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Pannella Marco - 31 gennaio 1994
LA NO VIOLENCIA "RADICAL"
Marco Pannella, presidente del Partido Radical Transnacional.

SUMARIO: El Partido Radical "se propone institucionalmente organizar por vez primera en la vida social y política la no violencia como partido político... " Para ello, es necesaria "la realidad organizada de al menos cincuenta mil militantes en el mundo"; por ello es necesario insistir, como prioridad, "en la obra de construcción de la realidad transnacional y transpartídica", aunque los que son radicales en el PR pueden y deben organizarse también en otras formas y a partir de otros objetivos. El frente de la antigua Yugoslavia corre el riesgo de constituir actualmente "un factor de recuperación y de refuerzo.... de la cultura de las clases predominantes y de los pueblos que ha atravesado la historia concreta de nuestro siglo..." y de la que es responsable también el "mundo libre", con su política de la "no injerencia" que ha favorecido de hecho regímenes totalitarios y sobre todo comunistas.

(30 AÑOS DE ACCION NO VIOLENTA - ENERO DE 1994)

El Partido Radical (PR) se propone institucionalmente organizar por primera vez en la vida política y social la no violencia como partido político, es decir como parte y fuerza en los conflictos, tal como para poder vencer o ser derrotada; y no ya, tal y como lo ha venido siendo a lo largo de la historia, una fuerza de testimonio, de mera reacción, o de apoyar a la "violencia de los agredidos" o a la "más cercana al derecho y a la justicia". para ello, el carácter internacionalista, transnacional y transpartídico del PR es totalmente indispensable. Por otra parte, esta característica es igualmente coesencial a cualquier otra lucha vital, fundamental de nuestra época y de nuestra sociedad. No hay Reforma de la política, ni verdadera política de Reforma, que pueda ser perseguida honestamente sin un tipo de sujeto político y social semejante, necesario aunque no sea suficiente para obtener ideales de democracia, de libertad, de justicia y de paz.

El PR está plenamente convencido de que dicha fuerza puede empezar a ser adecuada para el objetivo general, ideal y político, a partir de la realidad organizada de por lo menos cincuenta mil militantes en el mundo, distribuidos, pero organizados según los criterios y las reglas del PR. Dicha realidad dista mucho, por lo menos a nivel cuantitativo, cuando no cronológico. Por ello, la tarea prioritaria del PR consiste en insistir sobre la tarea de construcción de la realidad transnacional y transpartídica, y nada tiene por qué hipotecar esta prioridad.

Pero la característica del PR es asimismo la de no ser, no poder y no querer ser fuerza exclusiva, único lugar de representación, de pertenencia, de sus propios miembros. Sino instrumento, herramienta, para la realización de objetivos concretos, por grandes que sean o puedan parecer. De manera que los que son (también) radicales del PR no tienen o no deben limitar sus responsabilidades y sus militancias a las propias - de vez en vez - al PR. Asimismo, es evidente el interés del PR, en su autonomía, de apoyar aquellas iniciativas individuales (o en el marco de otras organizaciones) por parte de sus miembros, iniciativas que sean directamente interesantes para la realización de sus propios objetivos.

El haber escogido el símbolo gandhiano, expresión de transnacionalidad y de inspiración no violenta política, demuestra ser cada vez más adecuada a las urgencias y a las eventualidades de nuestra sociedad y de nuestro tiempo. No se trata de "intuición": hay muchas e inmensamente fecundas a nivel filosófico y cultural, y muy reconocidas. Se trata de ir más allá, en la duración ("forma de las cosas" según Bergson) y en la personalidad no individualista ("intelectual colectivo" gramsciano (1)) superando el divorcio, característico de nuestra época y de cualquier época de grandes crisis humanas, entre ciencia y conciencia por una parte y política y poder por otra.

