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Ponzone Lorenza - 1 gennaio 1993
(10) El Partido Radical en la política italiana: 1962-1989
Lorenza Ponzone

CAPITULO VII

HACIA EL PARTIDO TRANSNACIONAL

SUMARIO: Párrafo 1. El grupo "romano" y los demás: discrepancias y roturas entre el grupo parlamentario y el partido, y entre el grupo "romano" y los grupos locales y regionales. La cuestión de los "partidos regionales federados". Financiación pública, equipo de tesorería, control de financiaciones, solicitud de participación en las elecciones municipales. El XXII Congreso, Génova, noviembre de 1979. 2. La segunda refundación, la cuestión de los partidos regionales. La década 1980-1990; el XXIII congreso, la cuestión de las elecciones municipales, la campaña a favor de los diez referéndums y el apoyo socialista; El XXIV congreso, aprobación definitiva del Preámbulo al Estatuto; XXV congreso (Roma, 5-7 de junio de 1981). 3. Referéndum, ciclo cumplido, empieza la diáspora; hambre y destrucción de la naturaleza. "Un ciclo de luchas políticas" acaba de finalizar; nuevas contradicciones y crisis interiores; XXVI congreso (Florencia, 28 de octubre - 1 de noviembre de 1981): moción sobre la lucha contra "el extermi

nio causado por el hambre en el mundo"; definición de la cuestión de la utilización de los fondos públicos; XXVII congreso (Bolonia, 1982), escisión Rippa-De Cataldo-Pinto-Boato, enfrentamiento sobre el tema del régimen partidocrático y sus degeneraciones; XXVIII congreso (extraordinario), rechazo de participación en las elecciones; presentación de listas radicales de oposición a las "elecciones-estafa" del régimen; candidatura de Toni Negri y la nueva confrontación con el PSI; XXIX congreso: el partido en la crisis del régimen; disolución o renovación de los valores no violentos?; las elecciones europeas de 1984, la candidatura de Tortora; 150 diputados presentan una ley sobre el hambre en el mundo, que se aprobará en 1985; referéndum sobre la "scala mobile"; XXXXI congreso (Florencia 1985): propuesta de disolución del partido. 4. Disolución? El congreso de Budapest. El partido no muere. Los referéndums sobre la cuestión de la "justicia justa" con el PSI y el PLI; XXXXII congreso (Roma, 1986): lanzamiento

de la campaña para las 10000 inscripciones en 1986; empieza la refundación, hacia un partido "transpartídico" y "transnacional", definitivamente dictaminada por el XXXIV congreso (Bolonia, 2-6 de enero de 1988) y sobre todo por el XXXV congreso (Budapest, abril de 1989).

(Lorenza Ponzone, EL PARTIDO RADICAL EN LA VIDA POLITICA ITALIANA, 1962-1989, Schena editore, enero de 1993)

1. El grupo "romano" y los demás

Al éxito electoral del 3 de junio de 1979 no corresponde un crecimiento paralelo en cuanto a cantidad de inscritos ni capacidad organizativa del partido. El objetivo de lograr 10000 inscritos no se obtuvo, pues a duras penas y con gran fatiga se llegó a la cifra de 3.500 (283). Además, se iban acentuando paulatinamente las polémicas internas e incrementaba la ruptura entre el centro y la periferia hasta tal punto que el Consejo Federativo celebró una serie de asambleas regionales de los inscritos para aclarar el contencioso que se había ido creando entre la base y la clase dirigente.

Un tema que avivaba las duras polémicas, a veces hasta personales, estaba relacionado con la administración de los fondos de la financiación pública, y las relaciones entre el partido y los "autónomos", es decir Radio Radicale (1 bis), Tele-Roma 56 (2 bis) y el Centro Calamandrei (3 bis) (284). Estalló el caso Paolo Vigevano (4 bis), tesorero del partido nombrado durante su cargo administrador único del "Centro di Produzione s.r.l." de las radios radicales y por lo tanto con una función privada en una entidad "tercera" con respecto al partido. Se acusaba a Vigevano de ser al mismo tiempo tesorero, revisor y revistado, como administrador de Radio Radical.

Las tensiones subterráneas de las que ya hemos hablado, con acusaciones y contraacusaciones, abandonos, etc., cobran forma de mociones a lo largo del congreso del Partido en Lombardía (Milán 20-21 de octubre de 1979) y del convenio previo al congreso de Florencia (septiembre-octubre de 1979). En el documento aprobado en Milán sobre el estado del partido, se pedía un regreso al Estatuto (285). Muchos militantes acusaban continuas violaciones estatutarias que habían determinado una disminución de las inscripciones (en el congreso del partido radical lombardo, que agregaba al 3,6% del electorado de la región, se hallaban presentes sólo 236 inscritos) y un empobrecimiento de las iniciativas de base. Se afirmaba asimismo que los órganos federales "criminalizaban" el disenso interno (como, por ejemplo, dijo Laurini). Con respecto al papel del P.R., la moción aprobada en Milán consideraba que el partido tenía que "configurase como centro de servicios políticos para los ciudadanos, con los grupos y las asociaciones

que quieran luchar sobre temas específicos con la metodología y la praxis libertaria de los radicales". (286). En el convenio previo al congreso de Florencia, los militantes que se definían "garantistas" se quejaban de que los inscritos de los partidos regionales y de las asociaciones quedaban excluidos de las grandes decisiones políticas "adoptadas desde las altas cúpulas y de carácter netamente autoritario". Y el documento reflejaba el hondo malestar del partido, malestar que se manifestaba con abandonos, fugas, desilusiones y protestas muy justificadas con respecto a cómo se dirigía el partido. Se comentaban reiterados episodios de autoritarismo y de decisiones antiestatutarias por ejemplo en la formación de las listas electorales nacionales, de interferencias en las elecciones locales, y se criticaba la gestión de los fondos de la financiación pública. Por último, la acusación política más grave, que desbarataba la idea misma de un partido que no se basaba en profesionales, era la del nacimiento de funci

onarios en el partido y en las estructuras relacionadas con el mismo. De ahí el garantismo que la base reclamaba, es decir, el restablecimiento del modelo autogestionario, federal, libertario, delineado en el estatuto. Principios que "de boca para afuera" habían sido proclamados siempre, pero a menudo no se habían cumplido. La moción de Florencia contenía propuestas concretas y operativas sobre el equipo del partido, que tenía que abandonar su centralismo y el predominio del "grupo romano" con respecto a las formaciones periféricas. Se pedía que en el inminente congreso nacional se aplicasen aquellas normas estatutarias que preveían un congreso para los delegados, para permitir a todos los inscritos, a pesar de que no estuviesen presentes en el congreso, participar en la toma de decisiones. De esta manera, se pretendía dar representatividad, en el congreso, a todos los inscritos, contrariamente a lo que sucedía en los Congresos asamblearios cuyas decisiones reflejaban, debido a ausencias masivas, la volunta

d de las restringidas minorías de los presentes. Dichas presencias, por lo general procedían de las ciudades y de las regiones en las que se celebraban los congresos, y puesto que 14 congresos de entre 35, ordinarios y extraordinarios, se habían celebrado en Roma, por lo que la participación de los militantes romanos o de la región de Lacio era superior, pues al formar un grupo homogéneo y compacto, estaban siempre presentes en las asambleas nacionales.

