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Statera Alberto, Pannella Marco - 21 aprile 1993
Inscripciones al Partido radical de 1994
Emma Bonino

SUMARIO: Carta de la secretaria general del Partido radical con la que, tras haber informado sobre las campañas políticas que se están llevando a cabo así como sobre las iniciativas que no ha sido posible poner en práctica, lanza un llamamiento para renovar la inscripción al Pr de 1994.

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Baltimore, 17 de noviembre de 1993

Queridas amigas, queridos amigos,

en febrero de este año, cuando el "milagro italiano" hizo posible la vida del Partido radical transnacional y transpartido de 1993, sabíamos que a principios de 1994 se iba a proponer de nuevo la cuestión de la existencia del Partido. De hecho, el dinero adquirido, gracias a la generosa respuesta llena de confianza de los 37 mil inscritos italianos (más de 8 millones de dólares) ha permitido saldar las deudas que habíamos contraído y llevar a cabo las inversiones necesarias para la actividad de los últimos diez meses. A finales de enero, agotaremos el dinero que nos queda. Sabíamos, es decir, que la aportación en bloque de aquella cantidad de dinero no iba a garantizar la vida del Partido. De hecho, dijimos: sólo treinta mil inscritos con "cuota occidental", cada año, pueden garantizar la vida de las ideas y de las esperanzas del Partido radical.

Los 37 mil inscritos de 1993 han permitido para este año la posibilidad de que "viva nuestra razón social": encontrarnos y darnos fuerza recíprocamente, en el Partido que, con la no violencia, cree derecho supranacional de la persona y conquiste efectivas instituciones supranacionales capaces de garantizarlo.

El pasado 2 de noviembre entregamos en Nueva York, al Secretario General de las Naciones unidas, Boutros Boutros Ghali, las 75.000 firmas compulsadas recogidas en todo el mundo para la institución inmediata del Tribunal Internacional que juzgue los crímenes cometidos en la Antigua yugoslavia. La instauración en La Haya del Tribunal Internacional, representa por una parte un primer paso hacia una jurisdicción internacional, es decir, la creación de un Tribunal permanente que juzgue los crímenes contra la humanidad cometidos en cualquier lugar del mundo y, por otra, un primer éxito de nuestra acción. Ahora bien, es cierto, no podemos volver atrás: los criminales de guerra tendrán que ser procesados y castigados. Pero tiene razón Boutros Boutros Ghali, quién al darme las gracias y dárselas a todos los signatarios, subrayó que sin el apoyo de grupos parlamentarios, personalidades del mundo de la cultura y Organizaciones No Gubernamentales, la iniciativa podría correr el riesgo de fracasar. Tendremos que velar y

actuar para que al Tribunal se le concedan los instrumentos técnicos y financieros para trabajar y para que los violadores, los torturadores y sobre todo los "señores de la guerra" sean conducidos ante el tribunal que los juzgue.

Os escribo estas líneas mientras me encuentro en Baltimore, en la "Transcontinental Conference on the harm Reduction Policy", organizada por la "Drug Policy Foundation" y la "European Cities on Drug Policy".

A los representantes y a los alcaldes signatarios de la Resolución de Franckfurt les ilustraré, hoy por la tarde, el punto central de nuestra acción en materia de droga: atacar los instrumentos jurídico-institucionales que determinan la opción prohibicionista, la convención de Viena de 1961/1972, como la de 1971 sobre las sustancias psicotropas y la convención sobre el comercio de drogas de 1981; afirmar que las libertades personales se hallan en peligro cuando un Estado pretende entrometerse en la vida privada de los ciudadanos persiguiendo penalmente comportamientos - como el de ingerir drogas - que de por sí no dañan a los demás ciudadanos. Diré que el Partido radical no dejará solos a aquellos que en el mundo consideran como - Justavo Degrieff, fiscal general de Colombia o Jaime Paz Zamora, presidente de Bolivia - que la guerra contra la droga es una guerra perdida y que "la legalización es actualmente la única solución posible".

