Lorenza PonzoneCAPITULO VI
LOS RADICALES EN EL PARLAMENTO
SUMARIO: Párrafo 1. En nombre del reglamento: comportamiento, luchas, resultados conseguidos por los diputados radicales electos en la VII, VIII y IX legislatura; se subrayan las características principales de la iniciativa radical dirigida a restaurar prerrogativas, funciones y valores del parlamento, liberándolo de la presión asfixiante de los partidos y de los grupos, unidos en el más férreo de los corporativismos. La iniciativa se puso en práctica sobre todo en la VII legislatura, haciendo hincapié en el argumento de los procedimientos, el reglamento y el sindicato de inspección y sin profundizar en el trabajo propiamente legislativo; se analizan las relaciones con el PSI y el PCI; la cuestión de la relación entre el grupo parlamentario y el partido; la escisión de 1982, y el "código de comportamiento" puesto en práctica en la IX legislatura.
(Lorenza Ponzone, EL PARTIDO RADICAL EN LA POLITICA ITALIANA, 1962-1989, Schena editore, enero de 1993)
1. En nombre del reglamento
Aparte de actuar en el país, tal y como había acontecido a lo largo de las dos décadas de historia, el Partido radical pretendía esta vez introducir su diversidad en el Parlamento italiano.
Hemos visto que los radicales, mientras se disponían a entrar en el Parlamento, discutían todavía en su seno sobre la naturaleza de la organización en la que militaban, partido o movimiento. Preferían identificarse bajo la primera clasificación, y en efecto habían adoptado la fisonomía de un partido pero, precisamente, distinto, en fase continuamente constituyente, más que nada un contenedor de las más distintas instancias procedentes de la base que tenían por objeto construir una sociedad socialista libertaria. Los radicales querían transformar el Parlamento en un lugar de enfrentamiento real entre las fuerzas políticas, una persecución de las luchas por los derechos civiles, en vez de seguir viéndolo como una instancia en la que se registraban los acuerdos y compromisos que necesariamente intervienen entre las fuerzas políticas y sociales.
Así pues, intentaban utilizar las instituciones parlamentarias de manera que les permitiese no sólo una oposición de principios, sino batallas y proyectos en concreto (274).
Pero, tal y como estaba organizado el trabajo parlamentario, con su descentralización en comisiones, no le permitía al grupo de los cuatro radicales participar concretamente en la confrontación política con las demás representaciones. Es decir, estaban obligados a efectuar "incursiones" de una Comisión a otra: en resumidas cuentas, tenían que inventarse técnicas particulares para participar, todos juntos, en los trabajos de las comisiones en el momento en el que estaban en el orden del día proyectos de ley sobre argumentos "radicales", como los relativos a la reglamentación del aborto.
Que los radicales estuviesen en contra de la fragmentación de la Cámara en actividades sectoriales respondía a un proyecto político concreto. Estos consideraban que sólo en materia de derechos civiles era posible establecer una contraposición neta entre fuerzas conservadoras y fuerzas progresistas del país; con respecto a las opciones de civismo y a los compromisos eran difíciles de obtener y por lo tanto las instancias intermediarias, es decir las asambleas parlamentarias, al contrario de las Comisiones, debían ser los lugares representativos del "enfrentamiento" real. De ahí la polémica de Pannella (1 bis) con respecto a que la asamblea debía "volverse a apropiar" de su soberanía; de esta manera reivindicaba más espacio para el disenso radical que, fuertemente minoritario, podía de forma útil expresarse sólo en sesión plenaria en donde podía sumara a los partidos de izquierdas en materia de derechos civiles.
La metodología del P.R. en el Parlamento se expresaba a través de incidentes de procedimiento en cuestiones aparentemente menores.
Por ejemplo, la cuestión de la asignación de los escaños: los radicales solicitaban sentarse a la izquierda de los comunistas. La petición fue considerada por estos últimos como una provocación, un despecho a los electos del P.C.I.; en realidad la razón de la protesta radical era mucho más seria y se inscribía en el ámbito de la defensa de la soberanía de la asamblea: la distribución de los escaños había sido adoptada por un órgano interno, los diputados encargados del reglamento de la asamblea, y por lo tanto con esta medida se privaba a la Asamblea de una decisión que le correspondía.
Otro aspecto de la vida parlamentaria por el que los radicales protestaban enérgicamente era la organización de los trabajos a través de grupos, la repartición del tiempo, de las funciones y las responsabilidades atenuando el papel del diputado en sí.