Del análisis de la ubicación de los congresos se desprende otro dato: siempre se han escogido las ciudades del centro y del sur, y desde que ingresó en el Parlamento, se acentúa la preferencia por Roma, lo cual caracteriza un partido más centralizado. Con respecto a la información hablada y escrita, la periferia, los partidos regionales, solicitaban que "Notizie Radicali" y Radio Radicale fuesen accesibles a todos los inscritos, simpatizantes, y que dejasen de ser lugar de debate para las listas del partido.

Otro tema de discusión previo al congreso estaba relacionado con las elecciones municipales que se iban a celebrar en la primavera del año siguiente. Los partidos regionales estaban a favor de participar en las elecciones locales, pues podía ser una buena ocasión para que el P.R. se ocupase de los problemas estrechamente relacionados con la calidad de la vida en las ciudades y en las comunidades locales, en el sector de la ecología, en los servicios de asistencia, y establecer contacto con movimientos y grupos que actuaban en las entidades regionales a partir de los mismos temas.

Desde el centro, contra las instancias de los partidos regionales, intervino el tesorero del partido, ese Paolo Vigevano acusado de ser al mismo tiempo revisor y revisado de las arcas radicales. El, expresando claramente la postura de la clase dirigente a nivel nacional, sostenía que "no era posible dictaminar por Estatuto la existencia de partidos regionales" (287), pues dichos organismos eran, en efecto, "ficciones", al no poder, dada la escasez de inscritos, incidir realmente en las instituciones locales y nacionales. Por ello, Vigevano proponía establecer un mínimo de inscritos más alto (superior a cien), con respecto al previsto por las normas en vigor por aquel entonces para la constitución de un partido radical regional. Una propuesta semejante hubiese determinado, en un partido con pocos inscritos como era el P.R., la desaparición de la mayor parte de las formaciones regionales y hubiese impedido el nacimiento de otras nuevas, de la misma manera que hubiese constituido una alteración de los principio

s federalistas del Estatuto radical.

La polémica entre "garantistas" y clase dirigente, entre "centro" y periferia" hallaron terreno de enfrentamiento en el XXII congreso (Génova, 31 de octubre-4 de noviembre de 1979). Cabe considerar que este congreso no empezó con buen pie, pues las aguas andaban revueltas. Pocas semanas antes, había sido arrestado en Francia el secretario general del Partido, Jean Fabre (5 bis), por objetor de conciencia. Marco Pannella (6 bis) solicitó que se suspendiese el congreso para protestar contra el arresto de Jean Fabre en Francia. Pero los congresistas se negaron, y Pannella abandonó la asamblea. El congreso, por una parte, afirmó la validez y la necesidad de una nueva iniciativa referendaria sobre distintos temas (nuclear, medio ambiente, orden público), por otra, en la moción final, se comprometió en reforzar la presencia de los partidos regionales y enriquecer su autonomía y capacidad de expresión y manifestación (288.

Así pues, las instancias de los partidos regionales, la periferia, son acogidas por las mociones generales, a pesar del predominio de la postura de Rippa-Bandinelli (7bis/8bis), filo-pannelliana (289). Se abordó el tema estatutario, aunque se solicitó evaluación del mismo al Consejo Federativo. Salió elegido secretario general Giuseppe Rippa, 29 años, de Nápoles, en la línea de Pannella, director de la revista "Quaderni Radicali".

2. La segunda refundación. La cuestión de los partidos regionales

La nueva década, para el partido radical, se inauguraba con controversias interiores bastante recrudecidas, hasta forjar la ruptura, debido a una diatriba entre Pezzana y Aglietta (9 bis), del P.R. piamontés. Lorenzo Strik-Lievers escribía, a propósito del clima que se respiraba en el partido a principios de aquel año, que "pequeños intereses, pequeñas cuestiones toman la delantera y distraen atenciones y pasiones, poniendo en entredicho esa "diversidad" que constituye la razón de ser y la fuerza del P.R." (290).

El XXIII Congreso (7-9 de marzo de 1980, Roma) fue convocado para definir la línea del P.R. en las elecciones regionales y administrativas. La decisión de la asamblea con respecto a este tema afectaba, en particular, a los militantes y dirigentes de los partidos regionales. Se decidió no presentar las listas radicales. Muchos de los partidos regionales, como el napolitano y el siciliano, demostraron estar contrariados por dicha decisión a la que tacharon de haber sido "previamente confeccionada a nivel central".

La desilusión del llamado elemento "garantista" fue intensa, e incrementó discrepancias y malestares en un convenio que se celebró en Bolonia (el 26 de abril de 1980) sobre el tema "opciones políticas y electorales del P.R. ante los dictámenes estatutarios y al compromiso colectivo para el éxito de los referéndums" (10 bis) (291). En el documento aprobado, se invitaba a votar las listas radicales y los candidatos radicales en otras listas, y cuando no fuese posible, se aconsejaba votar a las listas y los candidatos de la izquierda. Si embargo, los consejos definitivos del Consejo Federativo - voto nulo y no utilización del símbolo radical - no fue contrariada por las realidades locales que decidieron no presentarse autónomamente. Sin embargo, la cuestión de la no participación fue vista con malos ojos por parte de las asociaciones locales, aunque los ánimos se mitigaron gracias al éxito de la campaña de recogida de firmas para el referéndum,-

Desde el 27 de marzo hasta el 27 de junio se llevó a cabo la recogida de firmas para los diez referéndums decididos por el congreso de Génova: caza, centrales nucleares, la ley Cossiga (11 bis) (contra la que los radicales habían opuesto un duro obstruccionismo en el Parlamento), código Rocco (12 bis), porte de armas, cadena perpetua, tribunales militares, despenalización de las drogas blandas, desmilitarización de la policía aduanera y despenalización del aborto.

Los radicales lograron recoger 600.000 firmas para cada petición gracias asimismo a la ayuda política brindada por el partido socialista durante las últimas semanas de recogida (292). Un gran éxito para un partido que se hallaba en dificultades objetivas: tanto internas como de aislamiento político. Los referéndums, debido al hecho de que habían sido utilizados en repetidas ocasiones, ya no poseían la fuerza de otrora. Además, a parte de la intervención del partido socialista, que se concretó más que nada en un apoyo político, se identificaban totalmente con el partido radical y no lograban dejar mella en otros grupos. Cabe subrayar que el motivo más destacado que supuso probablemente el fracaso del partido radical en 1981 fue que, en realidad, los nuevos referéndums solicitaban un voto a favor o en contra del partido radical que era presentado como el único partido que se oponía al "régimen del amontonamiento" (293).

En cierto sentido, este cambio de perspectiva convertía a los referéndums casi en elecciones generales e inevitablemente el porcentaje de los "síes" fue bajo.

