mundo de la cultura y autoridades religiosas.

La acción de Pannella se articulaba en dos niveles: la reivindicación de una intervención inmediata para eliminar el exterminio y la sensibilización de la opinión pública sobre un problema que él consideraba de carácter político, una "grave amenaza contra la paz y la seguridad internacional".

La campaña contra el hambre en el mundo obtuvo los primeros resultados en Pascua de 1979, cuando el P.R. organizó la primera marcha por la paz, en Roma, desde Porta Pia hasta el Vaticano, en la que participaron diez mil personas. La manifestación tuvo un gran éxito: el presidente de la República, Sandro Pertini (15 bis), recibió a una delegación, y el Papa mencionó el problema del hambre en su homilía pascual.

La implicación de la máxima autoridad católica en una iniciativa radical era, sin lugar a dudas, símbolo de que nuevos tiempos para el P.R. que, diez años antes, había organizado una manifestación en favor del aborto ante las sedes apostólicas.

La última iniciativa de Pannella cogió por sorpresa a los militantes radicales: se había propuesto un tema que, sin lugar a dudas, no pertenecía al patrimonio cultural del P.R.

Giovanni Negri, por aquel entonces dirigente del partido en Piamonte, y director de "Notizie Radicali", subrayaba el peligro para el partido de aplatanarse de forma acrítica ante las posturas de Pannella; sin embargo, invitaba a los militantes a apoyar las iniciativas del líder con los métodos de la tradición radical.

5. El partido autobús.

El XXI Congreso que se celebró en Roma del 21 al 25 de marzo de 1979, fue convocado para examinar los temas que Pannella había sacado a relucir en el escenario político. Pero un problema de actualidad más inmediata fue sometido a la atención de los congresistas: la disolución del Parlamento y la celebración de elecciones políticas el 4 y 5 de junio.

El momento culminante del congreso consistió en la intervención de Pannella. El líder histórico que desde el 73 no se había vuelto a sacar el carnet radical, volvía al Partido con todo el peso de su carisma tras haber dejado el mandato parlamentario (271). El punto central del discurso de Pannella fue la enunciación del principio ético de la no violencia, como base del Partido radical.

Contrariamente a su historia, la no violencia ya no era sólo un método de acción política. Pannella afirmaba: »en el momento en el que el terrorismo y la violencia producen desesperación y son fruto de una estrategia, cabe recorrer de nuevo la historia de la violencia (272). Se detenía, en particular, en un episodio de la Resistencia (16 bis), el atentado de Via Rasella (17 bis), en Roma, cuando los partisanos hicieron saltar por los aires a 32 soldados del Alto Adige, y los nazis, por represalia mataron cruelmente a 330 inocentes en las Fosas Ardeatinas.

Pannella dijo que el atentado de los partisanos fue un acto de terrorismo y no una acción militar, pues unía la violencia de por aquel entonces a la contemporánea. La no violencia, según Pannella, tenía un valor universal, y la violación de este principio ético no podía ser justificada por ninguna ideología. En ese momento, Pannella se inventó el partido autobús: quién estuviese de acuerdo con los objetivos radicales podía ser aceptado como aliado.

Esta indicación de Pannella no hace más que extremizar la política por temas perseguida desde siempre por el partido radical.

El Congreso acogió la invitación de Pannella para presentar listas abiertas. La disponibilidad radical estaba dirigida en especial a »aquellas realidades políticas y sociales que corrían el riesgo de no estar representadas o ser absorbidas por los partidos de régimen , en primer lugar a los militantes de Lucha Continua (18 bis) y a las fuerzas regionalistas y autonomistas (273).

El partido se dirigía a las elecciones generales del 5 de junio de 1979 entre polémicas internas e incertidumbres sobre la configuración que presentar a la opinión radical que crecía en todo el país.

La presentación de las listas fue un punto difícil, casi como en un partido transnacional, pues tuvo lugar entre acusaciones y contraacusaciones, incluso dirigidas a Pannella, a quien se le echaba en cara que era el demiurgo de las candidaturas, despreciando la inspiración libertaria del Partido radical.

