Filippo Ceccarelli(Durante muchos años periodista de "Panorama", trabaja actualmente en la redacción romana de "La Stampa" como enviado y periodista parlamentario)
SUMARIO: Larguísima y muy interesante reconstrucción histórico-periodística - llena de humorismo e ironía, pero también de sensibilidad y participación - de las campañas radicales de los años 60 en materia de libertad sexual, desde el divorcio hasta la píldora, etc. Imposible sintetizar la narración, riquísima de puntos biográficos, de borradores llenos de color y de vivacidad de los protagonistas (desde Marco Pannella hasta Sergio De Marchi, desde Enzo Sabàto, el director de la revista semanal pornográfic-divorcista ABC, hasta Mauro Mellini y hasta Aldo Braibanti, el filósofo homosexual sobre el que se produjo uno de los procesos más increíbles de los años 70). Junto a las eficaces descripciones de los ambientes radicales, desde la sede de Via XXIV Maggio hasta el piso de Pannella, se graban las opiniones de los protagonistas y de los periodistas y se evocan episodios famosos, como la exposición de carteles en hnor de la píldora durante la ceremonia pascual en la Plaza de San Pedro, o las campañas contra la
Sacra Rota y las "anulacioones fáciles" llevada a cabo por el mismísimo Mellini, etc. En resumidas cuentas, una válida, simpática descripción llena de colorido de los temas y argumentos del primer radicalismo, el de los "derechos civiles", acompañada de una excelente bibliografía, bastante útil.
(Filippo Ceccarelli, IL LETTO E IL POTERE, ed. Longanesi e c., enero de 1994)
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7. Pannella, la píldora, Braibanti y el divorcio. Los demonios de la liberación sexual
A Marco Pannella, por el contrario, no le importaba un rábano. De los chantajes, de los chivatazos, de los soplazos morbosos a los periódicos, y de todo eso. Le importaba realmente tan poco, de veras, que había quitado la cerradura de su casa, "suya" por así decirlo: el Pannella de los años 60 albergaba a gente en su piso como si tal cosa.
Y cuando volvía a casa por la noche, tarde, vaya usted a saber a qué hora y con quién, no lo esperaba una mujercita premurosa, ni zapatillas, ni televisión, ni comida lista para calentarla en el horno. Se encontraba cuerpos a oscuras, cuerpos de desconocidos y desconocidas, en sus sacos de dormir que habían pateado media Europa. Apartentemente, no había nada en aquella buhardilla adormecida, que pudiese amenazar el orden, o "los que sacaban adelante ese jaleo" como prefería decir Pannella, "que llamamos Orden". En realidad, cuando por la mañana se abrían las ventanas de su casa a espaldas de la Fuente de Trevi, con algo de poesía y de buen humor se podía pensar que la luz del sol, a parte de despertar a huéspedes, amigos y amantes más o menos aturdidores y aturdidos, estaba destinada a iluminar una oscuridad aunque fuese simbólica, una sombra neurótica de miedos, opresiones y especulaciones.
Ahora "liberación sexual" suena algo más enfático, hace sonreír, o bien provoca melanconía por la fogosa ingenuidad del propósito. Y sin embargo, si bien hemos dado algunos pasos hacia adelante, si bien la costumbre cívica de este país ha logrado reducir el peso de alguna que otra infelicidad, es justo volver a Pannella. O mejor dicho: al Pannella de aquellos años de transición, incluso para Italia, entre el arranque del centro izquierda (1963) y la "oleada de socialidad convulsa, caótica e informal" que, según Ernesto Galli della Loggia, marca el principio de la contestación, el fatídico Sesenta y Ocho (y compañía). (1). Un Pannella que físicamente se sigue pareciendo al recuerdo casi de Arrigo Benedetti: "Alto, todo hombros, delgado, los ojos aterciopelados, la voz cálida, los cabellos lisos y largos que le caen por la frente...." (2). De traje y corbata, eterno goliardo repetidor de cursos atrasados (en realidad se licenció con 66 de nota, la mínima, y por aquel entonces ya había trabajado de periodista e
n París...), pobre como una rata, medio italiano y medio francés. Pero dentro de poco ya no se vestirá de esa manera, ya está casi listo el jersey negro de cuello alto destinado a celebrar un sinfín de palideces hasta acabar vendido en una subasta para recogida de fondos del Partido radical (3). En el cuello, sobre el negro del nuevo uniforme, pendulará un medallón, horroroso cuanto inolvidable, pacifista: "Haced el amor y no la guerra".
El amor, precisamente. El descubrimiento - sencillo, por lo tanto revolucionario - es que hay una manera de hacerlo sin avergonzarse, sin temer, sin sacramentarlo, sin dedicarlo necesariamente a Dios, a la Patria, a la Revolución, a la Familia.
Y si a Pannella le importa un pito, con sus ventanas y sus puertas abiertas de par en par - "Yo nunca he tenido ningún secreto, vivir a la luz del sol es el mejor sistema para que no te vean" (4) - esta despreocupación suya es una rebelión mucho más eficaz y fuerte de lo que se puede imaginar. Es como salir de la clandestinidad, colmar un vacío ansioso, anular un abismo de lejanía, sentando las bases para aquella otra fórmula - "Lo personal es político" - que actualmente parece vanilocuente, y sin embargo en el país del SIFAR (*1) y de los chantajes, que lograba rasgarse las vestiduras por La Zanzara del Liceo Parini, bueno, tenía que sonar a la fuerza como una bendición laica. Como un manojo de libertad. La forma en la que Pannella llega hasta esta esperanza para él y para muchos, tras qué descubrimientos, dudas, experiencias, emociones y luchas interiores y existenciales es algo demasiado complicado. Y además, no es verdad que lo "personal" tenga que ser necesariamente público. Lo que importa, en todo caso
, es el papel que Marco Pannella desempeña en este marco y que lo conduce a figurar entre los primeros, en Italia, que rompen el juguete hipócrita, y del poder, del "se hace pero no se dice".
Tal vez porque en su caso el hombre coincide de veras con el político. Más o menos desordenado, hecho un lío, feliz o infeliz como todos, eso sí, difícil de comprimir dentro de esquemas de normalidad biempensante - pero no sólo por lo que se refiere a las inclinaciones sexuales - a mediados de los años 60 Marco Pannella vive (y teoriza) algo que no escribirá hasta pasado algún tiempo, cuando viaja para arriba y para abajo por Italia vestido de Hamlet: "... Y decía que lo que para los demás debía detenerse necesariamente en el umbral de la política para nutrir por el contrario el tiempo de los diálogos "privados" de amistad y de amor". (5) Más allá del umbral: allá en donde se encuentran "los problemas esenciales de la vida y de la felicidad de la persona". (6) De nuevo el amor, los sentimientos, la cama, los cuernos, multitud de cornudos que dentro de poco rescatarán su humillante condición para convertirse en divorcistas.
La búsqueda de esta "verdad más desnuda, más esencial, más privada" recorre un ideal sumamente pannelliano a lo largo de los años 70: "No puede haber distancia entre la vida pública y privada .... los hechos de la vida privada se convierten en ocasión para tratar la política. Siempre es la experiencia personal la que te da la fuerza para combatir las batallas". (7).
En un congreso del partido, en Nápoles, Pannella, este soltero que ayuna en favor del divorcio, encanta y cautiva al auditorio implicándolo en una autoconciencia antes de tiempo: "Yo, a las tres de la noche, salgo por la ciudad porque tengo ganas de llorar y de amar..." (8) O bien no conoce el concepto mismo de privacidad: " Qué quiere decir? No veo en dónde empieza ni en dónde acaba?". (9) De la misma manera que "la eterna polémica entre el amor y la amistad: «qué gran equívoco!". En una entrevista de Playboy, Pannella siembra el escándalo hasta desde el punto de vista del lenguaje: "Decir que con tu novia puedes follar y con tu amigo tienes que hablar, quiere decir dividir en dos la propia vida. Es absurdo". (10)
"Creo" escribe (controlándose más) en la introducción del libro de Andrea Valcarenghi "Underground a pugno chiuso", "creo por encima de todo en el diálogo y no sólo en el 'espiritual': en las caricias, el sexo, el conocimiento como hechos no necesariamente de evasión o individualistas: y cuanto más "privados" se me antojan, más públicos y políticos, como son, me las ingenio para que sean reconocidos..." (11) Por encima de los incisos, típicos de la prosa de Pannella y de la profusión de entrecomillas,estas tienden a suscitar complicidades; que en el repertorio de un político entrasen rondas nocturnas, caricias y copulaciones es una novedad que deja a todos algo pasmados, otro desafío a la ambigüedad de la política.
Irrefrenable en su trasgresión solar, a mediados de los años 60, el líder radical anticipa y se prepara para intercerptar ese aliento libertario (sociológicamente bien situado y juvenil) que el autoritarismo y la hipocresía sexofóbica no lograrán seguir sofocando. En una cultura política que se nutre casi exclusivamente de encíclicas, marxismos y textos crocianos (*2), el Pannella de aquellas primeras luchas por los derechos civiles lleva la revolución freudiana y los análisis de Reich. Pero no será nunca un teórico, Pannella, es más no deja ningún escrito orgánico sistemático, ni de lejos, y lo que queda en las páginas de algún libro se debe a una editoría pirata que recopila artículos por aquí y por allá, negocia alguna que otra foto y lo publica todo según criterios bastante discutibles.