El frente "de la Antigua Yugoslavia" corre el riesgo de ser un factor de recuperación y de refuerzo explosivo e implosivo, entrópico bajo muchos aspectos, de la cultura política de las clases dominantes y de los pueblos que ha caracterizado la historia concreta del nuestro siglo, a parte de los trágicos momentos de contraposición que lo han dividido, y unido. De hecho, existe asimismo una profunda fuerza de unidad entre la política (no la ideología y no los ideales, no la cultura sino la "subcultura" en el sentido auténtico y no peyorativo de este término) que se va armando de exterminios al estilo nazi, comunista, "camboyano", connaturales, y la de los "bombardeos intermitentes", "terroristas", contra las poblaciones civiles e inermes, hasta llegar a utilizar la atómica para "acelerar" el final cercano del conflicto, por parte del mundo libre.

El mundo libre (y de veras histórica y políticamente tal) ha llevado a cabo en el siglo actual una estrategia con respecto al mundo, y de los mundos, totalitaria. El deber de no injerencia ha sido su pilar. Se ha intentado llevar a cabo siempre una fuerza de convivencia beneficiosa para los intereses creados, estatales y económicos, de la clase dirigente, con el mundo totalitario, régimen considerado a menudo como forma propia y necesaria, u oportuna, para otros pueblos.

Se ha entrado en acción cuando la agresión ya había tenido lugar o cuando se cernía. Por lo general se ha brindado al campo totalitario la garantía de una defensa de su estabilidad interior, con el presupuesto de que de dicha manera se garantizaría un orden internacional, que a menudo correspondía con un arreglo de funciones económicas o de operaciones pseudo taylorianas de las regiones y de los regímenes. De esta manera, constantemente, como regla (con sus raras excepciones) se han sacrificado las poblaciones, las oposiciones democráticas (salvando emblemáticamente, a nivel físico, algunas disidencias) al ídolo de las soberanías nacionales. En este sentido, y con contenidos no violentos y democráticos, sólo el PR - de rito italiano - durante dos décadas como mínimo, de 1965 en adelante ha brindado una acción alternativa, de valor sobre todo simbólico y emblemático, con sus acciones directas no violentas en los países totalitarios. En primer lugar en el imperio comunista, puesto que en estos regímenes, mucho

más que en aquellos de expresión nacional de fascismo, la estrategia de mera potencia, y de desprecio de los derechos humanos fundamentales de los pueblos sometidos, ha sido rigurosa. Unico precedente: el comportamiento en los años treinta con respecto al resistible ascenso del nazismo y del fascismo.

En el frente de la Antigua Yugoslavia, así pues, los demonios del siglo, parecen proponerse con toda su fuerza, sistemáticamente, con valor de testimonio de recuperación de la vieja política del mundo libre para las eventuales soluciones neo-totalitarias, militaristas y antidemocráticas, en la ex URSS, de la misma manera que en el imperio inmenso del totalitarismo chino y en zonas del hemisferio sur. Cabe añadir nuevos impulsos, ante las crisis económico-sociales que van surgiendo tras la primera guerra mundial hasta 1940, que se van agravando a nivel planetario gracias asimismo a la "bomba atómica" demográfica, a la emergencia ecológica, para la que la respuesta fundamentalista corre el riesgo de convertirse muy pronto en la única posibilidad para un mundo y una cultura a-democráticas cuya eficiencia es pura falacia.

Lo que hemos hecho, como siempre, no es comprensibe si las razones, los motivos, los medios, los ideales y las ideas que lo desencadenan no son conocidas, son censuradas, clandestinas.

N.d.t.

(1) GRAMSCI ANTONIO . (Ales, Cagliari 1891 - Roma 1937). Pensador y político italiano. En un primer momento socialista, director de la revista "Ordine Nuovo" y promotor del experimento de los "Consejos de fábrica", en 1921 fue uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano y su secretario general (1924). Siendo diputado, en 1926, se le condenó a 20 años de cárcel, donde murió once años después. Sus "Quaderni del carcere" representan una importante contribución a la elaboración teórica del marxismo, que él llamó "filosofía de la praxis". Fundó también "L'Unità", órgano de prensa del Partido comunista.

 
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