Esta campaña electoral fue distinta a todas las ocasiones anteriores de movilización del partido pues había crecido el consenso para con los radicales.

Aceptaron presentarse candidatos en las listas del P.R. muchos intelectuales del nivel del Leonardo Sciascia (19 bis), y ex comunistas, como M. Antonietta Macciocchi y Alessandro Tessari. Sobre todo, el partido contaba con una notable disponibilidad económica, que le permitió fundar un canal de televisión, Teleroma 56, y potenciar Radio Radical, así como la compra de espacios de información electoral en los grandes periódicos nacionales.

El P.R. consideró resultados electorales todo un éxito: 3,4% en las elecciones de la Cámara de los diputados, con 18 escaños en la (4 en la legislatura anterior), 2,5 % en el Senado, con dos escaños (ninguno en las elecciones anteriores).

Una semana después se celebraron las elecciones para el primer parlamento europeo, y el P.R. aumentó sus consensos a un 3,7%, obteniendo tres escaños en Estrasburgo.

Del examen de los datos desagregados se desprende que el P.R. seguía siendo, como en el 76, un partido concentrado en el Norte, sobre todo en el triángulo industrial, en cualquier caso el dato electoral más aparente estaba determinado por los elevados porcentajes de gente que votaban por el P.R. en las capitales de provincias, el sur inclusive. En definitiva, el Partido radical corroboró su carácter de movimiento urbano, demostrando que la cultura urbana contaba con mayor capacidad de recepción de los temas radicales.

N.d.T.

(1 bis) ANDREOTTI GIULIO . (Roma, 1919) Exponente de la Democracia Cristiana. Secretario de A. De Gasperi, empezó muy temprano como Subsecretario de la Presidencia del Consejo, una ininterrumpida carrera ministerial: ministro del interior (1954), de hacienda (1955-58), del tesoro (1958-59), de defensa (1959-66) y 1974), de la industria ((1966-68), del presupuesto del Estado (1974-76). Presidente del consejo italiano del 1972 al 1973, del 1976 al 1979, y en 1990.

(2 bis) REFERENDUM EN ITALIA. En Italia los referéndums pueden ser abolitivos.. Cuando son referéndums populares, es decir cuando son los ciudadanos los que solicitan la celebración de los mismos, es necesario recoger 500.000 firmas cada una de ellas compulsada por un notario. Las firmas suelen ser recogidas por voluntarios. Los italianos ponen mesas por las calles y las plazas. Tras la recogida de firmas, el Tribunal de Casación examina la validez de las mismas (es decir que cabe prever un margen de seguridad de otras 200.000 firmas). Después el Tribunal examina la validez de las peticiones referendarias. Gracias a este último examen, a menudo ha sido posible borrar de un plumazo varias peticiones referendarias.

(3 bis) CONCORDATO . ARTICULO 7 . El artículo 7 de la constitución italiana reconoce y "constitucionaliza" el Concordato entre el Estado y la Iglesia firmado en 1929. En la Asamblea Constituyente fue votado por Togliatti y por el PCI con la oposicón de los socialistas, Partido de Acción etc. El Concordato fue renovado, bajo una nueva fórmula, en 1984 (gobierno Craxi).

(4 bis) "ENTENTE CORDIAL" se refiere a COMPROMISO HISTORICO . Proyecto político, basado en una colaboración orgánica entre comunistas y católicos, forjado en particular por Enrico Berlinguer - secretario del Partido comunista italiano (PCI) - tras la crisis y el asesinato de Salvador Allende. El compromiso produjo desde 1976 hasta 1979 la llamada "mayoría de la no-desconfianza", máxima realización de la estrategia togliattiana para un acuerdo orgánico con la Democracia Cristiana.

(5 bis) AGLIETTA ADELAIDE . (Turín 1940). Actualmente presidenta del grupo de los Verdes en el Parlamento Europeo. Diputada del Parlamento italiano en repetidas ocasiones. Secretaria del Partido radical en 1977 y en 1978, año en el que salió elegida a suertes para formar parte del jurado popular en el proceso que tuvo lugar en Turín a las Brigadas Rojas y a Renato Curcio. Promotora del CISA (Centro Italiano per la Sterilizzazione e l'Aborto) de Turín.