Asimismo, denunciaron la praxis que tolera que las sesiones de la asamblea y las de las Comisiones tengan lugar al mismo tiempo. Así pues, toda la acción del P.R. en el Parlamento pretendía otorgar valor a la asamblea, como centro de confrontación política; y no podía ser de otra manera, considerando el significado de las intervenciones en el país. De ahí la polémica por parte de los radicales contra la "ausencia" del gobierno para responder a interrogaciones e interpelaciones, violando de esta manera los poderes de control de la asamblea sobre el ejecutivo.
El momento político, la solidaridad nacional, eran de por sí desfavorables a las minorías, que habían permanecido en los márgenes del debate ante el super-acuerdo entre las grandes formaciones políticas. Los radicales, en este contexto parecían la minoría de las minorías, al ser ajenos como lo eran a todo tipo de negociación. Precisamente por ello, se veían obligados a demarcar un papel para que las fuerzas hegemónicas, D.C. y P.C.I, - aliadas - no les aplastasen. Dicho papel podía ser desempeñado sólo en la asamblea legislativa, actuando sobre la conciencia política de cada uno de los diputados de la izquierda, para lograr que se sumasen a sus proyectos sobre los derechos civiles; actuando de esta manera, los radicales querían devolverles a los parlamentarios su función representativa, obedeciendo al art. 67 de la Constitución.
La polémica radical contra el carácter marginal de la asamblea parlamentaria tuvo algún que otro resultado, pero no logró desmembrar el sistema consolidado de decidir y mediar al margen de la asamblea: los partidos de la mayoría "dictaban argumentos, desarrollos... el orden de los gestos como en una cadena de montaje, a los mil parlamentarios-bidón", escribía Pannella, a propósito del enfrentamiento en el Parlamento entre el grupo radical, la mayoría y las minorías "pasivas" (275). Los radicales pretendían denunciar esta situación: se había dado cuenta de que la interpretación de los reglamentos parlamentarios era acorde con la actitud de los partidos del gobierno hacia sus representantes en las Cámaras expropiados de la función primaria y soberana.
Se lamentaban de que por praxis al diputado no se le permitiese intervenir ni tan siquiera para anotaciones con respecto al método ni para apelarse tan siquiera al reglamento. Se había llegado a un punto en el que el Presidente de la Asamblea podía negarle a un parlamentario que pidiese la palabra y motivase su petición.
Analicemos la relación entre ordenación parlamentaria y política. Cabe remitirse a las fuentes que regulan el Parlamento. Son jurisprudenciales, es decir las circulares presidenciales y el parecer interpretativo de las Juntas para el reglamento, pero sobre todo fuentes no escritas, ni comprobables, según a doctrina, con ningún otro sector de la ordenación jurídica (276). En este punto crucial entre fuentes escritas y no escritas, la necesidad de una fluidez de comportamientos se suma a una necesaria estabilidad de acuerdo sobre las reglas del juego.
Pues bien, precisamente este era el equilibrio que los radicales querían desmontar. Quisieron protestar contra las fuentes no escritas que formaban la praxis, las costumbres y las convenciones parlamentarias, y reivindicar la superioridad de las fuentes escritas, es decir, del reglamento; fuente certera, no susceptible de manipulación de las mayorías en detrimento de las minorías, y todo ello a costo de crear una cierta rigidez de comportamientos. La acción en el Parlamento de los radicales se justificaba bajo un doble perfil. Por una parte apostaban por el restablecimiento de la legalidad formal en las asambleas con el respeto de las normas escritas; por otra a explotar los recursos de los reglamentos (160 intervenciones sólo en el Aula para reivindicar el respeto del reglamento) hasta las últimas posibilidades, para organizar un obstruccionismo aparentemente sin objeto, pero que en realidad era una defensa de Parlamento contra todas las decisiones extraparlamentarias de los partidos de los llamados exarcas
por aquel entonces en el poder.
Aprobado en 1971, en previsión de la convergencia entre DC y PCI, el reglamento ofrecía amplio espacio para el obstruccionismo sobre todo en la Cámara pues se basaba en la unanimidad de la gestión de los procedimientos.
En resumidas cuentas, se basaba en la premisa de que no existía una oposición. Atribuía a los presidentes de los grupos parlamentarios poderes de activación y de programación de los trabajos: un reglamento "grupocrático", como decían los radicales, que disminuía la independencia del parlamentario a nivel individual. Es decir, con la excusa del garantismo, del carácter "centralista" del parlamento, se quería llevar a cabo una forma de cogestión unanimista del poder por parte de los partidos. Los radicales rechazan la validez del sistema asociativo; pero a parte de ello, constataban que, en cualquier caso, el Parlamento no funcionaba y que sobre todo había sido expropiado de sus poderes por parte de las secretarías de los partidos.
