Una autoridad europea que administre el sistema de vías fluviales del DanubioSUMARIO: Crear una Comunidad europea de los grandes ríos y vías fluviales, es decir, una Autoridad supranacional con poderes de gestión, desde el punto de vista económico y del medio ambiente, y del gigantesco sistema fluvial centralizado en el Danubio. Se trata de un objetivo de máxima prioridad, que puede servir de propulsor de políticas de desarrollo económico, protección del medio ambiente y de progreso civil y político en toda Europa centro-oriental.
(EL PARTIDO NUEVO, Nº 11, 27 de julio de 1993)
En favor de un derecho ecológicamente aceptable
Las orientaciones innovadoras sancionadas, en la ONU, en la Declaración de Río, en la "Agenda 21" y en los demás documentos programáticos imponen, a pesar de sus carencias, profundos cambios de la políticas nacionales e internacionales sobre el medio ambiente y el "desarrollo aceptable", ya sea en las zonas industrializadas como en las con menor desarrollo: en breve, el argumento sobre el medio ambiente abandona definitivamente los planteamientos sectoriales y se transforma en un elemento esencial de ese sistema mundial de seguridad, desarrollo y democracia que representa el desafío prioritario de estos años. Sin embargo, incluso en estos problemas, respecto a las declaraciones de principio no existe un enfrentamiento que se pueda evaluar según objetivos definidos, como recursos, instrumentos y compromisos. Sobre todo falta, y tal vez esté ausente, la definición de un sistema jurídico apropiado respecto a la dimensión de los problemas. Incluso en este sector, el compromiso que asume el partido radical, tiene
que transformarse en iniciativas con plazos precisos, a partir de los Parlamentos donde están presentes diputados inscritos.
Los proyectos que el partido radical pretende obtener van, a partir de la zona de Europa centro-oriental, de la creación de una Comunidad Europea de los grandes ríos y vías fluviales, al derecho a la información, a la acción para cerrar rápidamente las centrales nucleares especialmente peligrosas y el desarrollo de la eficiencia energética.
La creación de una Autoridad supranacional con poderes de gestión económica y del medio ambiente, del enorme sistema fluvial centralizado en el Danubio, constituye uno de los proyectos más comprometedores e importantes que se refieran a los países del extinto bloque soviético. Se trata de un proyecto global que establecería como primer objetivo la tutela y desarrollo de uno de los sistemas más importantes de Europa.
Es asimismo importante la campaña por el derecho de acceso a la información sobre el medio ambiente por parte de los ciudadanos. El reconocimiento de este derecho podría ser una innovación importante en las relaciones entre el ciudadano y las administraciones públicas, incluso en dirección hacia un rápido proceso de modernización y eficiencia administrativa.
En los países de Europa oriental, hay, por lo menos, unas treinta centrales nucleares que no cumplen los requisitos mínimos de seguridad y que son muy anticuadas desde el punto de vista tecnológico. En este contexto se idearon dos iniciativas: por una parte, la promoción de proyectos energéticos nacionales que den prioridad al hecho de alcanzar niveles de eficiencia energética satisfactorios y por otra, el cierre de las centrales nucleares más peligrosas en el ámbito de programas internacionales de cooperación.
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EL DANUBIO
El Danubio es el eje portante de un sistema de vías fluviales que, gracias a las conexiones con el Main y el Rin, cruza o toca, a lo largo de las fronteras, diez países: Holanda, Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Serbia, Bulgaria, Rumania, Ucraina (con terminales Rotterdam-Mar del Norte y Desembocadura del Danubio-Mar Negro). Este eje navegable reduce de manera importante (más de 2.500 km) las rutas marítimas oceánicas, desde Rotterdam al Canal de Súez. Se prevén perfeccionamientos a corto y mediano plazo, que comprenderán Francia, Italia, Eslovenia; mientras que en un largo plazo, se admite por hipótesis la conexión con la gran vía fluvial rusa que ya une el Mar Báltico con el Mar de Azov-Mar Negro, que cruza completamente Rusia en dirección norte-sur. Se trata del proyecto más comprometedor e importante que se refiera a los países del ex-bloque soviético. De hecho, la creación de un sistema unificado e integrado de transporte de Europa central y oriental revolucionaría el comercio y la econo
mía de todo el continente, dando a los países ex-comunistas, importantes posibilidades de desarrollo e integración con los países occidentales.
