Paolo GuzzantiSUMARIO: Paradoja radical/En la mayoría pero sin ministerios e ignorados por los medios de comunicación. Insoportables y maleducados. Pero los primeros de todos en denunciar la corrupción y en las luchas por un país más cívico, que se arriesga a acabar lamentando su pérdida.
(PANORAMA, 4 de junio de 1994)
Quién sabe por qué cuando se habla de los radicales, de Marco Pannella, de Emma Bonino y de todo el grupo histórico de estos indigestos políticos crecidos en un huerto separado del de los auténticos partidos, nos sentimos (me refiero a los periodistas) con la obligación de adoptar un tono sarcástico, aunque bonachón, pero siempre de puteo. Y sin embargo, ojo, si los radicales se mueren, si desaparecen, si se les barre como corriente de la libertad y como memoria empecinada y terca de la libertad, nos tenemos que dar cuenta de que sería, eso sí - y no neo-post-paleo-fasci-estalinistas - una herida irreparable para nuestra democracia que no deja de lloriquear, de enseñar sus piernecitas focomélicas, sus ventriculitis cardíacas, por lo que no se sabe nunca del todo si está creciendo de buena salud o por una avería en la hipófisis o en la tiroide. Los radicales han sido hasta ahora el metabolismo de la democracia parlamentaria y la primera y única agrupación que ha escogido como pilar de su existencia el activis
mo de los ciudadanos. El único partido que ha practicado esas normas de democracia concreta y vistosa que estábamos acostumbrados a ver sólo en las imágenes tan ajenas procedentes del mundo anglosajón, en las que la "gente" (sí, precisamente esa) se sienta por las calles y resiste de forma pasiva a la policía tal y como hacía Bertrand Russell, se manifiesta con carteles en pecho y espalda, se amordaza, se encadena, se deja pegar sin reaccionar, transcurre las noches en una plaza, saca a relucir su protesta. La televisión, hay que decirlo, siempre ha intentado volverles invisibles, ridículos, fastidiosos, insoportables, antipáticos, pesados. No siempre sin razón, todo hay que decirlo, porque la característica de los radicales siempre ha sido (también) la del asedio al sentido de la tranquilidad indiferente.
Se hubiesen merecido convertirse en ministros y hacernos ver, a nosotros y a ellos mismos, qué quiere decir administrar e imponer, incluso de forma trivial y vistosa, la rectitud y el testimonio de toda una vida gastada al servicio de la democracia. Digamos que un gobierno con los radicales históricos hubiese ofrecido muchas más garantías concretas, inmediatas y en la práctica, de un serpentear y un enroscarse tuerceintestinos de distinción y no-me-he-explicado sobre el fascismo y el postfascismo. Y veamos por qué. Los radicales han representado el liberalismo de izquierdas, brindando testimonio - solos como perros - de que se podía y se tenía que ser de izquierdas y ser al mismo tiempo anticomunistas (nunca de forma histérica, sino de forma moralmente firme) y botón de muestra de los más débiles de la sociedad; de los pobres, de los distintos, de los enemigos y los afines, de los niños y los viejos, de quién está enfermo y de quién está sano.
A Marco Pannnella no puedo decir que lo conozco muy bien. Pero un poco sí lo conozco. Lo recuerdo, la última vez que nos vimos, en Piazza Navona, sentados en un bar tras haber estado juntos charlando con un grupo de empresarios franceses. A estos franceses les habíamos hablado de mafia, de política italiana, de todo un poco y luego nos encontramos allí, sentados, ante un café, él con su tabaco negro y malditamente francés, y pude ver a este italiano anómalo, a este hombre que por vanidoso que sea como dicen, por narcisista que parezca, estúpidamente consabido, es el único que ha mantenido firme el punto de las libertades venciendo para todos las batallas que se había inventado él con otros pocos, yo le he visto y le he sentido profundamente preocupado por lo que se avecinaba. Forza Italia aún tenía que nacer, lo que ha pasado no había sido previsto y es más parecía en aquel momento obvio, descontado, que las próximas elecciones iban a ser vencidas por el que se da en llamar (en el sentido en que se lo llama
él sólo) frente progresista.
Progresista? Es una palabra que todavía etiqueta un paquete de contenido misterioso. Progreso en qué sentido? En qué dirección? El progreso que han sabido indicar los radicales ha sido el de haber sabido, solos y cuando no estaba de moda, representar lo que ahora la traza larga e indolora y conformista llama »lo nuevo . Lo nuevo de hoy para los radicales es algo muy antiguo: denunciaban Tangentopoli (1) y la corrupción cuando todos los demás dormían o adaptaban sus batallas de verdad a las conveniencias asociativistas. Los radicales, que ahora se arriesgan a desaparecer, ahogados entre otras cosas - tal y como denuncian - por una afonía de la radio y la televisión que se les aplica como una máscara de gas, son los mismos que dieron a los italianos aquellas mesas (2) por las calles, la recogida de firmas, la »participación con la que todos se llenan la boca hoy. Y luego, el divorcio, las batallas laicas, el aborto (que los radicales querían introducir junto con reformas en defensa de la mujer y del niño,
que no se vieron nunca).
Los italianos no les deben, desde luego, ni a los comunistas, ni a los democristianos y ni mucho menos todavía a los neo-postfascistas el gusto polémico y anticonformista de las batallas de libertad: si hoy ya no estamos, en lo que a sexo, maternidad, dignidad de la mujer, respeto de los disminuidos físicos, tal y como estaba la Italia de los años sesenta, eso se lo debemos en primer lugar a un grupo de provocadores, fumadores de marihuana, autoamordazados, exhibicionistas, rollazos hasta los cojones, antirracistas, maleducados insoportables que eran y son los radicales.
