SUMARIO: La iniciativa no violenta de los radicales para garantizar la financiación necesaria para el funcionamiento del Tribunal internacional.
(L'EUROPEO 13-20 de abril de 1994)
Han ayunado 400 durante veinte días, hasta el 8 de abril. Han instigado a la Asamblea de la ONU a aprobar que se destinasen 32 millones de dólares (50 mil millones de liras italianas) para el Tribunal de La Haya. Son los radicales, que desde hace años vienen ejerciendo presión, para que, como dice su presidenta Emma Bonino, "nazca un germen de justicia internacional, y el Tribunal para la Antigua Yugoslavia se transforme en Tribunal permanente contra todos los crímenes de guerra". Entre las personas que han ayunado, procedentes de veinte países, figuran veinte parlamentarios, los radicales italianos Roberto Cicciomessere y Pio Rapagnà, la europarlamentaria socialista Maria Magnani Noya y otros 17 extranjeros. Los radicales han logrado que Italia destine tres mil millones de liras para el Tribunal.
Al Pr le preocupa mucho un aspecto aparentemente secundario de la cuestión de que el Tribunal sea financiado con el presupuesto ordinario de la Onu y no a través de las contribuciones de los Estados individualmente, tal y como, por ejemplo, sucede con las operaciones de peace-keeping. De hecho, es la única manera de que el Tribunal pase a ser una auténtica institución de las Naciones Unidas. Estados Unidos está de acuerdo con ello, aunque por otro motivo contribuyen con el presupuesto ONU sólo con el 25%, contra el 31% a su cargo para las operaciones de peace-keeping. Hasta ahora, el Tribunal ha salido adelante con fondos extraordinarios de emergencia, y lamentablemente, la asamblea de la Onu parece estar orientada a que prosiga este estado de precariedad.