Entrevista de Tania Mangalakova a Emma BoninoSUMARIO: La secretaria del PR es entrevistada sobre su viaje a Sarajevo y sobre la iniciativa para permitir al alcalde de la ciudad que venga a Italia, sobre la campaña para el no reconocimiento de la nueva federación Yugoslava, sobre la situación en Kosovo y sobre la "federación balcánica".
(Entrevista publicada en el número 36 del 8 de septiembre de 1993 de la revista semanal búlgara "Makedonia", órgano del VMRO - Unión de las asociaciones macedonio)
Emma Bonino, 45 años, política italiana, diputada de la lista del Partido Radical. Entró en política con la iniciativa contra el aborto clandestino en Italia. Fue una de las primeras en llevar a cabo la campaña por una Italia sin bases nucleares. Forma parte de la clase dirigente del Partido radical transnacional, y se dedica a los problemas de la Antigua Yugoslavia y al cese de los conflictos en los Balcanes.
- Sra. Bonino, a principios de enero se entrevistó con el alcalde de Sarajevo. Dénos más detalles sobre tan difícil misión.
- Leí en la prensa que el alcalde de Sarajevo había dirigido un llamamiento a la comunidad internacional en la que pedía ayuda para salir de Sarajevo y visitar las capitales europeas y promover una campaña de información sobre la situación existente en dicha ciudad. Explicaba que no podía salir de Sarajevo como si fuese un prisionero. Pensé que no se podía tolerar una situación por el estilo y que este alcalde no podía ser prisionero de nadie. Me parecía una cosa absurda. Por ello decidí establecer contacto directo con el alcalde y llegarme hasta Sarajevo como periodista. Me dirigí al UNPROFOR, diciendo que era periodista. Me dirigí a Sarajevo: en el aeropuerto hacía mucho frío y no logré llegar hasta la ciudad porque era muy peligroso y no había vehículos del UNPROFOR. Algunas horas después me llegué hasta la ciudad, a un hotel sin agua ni luz, en donde se hallaban los periodistas extranjeros. En la recepción, al ver mi carnet del Partido radical una de las señoritas me dijo que ella también estaba inscrita
a este partido. Le expliqué que había llegado hasta Sarajevo para hablar con el alcalde y ella me puso en contacto con él. Nos encontramos de noche. Cuando volví a Roma, me dirigí a un funcionario del gobierno, diciéndole que la situación era intolerable. Días después, como Italia no tiene aviones del UNPROFOR, nuestro gobierno decidió enviar un avión gubernamental para recoger al alcalde. De manera que un avión militar italiano fue a Sarajevo para recoger al alcalde y traerlo a Roma. De esta manera el alcalde pudo explicarle a la prensa internacional la situación en Sarajevo. Nuestro gobierno pidió a la administración americana un avión del UNPROFOR para que llevase de nuevo al alcalde a Sarajevo. El alcalde está inscrito a nuestro partido.
- Cómo se las arregla el Partido radical transnacional para comunicar con los países de la Antigua Yugoslavia en donde tienen ustedes inscritos?
- Por lo general comunicamos con grandes dificultades: algunos militantes corren grandes riesgos al viajar por estos países. Algunos compañeros van a Prishtina, Kosovo y Belgrado para establecer contactos. Además, en Prishtina tenemos una oficina con un ordenador, por eso podemos comunicar a cualquier hora.
- Cree usted que encontrará apoyo la iniciativa radical de no reconocimiento de la Nueva Yugoslavia?
- El problema es muy sencillo. Formalmente, Yugoslavia no está reconocida por nadie. No es miembro de la ONU. Pero existe una hipocresía general, puesto no es miembro pero tiene las embajadas, y la situación no es normal en términos políticos, está fuera de las normas incluso en términos jurídicos. Se debería de romper las relaciones diplomáticas, si la Nueva Yugoslavia no es miembro de la ONU, y basta. Por ello nuestros países no tienen que tener embajadas en algo que no existe. Hemos dicho que para ser reconocida, Yugoslavia debería respetar las reglas y reconocer Macedonia, Croacia, Bosnia y respetar las minorías. Mientras Serbia no respete todo esto, no será reconocida ni de facto ni de jure.
- Cree que el despliegue de fuerzas de la ONU en el Kosovo logrará evitar un conflicto armado?
- Desde luego, el problema ahora se halla en el estatuto de la ONU y en el hecho de que sus fuerzas no pueden ser desplegadas en el país, sino en la frontera entre Bosnia y Yugoslavia, por ejemplo. Pero Kosovo es una región de Serbia y ello sentará precedentes. La cuestión planteada al Consejo de Seguridad de la ONU es también la del país en causa, puesto que no está reconocido. La contradicción estriba en el hecho de que Kosovo forma parte de un país no reconocido y se lleva a cabo una campaña para crear un precedente en Kosovo, entonces sí será posible.
- Su iniciativa para la constitución de una confederación balcánica, no será una utopía?
- Puede parecer una utopía, pero es la única alternativa que puede ser eficaz. Actualmente todo el mundo se organiza en confederaciones, no sólo en Europa sino también en Estados Unidos, Canadá y México. Por una parte está el mercado europeo, por otra el mercado común de Canadá, Estados Unidos y México. A favor de los intereses económicos comunes existe la idea de una confederación balcánica - no entre un país dominante y otros oprimidos, sino entre países con derechos iguales que persiguen intereses comunes en algunos sectores. Creo que es la única vía posible para regularizar las tensiones. Desde el punto de vista psicológico es comprensible el temor de que los países en esta confederación fuesen oprimidos por Belgrado o Moscú, o que el único instrumento para superar las contradicciones fuese la autonomía nacional. Pero el Estado nacional no puede resolver todos los problemas - por ejemplo en términos económicos. La idea de la confederación entre Estados de derechos iguales corresponde al 2000.
- Pero en la península balcánica hay viejas contradicciones entre los Estados.
- Sí, pero la única manera de resolver las contradicciones es intentar superarlas, y no quedarse contemplándolas. Si no hay ambición de superar las crisis internas, estas estallarán y cada vez será más peligroso.