Mientras tanto, el elemento "garantista" una vez más reunido en la ciudad de Ancona el 12 y 13 de julio de 1980, decidió poner en marcha una iniciativa "de información política que agregase tanto a los radicales que consideraban poder continuar su militancia en el Pr, como a los que se habían alejado debido a "los criterios de altas cúpulas, antidemocráticos" de la dirección central del partido.

El XXIV congreso (Roma 1-4 de noviembre de 1980) anduvo algo movido, porque surgió con gran fuerza toda la cuestión estatutaria y puede ser definido de histórico pues adoptó, como preámbulo al Estatuto, el texto propuesto en el congreso anterior. En dicha ocasión, se discutió la naturaleza de la relación entre partido y grupo parlamentario, de la autonomía de los partidos regionales y de las asociaciones con respecto al momento electoral, del número mínimo de inscritos necesario para constituir un partido regional y los criterios de utilización de los fondos que se derivaban de la recogida de las cuotas del carnet de afiliado. El Congreso, considerada la imposibilidad de afrontar, en su conjunto, los problemas estatutarios y considerando, sin embargo, que no era posible seguir aplazando la definición de algunos puntos fundamentales, decidió convocar para agosto de 1982 un Congreso extraordinario de refundación estatutaria y por lo tanto de la política del partido radical.

El preámbulo al Estatuto, aprobado por el XXIV Congreso fue considerado por todos los militantes como una manifiesto político-programático sobre el valor absoluto de la no violencia y de la desobediencia civil. Los términos de la acción radical, fuera y dentro de este partido parecieron totalmente innovadores.

Dicho preámbulo se articulaba a partir de tres directrices: la importancia de la política internacional, y la superación de la orientación general tradicional antimilitarista, introduciendo la batalla contra el exterminio causado por el hambre en el marco de una visión global; la reivindicación explícita, en el horizonte laico del P.R., de los valores propios de la religiosidad cristiana; la introducción del derecho natural como límite a la acción del estado, y por consiguiente, el derecho-deber para el ciudadano a la desobediencia civil (294).

La parte políticamente más significativa, más auténticamente radical nos parece la de la definición de desobediencia. Se proclama el deber de la desobediencia, la no colaboración, a las formas supremas de lucha no violenta para la defensa del derecho entendido como derecho natural.

La cita para la refundación del Partido había sido establecida para agosto de 1982. A casi mitad recorrido, el 17 de mayo de 1981, se votó por los referéndums (295). El resultado, negativo para el P.R., aceleró los tiempos de refundación; en esos momentos la izquierda hacía alardes de victoria, el P.S.I. se desentendía, que había dejado libres a sus inscritos de votar por quién quisiesen. El Partido socialista parecía abrirse al área radical. Pero ya en vísperas del XXV Congreso (Roma, 5-7 de junio de 1981) dicha hipótesis era irreal pues ambos partido perseguían estrategias distintas.

Pero el argumento más difícil, profundamente sentido por los partidos locales, que dicho congreso hubiese tenido a que afrontar, estaba relacionado con las primeras directrices de la refundación estatutaria del partido. En estas, con dicho clima de espera, llegó una declaración de Pannella en la que exhortaba a los militantes radicales a "liberarse del estatuto", y añadía, ante el desconcierto de la asamblea: "no hagamos ver que somos esos pluralistas formados por muchos partidos que no hay. Somos un grupo de 3/4/500 700 compañeros que han sabido luchar bien estando juntos" (296). Era la condena a muerte de los partidos locales. Pero el líder en su réplica se corrigió y afirmó que las autonomías estatutarias (los partidos regionales, las asociaciones y las ligas) no sólo no estaban amenazadas por su hipótesis de refundación del partido, sino que iban a ser exaltadas. Lanzaba la idea de los partidos regionales con símbolos propios, exclusivos, que cada cual administraría como quisiese. Una contradicción tácti

ca. La minoría "garantista", que se reunía en torno a la moción firmada Bandinelli y otros, no convencida de las promesas de Pannella insistía en querer aplicar el Estatuto del PR, que seguía representando un modelo de agregación política y social.

3. Referéndum. Ciclo completo. Empieza la diáspora. Hambre y destrucción de la naturaleza.

Se cerraba otro capítulo del PR. El XXVI Congreso tomaba nota de que el proyecto referendario "se había llevado a cabo con la prueba referendaria del 17 de mayo" (297); no en el sentido de que no se tuviese que recurrir al instrumento del referéndum, sino que un ciclo de luchas políticas había finalizado; y que el partido, libre de los compromisos referendarios, iba a poder afrontar la lucha contra el exterminio causado por el hambre en el mundo, con las movilizaciones y las acciones directas de siempre.

La clase dirigente radical ya no era móvil, dispersa y a veces desesperada como en los años míticos, sino que se había convertido, por lo menos desde el observatorio de los grupos locales, en un bloque compacto (en verdad, siempre lo había sido, a nivel romano) con jerarquías, y tendía a autoconservarse, siguiendo el experimentado mecanismo de la cooptación. Los nostálgicos de las batallas de los años 60, 70, se lamentaban de que la mismísima palabra "radical" ya no era "inmediata, narrativa y descriptiva" (298). Empezaba el tercer tiempo radical, con nuevos instrumentos y nuevas estructuras.

Apareció en el escenarios político una especie de derecha radical que, tal y como veremos, de hecho, fue creada por Pannella. En dicho momento, a muchos militantes les pareció que el odiado "régimen", la tan cacareada partitocracia hubiese contagiado con su comportamiento a todo el dominio radical.

De hecho, el instrumento que había creado el liderazgo para evitar una sustitución de los fines no impidió, tal y como hemos destacado, la consolidación de una cierta profesionalidad política en el partido, y un desmembramiento de la organización periférica reunida alrededor de los partidos regionales que, en resumidas cuentas, fueron congelados tras el 1 de octubre de 1981 (299).

En segundo lugar, al alejamiento de los inscritos esporádicos o casuales, con el aumento del coste del carnet según la renta personal de cada cual (300), marcó el final de un turnover, es decir de aquella agregación espontánea que había sido el aspecto más amado en el periodo heroico del partido. Por último, llegaron los inscritos "radiofónicos", es decir, reclutados a través de Radio Radical, que accedieron al carnet, pero que casi siempre permanecieron al margen de la militancia.

