SUMARIO: Los inscritos en el PR de 1992 residentes en el territorio de la ex Unión Soviética: Armenia 53, Azerbayán 318, Bielorusia 164, Estonia 44, Georgia 106, Kazajstán 206, Kirjistán 329, Letonia 52, Lituania 44, Moldavia 110, Rusia 2862, Tajikistán 6, Turkmenistán 45, Ucrania 1107, Uzbekistán 133.
(EL PARTIDO NUEVO, MARZO DE 1993)
En 1992 el PR aumentó de manera extraordinaria en todo el territorio de la ex URSS, alcanzando casi seis mil inscritos y más de 100 de diputados de los Parlamentos de las diversas repúblicas nacidas de la desintegración del imperio soviético.
La organización de las actividades políticas del Partido le corresponde a la sede central de Moscú. Otras sedes y puntos organizados de referencia están en S. Petersburgo y Samara (Rusia), Kiev (Ucrania), Vilnius (Estonia, Lituania y Letonia), Minsk (Bielorusia), Tbilisi (Georgia), Baku (Azerbayán), Erevan (Armenia), Alma Ata (Kazajstán) y Bishkek (Kirjistán) en Asia Central.
Una serie de inciativas políticas contribuyeron a identificar el PR en la sociedad post-comunista: la campaña en pro de la abolición de la pena de muerte; aquélla en favor del servicio civil y la objeción de conciencia; las iniciativas antiprohibicionistas contra el mercado negro y las mafias de las drogas; las propuestas y las soluciones no violentas para solucionar los conflictos en el Nagorno Karabaj, en Transnistria y Abhazia, Georgia; las batallas en defensa del medioambiente y por la afirmación de los derechos humanos.
Sobre estas propuestas se celebraron más de 50 conferencias y debates; en particular, subrayamos los encuentros de Moscú y Kiev, en los cuales asistieron Emma Bonino y Sergio Stanzani. En el Partido se han inscrito ciudadanos pertenecientes a más de 50 etnías e idiomas. En esta "babel" de idiomas y pueblos cabe destacar el hecho de que casi un 20% de los inscritos es de países de religión musulmana. Es un hecho raro, tal vez único, en un partido tan "occidental", tan democrático y no violento. Logrará vivir el débil brote democrático nacido de los escombros del comunismo? O el ex-Imperio volverá a recorrer el camino balcánico hacia la destrucción? Probablemente, el resultado dependerá de cosas mayores que nosotros, pero también, de esto estamos ciertos, dependerá en un porcentaje muy limitado, de cuánto la política no violenta y transnacional de los radicales podrá vivir y afirmarse en mundos aún tan lejos de la democracia, del diálogo y la tolerancia.