Emma BoninoSUMARIO: Motivos por los que Emma Bonino no se ha sumado al ayuno por la víctimas de la Antigua Yugoslavia "que en su ecumenismo, prescinde del distinguir al agresor del agredido así como los métodos útiles para aislarle y derrocarle". "A la paz a toda costa, en particular cuando el precio lo pagan otros, nosotros los radicales anteponemos el derecho a toda costa".
(NOSOTRAS MUJERES; 2 de junio de 1993)
Para mí, militante radical no violenta, puede haber paz única y exclusivamente si se basa en el derecho. Respeto a aquellos que aspiran a una paz que prescinde de dicha condición, pero no puedo dejar de llamarles la atención, advertirles de la necesidad de afrontar el problema y dar una respuesta que no sea evasiva. Sabemos que al elegir uno corre el riesgo de equivocarse. Pero se trata de un riesgo que hay que correr, que en cualquier caso supera con creces, a nivel de método, los errores con los que se han topado los que han preferido no discriminar al agresor.
Actualmente, el drama de la Antigua Yugoslavia - ayer se trataba del Kuwait - plantea a todo el mundo el problema de la construcción de un sujeto y un derecho inter y supranacionales capaces de gobernar la paz con fuerza autónoma de coacción así como con el consentimiento general de los pueblos. Esta es la frontera que se les plantea a quiénes desean actuar hoy por hoy para reconquistar una auténtica "convivencia cívica" en los territorios de la Antigua Yugoslavia. Así pues, cabrá reconocer que aquellos que se oponen a este proyecto tienen su centro en Belgrado, en ese régimen de fuertes connotaciones racistas, chovinistas, populistas, en su ejército putschista y golpista, de raíces bolcheviques e ideología militar-fascista, que en 1993 vuelve a proponer las tesis de la "limpieza étnica" cimiento de la ideología hitleriana de la "Gran Alemania". Son teorías, praxis, violencias que crean víctimas: víctimas no "inocentes" sino con intento fatídico por remitirse a la violencia de la desesperación, del retorcimi
ento, o de sus propios demonios interiores... Ante dichas realidades, invocar una paz "ecuménica" a toda costa es terriblemente peligroso e incluso injusto, pues en resumidas cuentas el precio se lo hace pagar a terceras personas, en términos de justicia y también de vida. No es casualidad que precisamente por ello éste ha sido el pilar de apoyo de la postura de los Estados y y gobiernos de una Europa quizá "democrática" pero desde luego irresponsable como Francia ante la tragedia española (1). Dicha "cultura" del pacifismo, practicada tanto de forma acrítica como dolosa, nos preocupa hondamente. Hallamos sus huellas, cabe decirlo, asimismo en iniciativas que se mueven a partir de preocupaciones muy distintas y lejanas: es decir, la paz a toda costa sobre todo cuando el precio lo pagan otros - nosotros anteponemos el derecho a toda costa.
El partido radical transnacional, esta intentando dar el mayor apoyo posible, el mayor impulso, a todas las iniciativas que se mueven para que se respete al pie de la letra el bloqueo contra el régimen de Belgrado y la "zona aérea prohibida" decretada por la ONU, para que la comunidad internacional reconozca Macedonia y, más en general, para que se refuerce la fuerza de coacción de la ONU.
Por estos motivos no me siento con ánimos de sumarme a una decisión que, en su ecumenismo, impide detectar al agresor así como los medios útiles para aislarle y derrocarle.
N.d.T.
(1) Se refiere a la guerra civil española (1936-39).