Con el XXVI Congreso (Florencia, 28 de octubre - 1 de noviembre de 1981) volvía en calidad de secretario general Marco Pannella, que, de hecho, nunca había dejado de ser el "líder". En este congreso, se traducía en una explícita, concreta y exacta moción la iniciativa radical por la lucha contra el exterminio causado por el hambre en el mundo. He ahí por qué Pannella, en el momento en el que el partido adoptaba este objetivo extraordinario y totalmente arrollador, no podía dejar de comprometerse, incluso formalmente, en primera persona. Era el único exponente capaz de que la acción política se convirtiese en el tema en el que se basaba la crisis Norte-Sur, el hambre en los países subdesarrollados, la destrucción de la naturaleza, considerado el holocausto de nuestros días. En torno a este compromiso, el P.R. podía remitirse a lo que había venido proponiendo desde hacía veinte años, es decir la unidad de la izquierda en la que se tenían que encontrar "aquellos demócratas, aquellos comunistas, aquellos sociali

stas, aquellos liberales y aquellos que creyesen en algo más a parte del poder, para los que el derecho de cada individuo a la vida y por consiguiente a la libertad, constituyese el valor primario" (301). La cuestión de la financiación pública, sobre la que se habían expresado con una moción, que de forma muy articulada permitía separar la administración del dinero público de la de los fondos del partido. En particular se estableció, en primer lugar, que la financiación pública no tenía que ser utilizada en ningún caso, para hacer frente a los gastos relativos a la organización y a las actividades del partido. En segundo lugar, la retribución de los sujetos externos al partido era responsabilidad del tesorero, a partir de proyectos: el dinero público tenía que servir de forma prioritaria para la puesta en marcha de una "información autónoma al servicio de los ciudadanos y del país"; en tercer lugar: las eventuales sumas residuas formarían un fondo de reserva extraordinario destinado a hacer frente a las exig

encias de la caja para eventuales elecciones anticipadas; cuarto: las cuotas de financiación que entrasen en los ejercicios posteriores tenían que servir para ir saldando las deudas contraídas por el partido hasta el 1 de noviembre de 1981. Y en cualquier caso el tesorero estaba autorizado para hacer frente a repentinas exigencias de la caja con el dinero público.

La situación del balance del partido, a principios de los años Ochenta se presentaba aparentemente floreciente con respecto a los años anteriores. Los afiliados con carnet eran tres mil y pico por lo que los ingresos, bajo la voz "cuotas de los inscritos" indicaba la cifra de 61 millones, el triple con respecto al año 1979: a lo que cabía añadir "la contribución de los inscritos y sostenedores", de 121 millones, el total era una suma muy elevada. Sin embargo, a pesar de conspicuo, el dato da la autofinanciación era minoritario con respecto al balance global, en el que figuraba un déficit de cerca de 200 millones. Para allanar el pasivo se recurrió al endeudamiento bancario. El balance del año siguiente (16-10-81/15-10-82) presenta un déficit, enorme para las arcas radicales, de 800 millones, con una disminución de la autofinanciación a menos de 120 millones. La crisis interna del partido, de cuya magnitud y motivos ya hemos hablado, desembocó en una honda herida en el XXVII Congreso (Bolonia, 28 de octubre -

nov., 1982).

La tensión entre ambos elementos empezó a partir de cuestiones de método. Rippa y De Cataldo, tras el resultado negativo para su grupo de las primeras contiendas sobre el orden del día, abandonaron el congreso reivindicando la representación y la defensa de los derechos fundamentales del 40% de los inscritos, derechos que según ellos habían sido violados por la mayoría asamblear (302). Ambos disidentes intentaron realizar un contracongreso en la salita de al lado, y de esta manera nació la primera escisión en la historia del P.R. en la que participaron unos cuarenta congresistas. Al día siguiente, también dos diputados Pinto y Boato abandonaban el partido, alegando que los motivos se debían a que el P.R. había sufrido "una especie de mutación genética". El congreso otorgaba el cargo de tesorero a Marcello Crivellini y la secretaría a Marco Pannella.

Por último, el XXVII congreso aprobó un reglamento financiero detallado para disciplinar la utilización de los fondos públicos, y para delimitar los poderes del tesorero.

Nada se dispuso, por el contrario, con respecto al control de los fondos administrados por sujetos autónomos (radio radical), (Tele-Roma), (Centro Calamandrei), por parte de los órganos ejecutivos del partido: de ahí posteriormente las polémicas sobre el destino de los fondos públicos, considerada por algunos no útil para las finalidades políticas del partido.

Así pues, es necesario decir que la refundación del partido, postulada en todas las instancias, por los militantes y simpatizantes que gravitaban en el área radical, no tuvo lugar, a pesar de que la moción aprobada por el XXIV Congreso (noviembre de 1989) previese la convocatoria para agosto de 1982 de un congreso extraordinario de refundación estatutaria. Una comisión creada especialmente no logró expresar ninguna hipótesis o propuesta concreta. De manera que la estructura del partido no sufrió ningún tipo de modificación, ni tan siquiera en los congresos posteriores.

Todo ello sucedía porque no se lograba hallar un nuevo modelo de organización que sustituyese al ya experimentado en los años anteriores, un modelo que fuese adecuado a las condiciones políticas que habían cambiado. En la práctica, había que afrontar las cuestiones de la relación entre el partido y los electos, el partido y los sujetos autónomos, la participación en los organismos administrativos de ayuntamientos y provincias, los delegados en el congreso, los funcionarios de partido, la formación de las listas electorales, los movimientos federados y los partidos regionales.

En la moción aprobada por el XXVII congreso destaca un primer esfuerzo de profundización de la situación política que se había determinado una vez acabado el periodo de solidaridad nacional. Se consideran insuficientes los márgenes de democracia existentes en nuestro país y se considera que la partidocracia ha producido una especie de vacío constitucional.

Por ello el P.R. confía en que "se defienda y aplique la Constitución con propuestas y proyectos que interrumpan los mecanismos de repartición de poder en las instituciones, empezando por una gran petición popular para el asentamiento de una comisión de investigación sobre la financiación pública de los partidos, sus balances y su estado patrimonial".

Fue entonces cuando en pleno debate interno se produjo un enfrentamiento, que con el tiempo sería un elemento de ruptura de mayor envergadura que la sospechada, entre la concepción de Pannella, bastante pesimista, y la de otros, como por ejemplo Gianluigi Melega (13 bis) y Roccella. La tesis pannelliana partía de la consideración que la partidocracia era invencible, por lo que lo único que se podía hacer era recurrir a la desobediencia civil, es decir a los métodos iniciales de lucha radicales, basados en una dura acción no violenta, individual, como las huelgas de hambre y de sed. Pannella convocó un congreso extraordinario para que los radicales decidiesen si querían participar o no en las elecciones políticas anticipadas que se iban a celebrar el 26 de junio de 1983.

Cabe destacar que el P.R. venía denunciando desde hacia años que en Italia había desaparecido toda huella de legalidad, es decir que ya no existía la certeza del derecho, y sobre todo se lamentaba de que el sistema constitucional sufría una continua y cada vez más grave degeneración partidocrática. Ante tal "desmembramiento" (14 bis), por aquello de utilizar una palabra típicamente pannelliana, los radicales llevaron a cabo una huelga de voto en las elecciones de 1983 y en las siguientes rondas electorales, como manifestación extrema de desconfianza para con los demás sujetos políticos, todos más o menos asociados en Italia. Este propósito, salta a la vista, estaba en contraposición total con los demás partidos, y ello era sinónimo de aislamiento, en el Parlamento, y en Italia del Partido radical.