Aun disponiendo de una amplia mayoría, de hecho, el gobierno se veía obligado a utilizar el decreto de urgencia, y también los proyectos de ley habían permanecido inmóviles durante meses, por falta de acuerdo entre los partidos de la heterogénea mayoría gubernamental. La acción parlamentaria radical se desarrollaba coherentemente con cuanto establecido en el estatuto del PR, aprobado en 1967.
El artículo 5, segundo punto, a propósito de los electos con listas del partido en las elecciones municipales, provinciales, regionales y generales, prescribía que "los electos, en el ejercicio de su actividad representativa, no están vinculados ni por mandatos ni por disciplina alguna", y dejaba libertad de voto incluso con respecto a las deliberaciones de los grupos parlamentarios. Una formulación estudiada para hundir la disciplina de partido y el superpoder de los aparatos, contra la regla consolidada de subordinar el grupo parlamentario al partido.
El planteamiento radical tenía por objeto romper la coincidencia entre élites parlamentarias y élites de partido, y suscitar, por lo tanto, una dialéctica entre el partido y el Parlamento. En dicha óptica entraba a formar parte el principio de rotación del mandato parlamentario, anunciado por los radicales a principios de la legislatura, y aplicado, posteriormente, a finales del 78 (277); y el de la incompatibilidad entre mandato parlamentario y cargos de partido.
Los radicales solicitaron inscribirse en l Grupo parlamentario del PSI, pero la solicitud no fue acogida precisamente a causa de las posturas anti-aparato que el P.R. había declarado querer mantener y, es más, trazar propuestas de ley que sancionasen aquellas incompatibilidades de encargos en las Cámaras y en el Partido. Pero el puno de mayor, de fundamental, contraste, entre los radicales y los socialistas estribaba en la petición firme e irrenunciable del P.R. de desvincular a cada uno de los diputados de la disciplina con respecto a los grupos a los que pertenecían.
El P.S.I. se opuso, pues aceptar una pretensión por el estilo, iba a desmembrar sin lugar a dudas la relación entre el partido-aparato y su expresión parlamentaria.
Ante el rechazo socialista, los radicales instituyeron un "colectivo parlamentario", compuesto por sus diputados y por los primeros de los no electos. Para establecer un mayor desapego entre partido y diputados, e Grupo Parlamentario radical no podía participar, por derecho, en el Consejo Federativo; por el contrario, normalmente e secretario, el tesorero y el presidente del Consejo Federativo podían intervenir en los seminarios del Grupo. Sin embargo, en 1978, en el Congreso de Bolonia, se aprobó la constitución de una "junta consultiva", de la que tenían que formar parte los ex secretarios del partido y los parlamentarios, para coordinar el partido y el grupo parlamentario y evitar posibles alejamientos.
La relación entre el grupo parlamentario y el partido en la VII legislatura fue bastante ecuánime, y de apoyo recíproco. Al inicio de la legislatura, los diputados radicales presentaron algunos proyectos de ley relativos a materias que ya eran objeto de sus batallas en Italia desde hacía muchos años.
"La patrulla" radical tuvo que enfrentarse a la oposición de la más basta mayoría, en la historia parlamentaria de Italia. Y tal y como hemos podido observar en las páginas anteriores, los diputados radicales actuaban en el Parlamento de forma distinta y alternativa, con la práctica del obstruccionismo, exigiendo el cumplimiento a rajatabla del reglamento (278), insistiendo en la "primacía" de las asambleas, para hacer que fracasasen algunas de las iniciativas legislativas de los exarcas, por considerar que no eran liberales, como la Ley "Reale-bis" (2 bis).
El primero de los proyectos de ley firmado por los diputados radicales fue el del aborto. Asimismo, figura la firma del P.R en otros muchos proyectos en materia de inmunidad parlamentaria, de traslado de procesos por parte del Tribunal de Casación (caso Valpreda (3 bis)), tutela de las minorías lingüísticas, reforma y desmilitarización de los cuerpos de policía, adecuación de la mayoría de edad para votar en el Senado, el quórum necesario para la incriminación de ministros por parte del Parlamento en sesión conjunta, principios de la disciplina militar y del código penal militar, y otras de menos importancia.
La actividad radical en la VII Legislatura, en l promoción legislativa, superó la media de otros grupos, y los diputados radicales se mostraron más asiduos en el trabajo parlamentario, los que habían intervenido y escuchado más incluso a sus antagonistas (cosa por lo general considerada inútil). Además, el grupo radical no dejaba de lado su otra tarea institucional parlamentaria, es decir la actividad de "sindicato de inspección" (interrogaciones, interpelaciones) y de "orientación" (mociones, recomendaciones). A continuación, calculamos en cifras las dos últimas actividades. A lo largo de esta Legislatura los diputados radicales han presentado 19 mociones, 73 interpelaciones, 356 interrogaciones con respuesta escrita (279).