Es igualmente cierto, sin embargo, que el carácter, el impulso, la vitalidad e incluso una cierta carga seductora hacen de Pannella, más que cualquier otro, un político de acción (el prefiere "de acera"), de instinto, de "día a día". Un político comprensible a partir de los resultados, más que de elaboraciones teóricas. (12)
Nadie más que él lanza a la política en una dimensión física, incluso sensual: "Le raisonnable dérèglement de tous les sens", la razonable sinrazón de todos los sentidos. Y se halla a menudo este verso de Rimbaud en las entrevistas de aquellos años. (13) Puesto que "las leyes no tienen por qué profundizar sólo en los días, sino también en las noches". (14) Y "no existen 'perversos' - otro entrecomillado - sino 'diversos'" (15). En nombre de esta diversidad Pannella escoge defender las esperanzas de los más débiles, de los más pobres, a partir del momento en que "las instituciones producen en serie industrial, a cientos de miles, 'putas' no de lujo; 'homosexuales' no presidentes del Consejo, obligados a sufrir la violencia de la prostitución contra sí mismos; 'travestidos' que no pueden pegarse el lujo de comprar a unos cuantos muchachos huídos una noche de la cárcel..." (16)
Ardiente y lírico provocador, a ratos esclavo de su mismo embrujo y en cualquier caso objeto de deseos varios, esquelétrico por los ayunos - de nuevo el cuerpo: se presta a fotografiarse desnuro - o cuadrado cuando no está en huelga de hambre, tras haber vencido la campaña del divorcio y antes de ser perseguido por fotógrafos y periodistas de Novella 2000, que le atribuyen flirts de todo tipo, parece cargarse a los hombros un ejército de rechazados y parece que logre incluso conducirlos hacia una liberación indistinta: "Tenemos que prepararnos, banda de expresidiarios, de drogadictos, de artífices de ángeles, de homosexuales, de judeos de todo tipo, de medio fascistas, de ex locos, de marchadores y de ayunadores, de pequeños burgueses exasperados y aventureros, exibicionistas como yo... " (17).
Como él, que toca cuerdas sumamente delicadas de la psicología colectiva. Y hay quien pierde la cabeza y haría de todo, por Pannella, y hay quien sencillamente lo considera el diablo. Don Francesco Fuschini, por ejemplo, un párroco de Emilia Romaña, colaboradr de L'Osservatore romano, entrega a la prensa un ensayo que se titula, precisamente, "Pannella, el diablo". Empieza así:
"La estructura con la que se ha fabricado es de derivación cristiana, católica y del viejo testamento. Pannella es un católico en la oposición in vitam aeternam amen. Como Lucifer no logrará nunca desatarse las alas de ángel quemado...".
Naturalmente, el asunto de fondo, que el padre Fuschini articula asimismo con irónicas levíticas, tiene mucho que ver con el sexto y el noveno mandamiento, con esa otra cuestión de los homosexuales que, en el Génesis, "están sepultados en los hornos de fuego y azufre pues su pecado 'grita contra Dios'". Pannella - es la conclusión - "sirve de etiqueta a una temporada chavacana y desquiciada. Al principio estaba Dios, Pannella vino más tarde. Y el que lo mandó fue el diablo". (18) Afirmación que, con todo el respeto por el sacerdote-panfletista, e incluso por Pannella, parece algo excesiva.
A la temporada "chavacana y desquiciada" de los radicales, y más todavía con respecto a los acontecimientos y los personajes que la han anunciado con bombo y platillo, vale la pena echarle un vistazo.
En el silencio de un domingo por la mañana, el sol se mete por las rendijas de la ventana y suscita una polvareda: quien quiera hacerse una idea de como el sexo, bajo forma de píldora, divorcio, aborto, movimiento de liberación de la mujer y derechos de las minorías se haya volcado hacia la vida pública cambiando las connotaciones tiene que subirse al último piso de este viejo edificio. Pasar algunas horas en el estudio-archivo de uno de los poquísimos radicales conservadores, perderse entre fotocopias amarillentas, y encuadernaciones irregulares - Noticias radicales cambiaba de formato cada dos-tres-números - las recopilaciones de papeles imposibles de hallar y las reliquias de Massimo Teodori. Coleccionista febril y benemérito, historiador de la nueva izquierda europea y americana así como del nuevo radicalismo italiano.
El viejo y algo aristocrático del PR de los años 50, el tema de la liberación sexual casi ni lo trata. Y en cualquier caso, hubiese sido demasiado esperarse una cosa así, o lo que es peor pretenderlo de aquellos radicales a los que en 1958 Pier Paolo Pasolini (*3) había dedicado esta cínica pero realmente vivaz representación:
El espíritu, de dignidad mundana,
el inteligente arribismo, la elegancia,
el vestido inglés y el comentario francés,
el juicio cuanto más duro más liberal,
la sustitución de la piedad por la razón,
la vida como apuesta a perder como señores,
os han impedido saber quién sois:
conciencias siervas de la norma y del capital. (19)
En 1975, dieciesiete años después, el epigrama "A algunos radicales" y pocos días después de su muerte, el mismo Pasolini reconoce, esta vez con una generosidad y un énfasis incluso evangélico, el cambio político y antropolóogico del radicalismo: "Habéis logrado hallar formas alternas y subalternas de cultura en todas partes: en el centro de las ciudades y en las esquinas más remotas, más muertas, más infrecuentables: no habéis tenido ningún respeto humano, ninguna falsa dignidad, y no habéis consentido ningún chantaje. No habéis tenido miedo ni de rameras ni de publicanos ni - lo cual es mucho - de los fascistas...." (20)
Lo que en resumidas cuentas dice Pasolini es: no os ha dado miedo el escándalo. Lo que el poder utiliza como arma, el nuevo radicalismo, lo asume sobre sí y lo anula en nombre de la libertad. En otras palabras, le da un revés al instrumento de la vergüenza, retuerce la contradicción contra los adversarios, y para hacerlo acepta pringarse. Renace pero ensuciándose, el Partido radical, en manos de estos jóvenes progresistas a los que las fotos de época retratan vestidos con decoro burgués tras palcos con un anacrónico cabezón con el gorro frigio. (4*)
Marco Pannella, Mauro Mellini, Silvio Pergameno, Massimo Teodori, Angiolo Bandinelli, Alma Sabatini, Gianfranco Spadaccia, Franco Roccella, Peppino Loteta, Adele Faccio, Mario Signorino, Sergino Stanzani, los hermanos Strik Lievers, Roberto Cicciomessere, un chiquillo: casi todos ellos procedentes de la política universitaria, algunos todavía vinculados a los módulos de la normalidad: con novios, casados, empleados. Otros que por el contrario, como estilo de vida, tienden hacia el existencialismo: convicencias, relaciones libres, trabajos precarios. Pues bien, ya comprometidos en la campaña divorcista, pero un par de años antes de que empiece a soplar el viento de la contestación, escogen dejarse contaminar por lo más raro y coloreado que ya se mueve en el mundo juvenil: anarquistas, beatniks, hippies, provos, rebeldes y campechanos varios repartidos por Italia, casi todos con folio provisional.
Los radicales se mezclan con los melenudos. Los de los primeros periódicos com Mondo Beat, dirigido por aquel Melchiorre Gerbino (el mismo que ahora aparece, calvo total, como invitado-animador en el Maurizio Costanzo Show (*5): "No nos molan las autoridades, la familia, la represión sexual, la sociedad de consumo, la guerra y los ejércitos, los curas, los policías, los culturales, los pedagogos y los demagogos". (21)
De esta manera, el ramalazo laico-positivista, europeo, decimonónico de los derechos civiles, ese del que los radicales se sienten hijos más o menos legítimos, entra en contacto con la revuelta expontánea y generacional que precisamente sobre el sexo, mejor dicho sobre el "amor libre", empieza a producir eslóganes provocatorios: "Conócete a ti mismo", "El amor crea eversión, la abstinencia perversión".
Se encuentran, estos treinta añeros criados en la escuela de la UGI (*6), con los grupos de Onda verde, los habitantes de la carpópolis de Via Ripamonti, los de Urlo Beat, Aligi Taschera, Carlo Silvestro, y en Milán también Andrea Valcarenghi, ayer inspirador de Re Nudo, hoy harecrisna de nombre Majid. Luego con la galaxia situacionista que vive de fantasía y de invenciones estrafalarias y que, en el marco de la supervivencia metropolitana, como método anticonceptivo llega a aconsejar - con estrambóticas y complicadísimas manipulaciones - "las bebidas gaseosas, como la Coca-Cola" (22).
Sigue siendo una cuestión de hospitalidad, de puertas sin candados: la fusión entre estos dos mundos se completa cuando los nuevos radicales dejan abiertas sus sedes. "Las curiosas sedes del prestigioso partido de los Pannuzio y los Carandini, de los Benedetti y de los Piccardi", así Pannella algunos años después, "se convierte en el lugar de encuentro de bandas subproletarias y melenudas". (23) Y a partir de 1970, las feministas del MLD (*7) y en 1972 los primeros homosexuales organizados en el FUORI (*8) entran a formar parte.
En Roma, antes de aterrizar en Via di Torre Argentina, la ósmosis tiene lugar en el histórico apartamento de la calle XXIV Maggio. Cuando precisamente está a punto de nacer la LID, Liga italiana para el divorcio, las pulsaciones libertarias van a desahogarse en un cuarto de baño transfiguradas en legendarias. En tal lugar, poco románticamente con los criterios actuales, se practica el amor libre, con las puertas cerradas, aunque no falta quién recuerda menos discretos emparejamientos en una no muy claramente especificada "habitación". Pero da igual.
En el otoño de 1967, en vistas al congreso de Florencia, por primera vez, aun sin salir del baño de la calle XXIV Maggio, el sexo entra oficialmente en un documento del partido. Es un informe fotocopiado por ellos sobre los derechos civiles escrito por los milaneses Luca Boneschi y Carlo Oliva. Se lee que "la sociedad impulsa su autoritarismo hasta determinar el derecho del individuo a disponer libremente de su propio cuerpo, a gozar del placer de los sentidos.... Una política que no se prometa barrer estos odiosos atropellos sería algo absurdo, cojo, contradictorio". (24).
En ese mismo año, el 1967, declarado el "año anticlerical", los radicales celebran un convenio sobre "Sexofobia y clericalismo". En enero del año siguiente organizan otro, en el teatro Parioli de Roma sobre "Represión sexual y opresión social". Esta segunda cita está anunciada por una iniciativa de Luca Bracci y Marcello Baraghini (el futuro editor de los libros a mil liras) que van por la ciudad con un cartel emparedado (por delante y por detrás) en el que han enganchado fotos de guerra, de torturas, de masacres y desnudos femeninos recortados de revistas "sólo para hombres" confiscadas pocos días antes por la policía. Bajo las imágenes está escrito: En dónde está lo obsceno?" Baraghini y Bracci son detenidos y denunciados. (26)
La batalla de las revistas porno es una batalla de libertad. Mauro Mellini defiende al director de King, que ha sido arrestado: "No caeremos en el error de dejar, por motivos de "buen gusto", por ser gente bien a lo burgués, o por falso moralismo, el camino abierto a los clericales". (27.
