Intervención de Marco Pannella en el PE el 30 de octubre de 1985
SUMARIO: Desde hace años, el PE se viene ocupando de Africa austral y dela segregación racial, pero, realmente ha escogido "la mejor manera de afrontar el problema?" Juzgándola en su "contexto africano", y sin olvidar lo que ha sucedido en Argelia, en Líbano y en el Extremo Oriente con las revoluciones armadas y violentas, tenemos que tener en cuenta el hecho de que el "apartheid" "garantiza una cierta libertad" de derechos humanos. En otros países africanos, la situación de los "derechos del hombre" es infinitamente peor. Actuando y discriminando de la manera en que lo estamos haciendo, en realidad lo nuestro es un "racismo eurocéntrico". Cabe amonestar al ANC para que abandone su "postura .... terrorista".
(1994 - IL QUOTIDIANO RADICALE, Especial Parlamento europeo, 26 de noviembre de 1993)
Señor Presidente, si hay un problema del que nos ocupamos a menudo, es sin lugar a dudas el problema de Africa austral y la segregación racial.
Me pregunto si tantas discusiones y tanta atención han servido de algo. Hace unos diez años que el Parlamento viene pronunciándose tres o cuatro veces al año. Acaso no habrá llegado el momento de preguntarnos si hemos escogido la mejor manera para afrontar el problema?
La cuestión estriba, Señor Presidente, en que cabe ubicar esta situación en el contexto africano más de lo que solemos. El presidente de Tanzania, Nyerere, ha hablado del problema de las tribus blancas de Sudáfrica, cuyas tradiciones y cuya voluntad cabe respetar en el marco de una nueva disposición de Africa austral. Creo que si reflexionamos sobre lo que ha sucedido en Argelia antes y lo que ha sucedido después, y lo que está sucediendo por desgracia actualmente en Líbano, esta preocupación del presidente Nyerere cobra mayor interés. Por lo tanto, es necesario que le prestemos toda nuestra atención. Asimismo, es necesario que la izquierda, queridos compañeros y colegas, reflexione sobre lo que hemos hecho, sobre lo que ha pasado en el Extremo Oriente, con respecto a nuestras posturas y a las decisiones adoptadas apoyando las luchas armadas de liberación. No tenemos que olvidar nuestra, o vuestra, incapacidad de comprender los movimientos no violentos, como el de los budistas y otros en Indochina, en Vietna
m, que han intentado llamarnos la atención sobre el hecho de que podía ser peligroso para el pueblo confiar en las armas, en la violencia, en la contraviolencia o en la revolución para obtener el respeto de sus derecho y la independencia.
La gran fuerza del apartheid, su fuerza histórica, la fuerza contra la que chocan todos aquellos que la desaprueban y la combaten, es que este sistema, aunque moralmente condenable, garantiza, tal y como he destacado en otras ocasiones, una cierta libertad. Cuanto digo podrá parecerles atroz, pero es la verdad y ustedes no pueden seguir escondiendo la cabeza debajo del ala. Vayan a ver qué en que situación se encuentran los derechos del hombre en Burundi. No se habla nunca de ello, tal vez porque la esclavitud o la discriminación es una cuestión de negros y, bajo un cierto punto de vista, lo que en realidad les piden ustedes a los surafricanos es lo que no les piden, por racismo eurocéntrico, a todos los africanos. Esta es la terrible realidad. Si un sudafricano no respeta vuestras declaraciones de los derechos del hombre, ustedes se yerguen indignados contra este crimen. Pero, cuál es la situación en Africa central y en otros lugares, salvo contadas excepciones? Son ustedes cómplices de quiénes afirman que
los africanos no son capaces de democracia. Dejan que el Senegal se las apañe. Se contentan con apoyar una forma de capitalismo en vez de apoyar a quién ha intentado que Africa progresase a lo largo de la democracia política. Hay situaciones muy graves: desde hace algunos meses, el terrorismo se está instalando en Africa causando gran número de víctimas sobre todo entre los africanos. Acaso quieren ustedes que la izquierda dentro de tres, cinco o siete años se vea obligada a reconocer una vez más que se ha equivocado? Acaso no tenemos que decirle al ANC francamente que tiene que cambiar de postura, sobre todo con respecto a los últimos tiempos, puesto que se trata de una postura claramente terrorista? Entre otras cosas, no es coincidencia que a veces nos apoye la derecha o la extrema derecha que a veces han dado prueba de gran ardor en la lucha contra el apartheid.
Cabe reflexionar sobre todo ello, señor Presidente. Yo creo que nuestras resoluciones, así como las opiniones de las minorías que existen no son suficientes para nada.