SUMARIO: Texto de una octavilla que algunos radicales africanos distribuyeron en Roma para invitar a sus conciudadanos a participar en la Marcha de Pascua
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Queridas amigas, queridos amigos africanos,
tras cuarenta años en los que los regímenes basados en un partido único han dominado en casi todas partes, desde hace dos o tres años, un número considerable, si no la mayoría, de países africanos ha emprendido el camino de la democratización.
Este proceso ha tenido enormes consecuencias. Gran número de países ha asistido por vez primera a elecciones democráticas desde su independencia, se han puesto en marcha procesos de separación de poderes, y finalmente están naciendo por todas partes medios de comunicación independientes.
Obviamente, el camino es largo todavía. En parte, se debe a que muchos de nuestros países aún no han experimentado este proceso, y en parte a cuando tiene lugar un proceso de democratización, la democracia es frágil y susceptible de ser derrocada por las enormes dificultades económicas, por la corrupción y por la fragmentación de nuestro continente que aún no ha logrado suscitar en su seno procesos federales de agregación.
Una realidad que si bien no es idílica, en cualquier caso es infinitamente más rica de esperanza de cuanto lo podía ser hace cuatro o cinco años. Sin embargo, se trata de una unidad que todos los africanos podemos contribuir a reforzar, incluso desde aquí, desde aquellos países europeos en los que nos hallamos, uniéndonos a quiénes trabajan para la democratización de las Naciones Unidas y, sobre todo, para el nacimiento de una justicia y de un derecho internacional que pueda juzgar y dictaminar, en todas partes del mundo, los crímenes contra la humanidad.
En esta perspectiva, consideramos que la iniciativa del Comité "No hay paz sin justicia", promotor de la Marcha de Pascua para la institución, a partir del modelo del Tribunal internacional que juzgue los crímenes de guerra cometidos en la Antigua Yugoslavia, de un Tribunal internacional permanente y la institución de una moratoria universal de las ejecuciones capitales son dos objetivos fundamentales para Africa.
El Tribunal internacional permanente, en efecto, haría más difícil o arriesgado el intento de derrocar nuestras nuevas democracias por parte de aventureros de todo tipo por la sencilla razón de que tendrían que responder ante este tribunal de las violaciones de la ley que cometiesen.
La suspensión, a través de una moratoria universal, de las ejecuciones capitales, en todo el mundo, y por lo tanto también en el continente africano, constituiría una señal de especial importancia, incluso a nivel simbólico, con respecto a la posibilidad del Estado de interferir en la vida de los ciudadanos.
Por dichos motivos, y por otros muchos más, consideramos la iniciativa de la Marcha de Pascua de suma importancia. Por ello te invitamos calurosamente a que participes, con aquellas personas, de entre tus conocidos, que puedan compartir estos objetivos.
Confiando encontrarte el próximo 3 de abril, a la 9 de la mañana, en el Capitolio.
Jean Ghislain Moutomb (Zaire), Montgomery Uzomba Nwaogu (Nigeria)