Fuera de las sedes radicales, el umbral del pudor sigue siendo alto, la tolerancia mínima. Aunque hoy parecen cómicos con frases que parecen sacadas de una comedia a la italiana, los censores interpretan la mentalidad de la gran mayoría de la población. Realmente pocos, por aquel entonces, sonríen ante la reprimenda anti porno del acusador público, el sr. Pedote: "Somos un pueblo de trabajadores y no queremos que nos molesten con mujerzuelas y champán" (28)
Sobre las cuestiones de las buenas costumbres se construye una cierta fama sobre todo el diputado de la DC Agostino Greggi que contra los primeros desnudos se lleva consigo a 186 diputados de su partido. ABC, el periódico enemigo, le atribuye palabras y conceptos tan estentóreos que parecen falsos: "«Lo sabemos! Italia tiene una cantidad de problemas por resolver, a nivel económico y social, problemas graves y urgentes. Pero ninguno, en este momento, es más grave y urgente que el moral! «Hay que moralizar a los italianos! «Hay que reconducirlos a sus sanos principios!" (29)
Un agitado parloteo de monseñores a espaldas del Papa. Paolo VI acaba de anunciar su próxima encíclica Populorum Progressio y está a punto de dar la bendición pascual "Urbi et Orbi". De repente, las cámaras de televisión extranjeras se dan media vuelta y enfocan a la multitud, por encima de barreras y cascos.
En los periódicos del "Fondo Teodori", las fotografías de la Pascua radical en la plaza San Pietro se detienen en los instantes en los que culmina la resonada, simbólica "acción directa" a favor de la contracepción. Confundidas entre la multitud asoman gigantescas pancartas y carteles en los que figura escrito "Birth control", "Más hijos, más hambre", "Sí a la píldora". Enseñas hasta pocos minutos antes enmascaradas, tapadas con elogios al Santo Padre. Luego, tras una señal, desenvueltas rápidamente y ondeadas. (30)
No dan cuenta, dichas fotos, ni de los trabajosos preparativos - sensibilización a priori de los periodistas extranjeros, sacrificio (la policía sospecha algo) de tres provocadores enviados a manifestarse a favor de la píldora a Via Veneto - ni de la huida precipitada, tras ni tan siquiera dos minutos de exhibición, entre la multitud, con una militante, la Marcellotta, "descubierta por un grupo de monjas que la querían cristianamente linchar, y que "en la reconstrucción algo épica y algo cómica de uno de los raiders, Carlo Silvestrini, "fue salvada con decisión por Pannellik" (son los tiempos de Dorellik, y hasta los más ilustres libertarios se dejan influenciar por la tele (31).
Acción directa y por supuesto provocatoria. Aunque, a decir verdad, en marzo de 1967 la Iglesia aún no ha adoptado una postura de condena con respecto a la píldora, al contrario. De esta manera, en aquel domingo algunos confundieron tranquilamente a los radicales con 'grupos católicos' (32).
Con grave bochorno, como es de imaginar, de uno de los inspiradores del comando pascualino: el prodesor de Luigi De Marchi, psicólogo, ensayista y divulgador, fundador de la Escuela reichiana en Italia y de la AIED, la Asociación italiana para la educación demográfica. De Marchi volvió a Piazza San Pietro más tarde, solo, con una enorme píldora de polistirol como si tal cosa hasta el obelisco. Los fotógrafos le sacan instantáneas antes de que el profesor sea, tal y como era de prever, detenido por los carabineros y la súper píldora confiscada por la gendarmería vaticana. Al cabo de tantos años aún se ríe recordando su casi solitaria incursión in partibus infidelium. Ya no tan joven, De marchi tiene el orgullo del pionero y la melancolía de quién, tal vez, tuvo razón demasiado pronto. Otro demonio del sexo, para la cultura católica, y no sólo. Un experimentador-corruptor tal vez con aspectos de brujo o bien un agente de la CIA ...
En realidad, si uno lo ve ahora, es un señor distinguido y curioso, pequeñito, ojos azules tras lentes enormes. Plenamente consciente de la idiotez de la definición, es un tipo perfectamente "normal", solo con su gorrilla en la cabeza - si alguna anomalía quiere uno encontrarle - algo cómico.
Se atribuye lo que Aldous Huxley decía de D.H. Lawrence: "Un puritano de la transgresión". Con honestidad y sencillez explica que muchos de los experimentos sexuales y existenciales emprendidos en primera persona en los años 60, pareja abierta y todo lo demás, fracasaron porque se infravaloraron los celos. Sin excesivas responsabilidades, ha inspirado una pelicuela "La revolición sexual", en donde el papel de profesor guarro fue interpretada, con la consabida, sufrida diligencia, por el actor Riccardo Cucciolla. Para compensar, súper reconocible como Marco De Luigi, queda muy bien en una narración de Luciano Biancardi. En un mundo fantástico en el que todos se ven obligados a comer siempre y sólo sopitas de sémola, hay un profesor gastronómicamente antiprohibicionista que lucha para que cada cual pueda degustar lo que más le gusta.
Rompió con los radicales cuando Pannella, en tiempos de la lucha contra el exterminio causado por el hambre, desatendió totalmente la antigua batalla para el control de los nacimientos y volvió a plaza San Pedro, esta vez para rendir homenaje en serio al Papa. Actualmente, escribe en "L'Indipendente" y se ha presentado a las elecciones con la Liga (*9) "sin la que", sostiene, "el teatrillo de las marionetas de la partidocracia hubiese durado otro medio siglo". Es la Liga, insiste, el movimiento que tiene más mujeres, movimiento ni misógino ni machista, el único que ha atacado de frente a las jerarquías católicas.
Convencido de que "las ideologías son máscaras y las economías máquinas" es iniciador de la psicolpolítica, método de análisis psicológica de los grandes fenómenos sociales. Cuando le preguntaron qué opinaba del eslogan priapístico de Bossi - "La Liga la tiene dura" (10*) - De Marchi contesta sin dar satisfacción, de forma vaga, reducida. Explica, de hecho, el profesor, que es solo una manera de decir un poco vulgar. Como decir: "Tiene unos cojones de miedo". Punto.
En cualquier caso, personaje clave de principios de los años 60, la demostración viva de que por aquel entonces con sólo meterse a bromear con un tabú le caía a uno encima el odio imperecedero de tres o cuatro ideologías, de tres o cuatro formaciones políticas, un par de Iglesias, un aparato estatal entero de represión, sin que casi nadie gastase ni una palabra pare defenderlo a él y a los poquísimos que actualmente De Marchi tiene el placer de definir, con alegre protagonismo, como "un hatajo de de utopistas". Figuras curiosas, tal vez raras, sin lugar a dudas algo obsesionadas con la cuestión de la "catástrofe demográfica", de la "oscura tragedia de la proliferación coaccionada", de la ciega casualidad procreativa". (33)
Y sin embargo ahora, en la Italia de crecimiento cero, uno se pregunta si acaso no ha sido un pequeño milagro caritativo (y organizativo) la aventurosa supervivencia de la AIED, en el bosque de miedos y en el desierto de conocimientos de aquella Italia inútilmente de bien, es más un poco doble, cuando no totalmente falsa.
El era un profersorcillo milanés, con su barbita, su pajarita y extrañas lecturas que tenía que comprobar directamente. Parecía un escandinavo que se había equivocado de chiste, pero mientras tanto buscaba desesperadamente compaginar la presidencia honoraria de la AIED (organización con la que actualmente ya no tiene nada que ver) a políticos que funcionasen de alguna manera como red de protección. Al final, hallaba sólo a ese otro excéntrico y agradable Giancarlo Matteoti, misteriosamente socialdemócrata y libertario. Uno que por aquel entonces - recuerda De Marchi - tenía miedo en igual medida de las explosiones termonucleares y de los efectos de los calzoncillos, por lo que se había construido un sistema de aireación y de rajas en el tiro de los pantalones, y todo iba bien hasta que cruzaba las piernas porque en ese momento, plok, se le salía un testículo.
El profesor De Marchi, estuvo controlado por la derecha neofascista dede un primer momento, tal y como se deduce de un terrible informe de Gianna Preda en "Il Borghese": "La cara exangüe... los ojos verdastros... individuo cutre y desagradable. Este mozalbete de labios húmedos inspira una incontrolada e irrazonable sensación de repugnancia". (34
De los curas ya hemos hablado, y tal vez vale la pena añadir que en los años 60 L'Osservatore romano solicitó que lo arrestasen, y que los responsables de una tarea eclesiástica que sienten que la AIED les hace "la competencia", hacen guardia en la puerta de su casa, le sacan fotos a su mujer, Maria Luisa Zardini, que también colaboraba con la propaganda y la asistencia contraceptiva en las barriadas. (35) Le caen encima nada más y nada menos que seis juicios por conferencias científicas a favor del control de la natalidad. Todas hipotéticas violaciones del tan cacareado artículo 553 del código penal, esa insensata prohibición de divulgar los métodos anticonceptivos que contribuía a hacer que el aborto se convirtiese en un delito de masas, tan de masas que en algunas zonas, las más abandonadas a sí mismas, las mujeres no sabían ni tan siquiera que era un delito. Con un peso judicial muy nutrido y una cierta fama de precursor hiperminoritario, se cruza con los nuevos radicales a los que concede la dote de ese
su incómodo credo: "En donde hay sexofobia, hay autoritarismo". (36)
A decir verdad, De Marchi se esfuerza por demostralo de forma más bien hard, y se divierte un montón a costa sobre todo de los católicos. Su pieza fuerte, que hay que recitar de forma apremiante y repetitiva, prevé la exposición de cómo algunos santos, o en cualquier caso figuras de la tradición católica, rechazaban las tentaciones de carácter sexual: "Macario se lanzó desnudo a un pantano y se quedó hasta que su rostro no se desfiguró y el cuerpo se le hinchó de las picadas de mosquito. San Simeón se ulceró incurablemente las carnes con un cinturón de hierro. Amonio se marcó..." etc. (37).
Predestinado, se diría, al aislamiento político, con la izquierda, de hecho, el profesor es ya por aquel entonces bastante punzante: "Es necesario que aprenda a despuritanizarse, pues la mismísima izquierda ha sufrido y sufre las mismas tares sexofóbicas que le hemos recriminado al clericalismo". Y también punzante al decir: "Cuidado con aquellos revolucionarios que tronan en términos más extremistas, o incluso se disponen a echar bombas y luego al contrario, cuando se trata de temas sexuales, se comportan como el último de los barberos sicilianos" (38).