(6 bis) LEY "REALE" . Una de las leyes excepcionales para la represión del terrorismo, toma el nombre del ministro que la propuso Oronzo Reale (1975).

(7 bis) MSI . partido de derechas que se considera heredero del fascismo.

(8 bis) PANNELLA MARCO . Giacinto Pannella, conocido como Marco. (Téramo 1930). Actualmente Presidente del Consejo Federal del Partido radical, del que fue uno de sus fundadores. A los veinte años fue representante nacional universitario del Partido liberal, a los veintidós Presidente de la UGI, la unión de los estudiantes universitarios italianos. A los 24 frecuenta, en el ámbito del movimiento estudiantil y del Partido liberal, la fundación del nuevo partido radical, que nació en 1954, en el que confluyeron prestigiosos hombres del mundo de la cultura y grupos políticos democráticos minoritarios. Activo en el partido salvo un paréntesis (1960-1963) en el que trabajó como corresponsal de "Il Giorno" en París, en donde entró en contacto con la resistencia argelina. A su regreso a Italia se compromete a reconstruir el Partido radical, liquidado por su misma clase dirigente para el adviento del centro-izquierda. Bajo su indiscutible liderazgo, el partido llega a promover (y vencer) importantes batallas en pro

de los derechos civiles, introduciendo en Italia el divorcio, la objeción de conciencia, el voto a los dieciocho años, importantes reformas del derecho de familia, etc. Luchó por la abolición del Concordato entre la Iglesia y el Estado. Fue arrestado en Sofía en 1968 mientras manifestaba en defensa de la Checoslovaquia invadida por Stalin. Abre el partido a las recién nacidas organizaciones homosexuales (FUORI), promueve la formación de los primeros grupos verdes y ecologistas. El nuevo Partido radical organiza, durante años, difíciles campañas proponiendo numerosos referéndums (unos veinte, aproximadamente, a lo largo de los años) para la moralización del país y de la política, contra la financiación pública de los partidos, contra las centrales nucleares, etc. pero en particular para llevar a cabo una profunda renovación de la administración de la justicia. A causa e estas batallas, todas ellas llevadas a cabo con métodos estrictamente no violentos de inspiración gandhiana - su Gandhi no es un místico ni u

n ideólogo sino más bien un político, riguroso y al mismo tiempo flexible - ha sufrido procesos que en la mayor parte de los casos ha vencido. Desde 1976, cuando por vez primera se presentó, ha salido elegido siempre diputado, dos veces en el Senado, dos en el Parlamento europeo. En repetidas ocasiones candidato y electo concejal municipal en Roma, Nápoles, Trieste y Catania en donde ha llevado a cabo batallas e iniciativas ejemplares y demostrativas. Cuando ha sido necesario ha recurrido al arma del ayuno, no sólo en Italia sino en Europa, en particular a lo largo de la gran campaña contra el exterminio causado por el hambre en el mundo para la que movilizó a unos cien Premios Nobel y exponentes del mundo de la ciencia y de la cultura para obtener un cambio radical en la orientación de la gestión de los fondos destinados a los países en vías e desarrollo. El 30 de septiembre de 1981, obtuvo en el PE que se votase sobre una resolución en dicho sentido, y tras ella leyes análogas en el Parlamento italiano y e

n el belga. En enero de 1987 se presentó candidato a la Presidencia del parlamento europeo, obteniendo 61 votos. Actualmente, mientras el Partido radical ha asumido el compromiso de no presentarse a las elecciones nacionales, se mueve hacia la creación de un partido "transnacional" y "transpartídico", en la óptica del desarrollo federal de los Estados Unidos de Europa y de la promoción de los derechos civiles en el mundo.

(9 bis) SPADACCIA GIANFRANCO. Periodista. Uno de los fundadores del Partido Radical, secretario general del mismo en 1968, 1975 y 1976; Presidente del Consejo Federal en repetidas ocasiones. En 1975, organizó con el CISA (Centro de Información Esterilización y Aborto) la desobediencia civil contra el delito de aborto. Fue arrestado y acusado por asociación para delinquir y por aborto provocado. Elegido en repetidas ocasiones en la Cámara de los diputados y en el Senado italiano, ha sido presidente del Grupo Federalista Europeo.