Cabe explicar de qué manera el XXVIII congreso llegó a la grave decisión de rechazar la participación en las elecciones. Gianluigi Melega se declaró contrario a la abstención del voto, pues consideraba que la presencia radical en el Parlamento podía cobrar el valor del testimonio brindado en las instituciones. Sin embargo, Pannella declaró que la elecciones tal y como estaban las cosas eran toda una estafa en detrimento del ciudadano, que orientado por una información basada en la repartición del poder entre los partidos, no poseía libertad de elección. La moción Melega fue rechazada por la asamblea congresal con 400 votos en contra y 341 a favor, mientras que 68 delegados se abstuvieron. El congreso concluyó con una no decisión. En cualquier caso se descartó la hipótesis de una presentación automática e incondicional del P.R. en las elecciones inminentes.

Sin embargo, inmediatamente después, el Consejo Federal adoptó una deliberación, al menos aparentemente, contradictoria. Decidió aconsejar a los electores radicales la huelga de voto contra la partidocracia, pero al mismo tiempo de presentar listas radicales para garantizar al partido espacios en la televisión para hacer propaganda del "boicot no violento a las elecciones estafa". Por lo tanto, se trataba de una postura ambigua, pero tácticamente útil, pues garantizaba la presencia radical en los medios de comunicación nacionales, sin exponerla a un posible fracaso electoral. Los radicales aprovechaban la ocasión electoral para seguir luchando contra la legislación de emergencia. Se presentó candidato, y salió elegido, Toni Negri (15 bis), acusado en el "proceso 7 de abril" por acciones de terrorismo, sometido a prisión preventiva durante más de 4 años. Una vez más, los radicales lograron suscitar un amplio debate en el país sobre los problemas de la justicia. El P.R. obtuvo el 2,2% de los votos, a pesar de

la campaña de abstención, 11 diputados y un senador. A diferencia de las elecciones del 79, en las que hubo muchos candidatos externos, en el 83, los electos radicales estaban todos inscritos al P.R., por decisión expresa del partido: los parlamentarios tenían que ser no sólo representantes de la nación sino militantes no violentos en el seno de las instituciones. En repetidas ocasiones hemos destacado que la postura del P.R. de total protesta contra el sistema hacía que los radicales estuviesen siempre en controversia con todos los partidos, mientras que se les acusaba de participar en el "banquete del régimen". Incluso con aquellos con los que compartía mayor número de afinidades como los partidos de izquierdas. Las relaciones con el P.S.I. fueron siempre contrastantes en la larga historia del partido radical. La culpa del conflicto entre las fuerzas radicales y los socialistas no corrían por cuenta de uno de los bandos sino por ambos. Los socialistas consideraban a los radicales como rivales de su próxima

izquierda, y creían que les podían robar votos. Los radicales, por su parte, no lograban inducir al P.S.I. a adoptar posturas de alternativa y de abandono del centro-izquierda. Sin embargo, ambos partidos habían actuado juntos, en 1980 para la recogida de firmas para los 10 referéndums. Pero el P.S.I. no dio su apoyo a la propuesta de ley radical contra el exterminio causado por el hambre y en 1982 cinco diputados radicales se pasaron a las filas del P.S.I.

Tras las elecciones del 83, con Craxi como presidente (16 bis), el P.r. y los socialistas se acercaron al haber introducido el primer ministro del P.S.I. en sus declaraciones programáticas la cuestión del problema del exterminio causado por el hambre.

En este escenario político se inauguró el XXIX congreso del partido (Rimini - 29 de oct. - 1 de nov. 1983). Los radicales parecían desorientados, casi desazonados, sin perspectivas, como si se hubiesen metido en un callejón sin salida. Pannella describía la situación política sin salida. Según el líder histórico, la crisis de la democracia italiana no permite espacio, en las instituciones, para una política constructiva de lucha por parte de los radicales y denuncia el fracaso del P.R. incluso en la lucha contra el exterminio causado por el hambre.Por estos motivos, Pannella trazaba la hipótesis de una disolución del partido, o en cualquier caso su refundación, centrada en la no violencia, la desobediencia civil y la huelga de hambre, en resumidas cuentas un partido de inspiración gandhianaa.

La asamblea del congreso se dividió entre los que compartían la línea pannelliana (Cicciomessere (17 bis), Spadaccia (18 bis)) y los que proyectaban un partido radical-democrático con capacidad de incidir en el tejido político (Melega, Roccella). El congreso concluyó con una moción unitaria que volvió a proponer el objetivo anterior de "tres millones de seres vivos" en 1984 y estableció en tres mil millones de autofinanciación los recursos necesarios para conseguir dicho objetivo. Por último, se Decidió que el P.R. participase en las elecciones europeas de 1984 con el objetivo concreto de buscar alianzas útiles para la lucha contra el exterminio causado por el hambre en el mundo. Otro tema de los radicales ante la opinión pública fue el de "una justicia justa" y como símbolo-víctima de los maltrechos de las leyes en vigor, presentaron como candidato a las elecciones europeas de 1984 a Enzo Tortora (19 bis), acusado de tráfico de droga y otros graves delitos.

Los resultados en las elecciones fueron satisfactorios (3,4%). Predomina el voto meridional, sobre todo en las capitales de provincia, destacando Catania con un 10,2% y Palermo con un 9,9%.

El XXX Congreso (Roma 31 de octubre, 4 de noviembre de 1984) volvió a confirmar la línea propuesta por Pannella: aprobación de la ley "Piccoli" (30 bis) contra el exterminio causado por el hambre, refuerzo de la acción antimilitarista, propuestas de ley de iniciativa popular en los sectores de la ecología, el medio ambiente, la sanidad, la información y la justicia. Se decidió que los radicales no participasen en las elecciones municipales sino apoyando a las listas ecologistas. Salió electo secretario general Giovanni Negri (21 bis), de 27 años, y tesorero Peppino Calderisi (22 bis).

Mientras tanto, sequía adelante con tenacidad inflexible la lucha radical contra el exterminio causado por el hambre. Se había acumulado una considerable cantidad de consensos y de adhesiones al respecto.

Había sido presentada, el 27 de marzo de 1984, por 150 diputados (Democracia Cristiana, Partido Socialista Italiano y Partido Socialista Democrático Italiano) una propuesta de ley especial, que preveía intervenciones extraordinarias para salvar al menos tres millones de vidas humanas, destinando 3 mil millones que debería administrar una alto comisionado. Tras huelgas de sed de Marco Pannella, ayunos colectivos de cientos de personas, llamamientos de premios Nobel, una resolución del Parlamento, fue aprobada por el Parlamento italiano, en 1985, una ley para las intervenciones contra el exterminio causado por el hambre, que preveía que se destinasen 190 trillones de liras por un periodo de 18 meses. En 1985, la lucha política se basó en la cuestión de la "scala mobile" (23 bis) . Con respecto al referéndum, querido por los comunistas, para la abolición del decreto Craxi sobre la escala móvil, los radicales propusieron la abstención. La postura del P.R. pareció razonable considerando, tal y como destacó con gr

an agudeza Norberto Bobbio (24 bis), que "en dicha circunstancia cabía rechazar no la decisión que resultase del voto, sino el procedimiento utilizado para adoptarla"; al tratarse, en resumidas cuentas, de intereses económicos contrapuestos, se exigía en dicha materia una solución de compromiso. En cualquier caso, la decisión del Gobierno sobre la escala móvil no tenía que estar condicionada por la oposición. El partido comunista, acostumbrado a un sistema de poder asociativo, pretendía negociar al respecto, ejerciendo una especie de derecho de veto. Los radicales, por el contrario, reclamaban una clara distinción de los papeles desempeñados, mayoría por una parte y oposición por otra, y por lo tanto el derecho del Gobierno a llevar a cabo su programa.