De momento, los "barberos" toman tiempo, luego lo echan a un lado en la izquierda. En 1970, el año del divorcio y del nacimiento del Movimiento para la liberación de la mujer, en el seno del mismo grupo reichiano que rueda en torno al mundo radical hay quienes sostienen la necesidad de un momento revolucionario violento que hace aplazar para no se sabe cuándo los temas de la libertad sexual". (39) Más tarde, una cierta izquierda dogmática se desencadenará contra este extraño profeta señalándolo con el dedo como "agente del imperialismo" y "neomalthusiano forjador de la guerra atómica preventiva" (40).
Mientras tanto, por misteriosas, y también contradictorias conjunciones de hombres, tiempos e intereses, la liberación sexual - o algo por el estilo - se podía comprar en el kiosco a cien liras. Para los radicales, Abc no era sólo un agradable motivo de escándalo (11*). Era, a su manera, pedagogía, esperanza, experimentación. Era orgullosa y a la par humilde manifestación de "diversidad", la prueba demostrada, bajo algunos aspectos maquiavélica, de que si los fines son justos "todo va bien".
Todo, hasta "Antonella Lualdi que os enseña cómo seducir en invierno", también las "gueishas parties" contadas por Tony Dallara, "Aloisia, esclava rubia con demasiada fantasía", "El fantasma sexy que insidia a tres mujeres", incluso por no decir la estrepitosa - hoy - publicidad de Bang!, "foto-policíaco del amor violento", en el que se ve a uno con patillas, en calzoncillos, peludo, con una cadena enorme al cuello, ella en sostenes, reforzadísimos, con aspecto aburrido, y el cómic decía: Así tratas a todas las mujeres? Por eso eres un hombre tan deseado..."
Y si embargo, si entre 1965 y 1967 el divorcio logra convertirse en una cuestión de masas, se le deve más de lo que parecería a primera vista a este híbrido periódico en el que se pueden desencadenar a la par la fantasía política de Pannella y la manía de rescate, de éxito, y de dinero de un editor genialoide, Enzo Sabàto.
Tras unos veinte años, la historiografía radical le ha reconocido a Abc todos los méritos del hircocervo pornolibertario, el primero de todos el de haber canalizado el divorcio hacia un nuevo ambiente, "en la clase media baja ajena al compromiso político". (41). Al igual que, a propósito también del caso ABC, Umberto Eco y Patrizia Violi han destacado que "los radicales demuestran ser capaces de ocupar espacios originalmente no progresistas para que se conviertan en una información provocadora" (42).
Sabàto también da qué comentar. Personaje curioso, lleno de vitalidad, generoso, algo aventurero. Propietario de una imprenta, ha sacado adelante el periódico de Gaetano Baldacci y de los 50.000 ejemplares que en pocos años ascienden a medio millón. Es ese señor con gafas de sol que ve en la foto junto a Loris Fortuna (12*), en el primer congreso de la LID. El que en otra imagen está hablando ante un micrófono, y bajo el palco hay una montaña, pero de veras una montaña, de postales, en paquetes, liadas con una cuerda "El abajo firmante" - decía el texto - "solicita a la Cámara de los diputados que se pronuncie lo antes posible, a lo largo de esta legislación, sobre la propuesta de ley del diputado Fortuna..."
Dura tres, como mucho cuatro años la temporada más feliz de la revista semanal, tal vez la de su editor. Así es como por lo menos da a entender actualmente Pannella, paseándose arriba y abajo por el Transatlántico (*13), y el recuerdo de Abc, de aquella lejana amistad y de un hombre que ya no está, se esfuman en una pinión afectuosa, melancónica, y sin embargo agridulce: "Al final, Enzo ya no bebía vino, sino whisky. Ya no viajaba en tren, sino con su avioneta privada..." En resumidas cuentas, al ex impresor se le había subido el éxito a la cabeza. Pero eso no anuló, en Pannella, un sentimiento profundo de reconocimiento.
Sentimiento ni tan siquiera demasiado distinto del que, en el momento de la ruptura, precisamente Pannella expresa en Noticias radicales, en julio de 1968: "Presentado como un periódico pornográfico, Abc ha sido por el contrario (de forma desde luego contradictoria, a veces inadecuado) un gran periódico popular democrático. Para el gusto predominante de la burguesía, por supuesto, era vulgar. Pero los silencios de la competencia, cuanto más "prestigiosos" y de "estilo" eran, se nos antojan a nivel moral y de la costumbre infinitamente mucho más graves que las faltas de buen gusto y las complacencias pseudopornográficas imputadas a Abc" (43).
Así como para el divorcio, mientras dura la relación con los radicales, el periódico se ha comprometido con la píldora, la mayoría de edad a los dieciocho años, los gastos y el servicio militar, los delitos de opinión. Si se echa una hojeada a la recopilación, entre páginas y páginas que desbordan de mujeres desnudas - al contrario que Lo Specchio, aquí esas terribles tiras negras ecconden senos, pubes, traseros - se hallan ya, entre 1966 y 1967, articulos sobre la legalización de las drogas blandas e incluso una pequeña campaña para la instalación de distribuidores automáticos de preservativos en el metro de Milán.
Tal vez por ello, así como por las fotos, se trata de una vida editorial bastante agitada. Policías que arrancan los carteles, confiscan (24 números de 43, en 1965), hogueras en la plaza (en Udine, por parte de la Acción católica (*14), e innumerables juicios por obscenidad, tras los cuales Sabàto vuelve a publicar las imágenes incriminadas y, con las sentencias de absolución: "Giulia Sievert, la modelo, aparece de lado, agachada sobre las rodillas, con el pecho erecto ligeramente girado, de manera que se pone de manifiesto la espalda: esta aparece descubierta, presentando desabrochado el sostén, que entre otras cosas está bastante embutido..." (44)
El Abc en el que, al menos en aquella fase, escriben De Marchi, con foto y pajarita, y a veces el mismísmo Pannella, con pseudónimo. Otras firmas, más o menos esporádicas, son Giuseppe Berto, Alberto Bevilacqua, Luciano Bianciardi, Calisto Cosulich, Giancarlo Fusco, Fulvio Grimaldi, Marcello Marchesi, Massimo Pini. La mujer de este último, la futura ministra Margherita Boniver, escribe en una página de la revista titulada "Snob" en la que indica, por adelantado, lo que es "in" y lo que está "out". Muy "in" es el intento de ciertos novareses de huir del aburimiento putrefacto de la provincia corrompiendo a graciosas lolitas con madres especialmente distraídas...." Hay cómics feos con los políticos del centro izquierda "Domor" y "Pietrik", Moro (15*) y Nenni (16*), que por lo general pasan por tontos y son consolados por mujerzuelas con mariposas en los pezones que les llaman "tesorito", "amorcete".
Publicación corsaria, exhuberante, siempre a la caza de los adversarios. Al Ministro de transportes, Oscar Luigi Scalfaro (17*) se le echa en cuenta que no admita a examinarse para el carnet de conducir a una anónima joven que se ha presentado con minifalda. "Evidentemente no frecuenta usted la Iglesia", se le atribuye, con valiente equiparación, a Scalfaro. "En la puerta de cada Iglesia hay un tablón en el que se prescribe cómo hay que vestirse para no escandalizar". Así pues, se cuenta que tras este episodio, el exponente de la DC recibió, en un sobre cerrado, la foto de Claudia Cardinale recibida con minifalda por el Papa. Foto acompañada por una nota: "Señor ministro, en vez de inspirarse usted en los párrocos, no podría inspirarse en el Santo Padre?" (45) En fin.
Un cierto gusto periodístico por los "efectos causados", la conciencia de ser un gran instrumento de presión impulsan a veces a Abc por el camino de los ataques personales, un poco salvajes, con golpes bajos. Al futuro presidente de la Comisión investigadora (18*), Alessandro Reggiani, por ejemplo, que aun siendo socialista se opone al divorcio, o no quiere que en Treviso se proyecte la película Bella de día, se le echa en cara la fama de playboy, "una carrera prematrimonial con mucho movimiento", el matrimonio tarde, "se deja ver poco con su mujer..." (46)
Más o menos con el mismo mal talante se trata a otro diputado socialista, Giuseppe Averardi, que "implicado en un juicio por adulterio", así lo expone el periódico, "se atrinchera tras la inmunidad parlamentaria en vez de poner en discusión la inicuidad de la ley" y, se sobreentiende, abrazar la causa divorcista. (47)
En algunos casos, el acecho ad personam parece prescindir de motivaciones ideales, o en cualquier caso parciales. Es más sopechosa, oblícua, insinuante, y lo es más cuando ataca la esfera privada de los individuos.
Tiene todo el aspecto de ser un mensaje, una advertencia, en cualquier caso algo poco simpático en esa extraña foto, por ejemplo, de chica semidesnuda, con dos curiosas copas de cartón en en el pecho, presentada como "La prima del diputado Michelini". En su género, el texto es una obra maestra: "Tal y como a menudo acontece, la naturaleza ha repartido sus dones entre primos con curiosa unilateralidad: las virtudes de la inteligencia al político, los atributos de la gracia y de la belleza a la primita..." (48) De la misma manera, tiene realmente poco que ver con el divorcio, los derechos civiles, y ni tan siquiera con la liberación sexual, un largo reportaje ilustrado sobre el ex presidente de la República Gronchi, sobre cuya vida privada se especulará largo y tendido. (49)
Sospechosa resulta la riqueza de detalles, así como llaman la atención los verbos en presente, sobre todo si se considera que Gronchi ya no estaba en el Quirinal (19*) desde hacía cinco años. En cualquier caso: "Los romanos hablan a menudo de la puertecita que Gronchi ha hecho abrir en un lado del Quirinal, en via dei Giardini. Se murmura que por la romántica puerta pasen las amistades femeninas del Presidente, que no podrían introducirse por la puerta principal sin dar escpacio a las habladurías". Insinuandte el tono, detallada la preparación fotográfica del reportaje: "Gronchi es hombre que sabe ver lejos y de temperamento juvenil. Entre sus amistades destacan Anna Maria Gambineri (retratada con traje de baño, gorro, paletas de bucear), Giorgia Moll (en bikini con un congrio en un arpón), Tina De Mola (se seca junto a una bañera), Sandra Milo (ojos cerrados y lengua fuera) y las señoras Ciucci y Megelli. Compañías que sirven para distraer un poco al Presidente de los cansancios de su cargo y le premiten al
Gronchi-hombre transcurrir alguna que otra hora serena en libertad, sin las obligaciones del protocolo...." (50)
También en este caso la calidad de la prosa, a parte del momento tan especial en el que el artículo es publicado, mayo de 1967, estalla el caso SIFAR (20*), cabe la duda de que ABC haya publicado tal cual un resto de almacén de los servicios secretos y que en cualquier caso puede ser utilizado como buzón de cartas para jueguecillos poco claros, es más: claramente sucios. Más sucios que el "destape western" u otras sandeces tipo "La bolsa o el slip".