(10 bis) MASI GIORGIANA . El 12 de mayo de 1977 la policía cargó contra miles de personas que participaban en Roma en una manifestación no violenta del Partido Radical en pro de la recogida de firmas para los "8 referéndums contra el régimen" (abolición del Concordato, normas restrictivas del Código penal, de algunos aspectos de la ley de manicomios, de la ley que atribuye a la policía poderes especiales en materia de arresto, de la ley que atribuye a los partidos una financiación pública consistente, de la "Comisión investigadora" ("tribunal" especial compuesto por parlamentarios para el juicio preventivo de los delitos cometidos por ministros). Una joven, Giorgiana Masi, asesinada y otros muchas heridos es el balance de la manifestación. El Ministerio del interior niega que la policía haya usado armas de fuego. El Pr, a través de una filmación en la que aparece un agente de policía disparando reiteradamente contra la multitud y cientos de fotografías en las que aparecen agentes armados disfrazados de "autó

nomos", demuestra que se trata de un intento de siniestro deliberado.

(11 bis) SALVEMINI GAETANO . (Molfetta 1873 - Sorrento 1957) historiador y político italiano. Socialista desde 1983, meridionalista, fundó la revista semanal "L'Unità", en la que tuvieron lugar importantes debates. En 1925, fundó en Florencia con los hermanos Rosselli, el periódico clandestino antifascista "Non Mollare" y posteriormente se refugió en el extranjero y llevó a cabo una gran campaña contra el fascismo.

(12 bis) MESA AL HOMBRO . Se refiere a la mesa que los militantes ponen en las calles para la recogida de firmas necesarias para solicitar ante el Tribunal Supremo la convocatoria de Referéndum Polular. Las mesas se ponen en las calles y las plazas de toda Italia. En invierno, cuando el frío arrecia, la recogida de firmas es particularmente dura.

(13 bis) TEODORI MASSIMO . (Force 1938). Diputado y senador radical italiano. Desde muy joven activo en política, fue uno de los fundadores del Partido radical. Licenciado en arquitectura y politólogo. Profesor de historia americana en la universidad estatal, en la John Hopkins University y en la LUISS. Encargado en el Parlamento de los problemas relacionados con los más grandes escándalos políticos. Experto en técnicas electorales.

(14 bis) RADIO RADICAL . Es la única emisora de radio considerada servicio público nacional, pues transmite las sesiones en versión íntegra del Parlamento, los congresos de todos los partidos políticos y las audiencias de los juicios penales de mayor relieve. 24 horas al día de política e información.

(15 bis) PERTINI SANDRO . (Stella 1896 - Roma 1980). Político italiano. Socialista, encarcelado durante el fascismo y exiliado. De 1943 a 1945 participó en la Resistencia italiana. Secretario del Partido socialista, diputado, presidente de la Cámara (1968-1976), Presidente de la República italiana (1978-1985).

(16 bis) RESISTENCIA . Nombre que indica la lucha popular, política y militar llevada a cabo durante la II guerra mundial en las regiones de Europa ocupadas por las tropas de la Alemania nazi durante la II guerra mundial.

(17 bis) VIA RASELLA . Nombre de una calle en el centro de Roma en el que un grupo de partisanos organizó el 23 de marzo de 1944 un atentado con dinamita contra militares de las SS alemanas. En el atentado murieron 33 soldados y por consiguiente el Comando militar alemán de las SS ordenaron una represalia en la que se fusilaron, en las Fosas Ardeatinas, 350 civiles y militares italianos, muchos de ellos judíos.

(18 bis) LOTTA CONTINUA . Uno de los más importantes y difundidos movimientos políticos de la extrema izquierda italiana, fundado en 1969 en Turín. En 1971, dio vida al periódico del mismo nombre. Separó a la izquierda extraparlamentaria de la obrera, penetrando en el mundo estudiantil, entre los reclutas, en las cárceles, etc. De entre sus líderes cabe destacar al periodista y escritor Adriano Sofri.