Para tener la medida de lo útiles que han sido no hay más que medir el odio que han atraído. La actitud nauseabunda de quién sólo al oírles nombrar le entran conatos de vómito. Qué lástima que las cosas no hayan salido de otra manera. Con el sentido de la realidad Pannella había intentado formar el elemento de izquierda de esta mayoría de gobierno que con apresurada vagancia se le llama derecha: la derecha italiana parece más bien una derecha de mentirijillas, y la izquierda es una falsa izquierda. Existe todo un "mood" que de izquierda ni flores, una corrosión del sarcasmo de izquierdas, una forma de gozar las previsiones de catástrofe que es de izquierdas. Pero la izquierda italiana está pagando su fracaso político, antes que electoral, pues no ha sabido ni tan siquiera pensar nada que se pudiese indicar como una nueva frontera.
En cuanto a la derecha, en sentido europeo hace reír: le falta la primera característica de la derecha conservadora, es decir, precisamente el carácter conservador. Para ser conservadores hace falta tener algo que conservar y qué es lo que puede proponer para la conserva, para la salsa italiana, nuestra derecha? Nada, por que no hay nada memorable. Tanto es así, que con la prisa chapucera de la que es presa todo el sistema de la comunicación se clasifica como »derecha el partidón de Berlusconi (3), que de derechas no tiene nada, desde el momento que propone ingredientes de buen sentido común y buen juicio administrativo con el que favorecer la formación de nueva riqueza para redistribuirla, tanto bajo forma de »buengobierno (que es un servicio obligatorio) como de empleo. Y que sea derecha la Liga es algo que está por definir todavía, y por demostrar. Incluso los neo-post-ex-fascistas no se encuentran cómodos a la derecha, porque se hallan en constante búsqueda de sus raíces populares y popularistas, en cu
alquier caso algo nacionalistas y oxidadas. Pero dónde están los conservadores?
Los conservadores, precisamente en el sentido de »los que saben indicar algo que merece ser conservado , son precisamente ellos, los radicales: tienen que conservar como los viejos Catones de la Roma republicana, el estilo, el amor y el gusto del liberalismo práctico, es decir democrático, o sea intransigente. Casi nadie en Italia (salvo algún auténtico liberal de área católica, republicana, comunista e incluso liberal) puede vanagloriarse de fidelidad a la conservación de la forma de la democracia, tal y como lo ha demostrado tanto decente como indecentemente.
Es bueno decir estas cosas y saberlas en el momento en el que la extinción y el olvido están por caer encima de una de las pocas cosas auténticamente italianas y auténticamente democráticas, producidas por la frágil "Italietta" (4). Si los radicales desaparecen, este país lo va a notar. Y no será una liberación, sino todo lo contrario.
- Paolo Guzzanti -
Pantalla negada:
El más avaro es Enrico Mentana, con su Tg5: ni una entrevista, ni una citación ha sido dedicada a Marco Pannella y a su lista. El Tg1 ha concedido 16 segundos. El Tg2 un minuto. Según los datos del centro de escucha radical, presentados por Pannella, Emma Bonino y Valeria Ferro a los presidentes de la Cámara y del Senado y al garante editorial, Giuseppe Santaniello, en los primeros 15 días de campaña electoral para el Parlamento europeo, la RAI ha marginado de los telediarios a los partidos pequeños. Reprimendas también para las redes Fininvest: »Es grave que, en esta situación hayan escogido no poner a disposición de los ciudadanos espacios de servicio público . El más generoso con los Reformadores de Pannella ha sido Studio Aperto de Paolo Liguori, en Italia 1: ocho minutos. Siguen el Tg4 con 3 minutos y el Tg3 con un minuto y 7 segundos. Raitre ha concedido dos participaciones en el programa »Milano, Italia y Canale 5 ha ofrecido a Pannella una presencia en el progama »Maurizio Costanzo show . Ni tan siq
uiera han sido mencionados en los demás programas de las redes Rai. Y los demás? Totalmente oscuros Verdes, La Rete, Ad (Alleanza Democratica) y PSDI (Partido socialdemócrata italiano. En alza Rifondazione Comunista.
N.d.T.
(1) TANGENTOPOLI . La polis de los sobornos, de las comisiones ilegales. Nombre con el que se conoce a la Italia actual.
(2) MESAS . Mesas que los radicales ponen por las calles para la recogida de firmas. Cabe recordar que los radicales han sido promotores de gran número de referéndums. Y que en Italia éstos para ser populares necesitan estar avalados por 500.000 firmas cada una de ellas compulsada por un notario. Tras la recogida de firmas, el Tribunal de Casación examina la validez de las mismas (es decir que cabe prever un margen de seguridad de otras 200.000 firmas). Después el Tribunal examina la validez de las peticiones referendarias.
(3) BERLUSCONI BERLUSCONI SILVIO (Milán 1936) constructor, propietario de una cadena italiana de supermercados llamada "Standa", la editorial "Arnaldo Mondadori Editori", primer grupo editorial y de publicación de periódicos y revistas en Italia, dueño asimismo del equipo de fútbol "Milan" y de la televisión privada italiana Canale 5 y de la española Tele 5. Hombre de gran influencia en el panorama político-económico italiano. Actual Presidente del Gobierno italiano.
(4) ITALIETTA . La Italia de pacotilla.