Con la maldad de estos años 90 se intuye que la "falta de gusto y las complacencias pseudopornográficas" que mencionaba Pannella en su caballeresco adiós a Sabàto correspondían más o menos con la imaginación erótica de la post Italia de pacotilla.
Rigursamente heterosexual, masculino y algo de pequeño burgués con sus estereotipos y sus manías de etiquetar: las "lolitas", las "adolescentes", las "tigresas" (variantes: "rosa" y "versión dinamita"), las "tardonas".
Cabe destacar que entre una variación exótica ("Las orgías paganas de los Orinahuas") y un sondeo reconfortante "en busca del vicio genuino" en la provincia, entre un escalofrío tecnológico ("La hormona milagro"), un pretexto para dejar entrever un conejillo ("!Estas son las vírgenes de ficción!") o meter en una página cuatrocientos gramos de trasero ("«Ya llega la filo-falda!"), ABC apunta hacia los deseos que inspiran las mujeres de los melenudos, las "ye yes", las hijas de las flores, las del amor libre etc. Llegados a este punto, la tentación es cerrar el círculo, el estallido antiautoritario reabsorbido y comercializado por un periódico que se libraba de los radicales para tirarse a los brazos de vaya usted a saber quién.
Sin embargo, en ABC ni pizca de homosexualidad. Y esto da la idea de lo mucho que parecía intacto e inviolable el tabú, de lo fácil que podía ser masacrar, por aquel entonces, a un homosexual en un aula de tribunal. En el caso del profesor Aldo Braibanti, parecía todavía más fácil.
Muchos años después del verano de 1968 de la noche del 17 de julio en que fue condenado a nueve años de cárcel - «nueve! pocos más se les dan a los responsables de Vajont que llevan en su conciencia el peso de 2000 muertos - cabe pensar: lo han escogido la mar de bien a este homosexual.
Feíto, como muchos otros. No, peor: "Esmirriado, pequeñajo, físicamente desagraciado", tal y como lo pinta un abogado civil, "sólo sesos y sexo..." Lleva barba, lo que por aquel entonces era vivido como una señal horrorosa de rebelión. Los barbudos.... «fuera!
Un intelectual, licenciado en filosofía. No: "Un profesor de pacotilla", según el fiscal acusador, el Sr. Lojacono, en una arenga tan sexofóbicamente violenta y fuera de lo corriente como para inspirar un cuento sarcástico-surrealista de Dacia Maraini, feliz excepción de compromiso civil, por aquel entonces.
Tiempos en los que un artículo, adoptar una postura, una recogida de firmas acreditadas - cabe recordar que de entre los pocos que defenden a Braibanti, Guido Calogero - son gestos de valor, y todavía sirven de algo. Tal y como sirve asimismo la presencia de Aministía Internacional en el juicio de segunda instancia, en donde, de nueve años la condena se reduce a cuatro.
La movilización radical probablemente llega tarde. Pero tal vez se deba al querer recuperar el tiempo perdido, en aquella gratuita y vana pasión se aprecia la nobleza, de la memoria y para el futuro.
Peppino Loteta, actualmente periodista de "Il Messaggero", antaño ferviente director de Noticias Radicales, viejo amigo de Pannella desde los tiempos goliárdicos, recuerda bien que, "a Marco, que se había llegado hasta el Palacio de Justicia casi por casualidad, no necesita más que veinte minutos en el aula del proceso para comprender, inmediatamente, que ahí dentro se está destruyendo a alguien por ser "distinto".
"Distinto", no cabe la menor duda, es el profesor Braibanti. "Distinto", pero también en la acusación que le encasquetan, tras haberlo hallado en los más oscuros meandros del código penal: el artículo 603, que se halla inmediatamente después de los relativos al comercio de esclavos. Braibanti, en resumidas cuentas, es acusado de haber subyugado, sometido y esclavizado a dos menores de edad. Se le acusa de capción.
Meses antes, los abogados de la casa Savoya intentaron soltar - en vano - a Maurizio Arena durante la tempestuosa love story con Maria Beatrice de Saboya que ha desencadenado un escándalo terrible en la derecha y gran diversión en la izquierda. Pero no hay nada de divertido. Al contrario de los merodeadores de la "dolce vita", Braibanti es un hombre triste, introvertido. En su época fue partisano, para más inri torturado por los fascistas sádicos de la banda Caridad, ex comunista, ahora se declara anarquista. Escribe cosas que nadie lee, hace hermosas cerámicas que no vende (Gio Ponti, que le pidió si las podía comprar, le contestó que no). No tiene relaciones cómodas ni de poder, no desempeña cargos académicos.
Y sin embargo, es intelectual y artista lo suficiente para que a través de él, mejor dicho a su costa, se pueda ajustar cuentas con otras muchas cosas: la filosofía india, el psicoanálisis, la vanguardia, en resumidas cuentas, la complejidad de una sociedad que está cambiando. Bajo proceso se halla sobre todo la homosexualidad. Una homosexualidad agigantada, "una idea de homosexualidad", protesta Alberto Moravia (21*), "disfrazada de cultura". (52)
Aquí también meten de por medio - se equivocan de lleno - al diablo.
"Perversión demoníaca", acusa el fiscal Lojacono. "Diabólico invasor de espíritus", según el abogado Taddei, "la reencarnación del demonio". "Un demonio" amonesta el abogado Alfredo De Marsico,
príncipe de los penalistas, "que tiene que ser expulsado al infierno".
Braibanti. Un ser sin patria, sin casa, sin familia, sin demora fija, entre Fiorenzuola d'Arda y Roma. Una mala conducta ejemplar. "Prácticamente un fracasado", escribe el juez Orlando Falco, "que vive una vida de miseria, de bocadillos, de colada que se lava el sólo, de la caridad de los amigos..." (53)
Por si no bastase, se dedica a estudiar hormigas. Que tampoco le gustan al juez: "Horribles gusanos negros", los define Falco. Indicio de peligrosidad social, como si las cajas llenas de insectos que Braibanti lleva siempre consigo fuesen "el laboratorio secreto en el que experimenta sus utopías filosóficas sobre la aniquilación de la voluntad de sus discípulos". (54)
Los discípulos: dos jóvenes con los que ha tenido relaciones, también sexuales. Uno, ahora casado, sostiene que se libró de su esclavitud mental con el sonido de las campanas de la iglesia. El otro tiene una historia complicada a sus espaldas, fugas, secuestros, hospitales psiquiátricos, electroshock. Es, sobre todo, la familia del segundo chico, echa polvo, la que intenta el juicio y solicita el castigo ejemplar. En vano, Leopoldo Piccardi, que de nuevo se ha puesto la toga, les recuerda a los jueces que el último proceso famoso por homosexualidad fue celebrado hace setenta y tres años en Gran Bretaña contra Oscar Wilde" (55)
Cuando llega la condena, de veras ejemplar, gran parte de Italia se queda con la conciencia tranquila: "los jueces han defendido con valor", esta es la opinión del periodista Franco Salomone, en Il Tempo, "el bagaje tradicional ideológico y moral de todos nosotros". 56)
Pero "nosotros" quiénes?, y asimismo con respecto al contenido del bagaje, en el verano del 68, es comprensible y razonable tener algunas dudas al respecto.
Mientras tanto, Braibanti vuelve a la cárcel. Entonces, para Pannella, el único camino es subirse él, lúcidamente, al banquillo de los acusados, una vez más de echarse encima el escándalo para luego derramárselo encima a quien se escandaliza, abriendo la zanja de la contradicción: "No hay más que atacar a los poderosos, si se quiere realmente defender a sus víctimas. Hay que sacar al condenado, pero más aún, lo que hay que hacer es meter entre rejas a quien ha abusado de las leyes para realizar un linchamiento infame..." (57)
Junto a Loteta ataca en frío a los jueces Falco y Lojacono así como la maxisentencia presentada, con mucho retraso, en primavera de 1969. Escribe sobre la "oscura vocación de rasgar con la cuchilla de la Inquisición y de la persecución las conciencias de cada cual"; de la "obsesiva y alucinante necesidad del sexofóbico y del impotente de hablar de sexo y verlo en todas partes".
Braibanti - y ahí de nuevo Pannella con ese estilo suyo un poco críptico se sale por sorpresa, no acusa a los "jueces malos", sino que denuncia los miedos, las proyecciones que los han impulsado a escogerlo como víctima - Braibanti "es el nombre dado a autobiografías más o menos interiores que no osan confesarse". Braibanti son "los demonios interiores de nuestra época, de clases dominadas por la intranquila y amedrantada conciencia; de una sociedad medusada por la locura, por la violencia, por la perversión que ella misma produce y difunde....
Confiaban en decapitar o quemar junto a Braibanti a uno de sus rostros..." 858)
Braibanti sale de Regina Coeli el 5 de diciembre de ese mismo 1969. "En una man" escibe Gigi Ghirotti, "lleva una bolsa con sus enseres, y en la otra un hormiguero de yeso que ha inventado él, que se ha construido en la cárcel". Dice sólo "lo único que quiero es quitarme estas ropas que apestan de cárcel"(55) Un demonio adelgazado y sin barba.
Ocho días antes la Cámara ha aprobado la ley que instituye el divorcio.
También con respecto al divorcio, cerca de tres años después, sexo y política se cruzan con alegre e impúdica crueldad.