Durante los dramáticos días que siguieron al secuestro de Moro, los radicales se negaron a aceptar "el rito de los consensos" y de renuncia a la discusión bajo el signo, como lo definían ellos, de la "retórica de la unión sagrada" (280).
Contra las distintas leyes aprobadas para evitar los referéndums sobre el aborto y los manicomios, los radicales se comprometían con diversas intervenciones, con prejudiciales y con enmiendas. Sin embargo, la mayoría sobre la que se apoyaba el gobierno Andreotti (4 bis), a pesar del obstruccionismo radical, logró aprobar las leyes sobre los manicomios, sobre la Comisión investigadora y sobre el aborto que impidieron los tres referéndums sobre las mismas materias, presentados por el P.R.
Los radicales se lucharon enconadamente por la ley del aborto pues no recibía la total despenalización, tal y como querían el P.R., y las distintas Ligas, el MLD (5 bis) y el CISA (6 bis) (281). Los radicales veían que perdían importancia todos sus ayunos, su desobediencia civil, los arrestos de Spadaccia (7 bis), Bonino (8 bis), Adele Faccio (9 bis), Giorgio Conciani y otros muchos militantes, así como la asistencia brindada en toda Italia a decenas de miles de mujeres.
Por el contrario, el obstruccionismo llevado a cabo en la comisión en instancias legislativas contra la ley que sustituía la "Reale-bis" e impedía el referéndum, tuvo éxito. Se presentaron muchas enmiendas, con decenas de intervenciones en la Comisión de Justicia, hasta que quedó bien claro que la ley no iba a votarse antes del referéndum.
Cabe decir, en un análisis global, que la presencia radical en el Parlamento por una parte fastidiaba bastante pues turbaba praxis y costumbres, pero también reconocimientos y consensos por parte de diputados "sueltos", quiénes veían que la función que desempeñaban cobraba valor: y lo que sucedió es que durante las votaciones con escrutinio secreto, muchos "franco-tiradores" votaban a favor de las prejudiciales, de las enmiendas y las propuestas de los radicales.
En resumidas cuentas, el P.R. daba nuevo valor a la institución parlamentaria, lo cual no disgustaba en absoluto a aquellos más sensibles hacia la Constitución.
Cabe recordar, por último, que los parlamentarios radicales no sólo prestaron atención a los problemas de los derechos civiles, sino también en lo que se refiere a las cuestiones nucleares y energéticas, y participaron activamente en los debates sobre los presupuestos, las medidas fiscales, sobre el "equo canone" (10 bis), y sobre otras cuestiones económicas, financieras y sociales.
Sin embargo, a pesar del frenético activismo, incluso estresante, al grupo radical se le planteaba un problema político: romper el asilamiento en el que había sido sumergido el P.R., por su rechazo a participar en la democracia asociativa y de "repartición" (tal y como la definía Pannella). En la práctica, pagaba con la marginación en la izquierda. Además, la Cámara ignoraba las urgencias que los radicales instaban a resolver, como por ejemplo, la situación penitenciaria.
Este rechazo trasladaba necesariamente al exterior del Parlamento el centro de la iniciativa y del método radical. De esta manera volvían a librarse con los ciudadanos las tradicionales acciones directas no violentas, como los ayunos (282). El mismo "colectivo parlamentario" renunciaba a considerarse parte de la Institución para adoptar el papel de la parte adversaria.
Los radicales, con las movilizaciones de siempre, recurriendo a las múltiples acciones directas, querían demostrar que en ningún caso estaban dispuestos a sufrir condicionamientos institucionales ni a perder su identidad de minoría activa que se expresaba sobre todo a nivel de base. Bajo el mismo punto de vista cabe considerar el regreso a la estrategia de los referéndums como hecho de agregación desde la base de las fuerzas de izquierda que creían en la alternativa, en la perspectiva de una sociedad socialista y libertaria. Para la VIII legislatura salieron elegidos 18 diputados y 2 senadores radicales. La primera preocupación consistió, dada la dimensión del grupo, en no recaer en las praxis de los otros grupos tradicionales. Mientras tanto, los radicales se siguen llevando la palma en cuanto a intervenciones (sólo en los primeros quince meses, un total de aproximadamente 900 intervenciones en el aula); además, la situación política había cambiado: el final de la solidaridad nacional podía abrir nuevos esp
acios a la presencia radical en el Parlamento.
