Marco Pannella,El Partido nuevo, septiembre de 1991
SUMARIO: De nuevo, en el corazón de Europa, estallan guerras estilo años 30. Temiendo las consecuencias de la caída del imperio soviético, actualmente se apoya el "golpe militarista y racista" de un ejército "paleo-bolchevique" y de un "demagogo racista y nacionalcomunista". Ya en agosto, las potencias europeas se preocuparon "por la vida de Gorbachov", pero estaban dispuestas a "no interferir" en los "asuntos internos" de la URSS, es decir a "no condenar" el golpe. Lo que a Occidente le importa es que se restaure un "nuevo orden" inmediatamente.
(1994 - IL QUOTIDIANO RADICALE, 22 de noviembre de 1993)
En el mismísimo corazón de Europa, estallan de nuevo guerras al estilo de los años 30 y la Europa dominante se comporta exactamente como contra los resistibles ascensos de los Mussolini, los Hitler, los Stalin y los Franco y de las bandadas de otras dictaduras de izquierdas y de derechas. Temiendo las consecuencias de la caída del imperio soviético, o del orden criminal que garantizaba - de la misma manera que se temía el desorden que siguió a los Tratados de Versailles y se limitaba a asistir a su "superación" nazi y fascista - actualmente se indica al ejército soviético y los nuevos caminos a seguir: apoyar, como de hecho sucede desde hace más de un año, el golpe militarista y racista, la provocación arrogante y de guerra sin justificación alguna, de los que son responsables un ejército paleo-bolchevique y un demagogo racista y nacional-comunista como Milosevic, contra las decisiones democráticas y antitotalitarias, europeas y no-nacionalistas, de Eslovenia y de Croacia, contra los derechos humanos, políti
cos y civiles de las poblaciones albanesas de Kosovo, contra los demócratas de Serbia.
Ya durante el golpe de agosto, cuando parecía que pudiese triunfar, Mitterrand, Andreotti y la Comunidad europea (en las primeras horas incluso Bush), habían indicado que estaban preocupados solamente, desde un punto de vista humanitario, por la vida de Gorbachov, mientras que estaban dispuestos a "no interferir" en los "asuntos interiores" de la URSS, es decir a no condenar de ninguna manera el "golpe", reconociéndoles a los golpistas plenamente el carácter legal de representación de la URSS y de sus Repúblicas y poblaciones. Europa, un cierto Occidente, están dando en este momento la prueba a los golpistas soviéticos de mañana, al ejército militar y al ejército de los burócratas, a los "salvadores de la patria" contra el caos post-comunista y "democrático", lo que a ellos les importa es que, con cualquier medio, se imponga un nuevo orden inmediatamente. Se alientan explícitamente, de esta manera, a aquellos que les cabe alguna duda, o algún temor de tener que dominar el extinto imperio, a costa de nuevas m
asacres, deportaciones masivas, si es menester, al igual que para las poblaciones del Volga-Don en los años 30...