Los radicales andan de por medio, más exactamente Mauro Mellini con su argucia no sólo judicial, el Anti-Andreotti (22*), un abogado romano sutil y combativo, una especie de poeta del espíritu anticlerical, en el caso específico el más terrible pesado y descubridor de altaritos que los reverendos padres de la Sacra Rota se pudiesen encontrar delante.
La cuestión es, bajo algunos aspectos, grotesca, y no sólo para los laicos. El "escándalo" de las anulaciones de la Sacra rota, las mentiras más desfachatadas, la rápida naturaleza - en los hechos, no en las palabras, aunque dichos procedimientos se presentan especialmente verbosos - con los que se cancelan matrimonios estupendos, la mismísima escalada de la competencia que el "divorcio vaticano" había empezado a hacer al italiano explica el clima, a principios de los años 70, en el que madura esta postura de burla, una especie de pasquinada (23*) en detrimento del frente antidivorcista en vistas del referéndum.
Y sin embargo, a decir verdad, en este caso, el intento polémico oscurece un código ideal de convivencia civil. Pues se trata de un acecho, de personas que se las reconoce muy bien a pesar de las iniciales con las que aparecen en aquel raro número de la Prueba radical de marzo de 1973. (60) Personajes de relieve, públicamente comprometidos contra el divorcio, pero que en su dimensión más íntima, cuando se les ha pillado, y por lo tanto cuando han sido divulgados, expuestos al escarnio, a la vergüenza pública, peor aún en el "potro": "Especie de suplicio, creído necesario para las nalgas de nuestro vulgo", tal y como explicaba Belli, poeta sumamente anticlerical que Mellini sin lugar a dudas conoce y aprecia. (61)
Para dar un toque de ridícula y solemne extravagancia al asunto de las "honorables nulidades" no era la lengua romanesca de Belli -entre otras cosas utilizada por aquellos años por el comunista Maurizio Ferrara (24*) para dar un repaso poético a los radicales y a sus costumbres sexuales: "'na manica de gente assai lasciva/finocchi e vacche ignude alla Godiva" (62) (*25)- sino el latín de las sentencias de anulación de la Sacra Rota.
Durante años aquellos papeles se habían salido con la suya: nadie, al registrar las anulaciones había perdido tiempo en traducirlas. Hasta que desgraciadamente para diputados, subsecretarios y ex presidente del consejo antidivorcistas, en la oficina de Asuntos Civiles del Tribunal de segunda instancia de Roma estaba el juez gambino, latinista de buen grado. (63)
"Una especie de maldición bíblica parece pesar sobre las familias de los notables democristianos y misinos (26*), de los parlamentarios que en nombre de los principios cristianos han luchado incansablemente....": así, con maliciosa ingenuidad, Mellini empieza su truculento y bizarro viaje entre vaginismos, impotencias, frigideces, látigos, semes echados por aquí y por allá, en un mortificante muestrario de infelicidades sexuales (por suerte más falsas que verdaderas) que pretendían conquistar la tan anhelada anulación.
Un desfile de humillantes y fantasiosas admisiones-invenciones por parte de protagonistas, amigos y parientes. Como el senador G.p., pobre hombre, que se le llamó a testimoniar sobre la "virilis impotentia" de su yerno, "que era la más árdua de sostener, puesto que" tal y como observaba Mellini, "le había dado una hermosa nieta".
O bien el viejo senador G.B., que está informadísimo sobre las relaciones sexuales de su hijo, parlamentario él también: "Conscientemente, bajo la santidad del juramento prestado, diré que el matrimonio de mi hijo no ha sido consumado. Pues él mismo me ha dicho siempre que no había podido penetrar, ni tan siquiera parcialmente, la vagina".
Todo así. Del diputado misino L.T. se viene a saber que en vez de haber sido escogido por su esposa, lo escogió la madre de la misma. La futura mujer, es más, lo había considerado un "muñeco... fatuo, vacío y afeminado. Se presentaba con modales y palabras ampulosas, que me fastidiaban. Empezó a mandarle flores a mi madre, y cuando se presentaba se postraba para besarle la mano resbaladizamente. Esto me atacaba también de los nervios". Matrimonio anulado.
Mientras que para el del hijo del subsecretario F.M.D. toda la culpa es evidentísimamente de la joven nuera, de renombrada familia socialista ("puella e notoria socialistarum familia"), clavada por un testimonio que Mellini muy acertadamente define "coloreado e incisivo". Ahí va: "Ella no cree para nada en nada, siempre ha hecho una vida libre. Decía que un hijo no lo quería tener "por narices" y añadía un gesto vulgar".
De todas las desaventuras conyugales, incluso con respecto al lado público que aúlicamente se desplega en la lengua de los antiguos romanos, el pérfido Mellini se empecina con la tan complicada, del diputado democristiano M.B. Aquí las cosas se tomaban manteniendo las distancias, ya que Quod negotia thalami, usque ab initio, recte non processerint, id est, ad normam expleri non potuerint, imprimis patet e depositione actoris": que la cuestión del lecho, desde el principio, no funcionaba bien, es decir no podía ser llevada a cabo como era debido sobre todo por causa de la deposición del actor. De hecho: "Ad primum conatum copulae quod ille perfecit... eidem impossibile fuit penetrare in vaginam mulieris et in eam semem effundere", al primer intento de copulación que hizo... le fue imposible penetrar la vagina de la mujer y depositar en ella el seme, "ob reactiones repentinas atque acerrimas a muliere oppositas, quibus ipsa viri potentia pessumdabatur, cum effusione seminis super corpus ipsius viri" por las r
eacciones repentidas y violentas que oponía la mujer, ante las cuales la potencia viril menguaba, con la efusión del semen sobre el cuerpo del hombre.
Como consecuencia directa de tal situación he aquí las repercusiones políticas - "vir, qui, uti asseritur, nunquam potuit perficere carnalem copulam cum uxore, exacerbatus, totum se profundit ad vitam publicam", el hombre que tal y como se sostiene no pudo realizar la copulación carnal con su mujer, exacerbado, se dedicó totalmente a la vida pública.
Y ahí, como para que cada cuestión personal y política fuese aún más escabrosa y complicada de lo que ya lo era, se introduce el testimonio del diputado Giovanni Galloni, según el cual precisamente la imposibilidad de consumar el matrimonio había impulsado a M.B. a rechazar candidaturas de prestigio como la de alcalde (munus Syndici) y diputado (legatus Populi). Sostenía de hecho el ilustre amigo y colega: "Quapropter verebatur ne ex instauranda forte causa ad nullitatem obtinendam admiratio in vulgo orietur, cum detrimento suae activitatis admninistrativae et politicae", por lo que temía que de la eventual instauración de una causa para obtener la nulidad del matrimonio surgiese clamor en el vulgo, con detrimento de la actividad administrativa y política del desafrotunado M.B. (64)
Para compensar, en el otro frente, no se andaban con chiquitas. Los pasos para las homilías electorales antidivorcistas y para las sugerencias en el confesinario; pasos para la campaña lacrimosa sobre las prodigiosas virtudes del matrimonio indisoluble; pasos para la inauguración, a pocos días del referéndum del 12 de mayo de 1974, un monumento en Caprese, pueblo natal del escultor Miguel Angel, en grupo escultúreo que el por aquel entonces el democristiano Aminitore Fanfani (27*) había querido personalmente dedicar: "De los hijos agradecidos a los padres unidos".
Fanfani no era el tipo que se perdía en este tipo de cosas. Así que arrastrado él también por el clima e intuido el gran recurso propagandístico, se catapultaba sobre el sexo y lo enganchaba a los miedos, exagerando. Aquí lo tienen, el 26 de abril de 1974, en un cine de Caltanissetta: "Si se aprueba el divorcio en Italia, será posible hasta la boda entre homosexuales..." Y ante aquel auditorio, totalmente masculino, no sólo se le ocurrían ideas raras, sino que las expresaba con aspecto de saber un rato largo: "Le gustaría, querido oyente, que su mujer le dejase para casarse con la mujer de su amigo, tal vez huyese con la señora de la limpieza, nos volveríamos todos unos bobalicones del mismo sexo y tal vez su mujer le dejará para largarse con alguna jovenzuela..." (66)
Y esta de las mujeres de Caltanisetta que se desplazaban a Lesbo con la joven limpiadora y se quedaba allí, es una pequeña perla de una antología par auna Italia que hubiese tenido que tener miedo y en cambio empezaba a reírse.
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NOTAS
1 Ernesto Galli della Loggia, "E l'Italia cambiò", en Storia dei giovani, prima durante e dopo il Settantotto, Panorama, 1988, pág.17
2 Gigi Moncalvo, Pannella, il potere della parola, Sperling & Kupfer, Milano, 1983, pág. 40
3 "All'asta il giubbino di Enzo Tortora", La Repubblica, 27 marzo 1986. El artículo narra de las reliquias radicales vendidas en la subasta: 530.000 liras por la chaquetilla que Tortora llevaba en el momento en el que le arrestaron; 350.000 por el jersey de cuello alto de Pannella; 120.000 por un dibujo de Mauro Mellini; 100.000 por los tejanos de Emma Bonino (en los que estaba escrito "Han visto de todo""); 50.000 por un cuadro de Gianluigi Melega. La iniciativa de autofinanciación de los radicales provocó un artículo de L'Osservatore romano, "Il Vaticano ironizza sull'asta dei radicali", La Repubblica, 28 marzo de 1986. En cuanto al jersey de cuello alto de Pannella, "que bien quedará ante los demás, tal vez en forma de naturaleza muerta, en la pared de la casa del comprador. Un divorciado? Quién sabe? Tal vez una persona que despedazando su realidad matrimonial ha abandonado a lo largo de la calle de su vida esa verdad sobre el amor que se basa en la auténtica donación de uno mismo....
4 "Il carisma è soltanto una lunga pazienza", entrevista a Marco Pannella de Adele Cambria, Il Giorno, 21 de enero de 1987
5 Pannella su Pannella, Magma, Roma, 1977, p 42
6 Discurso en el congreso de fundación del FUORI, abril de 1972, en Marco Pannella, Scritti e discorsi. 1959-1980, Gammalibri, Milán, 1982, pág. 76
7 Intrevista de Playboy, en Marco Pannella, Scritti e discorsi. 1959-1980, cit., pág. 165
8 Intervención en el congreso de Nápoles, en autores varios, Super Pannella, Matteo, Treviso, 1977, pág.149
9 Intervista de Playboy, en Marco Pannella, Scritti e discorsi. 1959-1980, cit. pág. 166
10 Ibídem
11 Prólogo del lbiro de Andrea Valcarenghi, Underground a pugno chiuso, Arcana, Milán, 1974, en Pannella su Pannella, cit. pág.7
12 "Due o tre cose che abbiamo scoperto di Marco" entrevista a Marco Pannella de Gian Antonio Stella, Sette-Corriere della Sera,
14 enero de 1993. A parte de una objetiva falta de tiempo, Pannella explica su rechazo a escribir libros "pues creo en la importancia de la palabra".