Pero la relación de los radicales con el P.C.I. y con el P.S.I., tal y como veremos, fue muy conflictiva; es más empeoró sobre todo con Craxi (11 bis) que intentaba librarse de un peligroso adversario que hubiese podido restar consensos en el ala socialista.
El aislamiento del P.R. era por lo tanto muy fuerte, tanto en el Parlamento como en Italia. Parecía impracticable la estrategia radical de agregación de fuerzas de izquierda para una alternativa.
Con el año 1979 nació la lucha contra el exterminio causado por el hambre, un tema que no recoge el apoyo de los partidos de izquierdas (sobre todo del P.C:I.) en cuanto tales, sino que suma a la opinión pública y a parlamentarios "sueltos".
Un tema transversal como los derechos civiles, pero no susceptible de crear una división derecha/izquierda. El P.R. lleva a cabo la lucha paralelamente en el país con frecuentes ayunos y en el Parlamento, en donde el compromiso de los dos senadores radicales logró obtener las firmas necesarias.
De todas maneras, los radicales siguieron luchando para que el juego parlamentario fuese correcto. En la VIII legislatura el problema de la "gobernabilidad" dejó de ser una ofuscación radical y se convirtió en un problema común.
Los radicales consideran el punto crítico fue visto en las debilidades del ejecutivo con respecto al Parlamento obligado, para aplicar el programa, a recurrir a los decretos de ley. Los radicales ya habían subrayado este punto en la legislatura anterior. Para que fuese más fluido el sistema, según los radicales, no eran suficientes simples modificaciones de los reglamentos parlamentarios y de la Constitución, tal y como proponían distintos sectores.
De hecho, otras cosas eran necesarias para que fuese más funcional la relación entre la mayoría que gobierna de forma eficaz y la auténtica oposición sin concesiones, pues el mal anidaba en la burocracia: los partidos no formaban mayorías y minorías ciertas: los papeles opuestos a menudo se intercambiaban y se confundían, creando líos y enredos.
Así pues, para que funcionasen correctamente las instituciones era necesaria la alternancia de gobierno, que iba a permitir un cambio de la clase dirigente. Pero, cuál era el medio para que dicha alternativa fuese posible? En primer lugar: un acuerdo entre los partidos de izquierdas. En segundo: el respeto efectivo de las reglas del juego parlamentarias.
Para realizar este diseño político-institucional, Pannella proponía un "pacto institucional para reforzar los mecanismos base de la vida del Parlamento y del gobierno". En la práctica, el pacto propuesto por el líder radical consistía en un compromiso concreto por parte de la oposición para discutir en el plazo de tiempo establecido por el reglamento, los proyectos de ley gubernamentales y los proyectos de ley parlamentarios. El gobierno, por su arte, tenía que respetar el derecho de las oposiciones para que se votasen y eventualmente se rechazasen sus propuestas. Para que funcionase este pacto era suficiente utilizar los instrumentos reglamentarios a disposición, por ejemplo, la programación de los trabajos.
Sin embargo se arrinconó la propuesta. En 1981 fue aprobada una reforma del reglamento de la Cámara de los diputados que limitaba los tiempos de intervención de los parlamentarios y reducía la programación concordada por unanimidad en el seno de la conferencia de los diputados al frente del grupo. Se produjo una amplia convergencia al respecto incluso por parte de comunistas, a pesar del hecho de que limitasen la oposición, sin por ello (tal y como destacaban los radicales) afrontar los problemas del gobierno o prever nuevos instrumentos de orientación y control (los radicales proponían la adopción del "question time" a la inglesa para resolver el problema de la respuesta del gobierno al sindicato de inspección). Estas reformas, las primeras de una larga serie que endurecerá el reglamento, contra las que los radicales presentaron 50.000 enmiendas, fueron adoptadas con la intención de acabar con el obstruccionismo aplicado por los radicales, considerados como los saboteadores de las instituciones.
A principios de 1980, los parlamentarios radicales habían llevado a cabo un duro obstruccionismo, con largos maratones oratorios, contra la conversión en ley del decreto de ley antiterrorismo, más conocido como "decreto Cossiga" (12 bis). En dicha instancia, los radicales se contrapusieron netamente al P.C.I. y al P.S.I., quiénes fueron inducidos a votar la confianza "técnica" al gobierno, al haber planteado la cuestión de confianza en el decreto (con el que también la oposición concordaba) para que cayesen las enmiendas radicales y así vencer el obstruccionismo.
