Entrevista con Emma Bonino(EL PARTIDO NUEVO, Nº 11, 27 de julio de 1993)
Emma Bonino, nuevo secretario, o mejor dicho secretaria, come ella prefiere definirse, del partido radical. Elegida cinco veces al Parlamento italiano, dos veces al europeo, en 1975 contribuye a crear inmediatamente una de las estructuras italianas más importantes en la campaña que, en pocos años conquistó una legislación más humana y civilizada mediante la legislación del aborto; promotora con los radicales de las primeras iniciativas parlamentarias y no-parlamentarias, contra la elección energética nuclear; animadora, junto con Marco Pannella, de la gran campaña para la lucha contra el esterminio mediante el hambre en el mundo; protagonista de numerosas iniciativas en pro de la defensa de los derechos humanos, civiles y políticos, en favor de los disidentes de Europa oriental (en especial, para la aplicación del Tratado de Helsinki respecto de los "refuznik") contra la pena de muerte y el prohibicionismo sobre la droga, presentó en Sofía sus líneas de acción política para el nuevo partido transnacional.
El partido radical siempre ha sido el partido de la vida del derecho y del derecho de la vida. Ahora también es el partido de las Naciones Unidas. Qué significa esto?
BONINO - Es impensable afrontar todos los grandes problemas internacionales, que van del medio ambiente a las guerras, sin el derecho y sin una autoridad que haga que éste se respete. En cualquier estado democrático, la convivencia entre las personas no está basada en el amor mutuo, sino en la existencia de un pacto social entre los ciudadanos. Cada persona limita una parte de su soberanía individual y transfiere la necesidad y la garantía de su propio derecho a una institución establecida por el estado, la magistratura, que desempeña el papel de mediadora entre los contendientes. La magistratura tiene la legitimidad democrática y los instrumentos para hacer que se respeten las reglas.
Es posible que este sistema funcione incluso a nivel internacional?
BONINO - Como buena liberal y democrática, considero que el mismo modelo, fundado en el pacto democrático, tiene que vigilar actualmente la convivencia entre los pueblos. Incluso las relaciones entre las naciones no pueden dejarse a la ilusión del amor mutuo o a la eventual convergencia de los intereses económicos. Las relaciones internacionales también tienen que ser reguladas por el derecho. Por lo demás, esto no lo digo sólo yo. Respecto de esta necesidad se ha desarrollado lenta e inexorablemente, desde la última guerra, una vasta convergencia, política y teórica.
Este proyecto ayudará a evitar los conflictos, los problemas de guerra y paz?
BONINO - No. Un pacto social de este tipo no es sólo para administrar los conflictos militares. Reglas de derecho e instrumentos de gestión supranacional son indispensables para afrontar otro tipo de amenazas a la paz y a la seguridad que, según documentos muy recientes consideran incluso más graves y urgentes que las guerras que actualmente existen en el mundo: la pobreza, la superpoblación, los retos ambientales.
En Sofía se habló mucho sobre Naciones Unidas. Sin embargo, parece que la ONU pase por un momento de crisis: por qué se ha establecido que las Naciones Unidas, en manera específica, sean la institución fundamental del "nuevo orden"?
BONINO - Hoy en día, las Naciones Unidas son, sin lugar a dudas, indadecuadas para afrontar los problemas que existen. Primero que nada, porque fueron creadas en 1945: por 40 años han vivido en un estado de desorden, de terror de Yalta y de los vetos cruzados de las superpotencias. Por lo tanto, era imposible que las Naciones Unidas funcionaran adecuadamente. La estabilidad mundial estaba en manos de las superpotencias, que en todo ese desorden han garantizado el hecho que, gracias al "balance of power" alcanzado mediante el equilibrio de las armas, los conflictos mantuvieran su carácter regional.
Sin embargo, con la caída de la Muralla de Berlín, todo esto se vino abajo...
BONINO - Exactamente. El orden bipolar ya no existe y justamente porque éste se ha derrumbado, las solicitudes de intervención de las Naciones Unidas han aumentado considerablemente. Conflictos locales, crecimiento de exigencias nacionales o de otro tipo... Pero la ONU todavía es la misma de 45 años atrás. Por consiguiente, desde el punto de vista de los instrumentos, a partir de las necesidades financieras, ésta es inadecuada. Mientras tanto, por una parte, Rusia se encuentra en una situación que todos conocemos bien y por otra, los Estados Unidos intervienen, entre otras cosas, y como es legítimo y comprensible, a nivel de intereses nacionales.
Desgraciadamente, a pesar de que el equilibrio de Yalta ya no existe, Europa encuentra muchas dificultades para tomar cualquier tipo de responsabilidad a nivel internacional. Para decirlo con la palabras de un ministro belga, Europa es un gigante económico, un enano político y un gusano militar.
Qué podemos hacer entonces?
