Entrevista con Cherif Bassiouni(EL PARTIDO NUEVO, Nº 11, 27 de julio de 1993)
Problemas logísticos, cuestiones administrativas, penurias financieras, reales poderes del Fiscal, protección eficaz de los testigos hacen todavía hipotética la puesta en funcionamiento del Tribunal internacional ad hoc sobre los crímines cometidos en la extinta Yugoslavia. Por no mencionar la voluntad política que parece incierta, por parte de muchos miembros de ese mismo Consejo de Seguridad de la ONU que creó formalmente la Corte.
Cherif Bassiouni, profesor universitario de derecho y director del Instituto Superior de Ciencias Criminales de Siracusa, inscrito en el partido radical, afirma con preocupación: "Sería una seria derrota para el proyecto de justicia internacional, si el Tribunal para la extinta Yugoslavia no tuviera las condiciones necesarias para trabajar. Sería incluso peor si ésta no se creara".
Profesor, cuál es el significado del Tribunal para los equilibrios jurídicos y políticos internos de la ONU?
BASSIOUNI - El Tribunal fue creado por la autoridad del Consejo de Seguridad y por la primera vez en la historia de las Naciones Unidas, un órgano ejecutivo se ha arrogado el poder de crear un tribunal para apoyar los esfuerzos tendientes a restablecer la paz en una zona especial. En breve, hasta este momento, la competencia del Consejo para mantener la paz nunca se había considerado en el mismo contexto que la creación de instituciones jurídicas internacionales. No obstante la perplejidad sobre el poder del Consejo de crear este Tribunal, su creación recibió, más o menos, el consenso general de la opinión pública mundial. Incluso porque fue la única iniciativa concreta para influir en una situación tan trágica y inhumana como la de la extinta Yugoslavia. Sin embargo, no basta una resolución del Consejo para que el Tribunal pueda empezar a trabajar: de hecho, éste tiene que basarse en la cooperación de los distintos estados, y es por esto que es indispensable que los distintos estados prevean, en sus legisla
ciones nacionales, los instrumentos jurídicos necesarios.
Según lo que Ud. dice, parece que aún haya problemas políticos por solucionar...
BASSIOUNI - No hay duda que el problema principal es el de la voluntad política de los estados miembros de la ONU. Casi todos parecen tener ganas de adherir a la creación de este Tribunal, pero es muy claro que algunos países todavía tengan algunas reservas. Reservas que, en síntesis, son de tres tipos: hay países que, por principio, no quieren crear instituciones internacionales; luego hay otros en los que se supone que hayan sido cometidos crímines contra la humanidad que temen que el Tribunal ad hoc sobre la extinta Yugoslavia pueda representar precedentes en su perjuicio; por último, existen otras potencias que tienen un interés político en lograr una paz a toda costa, y subrayo a toda costa, en la extinta Yugoslavia.
La creación del Tribunal no corre el peligro de hacer explotar una contradicción ya presente en la conducta de la ONU? Es decir, por un lado, el Consejo de Seguridad crea un Tribunal que tendrá que juzgar a los criminales de guerra, y por otro, los mediadores de la ONU y la CEE, David Owen y Thorvald Stoltenberg, negocian diariamente en la Conferencia de paz de Ginebra justamente con los posibles responsables de aquellos crímines...
BASSIOUNI - Es una contradicción que todos la ven y no es necesario ser juristas expertos o excelentes políticos para comprenderla. Es obvio que existe una incrongruencia entre el modelo de justicia y el político y diplomático, y que no podrá durar eternamente. En un cierto punto habrá que elegir entre uno u otro. Si predominara una opción político-diplomática, obviamente esta elección se protegerá contra cualquier tipo de acción jurídica. Y es igualmente obvio que si predomina el modelo jurídico, éste no podrá coexistir con una acción político-diplomática que garantice la impunidad a los presuntos responsables de los crímines.
Al fin y al cabo, en cierto momento la comunidad internacional tendrá que elegir.
BASSIOUNI - Desgraciadamente no existen otras alternativas. Sin embargo, a menudo en el mundo de la política las elecciones que se hacen no son claras. Siempre estamos navegando en las aguas de la ambigüedad, porque nadie tiene la valentía de asumirse la responsabilidad de elegir clara y concretamente.
Cuáles son los demás obstáculos para la efectiva aplicación de la resolución del Consejo de Seguridad con la que se creó el Tribunal?
BASSIOUNI - Más allá de las cuestiones políticas mencionadas, es obvio que la creación de una nueva institución acarrea muchos problemas. Problemas de tipo práctico, financiero y logístico. Una de las dificultades principales es la presencia de los acusados en el juicio. Como todos saben, uno de los principios fundamentales en los que se basa el estatuto del Tribunal ad hoc es que es imposible efectuar un juicio en contumacia. Es probable que haya un país que no desee cooperar, limitándose a entregar algunos acusados de baja categoría, y que se nieguen a hacer la misma cosa con personajes más importantes en la jerarquía militar o política. Hay también problemas de tipo administrativo, y el primero es del Fiscal. De hecho, los problemas no terminan con el nombramiento de un Fiscal con la competencia, integridad e indipendencia necesarias: de hecho qué pasará si éste no está provisto de los medios y hombres indispensables para trabajar? Y qué pasará si no se protegen a las víctimas y testigos de eventuales r
epresalias por parte de los gobiernos nacionales o de situaciones incómodas?
El Tribunal para la extinta Yugoslavia podría ser el primer paso hacia la creación de un Tribunal Internacional permanente?
BASSIOUNI - Puede y debe. Pero sólo si logra funcionar bien. De hecho, si no lo hace, se desacreditará no sólo el Tribunal ad hoc, sino todas las inciativas siguientes.
De qué manera se puede introducir el Tribunal en una reforma general de la ONU?
BASSIOUNI - De la misma manera como se creó la Corte internacional de justicia de La Haya, que juzga cuestiones de carácter civil y económico entre estados, se puede insistir para que también exista una Corte internacional penal de justicia. Y esta Corte tendría que ser obviamente una de las instituciones permanentes de la ONU.