El recurso al obstruccionismo, que se utilizará en repetidas ocasiones, era justificado por el P.R. con la falta de correcta información sobre los avatares parlamentarios. El objeto era llamar la atención de la opinión pública con respecto a las decisiones adoptadas por la mayoría y las propuestas de las oposiciones. Esta decisión contribuyó a aumentar más todavía el conflicto con las izquierdas, incluso sobre cuestiones de procedimiento.
En 1982, una parte del grupo parlamentario radical pasó al grupo mixto, de hecho acercándose al P.S.I. (Aiello, Boato, Pinto, De Cataldo, Rippa), Marisa Galli a los independientes de izquierdas y Pio Baldelli en el grupo mixto. En el Parlamento Europeo, M. A. Macciocchi pasó al grupo socialista. Los radicales se veían cada vez más aislados hasta en el Parlamento.
Las reglas férreas que los radicales se habían establecido (rotación e incompatibilidad entre encargos de partido y encargos parlamentarios) no fueron siempre respetadas: por ejemplo, marco Pannella, electo secretario en noviembre e 1981 no presentó su dimisión al Parlamento Europeo.
La relación con el partido resultaba más problemática con respecto a la legislatura anterior porque, especialmente, tras el referéndum del 81, tal y como veremos, el Pr aparece desorientado, en busca de una nueva identidad.
En la IX legislatura, los radicales seguían de forma más incisiva la batalla contra las praxis que a ellos les parecían el instrumento de la partidocracia en el parlamento. De hecho, en un primer momento, el Despacho de Presidencia de la Cámara negó al P.R. (a parte de negárselo a D.P. y al P.L.I.) la autorización para pasar a ser grupo parlamentario, autorización que fue concedida tras la aprobación de modificaciones al reglamento que restringían el poder de los presidentes de grupo.
Los radicales establecieron un "código de comportamiento" que preveía entre otras cosas para los electos radicales el rechazo de proponer leyes, interpelaciones e interrogaciones y no participación en las votaciones, tanto en el aula como en la comisión, y en cambio la participación en los debates generales en el aula y en la Comisión para que la asamblea pudiese conocer el punto de vista del P.R. con respecto a toda propuesta de ley. La razón de este comportamiento estribaba en el hecho de que los parlamentarios radicales se consideraban, y por lo tanto se comportaban, como simples militantes de su partido en las instituciones y rechazaban el sistema partidocrático que impedía al Parlamento expresar su soberanía. En resumidas cuentas, querían que fuese público todo lo que sucedía en el Palazzo-Parlamento (13 bis), negándose a avalar con su presencia aquellos momentos en los que "la partidocracia pretendía embadurnarse con el prestigio del cumplimiento de ritos y prescripciones de la constitución y de la dem
ocracia parlamentaria y política".
El código de comportamiento será la causa de una acción por todo lo alto que suscitará gran número de polémicas. En el momento en el que en la Cámara de los diputados se solicita la autorización para proceder al arresto del diputado radical Toni Negri (14 bis), el grupo comunista propuso una cuestión suspensiva que aplazase la discusión. A penas fue sometida a votación, el grupo radical se negó a participar en la misma: la propuesta fue paralizada por pocos votos y la Cámara votó posteriormente la autorización para el arresto. Toni Negri huyó a Francia. Hubo polémicas en el seno del partido y del mismísimo grupo parlamentario sobre la no participación en la votación, pero el código de comportamiento fue mantenido durante toda la legislatura.
N.d.T.
