SUMARIO: Hay que remontarse al período inmediatamente sucesivo a la segunda guerra mundial para encontrar una tragedia análoga en Europa: ya en el mes de julio de 1992 en la ex Yugoslavia se calculaban más de 40.000 muertos, decenas de miles de heridos y dispersos, más de dos millones de refugiados, 500.000 de los cuales se refugiaron en los países cercanos. Masacres, éxodos obligados, tomas de rehenes, segregación de civiles en campos de concentración, decenas de miles de mujeres violadas y luego segredadas para que no abortaran, son todas expresiones de una lógica terrible de "purificación étnica", realizada en el centro de Europa reducida a desempeñar el papel de testigo impotente.
Después del reconocimiento de la independencia de Bosnia-Herzegovina, Europa y la ONU no han sido capaces de protegerla contra la agresión lanzada como respuesta. La Comunidad europea ha dejado que el conflicto siguiera desarrollándose hasta llegar a dimensiones inimaginables.
La resolución 808 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas hace hincapié sobre las "violaciones generalizadas del derecho internacional humanitario en el territorio de la ex Yugoslavia, en relación a las ejecuciones de las masas y la práctica de la limpieza étnica" y decide la creación de un tribunal internacional para juzgar a los supuestos responsables de graves violaciones del derecho humanitario internacional cometidas en el territorio de la ex Yugoslavia. El PR pide a parlamentarios y ciudadanos de todo el mundo democrático que firmen el llamamiento adjunto a este periódico, dirigido al Secretario General de las Naciones Unidas, Boutros-Boutros Ghali, para que este nuevo organismo internacional empiece a trabajar en seguida.
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Una acción política transnacional para que la ONU ponga inmediatamente en marcha el Tribunal internacional contra las violaciones del derecho humanitario internacional cometidas en el territorio de la ex Yugoslavia, establecido por la resolución 808. La relegación de civiles en campos de concentración, el bombardeo de los hospitales y las operaciones sanitarias, la "limpieza étnica" y los estupros, la estrategia de terror sobre la población civil, los homicidios, los tratos crueles y degradantes, las puniciones colectivas, las tomas de rehenes, representan violaciones muy graves previstas por las Convenciones internacionales.
(EL PARTIDO NUEVO, MARZO DE 1993)
El 22 de febrero de este año el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con la resolución 808 decidió "la creación de un Tribunal internacional para juzgar a los responsables de graves violaciones del derecho humanitario internacional cometidas en el territorio de la ex-Yugoslavia a partir de 1991". A partir de esa fecha, el Secretario General Boutros Boutros-Ghali cuenta con dos meses de tiempo para preparar una propuesta sobre las modalidades de creación del organismo.
El Congreso de Siracusa
Es lícito pensar que el Secretario General de la ONU usará las conclusiones del congreso celebrado del 2 al 5 de diciembre del año pasado en Siracusa, Italia, organizado, entre otros, por "Parlamentarians for Global Action" y el ISISC (Istituto Superiore Internazionale di Scienze Criminali", presidido por el profesor Cherif Bassiouni, catedrático de Derecho y experto de Ciencias Criminales, inscrito en el PR. En el congreso asistieron juristas y parlamentarios de todo el mundo, que discutieron sobre la creación de un Tribunal criminal internacional, previsto por una Convención de 1948.
La idea de crear un tribunal penal internacional remonta a 1899. Después de la primera guerra mundial, el tratado de Versailles de 1919 comprometía a juzgar al Káiser Guillermo II "por un crímen supremo contra la moral internacional y el carácter sagrado de los tratados". Faltó la voluntad política de los aliados para llevarlo a cabo.
A finales de la segunda guerra mundial, en cambio, la comunidad internacional exigía que se sometieran a juicio a los responsables de guerra, de los delitos de guerra y delitos contra la humanidad ocasionados por la guerra. Sin embargo, las experiencias de Nuremberg y Tokio quedaron aisladas.
Desde entonces el número de las víctimas de las diversas guerras ha seguido aumentando y se ha registrado un aumento considerable de graves violaciones de los derechos humanos. Las pérdidas humanas y económicas debidas a violaciones graves de los derechos humanos se han producido por años y siguen produciéndose en muchas partes del mundo.
Hoy en el centro de Europa, en la ex-Yugoslavia, se producen masacres y destrucción mientras que el mundo, y la misma Europa, miran sin intervenir.
Un Tribunal penal internacional
En casos tan trágicos, y asimismo contra el crímen organizado internacional, por ejemplo, tráfico de estupefacientes, tráfico internacional de menores, explotación sexual de mujeres y niños, terrorismo internacional, un tribunal penal podría servir de freno o, por lo menos, ser instrumento de castigo para quienes parecen no temer a nada y a nadie. Estos fueron algunos de los puntos centrales del Congreso de Siracusa. El PR, a través de su Presidenta Emma Bonino, pidió al Presidente del Gobierno italiano, Giuliano Amato, que los promovieran de manera conjunta. Durante las semanas siguientes, Giuliano Amato creó una comisión de estudio sobre este asunto. En base al estudio de la comisión, presidida por el actual Ministro de Justicia italiano Giovanni Conso, y de la cual formaba parte el profesor Antonio Papisca, catedrático de derecho internacional en la Universidad de Padua, el Gobierno italiano el 17 del pasado febrero presentó a las Naciones Unidas una propuesta, un proyecto propiamente dicho de estatuto p
ara la creación de un Tribunal internacional encargado de juzgar los crímenes cometidos en la ex Yugoslavia. A la propuesta italiana se agregaron análogas propuestas francesa y sueca. Luego siguieron la discusión en la sede de la ONU y la resolución para la creación del Tribunal. Cuál será la sede del Tribunal? Qué procedimiento usará para juzgar? Quién desempeñará el papel clave del fiscal? Contará éste con fuerzas policiales para desempeñar sus funciones? Cuáles delitos se podrán juzgar? Una vez dictada la sentencia dónde deberán encarcelarse los culpables? El 22 de abril, el Secretario General de la ONU contestará en su informe a todas estas preguntas.
Dar fuerza a la decisión de la ONU
La intervención de la ONU - que sigue también la resolución 780 que creó, en el mes de octubre de 1992, la comisión para los crímenes de guerra encargada de recoger y verificar todas las informaciones disponibles - se refiere más bien a una solución judicial específica, relacionada con la tragedia yugoslava, que a la creación de un tribunal internacional teóricamente competente en los supuestos casos de crímenes internacionales. El PR se propone emprender una acción a nivel transnacional primero para que se cree inmediatamente el organismo decidido por la ONU y luego para que él mismo se convierta en un organismo permanente cuya competencia se aplique a todos los territorios afectados por conflictos militares. Esto sería una contribución fundamental para la reforma necesaria del derecho internacional.
No cabe duda que la ONU, con su decisión, haya dado el primer paso hacia una posición más firme en relación a lo que ocurre en los Balcanes. Ahora, es necesario dar fuerza a esta decisión, acabando con la barbarie que se produce, las masacres de civiles, los campos de concentración, los estupros incesantes, la práctica feroz de la "limpieza étnica", la guerra de agresión. Por esta razón, pedimos a todos los lectores, parlamentarios y ciudadanos, que firmen en seguida el texto del llamamiento dirigido al Secretario General de las Naciones Unidas - adjunto a este periódico - para que él, primer representante de la comunidad internacional, dé el primer paso decisivo para detener y castigar, conforme con las leyes internacionales, a los responsables de crímenes crueles, masacres y actos contrarios a cualquier sentimiento humano, cometidos en Yugoslavia.