Mientras tanto, los radicales seguían reflexionando sobre el estado del partido. La autofinanciación había pasado de 96 millones en 1984 hasta 2 mil doscientos millones en 1985. Pero la recogida de estas sumas, ingentes para las arcas radicales, no era fruto de inscripciones ni subscripciones sino de campañas políticas. Este hecho era el síntoma de una crisis en la participación militantes, pilar de la estructura radical desde siempre. Además las cuentas estaban siempre en rojo por efecto de las necesidades cada vez mayores de los sujetos autónomos (Radio Radicale, Teleroma 56 y Centro Calamandrei).

El XXXI congreso (Florencia, noviembre de 1985) concluyó con la aprobación de una resolución propuesta por Pannella en la que confiaba a los órganos estatutarios la elaboración de un proyecto de interrupción de la actividad del partido.

4. Disolución? El congreso de Budapest. El partido no muere.

En 1986, el P.R. reanudó la batalla referendaria, pero esta vez ya no aislado y por su cuenta, sino junto al P.S.I. y al P.L.I. Los referéndums tenían por tema la responsabilidad civil del magistrado incluso por culpa, la comisión investigadora, la reforma electoral del CSM (303). La afinidad de estas luchas referendarias subrayaba esa relación especial entre el P.S.I. y el P.R., relación que se había solidificado con la secretaría Craxi. El tribunal Constitucional declaró ilegítimos tres de los ocho referéndums que habían sido solicitados por distintos comités promotores (el de la reforma electoral del CSM y dos contra la caza). Se votaron los otros 5 tras las elecciones generales de junio de 1987, circunstancia que disminuyó el gran alcance de los referéndums. El 80% de aquel electorado se pronunció a favor de la abolición de todos ellos.

Pero los radicales siguieron planteándose el dilema sobre si continuar o interrumpir las actividades del partido. En el XXXII congreso (Roma, noviembre de 1986) Pannella proyectaba la disolución del partido. El 80% de los participantes se declaró a favor de la supervivencia. Alessandro Tessari afirmaba que "interrumpir las actividades no significaba un bloqueo sino emprender el justo camino para la reinvención de lo que se había dado en llamar "la cosa radical". (304). El congreso decidió plantearse el objetivo de diez mil inscritos antes de 1986, so pena la disolución. Aplazaba, de todas maneras, el problema de la refundación del Partido a otro congreso, que debería celebrarse en febrero de 1987. Antes del 31 de enero de 1987, el P.R. logró 5.000 inscripciones. El dato más importante era el del doble carnet, que supone toda una ruptura transversal del mundo político italiano. La iniciativa particular de la doble militancia política fue enérgicamente discutida por los aparatos de los partidos de izquierdas,

que temían se debilitasen sus filas, y porque se delineaba el peligro de acuerdos al margen de los establecidos por las altas cúpulas, entre cada uno de los exponentes políticos sobre temas de lucha de los radicales. La militancia por partida doble planteaba al P.R. la búsqueda de una nueva reforma organizativa, que tenía en cuenta las inscripciones internacionales.

En la segunda sesión del mismo congreso, se decidió interrumpir las normas del Estatuto, y se confiaba la tarea de refundación del Partido al secretario general, Giovanni Negri, y a ocho secretarios federales (305). Ahora ya no se habla de disolución, sino que los radicales confían en consolidarse a nivel internacional, con el objetivo de algunos miles de inscritos por reclutar fuera de Italia, "para que se creen las premisas necesarias para hacer del partido radical el partido internacional e internacionalista, laico y no violento, de los derechos humanos, de los Estados Unidos de Europa". Se insiste, asimismo, en consolidar el carácter "transpartídico", de segundo partido, que el P.R. ha ido cobrando gracias a los carnets dobles. A nivel político interno destaca la propuesta a las fuerzas socialistas y ecologistas de una acuerdo político electoral para la presentación de listas separadas en la Cámara y de candidaturas comunes en el Senado, a través de la constitución de un "frente para la reforma federalis

ta y republicana". Si dichas listas hubiesen logrado el 30% de los votos, se hubiese propuesto la reforma electoral para la introducción de un sistema uninominal al estilo inglés. Se suspendieron las normas del estatuto relacionadas con los partidos regionales. Los radicales tomaron nota definitivamente del fracaso del federalismo como organización interna del partido. Siguió en pie el federalismo externo: la posibilidad de adhesión de las asociaciones no radicales. Ya en 1982, el Consejo Federativo, que tenía que ser el órgano de la federación de los partidos regionales, había cambiado de nombre y de composición: pasó a llamarse Consejo Federal, compuesto únicamente por miembros electos por el Congreso. En 1987, el C.F. estaba compuesto por cincuenta miembros sorteados entre los inscritos.

El XXXIV congreso (Bolonia, 2-6 de enero de 1988) dictamina definitivamente la identidad transnacional del partido, con la convicción de que los problemas actuales no pueden ser resueltos sólo en una dimensión nacional, y renunciando presentarse a las elecciones generales nacionales.

Pannella hubiese querido imponer una cláusula que contemplase una interrupción automática del partido de no lograr los objetivos establecidos por la moción: 4 mil millones de liras de autofinanciación y 3 mil inscritos fuera de Italia.

La propuesta de Pannella no fue aceptada, y por primera vez, en la historia del P.R. el grupo dirigente se halló unido y compacto en contraposición con su líder.

El Congreso aprobó las modificaciones del Estatuto, que trazan las nuevas líneas de organización del partido.

El debate sobre el cese de las actividades del partido prosiguió a lo largo de todo el 88, hasta el Congreso de Budapest (XXXV, 22-26 de abril de 1989), instancia a la que la suerte del partido fue confiada a un cuadriumvirato formado por el secretario general, el tesorero, la presidenta del partido y el presidente del Consejo federal.

El partido, refundado en 1962, no murió a orillas del Danubio sino que sobrevivió bajo otras formas: muchos exponentes transmigraron a nuevas o viejas formaciones políticas, desde los verdes hasta los antiprohibicionistas, pasando por el PSDI, pero las ideas y los métodos iniciales parecen seguir en vida.

TAB. 13

ESTADO DE LAS INSCRIPCIONES ANUALES

PROGRESSION ANNUELLE DES INSCRIPTIONTS

YEARLY PROGRESS OF MEMBERSHIPS

Año-Anné-Year 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989

Italia-Italie-Italy 2.959 2.223 3.707 3.412 2.987 10.862 11.645 5.006 1.112

Otros países-Autres pays-Other countries 34 149 171 828 247

Total-Totale-Total 2.959 2.223 3.707 3.412 3.021 11.011 11.816 5.834 1.359

Fuente: Informe en el XXXV Congreso (Budapest, 22-26 de abril de 1989) de Paolo Vigevano, tesorero del P.R.