(1 bis) PANNELLA MARCO . Giacinto Pannella, conocido como Marco. (Téramo 1930). Actualmente Presidente del Consejo Federal del Partido radical, del que fue uno de sus fundadores. A los veinte años fue representante nacional universitario del Partido liberal, a los veintidós Presidente de la UGI, la unión de los estudiantes universitarios italianos. A los 24 frecuenta, en el ámbito del movimiento estudiantil y del Partido liberal, la fundación del nuevo partido radical, que nació en 1954, en el que confluyeron prestigiosos hombres del mundo de la cultura y grupos políticos democráticos minoritarios. Activo en el partido salvo un paréntesis (1960-1963) en el que trabajó como corresponsal de "Il Giorno" en París, en donde entró en contacto con la resistencia argelina. A su regreso a Italia se compromete a reconstruir el Partido radical, liquidado por su misma clase dirigente para el adviento del centro-izquierda. Bajo su indiscutible liderazgo, el partido llega a promover (y vencer) importantes batallas en pro
de los derechos civiles, introduciendo en Italia el divorcio, la objeción de conciencia, el voto a los dieciocho años, importantes reformas del derecho de familia, etc. Luchó por la abolición del Concordato entre la Iglesia y el Estado. Fue arrestado en Sofía en 1968 mientras manifestaba en defensa de la Checoslovaquia invadida por Stalin. Abre el partido a las recién nacidas organizaciones homosexuales (FUORI), promueve la formación de los primeros grupos verdes y ecologistas. El nuevo Partido radical organiza, durante años, difíciles campañas proponiendo numerosos referéndums (unos veinte, aproximadamente, a lo largo de los años) para la moralización del país y de la política, contra la financiación pública de los partidos, contra las centrales nucleares, etc. pero en particular para llevar a cabo una profunda renovación de la administración de la justicia. A causa e estas batallas, todas ellas llevadas a cabo con métodos estrictamente no violentos de inspiración gandhiana - su Gandhi no es un místico ni u
n ideólogo sino más bien un político, riguroso y al mismo tiempo flexible - ha sufrido procesos que en la mayor parte de los casos ha vencido. Desde 1976, cuando por vez primera se presentó, ha salido elegido siempre diputado, dos veces en el Senado, dos en el Parlamento europeo. En repetidas ocasiones candidato y electo concejal municipal en Roma, Nápoles, Trieste y Catania en donde ha llevado a cabo batallas e iniciativas ejemplares y demostrativas. Cuando ha sido necesario ha recurrido al arma del ayuno, no sólo en Italia sino en Europa, en particular a lo largo de la gran campaña contra el exterminio causado por el hambre en el mundo para la que movilizó a unos cien Premios Nobel y exponentes del mundo de la ciencia y de la cultura para obtener un cambio radical en la orientación de la gestión de los fondos destinados a los países en vías e desarrollo. El 30 de septiembre de 1981, obtuvo en el PE que se votase sobre una resolución en dicho sentido, y tras ella leyes análogas en el Parlamento italiano y e
n el belga. En enero de 1987 se presentó candidato a la Presidencia del parlamento europeo, obteniendo 61 votos. Actualmente, mientras el Partido radical ha asumido el compromiso de no presentarse a las elecciones nacionales, se mueve hacia la creación de un partido "transnacional" y "transpartídico", en la óptica del desarrollo federal de los Estados Unidos de Europa y de la promoción de los derechos civiles en el mundo.
(2 bis) LEY "REALE" . Una de las leyes excepcionales para la represión del terrorismo, toma el nombre del ministro que la propuso Oronzo Reale (1975).
(3 bis) VALPREDA PIETRO . (1933) Bailarín italiano, anarquista acusado junto a sus compañeros del atentado terrorista a la "Banca della Agricoltura" de Milán, en 1969, atentado que provocó 17 muertos. Procesado, fue declarado inocente.
(4 bis) ANDREOTTI GIULIO . (Roma, 1919) Exponente de la Democracia Cristiana. Secretario de A. De Gasperi, empezó muy temprano como Subsecretario de la Presidencia del Consejo, una ininterrumpida carrera ministerial: ministro del interior (1954), de hacienda (1955-58), del tesoro (1958-59), de defensa (1959-66) y 1974), de la industria ((1966-68), del presupuesto del Estado (1974-76). Presidente del consejo italiano del 1972 al 1973, del 1976 al 1979, y en 1990.
(5 bis) MLD . Siglas del "Movimiento para la Liberación de la Mujer" (en italiano: Movimento per la Liberazione della Donna).
(6 bis) CISA . (Centro italiano sterilizzazioni ed aborti). Centro italiano de esterilización y aborto, fundado por Adele Faccio y Emma Bonino en 1974, promotor de abortos en un primer momento clandestinos y luego abiertamente ilegales. Como sujeto federado al Partido Radical desempeñó una labor esencial en la batalla para la legalización del aborto. Sufrió en la piel de sus dirigentes procesos de gran resonancia.
(7 bis) SPADACCIA GIANFRANCO. Periodista. Uno de los fundadores del Partido Radical, secretario general del mismo en 1968, 1975 y 1976; Presidente del Consejo Federal en repetidas ocasiones. En 1975, organizó con el CISA (Centro de Información Esterilización y Aborto) la desobediencia civil contra el delito de aborto. Fue arrestado y acusado por asociación para delinquir y por aborto provocado. Elegido en repetidas ocasiones en la Cámara de los diputados y en el Senado italiano, ha sido presidente del Grupo Federalista Europeo.
(8 bis) BONINO EMMA . (Bra 1948). Presidenta del Partido radical, miembro del Parlamento europeo e italiano en repetidas ocasiones. Una de las promotoras del CISA (Centro de Información sobre la Esterilización y el Aborto) y militante activa en la batalla contra el aborto clandestino, procesada y disuelta en Florencia. Participó en la realización a nivel internacional de la campaña contra el Hambre en el Mundo. Miembro fundador de "Food and Disarmament International", encargada de la difusión del Manifiesto de los Premios Nobel.