Sin embargo, esta posiblidad no será se podrá llevar a cabo si el diseño económico no se robustece con instituciones e instrumentos con una gestión supranacional. Es más bien fácil prever que si continúan las rivalidades entre los estados, se originarán conflictos y crisis difíciles de controlar. El mismo problema surge, con mayor razón, con la protección del medio ambiente.
Hasta este momento, en la construcción de este enorme sistema de transporte, se han descuidado o ignorado completamente, las cuestiones de impacto ambiental hasta el punto de originar daños irreversibles al sistema ambiental-paisajístico. Aún mayores son los riesgos que acarrea el desarrollo futuro de los tráficos y actividades productivas.
El medio ambiente natural sobre el que pesa gran parte del sistema fluvial es uno de los más bellos de Europa, rico de ecosistemas únicos y de ilustres ejemplos históricos de urbanizaciones antiguas. A falta de políticas e instrumentos supranacionales de tutela, el aumento del transporte fluvial originará la contaminación paulatina de las aguas superficiales y de las capas freáticas, a lo largo de todo el lecho de los cursos de agua hasta las desembocaduras en el mar. A esto, se une la contaminación atmosférica que, por efecto de las lluvias, se filtra en los terrenos, contamina las capas freáticas y refluye parcialmente en los ríos. Por último, está la cuestión de los desechos sólidos y líquidos, de orígen industrial, agrícola y urbano, que actualmente preocupa mucho.
Sólo con la creación de una Autoridad de gestión provista de poderes supranacionales, se puede encarar y solucionar este conjunto de problemas. El último hecho que confirma esto viene de la disputa entre Hungría y Eslovaquia a causa de las obras del dique de contención del Danubio, en la frontera entre los dos países, para construir la central hidroelécrica de Gabcikovo (Eslovaquia).
Por tanto, es necesario aprovechar la ocasión, que no se volverá a repetir muy fácilmente en Europa, para afirmar concretamente los nuevos enfoques culturales-políticos solemnemente sancionados en la Conferencia de Río de Janeiro, fundados en la tutela del medio ambiente, en el desarrollo ecológicamente aceptable, en el respeto de las diferencias culturales y de los derechos civiles de los pueblos.
La Convención internacional vigente que regula la navegación en el Danubio, es la que firmaron en Belgrado en agosto de 1948, Unión Soviética, Bulgaria, Hungría, Rumania, Ucraina, Checoslovaquia y Yugoslavia. Las vicisitudes de los últimos años la han puesto en crisis, colocando en el orden del día el problema de cómo perfeccionarla. Obsérvese que, por casi un siglo y medio, la navegación en el Danubio está bajo un estatuto internacional y que cada hecho histórico importante ha originado una nueva negociación del mismo. La última, que se produjo después de la segunda guerra mundial, tuvo como beneficiario a la extinta Unión Soviética. Conque, el objetivo de la campaña del partidor radical es lograr que se cree una Comunidad europea de los grandes ríos y vías fluviales. El modelo de referencia es el que, en su tiempo, definió a la Comunidad europea del carbón y el acero, con el propósito de hacerla, como en el caso de la CECA, el propulsor de un proceso de integración económica y política de Europa oriental.
Para esto se realizarán propuestas de ley y resoluciones que se presentarán en los parlamentos nacionales y en el Parlamento europeo y se preparará un programa plurienal de inciativas de sostén: peticiones populares, mitines y manifestaciones internacionales, realización y promoción de estudios e informes.