Cuando recibáis esta carta, se habrá celebrado en Bruselas el Congreso de fundación de la "Liga Internacional para la abolición de la pena de muerte antes del año 2000", que pretende promover y organizar una campaña abolicionista a plazo fijo, que se desarrolle a lo largo de los próximos siete años y que delinee los objetivos políticos y jurídicos intermedios para abolir la pena de muerte de las ordenaciones penales y de las constituciones de todos los países del mundo.

No hemos logrado, a lo largo de estos meses, dar eficacia operativa a otros tres objetivos escritos en la moción del Consejo General de Sofía del pasado mes de julio: la iniciativa en materia medioambiental (la institución de una Comunidad paneuropea de los grandes ríos y vías fluviales; el derecho a la información; la acción a favor del cierre de las centrales nucleares peligrosas y el desarrollo de la eficacia energética, sobre todo en la zona de Europa centro-oriental); el compromiso en los Parlamentos y en las organizaciones internacionales para apoyar la difusión y la progresiva adopción - incluso formal - de una Lengua internacional; la realización de un noticiero parlamentario y de las estructuras de servicio relativas en los distintos Parlamentos.

No se ha debido a falta de voluntad. Se ha tratado y se trata de falta de dinero, de recursos.

Una vez más vamos a tener que intentar obtener el dinero que nos hace falta desde Italia. En una situación de gran dificultad. Italia está atravesando una gravísima crisis, que afecta a todo el mundo y que puede acabar produciendo, si no se gobierna, resultados peligrosos. La partidocracia y la utilización para finalidades privadas del dinero público por una parte, la falta del respeto de las reglas, del derecho, por otra, han producido una situación explosiva, en la que es sumamente difícil delinear a corto o a largo plazo una practicabilidad democrática.

A principios del mes de noviembre inauguramos en Italia la campaña de inscripción al Partido radical de 1994, enviando a los 37 mil inscritos italianos de 1993, veinte números de un periódico cotidiano. Ha sido un esfuerzo económico muy fuerte (120.000 dólares), que confiamos en que pueda reproducir en 1994 los resultados del año pasado, junto a otros medios que a lo largo de la campaña de inscripciones tendremos que inventarnos y practicar, el número de inscritos italianos de 1993.

El llamamiento que os dirijo, queridas amigas y amigos, es de garantizar para 1994 vuestra inscripción. Lo antes posible. En 1993 han sido casi 5.000 los ciudadanos no italianos inscritos. Residentes en más de 60 países. Entre ellos: 17 miembros de Gobierno; 19 parlamentarios europeos; 531 parlamentarios nacionales; 35 miembros de asambleas de Estados no reconocidos; exponentes de más de 80 formaciones políticas nacionales. La calidad del compromiso de cada cual ha permitido que viviesen nuestras ideas desde Moscú hasta Ouagadougou, desde Kiev hasta Tirana, desde Bucarest hasta Zagreb, desde Tblisi hasta Sofía. En situaciones muy difíciles, incluso desesperadas. En estos momentos me acuerdo de nuestro compañero y amigo Mohamed Kresevlacovic, el Alcalde de una Sarajevo todavía asediada e ignorada por un Occidente rico y opulento. Ese mismo Occidente que hace que nazcan y vivan en este fin de siglo los demonios que creíamos enterrados para siempre, los exterminios, las guerras, los fantasmas y que parece ignor

ar - salvo los 37 mil italianos - la esperanza no violenta gandhiana del Partido Transnacional y Transpartídico, del Partido del derecho a la vida y de la vida del derecho.

Esta esperanza podrá realizarse solo gracias a vuestra ayuda, con vuestra inscripción para 1994.

Quisiera leer lo antes posible vuestros nombres en el cupón de inscripción, las cartas que confirman vuestra decisión de ser, estéis en donde estéis, el Partido Radical.

Con este deseo os mando muchos recuerdos con cariño.

 
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