BONINO - Primero que nada, demos algunas informaciones: desde 1945 a 1989, las Naciones Unidas han estado ocupadas en 13 misiones para mantener la paz. Desde 1989 a 1993, en misiones parecidas; por tanto, con un aumento creciente. Sólo en 1992 se han emprendido, al mismo tiempo, 5 intervenciones de la ONU. Las misiones para mantener la paz, bajo el escudo de las Naciones Unidas, son actualmente 13. Los cascos azules presentes en diversas partes del mundo son más de 50 mil. Sin embargo, éstos no están bajo el efectivo mando de la ONU; permanecen divididos por contingentes que responden a sus respectivas capitales. El tipo de los problemas en juego, la complejidad de las situaciones, las dificultades para hacer creíble la intervención supranacional como un agente "super partes" real, hace que este tipo de mecanismo ya no sea factible. Lo demuestra el ejemplo de Somalia, con los roces entre los contingentes y entre algunos contingentes y la misma ONU. De esta manera, las Naciones Unidas cometen muchos errores,
sobre todo porque son inadecuadas para las regiones mencionadas. Hay que considerar también que toda una serie de artículos de la Carta de las Naciones Unidas, del art. 43 en adelante (es decir, los que se refieren a la policía internacional y al Comité internacional de Estado Mayor) nunca fueron aplicados. Actualmente nos encontramos en los primeros pasos para elaborar un derecho internacional: se trata de una evolución absolutamente no lineal, como siempre sucede en casos tan complejos como éste. Por 20 años, nosotros, los radicales, solos, hemos solicitado que se reconozca el derecho-deber de ingerencia en los asuntos internos de los estados. Sólo ahora la ONU lleva a cabo los primeros pasos en este sentido, por ejemplo con las iniciativas en favor del pueblo curdo.
Por otra parte, si las Naciones Unidas no existieran, habría que inventarlas. El problema real, por lo tanto, es robustecerla y hacerla democrática.
Entonces cuál es la propuesta del partido radical?
BONINO - La propuesta radical se funda en la creación dentro de la ONU, de una Asamblea parlamentaria según el modelo del Parlamento europeo, por elección directa, con poderes consultivos (o incluso vinculante, si se logra). El Parlamento europeo anterior al de 1979, el de Altiero Spinelli, tuvo un papel importante en la evolución de la idea federalista. Por este motivo proponemos la Asamblea parlamentaria y por esto no nos interesa mucho el debate sobre la ampliación del Consejo.
Por qué el partido radical promovió la iniciativa tendiente a crear un Tribunal permanente sobre los crímines contra la humanidad?
BONINO - Desde el punto de vista político, esta propuesta se une a la iniciativa del Tribunal ad hoc contra los crímines en la extinta Yugoslavia. Existe toda una serie de convenciones contra el genocidio y los crímines y hay una vasto derecho consuetudinario, que ahora computa 24 delitos internacionales. Pero no existe una institución capaz de juzgar las eventuales violaciones de estas normas. Sería un dato innovador de gran importancia el hecho que se juzgara y castigara cualquier tipo de violación de la ley a nivel internacional, como sucede a nivel de cada uno de los estados. Si esto no se realiza, se pueden firmar todos los acuerdos y convenciones internacionales posibles, visto que existe la reserva que no se apliquen verdaderamente, como sucede con el derecho sobre el medio ambiente. Esas convenciones siguen siendo llamamientos a la buena voluntad, carteles con buenas intenciones y hasta toma de pelo. La creación del Tribunal permanente sería el primer paso hacia la afirmación a nivel internacional de
la existencia concreta de un "derecho".
Hasta ahora hemos hablado de convenciones que hay que respetar, de derecho por desarrollar; por lo menos en un sector, la política sobre la droga, hay en cambio convenciones internacionales por modificar. De qué manera?
BONINO - Sobre el tema de política sobre la droga nos parece que llegó realmente el momento de cambiar rumbo, vistos los resultados de 15-20 años de régimen prohibicionista. Según nuestra opinión, la iniciativa que puede involucrar, desde Bolivia a Kazakstán, es la denuncia de la Convención de Viena. Después de 20 años de prohibicionismo, por qué no probamos una política de legalización? Sin dogmatismos, es lógico. Si no da resultados, entonces volveremos a disctutir sobre ello, sin juicios preconcebidos.
Hablabas de Convenciones por promover. A qué se refieren?
BONINO - Me parece que el tema de las grandes vías fluviales europeas sea extremadamente crítico, a partir del Danubio que, gracias a la conexión con el Reno puede transformarse en un cruce muy importante para el desarrollo europeo, con una gran importancia estatrégica: pasando a través del sistema de las grandes vías fluviales unidas al Danubio, los barcos que desde Suez tienen que llegar hasta el Mar del Norte ahorrarían algo así como 2700 kilómetros. Hasta hoy, este sistema no está regulado por ninguna convención internacional válida. La propuesta del partido radical es que se apruebe un tratado y se cree una Autoridad que maneje esta gran vía fluvial, que esté encargada ya sea de los aspectos arancelarios y comerciales como también, para ser más específicos, de cuestiones del medio ambiente. A pesar de su atractivo e importancia, este tema aún no se ha identificado (aunque ya lo es) como elemento de unión para toda Europa.
Pero, el partido radical cómo puede apoyar materialmente todas estas iniciativas?
BONINO - Con Sofía se terminó el período del carácter extraordinario de los estatutos, caracterizado por el largo "mandato" de administración y se pasó al que se llama cuadrunvirato. Este período ya no existe, pero la vida del partido radical no está garantizada de por vida, esto es lógico. Actualmente somos capaces de trabajar como una empresa; y justamente como tal, tenemos que tener entradas que son, obviamente, sólo recursos honestos. Por lo tanto, me imagino que en enero volveremos a la carga con el fastidio de la campaña de inscripción. Pero es justo que sea de esta manera: de hecho, me parece que viver de las rentas, más o menos lícitas, no haya dado buenos resultados a otras organizaciones políticas. Todas las iniciativas de las que hemos hablado, y también las demás que no hemos dicho, y que no quisiera pasar por alto, de ningún modo, a partir de aquélla sobre el Sida a la del idioma internacional, de la Transbalcánica a la campaña para que se cierren las plantas de energía nuclear de Europa orienta
l que son peligrosas, sólo se podrán llevar a cabo si los italianos y los ciudadanos de los demás países están convencidos de su bondad y por lo tanto, se inscriban en el partido radical.