(9 bis) FACCIO ADELE . (Pontebba 1920). Escritora, poeta y traductora. Gran conocedora de la historia de España y en especial de Cataluña. Protagonista de las batallas a favor del aborto. Por defender este derecho de la mujer fue encarcelada, pero en el proceso fue absuelta. Presidenta del Partido radical en 1975-76. Diputada en las listas radicales en 1976, 1979 y 1983. Defensora de los animales y del medio ambiente, promotora de las listas "Verdes Arco iris" en las que se presentó al Parlamento europeo en 1989.
(10 bis) Equo canone . Estipulación de los alquileres según la dimensión del local, piso o casa, su ubicación y los beneficios que ofrece. Ley que ha obtenido efecto diametralmente opuesto al que se proponía.
(11 bis) CRAXI BETTINO . (Milán, 1934). Político italiano. Socialista, diputado desde 1968. Secretario del Partido Socialista italiano (PSI) en 1976 cambió profundamente la fisonomía del partido a partir de un amplio diseño de reformas incluso institucionales y de unidad de las fuerzas socialistas.
(12 bis) COSSIGA FRANCESCO . (Sassari 1928) Presidente de la República italiana desde 1985 hasta 1992. Diputado desde 1958, fue posteriormente subsecretario (1966) y Ministro (1974). Ministro del Interior (1976-78) en la época del secuestro de Aldo Moro, presentó su dimisión cuando se descubrió el cuerpo del estadista asesinado. Jefe del Gobierno (1979-80). Como presidente de la república, en la segunda parte de su mandato ha hecho de todo para que cambiase la Constitución italiana, abandonándose a feroces polémicas con la mayor parte de los exponentes políticos y sobrepasando los límites establecidos por la ordenación constitucional. Por estas razones fue denunciado por Marco Pannella en agosto de 1991, por delito de atentado contra la constitución.
(13 bis) PALAZZO . Referido al PALAZZO DI MONTECITORIO, sede de la Cámara de los Diputados italiana. Por extensión, indica a la Cámara, y por consiguiente la sede del poder.
(14 bis) NEGRI TONI . Filósofo y escritor italiano, exponente de la extrema izquierda revolucionaria y obrera, condenado por cerebro del asesinato del ingeniero Saronio. Se presentó por las listas del Partido radical a las elecciones de 1983 (a condición de que rechazase la inmunidad parlamentaria y aceptase el proceso). Salió elegido, se eximió del proceso y se fue a Francia en donde actualmente reside.
NOTAS DE LA AUTORA
(274) Cfr., para la reconstrucción de las líneas básicas de la metodología radical en el Parlamento, ERNESTO BETTINELLI, »Quattro radicali a Montecitorio: primo bilancio di una stagione parlamentare per la risoluzione democratica, "Argomenti Radicali", nº 1, abril-mayo de 1977, pág. 114.
(275) MARCO PANNELLA, »Quell'esarchia extra-parlamentare en "Prova radicale", Año I, julio-agosto 1976.
(276) Cfr. A. MANZELLA, »Il Parlamento , Varios autores "Manuale di Diritto Pubblico", Il Mulino, Bologna, 1989, pág. 416.
(277) Los cuatro diputados electos en el 75 eran: Bonino, Faccio, Pannella, Mellini, en el 78 subentraron: M. Galli, F. De Cataldo, R. Cicciomessere; P. Vigevano iba a subentrar a M. Mellini, pero el final adelantado de la legislatura lo impidió.
(278) El grupo parlamentario radical organizó un convenio de estudio sobre reglamentos parlamentarios: las actas se recogen en el volumen, »Il Parlamento nella Costituzione e nella realtá , Giuffré, Milán, 1979.
(279) Cfr. »L'opposizione , "Notizie radicali", nº 74, 15 de mayo de 1979.
(280) "N.R.", nº 74, ibídem.
(281) Cfr. elaborado por el Grupo parlamentario Radical, »La battaglia sull'aborto . Roma, 1977, con el texto de la ley aprobada por la C.d.D., el debate parlamentario y las intenciones de voto de los diputados radicales y la propuesta de ley del P.R.
(282) En 1977, los dirigentes del PR llevaron a cabo un largo ayuno, junto con el grupo parlamentario para la reforma de las cárceles, y de los carceleros - cfr. comunicado de MARCO PANNELLA en "Notizie radicali", Nº 4, 8 de febrero de 1977.