(19 bis) SCIASCIA LEONARDO . (Racalmuto 1921 - Palermo 1990). Escritor, autor de novelas famosas ("Le parrocchie di Regalpetra", 1956; "Il giorno della civetta", 1961; Todo modo, 1964), pero conocido también por su talante controvertido, partícipe de la vida civil italiana durante veinte años. Fue diputado radical en una legislatura (1979-1983) ha intervenido enérgicamente en las batallas en pro de los derechos civiles (Caso Tortora, etc.).

NOTAS DE LA AUTORA

(249) "Notizie radicali", nº 1, 15 de enero de 1977, deliberaciones del C.F. del partido radical, reunido el 8 y 9 de enero. Las decisiones finales (C.F. 12 de febrero) en "Notizie radicali", nº 8. 26/2/1977.

(250) Para la crónica del ayuno, por ejemplo, "Notizie radicali", nº 10; 12 de marzo de 1977.

(251) MARCO PANNELLA, "Notizie radicali", nº 5, 10 de febrero de 1977.

(252) Cfr. »Troppo spazio per un no a Plebe , "Argomenti radicali", nº 1, abri-mayo de 1977.

(253) Cfr. LAURA RADICONCINI, »Finanziamento pubblico o autofinanziamento: una scelta , en "L'antagonista radical", Roma, 1978.

(254) Véase el documento de la secretaría nacional del PR publicado por "Notizie radicali", nº 87, 21 de abril de 1977.

(254) Moción sobre la autofinanciación, en "Notizie radicali", nº 161, 2 de junio de 1977.

(256) PAOLO VIGEVANO, »Raccolti solo 10 milioni su duecento , "Notizie radicali", nº 186, 6 de septiembre de 1977.

(257) Dosier, el PR hacia el Congreso, "Argomenti radicali", nº 3-4, agosto nov. 1977.

(258) Gianfranco Spadaccia, con una declaración, dio a conocer que Massimo Teodori le había propuesto un acuerdo que preveía su elección a presidente del Consejo Federativo a cambio de que no presentase una moción contrapuesta a la de la clase dirigente radical. Por dicho comunicado, presentó su dimisión al partido Ernesto Bettinelli, jurista, uno de los máximos exponentes del P.R.

(259) Cfr. »In nome della legge , "Notizie radicali", nº 233, 18 nov. 1977.

(260) Cfr. PAOLO VIGEVANO, »Dalla tredicesima deve venire la prima risposta , "Notizie radicali", nº 235, 12 dic. 1977.

(261) Documentación en: "Quaderni Radicali", nº 2, 1978, págs. 22-60.

(262) Para la sentencia del Tribunal Constitucional y las cuestiones jurídicas relacionadas con los referéndums: Cámara de los diputados, cuaderno de documentación del servicio de estudios, "Il referendum abrogativo in Italia", Roma, 1981, págs. 254-501.

(236) SPADACCIA, »Il dopo referendum , "Quaderni radicali", nº 3, junio-agosto de 1978, págs. 6-14.

(264) Moción política aprobada por el XIX congreso del P.R.

(265) Cfr. M. GUSSO, op. cit.

(266) Moción sobre la financiación pública aprobada por el XX Congreso.

(267) Cfr. Moción política, ibídem.

(268) Las deliberaciones del Consejo Federativo se hallan en "Notizie radicali", nº 2, 1 de febrero de 1979 y nº 3, 15 febrero de 1979. Para el contenido de los referéndums propuestos, »Un altro sí con gli otto referendum elaborado por el PR, Roma, 1979.

(269) MARCO PANNELLA, »La nostra lotta per la vita , "N.R.", nº 2, 1 de febrero de 1979.

(270) GIOVANNI NEGRI, »Lottare per la vita, qui e subito , "N.R." nº 3; 15 de febrero de 1979.

(271) Las intervenciones de Marco Pannella en el XXI Congreso fueron publicadas, con el título "Mein Kampf", por "Quaderni Radicali", nºs 5/6, enero-junio de 1979, págs. 186-230.

(272) MARCO PANNELLA, intervención del 2 aprile, Q.R., cit., pág. 218.

(273) Cfr. Moción política aprobada por el XXI Congreso.

 
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