13 Intervención en el XV congreso de Verona, noviembre de 1973. En Marco Pannella, scritti e discorsi. 1959-1980, cit., pág. 105
14 Entrevista de, in Marco Pannella, Scritti e discorsi. 1959-1980, cit., pág. 166
15 Prólogo al libro de Andrea Valcarenghi, Underground a pugno chiuso, cit. in Pannella su Pannella, cit., pág. 8
16 Prólogo de Mario Appignani, Un ragazzo all'inferno, Napoleone, Roma, 1975, in Pannella su Pannella, cit., pág. 7o
17 Entrevista de "Il Mondo" antes del congreso de Florencia, noviembre de 1975, autores varios, Súper Pannella, cit., pág. 58
18 IVI, Francesco Fuschini, "Pannella, il diavolo", págs.171-177
19 Pier Paolo Pasolini, La religione del mio tempo, Garzanti, Milán, 1961, pág. 115
20 autores varios (Mucha gente), Il pugno e la rosa, a cura di Walter Vecellio, Bertani, Verona, 1979, p, 325
21 Pero mi amor no se muere. Oríigenes, documentos y estrategias de la "cultura alternativa y del underground" en Italia, Arcana, Roma, 1971, pág.150
22 Ivi, págs. 248-249. En el marco de un manual de supervivencia alternativa y metropolitana se hace propaganda de las "corrientes bebidas gaseosas como precisamente la Coca-Cola" al estar provistas de un "fuerte poder anticonceptivo. Sin embargo, para que esta operación sea eficaz, es necesario tener en cuenta un par de cosas. Hay que hacer lo siguiente: agítese la botella de bebida gaseosa teniéndola tapada con el pulgar de la mano derecha, luego introdúzcase en la vagina el cuello de la botilla y paralelamente déjese abierta la boca de la botella. De la misma manera, con la mano izquierda manténgase unidos los labios alrededor del cuello lo más posible.... " El "manual" añade: "Este método muy primitivo, si se aplica con suma atención, permite reducir fuertemente los riesgos de un embarazo indeseado".
23 Prólogo del libro de Andrea Valcarenghi, Underground a pugno chiuso, cit., in Pannella su Pannella, cit., pág.9.
24 Luca Boneschi y Carlo Oliva, "Relazione sui diritti civili", presentada en el VI congreso del Partido Radical, Florencia, 4-5 noviembre 1967
25 "Mozione sulla libertà sessuale", presentada y aprobada en el VI Congreso del Partido Radical, Florencia, 4-5 noviembre 1967, en Agencia Radical, 4 diciembre 1967
26 Noticias radicales, 26 enero 1968. El comité de presidencia del convenio sobre "Represión sexual y opresión scial", estaba formado por Alberto Moravia, Cesare Zavattini, Marco Pannella, Loris Fortuna, Giancarlo Matteotti, Gabriella Parca, Guido Calogero, Cesare Musatti y Marcello Mancini (director editorial de Men)
27 Noticias radicales, 3 enero 1968
28 Pietro Petrucci, "Il secondo fronte", L'Astrolabio, 3 noviembre 1968
29 "I contrabbandieri di Cristo", ABC, 9 de abril de 1967
30 "Pillola-strip in Piazza San Pietro", ABC, 31 de diciembre de 1967
31 Guido Aghina y Claudio Jaccarino, Storia del Partito Radicale, Gammalibri, Milán, 1977, pp 41-42
32 Los radicales fueron confundidos con católicos por el periódico del PSIUP Mondo Nuovo. A propósito de la Iglesia y de la píldora, véase Orazio La Rocca, "Così i vescovi bocciarono il Papa", La Repubblica, 23 de julio de 1993. En junio de 1966 la
comisión preparatoria del documento-base de la futura encíclica "Jumanae vitae" se expresó por amplia mayoría en contra del carácter ilícito de la contracepción, orientándose de esta manera hacia un clarísimo visto bueno del uso de la píldora. Pero Paolo VI no tuvo en cuenta el resultado de los trabajos de dicha comisión.
33 Luigi De Marchi, "Prolificità coatta", Il Radicale, giugno 1962, e Ornella Avenati, "Relazione su situazione demografica italiana e su problemi giuridici", en Agencia Radical, 1 de diciembre de 1966
34 El "Chi è" de Borghese, a cura di Gianna Preda, Edizioni del Borghese, Milán, 1961, págs. 163-164
35 Maria Luisa Zardini De Marchi, Inumane vite, Sugar, Milán, 1969, págs. 12-13
36 Luigi De Marchi, "Sessuofobia e clericalismo", en Agencia Radical, 10 de agosto de 1967
37 Ibídem
38 Ibídem
39 "L'incontro reichiano del 5 e del 6 diciembre", Noticias radicales, 10 de diciembre de 1970
40 Maria Luisa Zardini De Marchi, Inumane vite, cit., págs. 8-9
41 Massimo Teodori, Pietro Ignazi y Angelo Panebianco, Los nuevos radicales, Mondadori, Milán, 1977, pp 72-79
42 Umberto Eco e Patrizia Violi,"La controinformazione", in Valerio Castronovo e Nicola Tranfaglia, La stampa italiana del neocapitalismo, Laterza, Bari, 1976, pág.142
43 Marco Pannella, "Saluto ad ABC e a Sabàto", Noticias radicales, 16 de julio de 1968. "Al fin y al cabo", escribía Pannella, " quién ha sido suficientemente inteligente y honesto y valiente como para desencadenar la irrefrenable campaña divorcista?
Quién, en resumidas cuentas, lo ha popularizado en clases que no habían conocido nunca ciertos valores laicos y democráticos? Quién recogió nuestra campaña sobre los gangsters de la caridad, sobre los Petrucci, sobre el INPS?"
44 "Facciamo il punto sul caso ABC", ABC, 6 de febrero de 1966
45 "L'onorevole Scalfaro moralizza gli esami di guida", ABC, 25 de juni de 1967
46 "Morale e moschetto social-clerofascista perfetto", Abc, 15 de octubre de 1967
47 "L'onorevole preferisce l'immunità", ABC, 17 de diciembre de 1967
48 "La cugina dell'onorevole", Abc, 3 settembre 1967, Arturo Michelini escribió a Abc para negar toda parentela con la modelo.
49 En Corrado Pizzinelli, Scelba, Longanesi, Milán, 1982, pág. 178, se recoge el testimonio del ex director de L'Osservatore romano, Valerio Volpini: "Sapevamo che Gronchi faceva il galletto". En La Velina, Mondadori, Milán 1988, pp 23-24, Vittorio Orefice narra los complicados esfuerzos para hacer que se entrevistasem naturalmente fuera del protocolo, el presidente de la República con una señora de Livorno. Esfuerzs que le valieron al por aquel entonces ministro de Transportes, Armando Angelini, el sobrenombre de ministro de "Transbordes". De la fama de donjuán de Gronchi, en especial de una medida rebautizada "ley Pompadour" pues estaba destinada a una de las favoritas del presidente, ha escrito bastante Guido Quaranta, Ritratto di presidenti con signora, SEI, Torino, 1978, págs. 70-71
50 "Gronchi, Anonima Arricchimenti", Abc, 21 de mayo de 1967
51 "Il Papa buono approverebbe il divorzio", Abc, 6 de noviembre de 1967
52 Andrea Barbato, "E' reato criticare una sentenza", Tempo illustrato, 1 de noviembre de 1969
53 Camilla Cederna, "Il peccato è sempre anarchico", L'Espresso, 13 de febrero de 1972
54 Gigi Ghirotti, "Braibanti davanti ai giudici d'appello. Un demone smagrito e senza barba", La Stampa, 7 de noviembre de 1969
55 Gianfranco Spadaccia, "L'inquisizione 1968", L'Astrolabio 21 de julio de 1968
56 Ibídem
57 Giuseppe Loteta, "Braibanti, il demonio in Corte d'Appello", L'Astrolabio, 30 de marzo de 1969
58 En Pannella su Pannella, cit., pp 21-23
59 Gigi Ghirotti, "Braibanti esce dal carcere con i suoi libri", la Stampa, 6 de diciembre de 1969
60 Mauro Mellini, "Le onorevoli nullità", La prova radicale, marzo 1973, págs. 81-90
61 El soneto con la anotación belliana sobre el "caballito" es el célebre "Piazza Navona": "Cqua s'arza er cavalletto che ddispenza/ sur culo a cchi le vo' ttrenta nerbate, / e ccinque poi pe la bbonofiscenza". En la edición clásica, Mondadori, bajo la dirección de Giorgio Vigolo, págs. 1165-1167
62 Anónimo Romano (Maurizio Ferrara), Er compromesso
rivoluzzionario, Garzanti, Milán, 1975, pág. 208
63 Alessandro Coletti, Il divorzio in Italia, Savelli, Roma, 1974, pág.184
64 Indicados con las iniciales en La Prova radicale, los nombres del breve ensayo de Mellini sobre las "Onorevoli nullità" señalados en "Come gira la ruota", Panorama, 2 de agosto de 1973
65 Aretino 75, Lo stile del professore, Sugar, Milán, 1975, págs.162-163
66 Ivi, pág. 160, y Giorgio Galli, Fanfani, Feltrinelli, Milán, 1975, pág. 6
N.d.T.
(*1) SIFAR . Servicio de información de las Fuerzas Armadas. Servicio de seguridad instituido en 1949 que depende del jefe de Estado mayor de la defensa. En 1966 se disolvió y fue sustituido por el SID (Servicio Información Defensa), disuelto, a su vez, en 1977 y sustituido por el SISMI (Servicio para la información y la Seguridad del Estado).
