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Il partito nuovo - 19 marzo 1993
EL TIBET

SUMARIO: La participación en el Congreso del PR de Gyaltzen Gyaltag, representante oficial del Dalai Lama para la Europa del Centro Sur, fue muy importante para tratar de poner en marcha iniciativas comunes concretas.

(EL PARTIDO NUEVO, MARZO DE 1993)

Todas las naciones del mundo libre denunciaron la violación del territorio tibetano por parte de China como una agresión, juzgándola asimismo como una evidente violación del derecho internacional. La ocupación y represión del Tíbet, que empezó en 1949/50 por parte de las tropas de la República Popular china, culminó el 10 de marzo de 1959 con una sublevación nacional reprimida por el ejército de liberación nacional. Son alrededor de 1.200.000 los tibetanos víctimas de la ocupación china. Casi seis mil monasterios, templos y monumentos históricos fueron asolados y destruidos. La violación de las libertades religiosas, que se originó por motivos de propaganda, sigue existiendo aún hoy. De hecho, el gobierno chino prohibe el estudio y la práctica del budismo. El Tíbet, que antiguamente era un estado pacífico ubicado entre China e India, se ha convertido hoy en una enorme base militar, conteniendo alrededor de 300.000 militares y un cuarto de los mísiles chinos.

La política de la China actual es un conjunto de manipulación demográfica y descriminación, que se propone eliminar de manera definitiva la cuestión tibetana, mutando las características y la identidad del Tíbet y de su gente. Los chinos que se han instalado en su territorio son 7-8 millones, es decir 6 millones más que los tibetanos. Las autoridades chinas fomentaron activamente la emigración de los chinos en el Tíbet, ayudándolos a tomar el control de los principales centros de poder económico, social y cultural. En 1960, la comisión internacional de juristas descubrió que en Tíbet se había producido un genocidio y que se habían violado 60 artículos de la declaración de derechos humanos. La asamblea general de las Naciones Unidas aprobó tres resoluciones de condena de China por la violación de los derechos humanos fundamentales del pueblo tibetano, pidiendo a China que respetara el derecho de los tibetanos a la autodeterminación así como sus otros derechos.

El 23 de agosto de 1991, la subcomisión sobre los derechos humanos de las Naciones Unidas adoptó una resolución titulada "situación en el Tíbet". Expresó su preocupación por lo que se refería a la violación de los derechos y libertades fundamentales del hombre que ponía en peligro las características y la identidad nacional, religiosa y cultural de los tibetanos. El pueblo tibetano ha sido siempre reacio a la sumisión. El Dalai Lama, jefe del Estado tibetano y líder espiritual de éste, cree en la no violencia y por años ha tratado de vivir pacíficamente junto a los chinos. El Dalai Lama, los miembros del gobierno tibetano y algunos miles de tibetanos tuvieron que huir y vivir en exilio. Al respecto, cabe destacar que este gobierno se ha restructurado según principios democráticos modernos y que se considera el único gobierno legítimo del Tíbet. Hoy, los refugiados que viven en el extranjero son 120.000. Los tibetanos siguen siendo torturados, encarcelados, asesinados. A pesar de esto, ellos no han aceptado

nunca la ocupación de su territorio por parte de China. En el mes de septiembre de 1987 se contaron más de 100 manifestaciones públicas contra la ocupación china, produciéndose alrededor de 450 muertos y el encarcelamiento de miles de tibetanos sin juicio.

"Si se permite que China siga realizando esta política, el resultado inevitable será la desaparición del pueblo tibetano y la destrucción de su cultura. El Tíbet será simplemente otra provincia de China, reduciéndose los tibetanos a una minoría insignificante. Hasta que China siga gobernando el Tíbet, los tibetanos seguirán manifestando su oposición con medios no violentos. Asimismo, en este caso el problema de los derechos humanos no puede solucionarse sin pensar en las aspiraciones nacionales del pueblo tibetano, cuyos derechos y libertades fundamentales son objeto de violaciones permanentes", afirmó Gyaltzen Gyaltag durante el Congreso radical.

 
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