Emma BoninoSUMARIO: Europa, cómplice de la masacre de Sarajevo, está matando con su comportamiento el derecho así como su mismísimo futuro. La secretaria general del Partido Radical denuncia este comportamiento y solicita que el Tribunal Internacional de La Haya cuente con la posibilidad de castigar a los que masacran a la población bosnia. Para ello es necesario garantizar los fondos necesarios para que el Tribunal funcione.
(L'INDIPENDENTE, 10 de febrero de 1994)
Una granada en el mercado de Sarajevo: 70 víctimas sacrificadas se suman a los diez mil inmolados en veintidós meses de asedio. Europa, desde hace mucho tiempo, no es una simple espectadora sino cómplice del masacre, y con su actitud con Sarajevo está matando el derecho, la democracia, la tolerancia y su mismísimo futuro.
A través de los medios de información asistimos a una carnicería humana infinita. Seguirá sin castigar? Acaso estamos condenados a la impotencia, a ser meros espectadores de una tragedia, de una gigantesca operación criminal?
No. Personalmente estoy harta de ver imágenes de muerte. Estoy y estamos dispuestos, con determinación - y tal vez logremos ser determinantes -, a hacer que esta carnicería humana pueda ser por lo menos juzgada por lo que es: no sólo una masacre despreciada por la opinión pública internacional sino que se trata de un crimen indecente que merece ser castigado.
En resumidas cuentas, procesar a los criminales de guerra de la Antigua Yugoslavia puede y debe ser un acontecimiento concreto, inmediato, y no para la posteridad. La justicia ex post de Nuremberg la justificaba el hecho de que no se sabía, o no se sabía del todo. Parafraseando al Papa, no podremos decir el día de mañana que "no sabíamos nada del holocausto bosnio". Las cámaras de televisión, los ojos del mundo estaban ahí, el sábado pasado y todos los demás días de este calendario de horrores, en el pobre mercado de los desesperados de Sarajevo, grabando la carnicería.
Qué hacemos? Intervenir militarmente? O bien, tal y como se está intentando hacer, obligar a Bosnia Herzegovina - entidad estatal reconocida por la Onu - a aceptar una paz a toda costa, o mejor dicho a rendirse sin condiciones? Claro, esta sería toda una solución "realista" y "diplomática", sobre todo porque quiénes pagan el precio no son los que lo imponen.
Hay algo más con respecto a la definición "a toda costa": el derecho. Derecho a toda costa quiere decir que no puede haber paz sin justicia. Por ello hemos aplaudido la decisión del Consejo de Seguridad de la Onu de crear un tribunal con la tarea de juzgar y castigar los crímenes cometidos en los territorios de la Antigua Yugoslavia. Un primer paso para realizar una jurisdicción internacional que persiga y condene las violaciones de los derechos humanos en todas las Bosnias del mundo. Pero para poder hacer justicia, hacen falta financiaciones adecuadas para que el Tribunal pueda castigar a los que masacraron en el mercado, a los artífices de la limpieza étnica, de las violaciones de masas, a los "arquitectos" de las fosas comunes. La Comisión de expertos encargada de recoger las pruebas y los testimonios de los crímenes ha hecho público que la situación es insostenible: necesita una financiación extraordinaria de 300 mil dólares para las actividades ya planificadas hasta el plazo establecido de 1994. El 1 de
enero se encontró con que no tenía presupuesto.
La envergadura de la cantidad necesaria para que funcione el Tribunal está perfectamente al alcance de la Comunidad internacional y de sus miembros, siempre y cuando tengan la voluntad de aprobarlas y concederlas. Pero las Naciones Unidas aún no logran financiar esta "tarea única" de justicia. Para contrarrestar la falta de voluntad política de los Gobiernos nacionales existe una "cuenta corriente", el Voluntary Trust Fund.
Incluso nuestro país, Italia, lleva retraso con respecto a los compromisos adquiridos. Por ello solicitaremos al Gobierno que otorgue lo antes posible la cantidad aprobada en el marco de la ley financiera. Que se pongan inmediatamente a disposición de la Comisión de investigación de crímenes 600 millones. Es urgente dar señales claras a las instituciones. Por ello solicitamos juicio inmediato para los criminales y los carniceros de la Antigua Yugoslavia.