NOTAS DE LA AUTORA

(283) Cfr. Documento del Consejo Federativo en vistas al XXIII Congreso del PR (31 oct.-4 nov. 1979), "Notizie radicali", nº 148,15 octubre 1979.

(284) Fundación de estudios jurídicos, instituida por el grupo parlamentario del PR en el 1978, con los fondos de la financiación pública.

(285) Moción política aprobada por el 5· Congreso del P.R. de Lombardía (20- 21 octubre 1979, Milán), en "Il Radicale", nº 2, noviembre 1979 - En el mismo número de la revista milanesa del PR, el Documento conclusivo de ambos congresos pre-congresales de Florencia.

(286) Moción política 5· Congreso PR d.l., ibídem.

(287) PAOLO VIGEVANO, »Alcune proposte per il Congreso di Genova , "Notizie radicali", nº 147, 10 de octubre de 1979.

(288) Moción política XXII Congreso.

(289) Se presentaron y se contrapusieron dos mociones: una firmada Rippa-Bandienelli y la otra Ercolessi-Ramadori. El voto de las mociones, en los congresos radicales, se efectúa levantando la mano, con posibilidad de solicitar comprobación y contracomprobación. Dichas comprobaciones, en realidad representaron en efecto nuevas votaciones sobre las mociones contrapuestas, que dieron resultados opuestos.

(290) LORENZO STRIK-LIEVERS, »Il nuovo patto radicale , "Argomenti radicali", nº 19. febrero-mayo 1980, p. 16.

(291) Cfr. RENATO VIVIAN, »Dentro il P R. - Analisi diacronica dei rapporti dei militanti radicali con lo Statuto del partito , elaborado por la Asociación radical de Udine, 1982 págs. 40 y siguientes.

(292) M. TEODORI, »Elezioni, referendum, prospettive politiche , "Argomenti radicali", nº 15, febrero-mayo 1980.

(293) »Fermali con una firma , opúsculo elaborado por el PR, Roma, 1980.

(294) Véase asimismo la Moción política aprobada por el XXIII Congreso del PR, que constituye el manifiesto político del nuevo PR, junto al preámbulo.

(295) El Tribunal Constitucional, en febrero de 1981, no aprobó cinco de los diez referéndums radicales: caza, centrales nucleares, código Rocco, despenalización de la droga, desmilitarización de la policía aduanera. Se aprobó una ley en 1981 que modificaba la composición de los tribunales militares, impidiendo el referéndum relativo. De esta manera, el 17 de mayo de 1981 se votó sobre la ley Cossiga, la cadena perpetua, el porte de armas y el aborto. Se añadió el referéndum abrogativo de la ley 194 solicitado por el "Movimento per la vita".

(296) Marco Pannella, Informe pronunciado el 5 de junio de 1981, a lo largo del 253 Congreso extraordinario del PR, Roma, 5-7 de junio elaborado por "Quaderni radicali".

(297) Moción política aprobada por el XXV Congreso del PR.

(298) ANGIOLO BANDIEN ELLI, »Il partito radicale è morto, viva il partito radicale , "Referendum, quali, come, perché", elaborado por Grazia Passeri y Silvio Pergameno, Roma 1981.

(299) El XXIV Congreso (Roma, noviembre 1980) había aprobado una Moción de aplicación del Estatuto en la que se establecía el número mínimo de inscritos por constitución de un partido regional en función de la población residente en la región y se estableció el 1 de octubre de 1981 como plazo para adecuarse ("Notizie radicali", nº 37, 1 de dicembre de 1980).

(300) En 1982 Panneella decidió aumentar considerablemente la cuota de inscripción llegando a un mínimo de "200 liras al día".

(301) Cfr. Moción política aprobada por el 25· Congreso.

(302) Crónica del XXVII Congreso en "Notizie radicali", nº 32, 20 de agosto de 1982.

(303) Los radicales recogieron las firmas para los demás referéndums también: tres sobre la energía nuclear, con Democracia Proletaria, "Il Manifesto", la FGCI y los verdes; dos sobre la caza con los verdes.

(304) Cfr. Nº BERTOLONI MELI, »Nasce il partito di continuisti , "Il Messaggero", 31 de octubre de 1986.

(305) Aglietta, De Stefano, Spadaccia, Stango, Vesce, Valcarenghi, D'Elia y Dell'Alba.

N.D.T.

(1 bis) RADIO RADICALE. Es la única emisora de radio considerada servicio público nacional, pues transmite las sesiones en versión íntegra del Parlamento, los congresos de todos los partidos políticos y las audiencias de los juicios penales de mayor relieve. 24 horas al día de política e información.

(2 bis) TELEROMA - 56 . Canal de televisión, cercana al Pr.

(3 bis) CENTRO CALAMANDREI . Centro de análisis jurídico. Toma el nombre del jurista, periodista y político italiano Piero Calamandrei, florentino, exponente destacado del antifascismo de carácter progresista.

(4 bis) PAOLO VIGEVANO. Fundador y editor de la emisora radiofónica Radio Radicale. Tesorero del PR (1975-1980 y 1990-1993).

(5 bis) JEAN FABRE . Político belga, secretario general del partido radical, destacado objetor de conciencia arrestado por dicha causa en 1979.

(6 bis) PANNELLA MARCO Giacinto Pannella, (Téramo 1930). Presidente del Partido radical, del que fue uno de sus fundadores. Bajo su indiscutible liderazgo, el pr ha luchado por los derechos civiles: divorcio, aborto, obj. de conciencia, abolición del Concordato. Arrestado en Sofía (1968) por manifestarse en contra de la invasión de Checoslovaquia. Pionero en la defensa de la sexualidad libre, de la ecología. Promotor de cerca de veinte referéndums. Numerosas huelgas de hambre en toda Europa. Lucha contra el exterminio causado por el hambre (movilizados 100 Premios Nobel). Promotor del viraje transnacional del Partido radical.

(7 bis) RIPPA GIUSEPPE . (Nápoles 1950). Exponente del Partido radical del que fue en 1979 secretario. Se salió del Partido en 1982 y fundó el Movimiento federativo radical muy próximo al Partido Socialista Italiano (PSI).

(8 bis) BANDINELLI ANGIOLO . (Chianciano 1927). Escritor. Formó parte del Partido de Acción; secretario en 1969, 1971 y 1972 del Partido radical del que fue, durante cinco años, tesorero. En 1979, concejal municipal en Roma, diputado de la novena legislatura. Durante años, director de muchas de las publicaciones radicales "La Prueba Radical", "Noticias Radicales", etc.), ha escrito ensayos y artículos relacionados con la historia y la teoría del partido, muchos de ellos recopilados en el volúmen "Il radicale impunito". Colabora con periódicos y revistas, con artículos, editoriales, etc.. y con Radio Radical.

(9 bis) AGLIETTA ADELAIDE . (Turín 1940). Actualmente presidenta del grupo de los Verdes en el Parlamento Europeo. Diputada del Parlamento italiano en repetidas ocasiones. Secretaria del Partido radical en 1977 y en 1978, año en el que salió elegida a suertes para formar parte del jurado popular en el proceso que tuvo lugar en Turín a las Brigadas Rojas y a Renato Curcio. Promotora del CISA (Centro Italiano per la Sterilizzazione e l'Aborto) de Turín. En 1986-87, llevó a cabo la campaña referendaria: "por una justicia justa".

