SUMARIO: 25 de mayo de 1993: el Consejo de Seguridad de la ONU aprueba por unanimidad la resolución 827, que crea el Tribunal Internacional ad hoc contra los crímenes de guerra cometidos en la extinta Yugoslavia. La campaña para crear una Corte que juzgue las violencias, estupros en masa y la limpieza étnica perpretados de 1991 a hoy en los Balcanes, obtiene su primer resultado tangible. Los acusados no serán condenados a muerte, ni procesados en contumacia. Tendrán derecho a una defensa justa.
Para que la resolución 827 no siga siendo un texto archivado, el Tribunal ad hoc tiene que hacerse realidad. La presión sobre la ONU y los estados miembros tiene que seguir siendo importante. La Corte sobre la extinta Yugoslavia es sólo un primer paso para crear un tribunal permanente que juzgue y castigue todos los crímines contra la humanidad cometidos en cualquier lugar del mundo.
(EL PARTIDO NUEVO, Nº 11, 27 de julio de 1993)
La acción de parlamentarios y ciudadanos es decisiva para la creación del tribunal internacional
La iniciativa radical
Un tribunal que haga justicia y no uno político. A casi 50 años de los procesos de Nuremberg y Tokyo, la comunidad internacional decidió, por la primera vez, crear un tribunal ad hoc para juzgar los crímines contra la humanidad cometidos en la guerra que desde hace tres años ensangrienta la extinta Yugoslavia.
Sin embargo, castigar los estupros y violencias en masa cometidos en los Balcanes, no es un Nuremberg II. En Nuremberg, los vencedores de aquel tiempo dedujeron los crímines por los que se procesaban y castigaban a los jerarcas nazis según los principios de derecho internacional existentes o promulgados, en pleno conflicto, por las nacientes Naciones Unidas. Se dijo, entonces, que al actuar de esta manera, se violaba el principio "nullum crimen sine lege, nulla poena sine lege". Hoy existe la ley, porque las normas jurídicas internacionales reconocen que todo ser humano tiene derechos innatos, y por tanto, inviolables. Los orígenes del derecho internacional de los derechos humanos son incalculables y contienen normas jurídicas vinculantes para todos los estados. Falta (y no es algo secundario) la autoridad supranacional que garantice estos derechos. Por tanto, hay que reconocer que a partir de Nurember se dió un paso en adelante y que con la decisión del Consejo de Seguridad se creó algo muy diferente a un N
uremberg II. Los tres principios fundamentales que hacen que este tribunal no sea una copia actualizada de Nuremberg, sino un primer paso, ojalá determinante, hacia la constitución de una corte penal internacional permanente: la eliminicación de la pena de muerte y del proceso en contumacia, y la afirmación de los derechos inviolables de la defensa. En verdad se trata de un primer paso, pequeño y decisivo, hacia una justicia que no sea una pensión otorgada sólo a los vencedores? La decisión de la ONU lleva a afirmar un nuevo modelo de derecho internacional en el que cada persona humana sea el beneficiario de algunos derechos fundamentales en nombre de los cuales no sólo sea posible reivindicar el derecho-deber de ingerencia, sino que cada ciudadano pueda obtener una protección internacional real incluso contra su propio país. Nos encontramos pues en un punto de cambio de dirección de los destinos de la humanidad? Decir que sí sería engañador. Al contrario, es muy probable que si la decisión que se toma no
se concreta inmediatamente, permaneciendo como una cosa sin efecto, nos volveremos a encontrar enfrente del hecho que no hemos hecho nada. Por consiguiente, es necesario movilizar las conciencias para impedir este fracaso y sobre todo para institucionalizar este instrumento de sanción internacional de los crímines contra la humanidad en cualquier lugar donde éstos se cometan.
La inciativa radical en favor de la creación de la corte de justicia para la extinta Yugoslavia comenzó en diciembre de 1992 con el Congreso de Siracusa y luego siguió con la presentación de numerosos documentos en los Parlamentos de varios países, con la creación en Italia de la Comisión que más tarde elaboró la propuesta a las Naciones Unidas, recogiendo más de 50.000 firmas al pie de un llamamiento divulgado por el número de "Partido Nuevo" anterior que, una delegación de parlamentarios de varios países encabezados por Emma Bonino, entregó en junio pasado a Ibrahim Fall, Secretario General de la conferencia de Viena sobre derechos humanos, y actualmente con la petición dirigida a Boutros Ghali y a los Ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros del Consejo de Seguridad para que se lleve a cabo la real y eficaz creación de la Corte. A pesar de que se tomó una decisión formal, de hecho, permanecen latentes problemas que podrían perjudicar la instalación del tribunal ad hoc. En especial, aquéll
os financieros. Boutros Ghali, en su informe señalaba un coste inicial de 31 millones de dólares, sin contar los gastos de funcionamiento, para pagar los gastos del personal, para el fiscal y los once jueces y, además, los gastos de realización. El dinero necesario se sacará del balance ordinario de la ONU, para evitar que el Tribunal dependa de la búsqueda de estados donadores para crear un fondo especial. Sin embargo, esta solución no elimina el peligro: las Naciones Unidas viven en este último año una fase de profundas penurias financieras que podrían paralizar la puesta en funcionamiento de la Corte. Por tanto, existen problemas de tipo práctico, administrativo y político, problemas que van de los aspectos financieros, logísticos, concernientes a la elección del Fiscal, a la protección de los testigos, al hallazgo de las pruebas, a la presencia de los acusados en la vista oral, a la falta de colaboración de algunos estados, al respeto de los plazos. Por consiguiente, no hay tiempo para quedarse a esperar
, para limitarse a manifestar reservas básicas, para conformarse respecto al posible fracaso de este tribunal. Existe alguien que posea una solución mejor para dar a conocer, no sólo en la extinta Yugoslavia, que la limpieza étnica, los homicidios, estupros en masa, no quedarán impunes? Hay que romper la estructura del estado y afirmar la ingerencia de una autoridad internacional respecto de aquellas realidades que estaban encerradas en una caja de Pandora, dentro de la cual, a menudo, se encontraban grandes atropellos e injusticias de los derechos del individuo. Tenemos que abrir esta caja de Pandora y afirmar una soberanía de una autoridad. Y la señal más tangible de esta autoridad podría ser la creación de un tribunal permanente contra los crímines.