Intervención de Marco Pannella ante el PE el 19 de enero de 1988
SUMARIO: Deplora que el Presidente del Parlamento, mientras se discute sobre Yugoslavia, elogie el concepto de "no alineación". No hay que aplaudir a Yugoslavia porque es "independiente y no alineada", pues la verdadera vía de la libertad "es la de la interdependencia". Y además, es un "error" tratar a Yugoslavia "con complacencia". Ningún país tiene que "poner en peligro los derechos fundamentales de la persona", por lo que es necesario pedirle cuentas a Yugoslavia sobre lo que está sucediendo en Kosovo, o de su "falacia nacional-nacionalista". De estas cosas es necesario hablar abiertamente y con "confianza" con Yugoslavia.
(1994 - IL QUOTIDIANO RADICALE, Speciale Parlamento europeo, 26 de noviembre de 1993)
Señor Presidente, el homenaje que usted rinde al concepto de no alineación es irresponsable, por no decir hipócrita. Las cosas eran distintas en tiempos de Bangdung, en tiempos de la guerra fría. La no alineación significa ausencia y Usted impulsa a Yugoslavia con este homenaje concreto, inútil e irresponsable, que a Usted no le cuesta nada. Es imposible transformar un país de 22 millones de habitantes en una economía de mercado de dimensiones humanas. Es un engaño, porque en 1992, en ausencia de todo control democrático, es la ley de la jungla económica que reinará en nuestros países europeos que hayan concluido acuerdos con el Comecon. Ello significa impulsar hacia el suicidio a un pueblo y un gobierno serio. Se aplaude a Yugoslavia porque es independiente y no alineada. Pero entonces por qué Francia no es independiente y no alineada? Por qué Alemania no es independiente? La vía de la libertad y la de la interdependencia y no la de las dependencias vacías de sentido que se desprenden de un concepto román
tico y nacionalista que no tiene en cuenta las realidades históricas.
Aprender a resistir a las amenazas terroristas sin poner en peligro los derechos fundamentales de la persona humana, este es el deber que se impone a todos los países que trabajan con la Comunidad europea y con Yugoslavia. Creo, señor Presidente, colegas diputados, que podemos alimentar la esperanza de que Yugoslavia se halla por el buen camino. El informe Bettiza podrá alentarle a perseverar por este camino y a progresar. Señor presidente, la calidad del informe no nos sorprende. Nosotros conocemos las cualidades del ponente y su conocimiento profundo y apasionado de este argumento.
Dicho ésto, si estamos de acuerdo con el informe y, a grandes rasgos, con la acción de nuestra Comunidad - y cuando digo "nuestra Comunidad" me refiero a una Comunidad que actúa: considero que el Consejo se convierte cada vez más en una cláusula de estilo, considerando que no está representado aquí en este momento - somos del parecer, señor Presidente, señor Presidente del Consejo, pero sobre todo señores diputados y sobre todo diputado Bettiza, somos de la opinión de que es un error tratar a Yugoslavia con complacencia. Por qué no pedirle a Yugoslavia lo que le pedimos a nuestros países? Cómo no expresar el veto que la República yugoslava firme la Convención europea de los derechos del hombre? La cosa me asusta. No quieren ustedes que eso figure en el informe. Yo espero que sí figure y he presentado una enmienda en este sentido. Porque no nombrar a Kosovo? En Italia hay gente que se ha tirado cuatro años en la cárcel antes de pasar a juicio. Ahora se grita que eso es indecente, indigno de una justicia eu
ropea, de la Justicia de un Estado de derecho. Por qué no plantear el mismo problema para el Kosovo y por qué nuestros amigos y compañeros yugoslavos iban a tener semejante complejo de inferioridad como para ofenderse si dijésemos de ellos lo que decimos de nosotros? No estoy de acuerdo en absoluto, diputado Bettiza, Usted los sabe, con sus prudencias... que a mí me parecen imprudentes.
Además, por qué no hablar de la falacia nacional-nacionalista y, a nivel cultural, aislacionista - en Yugoslavia, cuando nosotros estamos aquí porque no creemos en la dimensión nacional, porque no creemos que, de forma independiente los unos de los otros, los Estados podrían resolver los problemas que tenemos que afrontar?. Por qué no decir muy francamente que desearíamos que Yugoslavia se asociase a nuestra comunidad? Esta política al estilo 1814, esta política de potencia, «era hermosa sólo en 1814! Era de veras imprescindible rendirle homenaje una vez más al mito de las revoluciones nacionales, cuando estamos aquí para hacer una revolución contra la necedad de la falacia nacional y nacionalista? En Kosovo, como en el Tirol del Sur, no existe sólo el problema de los autóctonos, sino el problema de los serbiocroatas, que viven ellos también en la región y que podrían acabar viendo cómo la mayoría local albanesa les niega totalmente sus derechos. En el Tirol del Sur, la población de lengua germánica ha re
cibido numerosos derechos, y los italianos tenían el deber de concedérselos. Pero, ahora, tenemos que defender los derechos de la población italiana ante ideas "von Papeniane" o "von Hasseliane" del Sudtiroler Volkspartei.
Por último, nadie podrá echarnos encara que afrontemos estos argumentos. Hablemos así pues de ello con Yugoslavia, porque sólo alcanzando este nivel en nuestros informes, podremos realmente dar prueba de nuestra amistad por este país. La amistad exige en primer lugar confianza. Los Yugoslavos pueden enseñarnos muchas cosas. por qué no discutir de nuestros respectivos valores fundamentales?