(*2) CROCE BENEDETTO . (Pescasseroli 1866 - Nápoles 1952). Filósofo, historiador y escritor italiano. Tras un breve acercamiento en sus años mozos a Marx, junto a Giovanni Gentile tuvo el mérito del renacimiento idealista y hegeliano a finales del siglo pasado. Antifascista, sustancialmente libreral-conservador, en la post-guerra se sumó al Partido liberal y entró en uno de los primeros gobiernos de la Italia postfascista. Durante el fascismo, ejerció gran influencia en sectores importantes de la juventud. Como filósofo, a parte de su reforma de la dialéctica hegeliana, cabe recordarlo por sus estudios de estética y de lógica. Cabe señalar sus estudios históricos ("Historia de Europa en el siglo XIX", "Historia de Italia de 1871 a 1915, etc.) en los que reivindica el desarrollo liberal de la Europa de antes de la guerra, en polémica con la "crisis" de los totalitarismos postbélicos.
(*3) PIER PAOLO PASOLINI . (Bolonia 1922 - Ostia 1975). Escritor, guionista y director de cine. Su inquieta experimentación existencial, ideológica y lingüística condujo el realismo por derroteros expresionistas. Con elevada capacidad crítica puso de relieve la realidad social de las clases bajas. Fue un hombre polémico que denunció las chapuzas de la "burguesía" y criticó duramente a la izquierda italiana por su incapacidad. Simpatizante del Partido Radical, sobre el que escribió páginas de gran belleza, el día de su muerte tenía previsto trasladarse a Florencia para intervenir en el Congreso de dicho partido. * Novelas: Raggazzi di vita, 1955, que trata del subproletariado romano; Una vita violenta, 1959. * Ensayos: Passione e ideologia, 1960; Empirismo eretico, 1972. * Teatro: Calderon, 1973. * Poesía: La meglio gioventù, 1954; Le ceneri di Gramsci, 1957; L'usignolo della Chiesa Cattolica, 1958; La religione del mio tempo, 1961; Poesia in forma di rosa, 1964; Transumanar e organizzar, 1971. * Cine: Accatt
one, 1961; Mamma Roma, 1962; La Ricotta, 1963; Vangelo secondo Matteo, 1964; Uccellaci e uccellini, 1966; Edipo Re, 1967; Teorema, 1968; Medea, 1969; Il Decameron, 1971; Il fiore delle Mille e una Notte, 1974; I racconti di Canterbury; Salò e le 120 giornate di Sodoma, 1975.
(4*) Fue el símbolo radical. Después cambió en la rosa y el puño y posteriormente en el símbolo con la cara de Gandhi.
(5*) MAURIZIO COSTANZO SHOW. Programa de televisión que se transmite cada día de lunes a viernes, en canal 5.
(*6) UGI Unión Goliarda Italiana, asociación de las fuerzas laicas estudiantiles
(*7) MLD . Siglas del "Movimiento para la Liberación de la Mujer" (en italiano: Movimento per la Liberazione della Donna).
(*8) FUORI . Siglas Frente Unitario homosexual Revolucionario Italiano. La asociación, que nació a mediados de los años 70, ha desempeñado un papel importante en las campañas en pro de la libertad sexual. Actualmente el ARCI-gay desempeña un papel parecido desde el seno de las instituciones.
(*9) LIGA NORTE . LIGA LOMBARDA . Partido político que entró en el Parlamento en abril de 1992. La Liga Norte nació principalmente en la región de Emilia Romaña y en Lombardía. Promulga la división de Italia en tres zonas: norte, centro y sur. Recoge el malestar de una población cansada de corrupciones y que acusa al sur de beneficiarse de las riquezas producidas en el norte. Su ideólogo es Roberto Miglio y su líder Umberto Bossi. Actualmente, en el gobierno de coalición en el que figuran los partidos de Forza Italia de Silvio Berlusconi, y Alianza Nacional del fascista Gianfranco Fini. Ha suscitado enormes polémicas por sus críticas a Berlusconi.
(10*) CELODURISMO . Bossi suele decir que los de la Liga Ce l'hanno duro (refiriéndose al pene).
(11*) ABC . Revista italiana popular, semi-pornográfica y muy dada al escándalo, de mediados de los años 60. Dirigido por Enzo Sabàto, patrocinó con éxito la batalla del divorcio. No confundir con el periódico español "ABC" de tendencia diametralmente opuesta.
(*12) FORTUNA LORIS . (Breno 1924 - Udine 1985). Político italiano. Presentó en 1965 el proyecto de ley sobre el divorcio aprobado en el parlamento, tras años de iniciativas y batallas llevadas a cabo junto al Partido radical, en 1970. Presentó asimismo proyectos de ley sobre el aborto y la eutanasia pasiva (este último no fue aprobado). Ministro de Defensa civil y de asuntos comunitarios.
(*13) TRANSATLANTICO . Sala de Montecitorio que tiene forma ovalada, como un transatlántico.
(*14) AZIONE CATTOLICA . Acción Católica. La organización de laicos católicos vinculada a la jerarquía eclesiástica que nació y se consolidó en los distintos países europeos desde el siglo XIX (en Italia en 1868).
(15*) MORO ALDO . (Maglie 1916 - Roma 1978). Político italiano. Secretario de la Democracia cristiana (1959-65). Artífice de la política de centro izquierda. Ministro en repetidas ocasiones, Presidente del Consejo (1963-68, 1974-76). A partir de 1976 presidente de la democracia cristiana (DC). Preconizó el acercamiento del Partido Comunista Italiano (PCI) al gobierno delineando al hipótesis de una "tercera fase" (tras la del "centrismo" y la del "centro izquierda") del sistema político. Secuestrado por las Brigadas Rojas en Roma, el 16 de marzo de 1978, fue encontrado muerto el 9 de mayo del mismo año.
(16*) NENNI PIETRO . (Faenza 1891 - Roma 1980). Político italiano. En sus comienzos fue republicano, posteriormente a partir de 1921 socialista. Director del periódico del partido, "L'Avanti", exiliado en Francia, en 1930 fue artífice de la reunificación de los sectores socialistas y, en 1934, del pacto de unidad de acción con el Partido comunista Italiano (PCI). Secretario del PSI en 1943 y desde 1949 hasta 1964, vicepresidente del Consejo (1945) y Ministro de asuntos exteriores (1946-47). Creador del acuerdo orgánico con el PCI, sufrió la derrota electoral de 1948. Premio Lenin de la paz, asumió progresivamente una postura autonomista y en los años 60 luchó por un gobierno de centro izquierda con la Democracia Cristiana (DC); con el centro izquierda fue vicepresidente del Consejo (1963-68) y ministro de asuntos exteriores (1968-69). Senador vitalicio en 1970.
(17*) SCALFARO OSCAR LUIGI . (Novara, 1918) Presidente de la República Italiana. Democristiano italiano. Abogado. Diputado en repetidas ocasiones. Ministro de transportes, de bienes culturales y del interior. Hombre muy íntegro, goza de la estima incluso por parte de los laicos.
(18*) COMMISSIONE INQUIRENTE . Comisión investigadora. Formada por diez diputados y diez senadores, debe juzgar los actos de relevancia eventualmente cometidos por el Presidente de la república y por los Ministros. Goza de los mismos derechos que el magistrado. Envía al Tribunal Constitucional las actas de su sumario para acusar o disolver. En 1977 y en 1989 el Partido radical promueve dos referéndums para abolirla. En el referéndum celebrado en 1989 la mayoría de los electores italianos votó por su abolición. En 1989 fue sustituida por el Comité para los procesos de acusación constituido por las Juntas para las autorizaciones a proceder d la Cámara y el Senado.
(19*) QUIRINALE . Una de las siete colinas de Roma. "Il palazzo del Quirinale" fue la residencia oficial de los papas, del Rey de Italia y por actualmente lo es del Presidente de la República italiana.
(20*) SIFAR . Servicio de información de las Fuerzas Armadas. Servicio de seguridad instituido en 1949 que depende del jefe de Estado mayor de la defensa. En 1966 se disolvió y fue sustituido por el SID (Servicio Información Defensa), disuelto, a su vez, en 1977 y sustituido por el SISMI (Servicio para la información y la Seguridad del Estado).
(21*) MORAVIA ALBERTO - Pseudónimo de Alberto Pincherle (Roma 1907) Escritor italiano. "Gli indifferenti" (1929) amargo retrato de la vida burguesa. "Racconti romani" (1954); "La Ciocciara" (1957), etc.
(22*) ANDREOTTI GIULIO . (Roma, 1919) Exponente de la Democracia Cristiana. Secretario de A. De Gasperi, empezó muy temprano como Subsecretario de la Presidencia del Consejo, una ininterrumpida carrera ministerial: ministro del interior (1954), de hacienda (1955-58), del tesoro (1958-59), de defensa (1959-66) y 1974), de la industria ((1966-68), del presupuesto del Estado (1974-76). Presidente del consejo italiano del 1972 al 1973, del 1976 al 1979, y en 1990. Acusado de corrupción.
(23*) Pasquino: estatua que se encuentra en el casco antiguo de Roma, concretamente en la calle del Gobierno Viejo detrás de Plaza Navona, en la que es costumbre dejar una nota en la que se critica con humorismo lo criticable de los políticos.
(24*) FERRARA MAURIZIO . (Roma 1921). Hermano de Giovanni, exponente del Partido Comunista Italiano (PCI), diputado. Escribió una biografía elogiativa de Palmiro Togliatti.
(*25) "'na manica de gente assai lasciva/finocchi e vacche ignude alla Godiva" : un puñado de gente bastante lasciva/maricones y cerdas desnudas como Godiva", se refiere a la famosa Lady Godiva que paseaba desnuda sobre su caballo cubriéndose con su larga cabellera.
(26*) del MSI, movimiento social italiano, heredero del fascismo.
(27*) FANFANI AMINITORE . (Arezzo 1908). Político italiano, profesor de historia económica, personalidad eminente de la democracia cristiana, de la que fue secretario desde 1954 hasta 1959 y posteriormente desde 1973 gasta 1975 otorgándole un fuerte carácter corporativo con la utilización de la industria pública como punto del desarrollo económico. Jefe de gobierno (1958-59; 1960-62; 1962-63; 1982-83), en repetidas ocasiones ministro de asuntos exteriores (1964-65; 1965-68), presidente del Senado (1968-73; 76-82).