(10 bis) REFERENDUM EN ITALIA. En Italia los referéndums pueden ser abrogativos. Cuando son referéndums populares, es decir cuando son los ciudadanos los que solicitan la celebración de los mismos, es necesario recoger 500.000 firmas cada una de ellas compulsada por un notario. Las firmas suelen ser recogidas por voluntarios. Los italianos ponen mesas por las calles y las plazas. Tras la recogida de firmas, el Tribunal de Casación examina la validez de las mismas (es decir que cabe prever un margen de seguridad de otras 200.000 firmas). Después el Tribunal examina la validez de las peticiones referendarias. Gracias a este último examen, a menudo ha sido posible borrar de un plumazo varias peticiones referendarias.

(11 bis) LEY "COSSIGA" . Una de las leyes excepcionales para la represión del terrorismo, denominada así porque fue Francesco Cossiga el presidente del Consejo que la emanó en 1979.

(12 bis) ROCCO ALFREDO . (Nápoles 1875- Roma 1935). Jurista y político, en un principio radical, pasó a los nacionalismos y acabó en el partido fascista. Ministro de justicia de 1925 a 1932, autor del Código Penal y del Código de Procedimiento Penal promulgados entre 1930 y 1931. Ambos códigos a pesar de ser de fuerte inspiración fascista, han permanecido prácticamente intactos durante años y años tras la caída del fascismo. Recientemente han sido sustituidos por códigos más modernos. Figura de excepcional importancia en la historia institucional de la Italia moderna.

(13 bis) MELEGA GIANLUIGI . (Milán 1935). Periodista, director de "L'Europeo", jefe de los reportajes políticos de "L'Espresso". Fue despedido por "L'Europeo" por sus investigaciones sobre las especulaciones inmobiliarias del Vaticano en Roma. Con su campaña periodística sobre el escándalo Lockheed contribuyó a obligar al presidente de la República Giovanni Leone a presentar su dimisión.

(14 bis) SFASCISMO . neologismo acuñado por Marco Pannella. "Sfascio" en italiano quiere decir: destartalamiento. "Sfascismo" serìa el destartalarse, la descosmposición causada por el fascismo o por el fascismo enmascarado de antifascismo. Juego de palabras de traducción imposible.

(15 bis) NEGRI TONI . Filósofo y escritor italiano, exponente de la extrema izquierda revolucionaria y obrera, condenado por cerebro del asesinato del ingeniero Saronio. Se presentó por las listas del Partido radical a las elecciones de 1983 (a condición de que rechazase la inmunidad parlamentaria y aceptase el proceso). Salió elegido, se eximió del proceso y se fue a Francia en donde actualmente reside.

(16 bis) CRAXI BETTINO . (Milán, 1934). Político italiano. Socialista, diputado desde 1968. Secretario del Partido Socialista italiano (PSI) en 1976 cambió profundamente la fisonomía del partido a partir de un amplio diseño de reformas incluso institucionales y de unidad de las fuerzas socialistas. Ultimamente, debido a los escándalos de Tangentopoli (Sobornópolis: la Polis de las comisiones ilegales), se vio obligado a presentar su dimisión del Partido Socialista Italiano.

(17 bis) CICCIOMESSERE ROBERTO . (Bolzano, 1946). Político italiano. Objetor de conciencia, arrestado y encarcelado por negarse a hacer el servicio militar. Gracias a su iniciativa en 1972 se reconoció en Italia este derecho civil. En 1970 fue tesorero del Partido radical del que fue secretario en 1971 y en 1984. En 1969 fue secretario de la LID (Liga Italiana Para el Divorcio), Parlamentario europeo de 1984 hasta 1989. Promotor y organizador del sistema de comunicación telemática Agorà.

(18 bis) SPADACCIA GIANFRANCO. Periodista. Uno de los fundadores del Partido Radical, secretario general del mismo en 1968, 1975 y 1976; Presidente del Consejo Federal en repetidas ocasiones. En 1975, organizó con el CISA (Centro de Información Esterilización y Aborto) la desobediencia civil contra el delito de aborto. Fue arrestado y acusado por asociación para delinquir y por aborto provocado. Elegido en repetidas ocasiones en la Cámara de los diputados y en el Senado italiano, ha sido presidente del Grupo Federalista Europeo.

(19 bis) TORTORA ENZO . (Génova 1928 - Milán 1988) Periodista y famoso presentador de televisión italiano, arrestado por presunto tráfico de droga. Electo en el Parlamento europeo (1984) en las listas radicales, sufrió un famoso proceso en el que fue condenado y posteriormente absuelto en segunda instancia. Motivo y símbolo de la más importante campaña radical para la reforma judicial.

(20 bis) PICCOLI FLAMINIO . (Kirchbichl, Austria, 1915). Político italiano. Secretario de la Democracia cristiana (DC) 1969, 1980-82). Presidente de la Comisión de Asuntos exteriores de la Cámara.

(21 bis) NEGRI GIOVANNI . (Turín 1957). Secretario del Partido radical de 1985 a 1987; en 1986, con el eslogan "o lo scegli o lo sciogli" (o lo escoges o lo disuelves), promovió la campaña para lograr diez mil nuevos inscritos. Diputado en repetidas ocasiones desde 1983, y diputado del Parlamento europeo. Uno de los más activos en la campaña contra el hambre en el mundo y promotor de iniciativas para la libertad del Tíbet. Uno de los fundadores del ARCOD (Asociación Radical para la Asamblea Constituyente Democrática) y de la "Lista Referendaria", agrupación electoral que se presentó a las elecciones de 1992.

(22 bis) CALDERISI GIUSEPPE (PEPPINO) . (Monte S. Angelo 1950). Diputado radical del Grupo Federalista europeo del que fue presidente. Diputado en las dos legislaturas anteriores. Tesorero del partido en 1985 y en 1986. Redactor, coordinador y responsable de gran número de campañas referendarias. Uno de los promotores de ARCOD (Asociación Radical para la asamblea Constituyente Democrática). Se sumó a la "Lista referendaria" de Massimo Severo Giannini.

(23 bis) SCALA MOBILE . Mecanismo que adapta automáticamente el salario monetario al aumento del coste de la vida. Introducida en Italia en 1956 para los empleados de la industria, posteriormente fue ampliada a otros sectores de la producción y en 1969 a las jubilaciones. Se basa en un índice de precios (índice del coste de la vida) que mensualmente refleja las variaciones de los precios de un conjunto de bienes que se supone representan el consumo de una familia obrera media.

(24 bis) BOBBIO NORBERTO . (Turín, 1909), jurista y filósofo. Ha estudiado las bases de la ciencia jurídica desde un punto de vista jurídico cercano al positivista. Exponente de un liberalismo que halla en el respeto estricto de los procesos la base misma de la libertad. Senador vitalicio. Colabora con "La Stampa".

 
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