La exponente radical recoge firmas internacionales.Emma Bonino solicita que "se aplique la resolución de los derechos humanos"
Entrevista de Luca Liverani
SUMARIO: Iniciativa del Partido radical para superar las resistencias con respecto a la institución del Tribunal contra los crímenes en la antigua yugoslavia y del Tribunal internacional permanente. La idea del tribunal permanente es desconcertante y revolucionaria con respecto a la rigidez de las relaciones entre los Estados.
(AVVENIRE, 24 de septiembre de 1993)
Cincuenta años después de Nuremberg, no se trata de una Nuremberg bis. Ha pasado casi medio siglo desde los procesos contra los crímenes de guerra nazis, y la comunidad internacional ha decidido dar el primer paso hacia la constitución de un tribunal internacional permanente. Un organismo de justicia que sea mucho más que una nueva edición corregida de Nuremberg, a la que se le acusó de no ser más que un juicio de vencedores contra vencidos. En primer lugar porque actualmente las declaraciones en defensa de los derechos humanos son infinitas y contienen normas jurídicas vinculantes para todos los Estados. Pero también porque el Tribunal de la ONU excluirá la pena de muerte, evitará el proceso en contumacia y respetará los derechos inviolables de la defensa. Emma Bonino, secretaria del Partido radical, está recogiendo firmas internacionales para instigar a las Naciones Unidas a aplicar la resolución nº 827 del 2 de mayo pasado del Consejo de Seguridad. El presidente de la República la recibirá a lo largo de l
os próximos día en el Quirinal, con una delegación de los promotores de la iniciativa.
Pregunta . Diputada Bonino, el presidente de la República italiana, Oscar Luigi Scalfaro, ha lanzado, desde Venecia, un fuerte llamamiento a favor del Tribunal para juzgar los crímenes contra la humanidad, en especial los cometidos en la guerra que se está combatiendo en la antigua Yugoslavia. "La paz nace de la verdad", ha dicho el Presidente y ha declarado que le preocupa la idea de que se pudiesen suspender las hostilidades y olvidar de un plumazo las atrocidades cometidas. Cree que su realización en estos momentos se posible concretamente?
Respuesta . En instancias de la Onu se han puesto sobre el tapete las premisas (técnicas y financieras) para que inmediatamente o casi puedan entrar en funciones tanto el Tribunal para los crímenes de guerra en la antigua yugoslavia como el Tribunal internacional permanente. Ni que decir tiene, existen gran número de resistencias para que los dos instrumentos se realicen. El problema es, por lo tanto, político y desde este punto de vista, el Partido radical está trabajando. Que el presidente Scalfaro, incluso forzando conscientemente su papel, haya advertido la urgencia de la cuestión honra su sensibilidad de jurista, al que ciertos nexos no se le escapan. Pero demasiadas instituciones y fuerzas políticas no cuentan con la misma sensibilidad y prefieren refugiarse en estériles polémicas nacionales de los últimos tiempos de "Tangentopoli" (1). Por el contrario, estos son temas que se prestan a la reconquista de la "nobleza de la política", a su relación con los "valores".
P. Cuál es el papel que Italia puede desempeñar, y que hasta ahora no ha desempeñado, en la aplicación de la resolución ONU 827?
R. Entre las muchas lagunas que ha habido, Italia tiene algún que otro mérito. En febrero de 1993, el gobierno Amato presentó, a través del ministro de justicia, el Sr. Conso, un proyecto de estatuto para el Tribunal sobre la antigua Yugoslavia, del que la ONU ha acogido dos principios fundamentales: la exclusión de la pena de muerte y de los juicios "en contumacia". El profesor Cassese, italiano, ha sido asimismo nombrado juez del tribunal. Ahora bien, coherentemente, el gobierno y las fuerzas políticas de nuestro país, tienen que moverse para que se nombre inmediatamente al fiscal, de manera que el Tribunal pueda despegar según las resoluciones 808 y 827. Nosotros dirigimos un llamamiento a las fuerzas católicas comprometidas en la construcción de la paz para que se identifiquen con esta urgencia. De esta manera se reanudaría una colaboración que en su día dio buenos frutos a la época de las campañas contra el hambre en el mundo.
P. Sin embargo, hay mucha gente que bastante escéptica ante esta iniciativa. En caso de que llegue a buen puerto, de qué manera podrá perseguir a los criminales un tribunal que no tiene a su disposición una "policía judicial" internacional? La realización del tribunal internacional podría ser un primer paso para llevar a cabo una reforma efectiva de la Onu en el sentido democrático de la palabra?
R. Sus preguntas afrontan un tema que es único y constituye el verdadero gran problema de nuestra época: el crecimiento y el refuerzo del derecho y de los derechos humanos en un mundo que parece retroceder hacia la barbarie. La institución del Tribunal permanente, apoyado por una organización internacional, la ONU, con mayor representatividad democrática y equipada para que se respeten sus mismísimas resoluciones, las convenciones estipuladas por los Estados miembros y las sentencias del tribunal, son un paso fundamental en la dirección adecuada.
P. Las últimas noticias de Belgrado hablan de reanudar las negociaciones tras un enésimo riesgo de fracaso. Cree que el tribunal puede influir en el proceso de paz o tal vez corre el riesgo de desencadenar nuevas rivalidades?
R. La diplomacia de los Estados es sumamente responsable del horror en el que ha precipitado la antigua Yugoslavia. Sería inmoral y erróneo querer construir la paz sobre el olvido de las atrocidades que han sido posibles gracias a la bellaquería. No se puede hablar de holocausto para unos y pedir que se olviden los crímenes contra otros, sólo porque resulta cómodo así. Seríamos cómplices de la nueva barbarie, que juega precisamente la baza de este tipo de actitudes.
P. Qué peso tendrá la institución del tribunal internacional en los demás conflictos, presentes o futuros? Podrá servir de freno?
R. La idea misma del tribunal permanente es de por sí desconcertante y revolucionaria con respecto a las rigideces de las relaciones entre los estados basadas en esquemas decimonónicos, escleróticos e inadecuados para el mundo actual, un mundo que asiste - por ejemplo - a la acción del papado que se asume la responsabilidad de promover los derechos humanos a nivel universal y ecuménico, superando de golpe las divisiones y los celos nacionales. El hombre invoca, hoy por hoy y por doquier, el respeto de derechos universales. Este es el buen camino que tenemos que emprender: la variedad y la riqueza de las distintas culturas, éticas y valores.
N.d.t.
(1) TANGENTOPOLI. (Sobornópolis) La polis de las comisiones ilegales, la corrupción y los sobornos. Dícese de la Italia actual tras los escándalos que se han venido produciendo en amplios sectores de la sociedad y el mundo político.