Entrevista a Emma Bonino de Marina PerottaSUMARIO: Entrevistada sobre las polémicas a propósito de la ley sobre el aborto, Emma Bonino afirma que es un texto lleno de contradicciones, nacido a partir de voluntades de compromiso. No se puede pensar en volver a la intolerancia absoluta. Las verdaderas fronteras del enfrentamiento sobre el "derecho a la vida" se han desplazado hacia otros problemas como la pena de muerte, la muerte causada por el hambre y la opresión, por falta de derechos humanos. Defiende el derecho de Woytyla a exhortar a las mujeres bosnias violadas a no abortar pero "es un error enfatizar la opinión del Papa, haciéndola tan dogmática y obligatoria para todos".
(IL GIORNALE DI NAPOLI, 17 de marzo de 1993)
P. - Desde la semana pasada, la ley 194/78 está en manos del tribunal constitucional pues el fiscal de Cúneo, el Sr. Calabrese, la considera anticonstitucional. De hecho, según el fiscal, los artículos 4,5 y 12 chocan con el artículo 2 de la Constitución italiana. Entre otras cosas, Calabrese ha impedido a una menor de edad la interrupción del embarazo por presunta inconstitucionalidad. Qué opina?
BONINO - No me maravilla que la ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo de 1978 acabe hoy en la criba del Tribunal Constitucional. Era y sigue siendo una ley llena de contradicciones y de quebraderos de cabeza. No hay más que recordar la disparidad de trato jurídico reservado a las estructuras privadas con respecto a las públicas. Nació fruto de una voluntad de compromiso, y en estos casos el riesgo de que se produzcan rasguños jurídicos y constitucionales es muy alto. Todo esto a parte de la opinión que se pueda tener sobre la iniciativa actual del fiscal de Cúneo, sobre la que me reservo opinar así como sobre sus consecuencias.
P. - No se acaba nunca de criticar la ley 194, pero este último asalto parece el más grave de todos. Hasta qué punto han contribuido los hechos de Bosnia a esta lectura?
BONINO - No creo que la cuestión bosnia haya determinado esta cuestión italiana. Desde luego, el ataque a las leyes sobre el aborto es fuerte, actualmente, en todo el mundo: en América, tal vez porque ha llegado un Presidente de orientación "liberal" en nombre del antiabortismo se ha llegado hasta a asesinar a un médico....
P. Los radicales son los padres de la ley 194, le reconocen ustedes límites a esta ley?
BONINO. No, no, por favor. Mire los radicales - o mejor dicho los radicales "históricos" - no somos para nada ni los padres ni las madres de esa ley. Pero los radicales - los pocos radicales "históricos" que quedan en el partido, que participamos en aquel duro enfrentamiento - contemplamos aquellos hechos con un cierto desapego de las cosas, lo cual no significa, que quede claro, indiferencia. Hoy en día en el mundo, el debate sobre el aborto tiene una dimensión muy amplia y en cierta medida garantizada: es imposible pensar en un regreso a la intolerancia absoluta. Bajo muchos aspectos del problema, divergencias de opinión pueden producirse. Las auténticas fronteras del enfrentamiento sobre el "derecho a la vida" se han trasladado: ahora lo que hay que afrontar es, y con urgencia, el riesgo de una nueva expansión "política" de la pena de muerte, la muerte causada por el hambre, por la opresión, por falta de derechos humanos, etc.. en todo el mundo, desde Bosnia hasta Sudáfrica: son cuestiones que tienen una
precedencia absoluta, por lo menos para el partido gandhiano nacido en estos días con los treinta y cinco mil inscritos, entre los que destacan muchos democristianos de renombre.
P. Qué proyecto tienen para salvaguardar la ley 194?
BONINO . Aquí, como con respecto a otros temas, somos fieles a un intransigente planteamiento laico, de quién no quiere que se hurgue en las conciencias de cada cual y pretende leyes severas y concretas pero que todos puedan comprender y aplicar en plena libertad de conciencia. En el caso concreto, veremos si estos principios serán violados. Pero, de momento, me identifico con la propuesta de Marco Pannella e invito al cardenal Biffi a inscribirse al partido radical, para poner en marcha un gran diálogo sobre la tolerancia, sobre el amor, sobre la defensa de la vida. Es una provocación, pero positiva: creo de hecho, que ante los plazos que dicta la actualidad, la europea y no sólo la italiana, tendremos que trabajar con los católicos juntos y fructíferamente.
P- Cree que se puede resolver la cuestión del aborto con la utilización de la RU486, que sin embargo en Italia ha hallado pareceres contrarios?
R. - Creo que es indispensable definir qué es lo que se entiende por resolver la cuestión del aborto. Laicamente, los radicales han luchado para que las mujeres que decidían abortar no tuviesen que jugarse la vida sobre las mesas de las obstétricas. La Ru486 permite interrumpir el embarazo sin intervención quirúrgica, la intervención misma del médico se reduce considerablemente haciendo de manera que la mujer sea más independiente, limitando los elementos culpabilizantes y en cierto sentido de chantaje por parte de algunas estructuras sanitarias, o por la manera con la que se interpreta su papel. Pero, en definitiva, se trata de una cuestión práctica, de conveniencia etc, que no cambia para nada ni lo ético ni lo legislativo. Y las grandes batallas de principios tienen que partir de ahí. Yo al ministro de sanidad le diría que permitiese la máxima libre experimentación.
P - Qué política van a sacar adelante con respecto a las amonestaciones del Papa a las mujeres bosnias violadas?
BONINO - El Papa tiene derecho y plena libertad de hablar y exhortar a los católicos o a los que le quieran escuchar, para decirles lo que impone la fe, a su juicio, ante esta forma de violencia. Creo que, en ello, dice más o menos las mismas cosas que han dicho los Imam musulmanes de Bosnia. Pero un acto de piedad hacia el que va a nacer no puede eximir de un sentimiento de piedad igualmente grande y generosa para con la mujer que no puede hacer que nazca lo que no deja de ser el fruto de una violencia real que le ha sido practicada con voluntad de ultraje. Pero es un error enfatizar la opinión del Papa, haciendo que sea tan dogmática y obligatoria para todos. Entre otras cosas, es doloroso constatar que las violaciones de Bosnia se realizan con mujeres musulmanas, si no en nombre de Cristo sí en nombre de una religión "cristiana".