Emma Bonino(Líneas de iniciativa política 1993-94)
SUMARIO: En los países del Este existen, desde el punto de vista energético, dos problemas gravísimos: la existencia de unas treinta centrales nucleares poco seguras y el atraso de las tecnologías energéticas. Por lo tanto, son necesarias dos iniciativas, una para promover "planes energéticos nacionales", la otra para cerrar las centrales especialmente peligrosas. El instrumento que cabe adoptar es el del referéndum popular.
(1994 - IL QUOTIDIANO RADICALE, 26 de noviembre de 1993)
Desde el punto de vista de la energía - recurso base de la economía - los países del Este presentan, en términos incluso estruendosos, dos problemas gravísimos cuya falta de solución impide el desarrollo económico y mantiene a las poblaciones (y también a la comunidad internacional) en una situación inaceptable de riesgo.
Por una parte, un mínimo de treinta centrales nucleares que no cumplen los requisitos mínimos de seguridad, deberían cerrarse con urgencia para evitar que vuelva a producirse un nuevo Chernobyl. Cabe tener presentes los riesgos de atentados o bombardeos con motivo de conflictos y guerras (por ejemplo, la central nuclear de Krsko, en Eslovenia).
Por otra, una situación de apabullante retraso en los avances tecnológicos y en la utilización energética, da prioridad a intervenciones de promoción sobre el aprovechamiento energético. No hay más que comprobar que en los indicadores de intensidad energética (relación entre consumo de energía y producto nacional bruto) en los países del Este son más elevados que la media CE en un factor que oscila de 1,5 a más de 2. Sin intervenciones drásticas, el aprovisionamiento energético comportará para dichos países un desembolso insoportable de divisas valiosas que actuará como auténtico obstáculo para el desarrollo. Por no hablar del impacto destructivo en el medio ambiente y en la salud de los ciudadanos.
En este ámbito han sido proyectadas dos iniciativas que cabrá desarrollar contextualmente. Una tiende a promover el estudio de planes energéticos nacionales que den prioridad a la obtención de niveles satisfactorios de aprovechamiento energético, y a dirigir por dichos derroteros los programas internacionales de cooperación financiera y tecnológica. Se utilizarán para tal objeto aquellos instrumentos factibles en los parlamentos nacionales interesados y en el Parlamento europeo, así como formas de presión en sedes internacionales de relieve, como la CE y el G-7. Asimismo, están previstas peticiones populares, seminarios y cursos de formación con la participación de entidades científicas y de empresas.
La segunda tanda de iniciativas tiene como objetivo el cierre de las centrales nucleares especialmente peligrosas en el marco de programas internacionales de cooperación. La cuestión tiene implicaciones en materia de tratados e instituciones internacionales, de conexiones entre nuclear civil y militar (Euratom, Tratado de No Proliferación) de cooperación entre el Este y el Oeste.
El instrumento de acción preferente es el referéndum popular, en sinergia con los instrumentos disponibles de intervención parlamentaria.
Esta campaña abarca un amplio grupo: además de los grupos medioambientalistas y la opinión pública en general, parlamentarios, personal científico, administradores públicos, institutos de investigación y empresas.