Filippo di RobilantSUMARIO: Informe en el Congreso del Partido Radical, celebrado en Roma, en 1995. Se deplora que el partido no haya sabido, o podido, poner en marcha una campaña seria. Define el SIDA como problema sanitario condicionado por comportamientos sociales, por la discriminación, etc. Es necesario guardarse de las actitudes catastrofistas del "no hay nada que hacer", en las que los gobiernos suelen caer. Indica, por último, cuáles son los parámetros válidos para una seria campaña "política" sobre el SIDA y las pandemias en general.
En este mi breve informe sobre el SIDA quisiera tocar algunos puntos, empezando por expresar mi desazón por el hecho de que la postura del PR ante el SIDA y las pandemias en general no haya cambiado y no haya pasado de ser una postura, sin desarrollarse en una campaña de movilización política, con una agenda propia, que, a pesar de todo, podía haberse "inventado", pisando los talones a algunas fechas institucionales de envergadura. Los motivos de esta situación son muchos, pero básicamente, el motivo de fondo, que a menudo repetimos, es que para actuar en política no es suficiente tener ideas innovadoras sino que hacen falta recursos, tanto humanos como financieros. Y cuando no los hay es necesario tomar decisiones distintas, y establecer prioridades, aunque sea "otras".
Por ello, cabe decir inmediatamente que el abismo entre la pandemia del SIDA y el nivel y la intensidad de nuestra respuesta está creciendo vertiginosamente, mientras que se acentúan progresivamente la vulnerabilidad personal y colectiva al virus del VIH. El SIDA es un problema sanitario inextricable del comportamiento individual y colectivo, fuertemente influenciado por las tendencias sociales en sentido amplio y por la discriminación en sentido menos amplio. Desde este punto de vista, el SIDA no tiene nada de original sino que entra en la normalidad de las grandes emergencias sanitarias. Por ello hemos insistido desde un primer momento en particular en la no discriminación, a todos los niveles, de los seropositivos y en pro de la afirmación de sus derechos. Asimismo, es esencial recordar la importancia de la "tríada de la prevención": información/educación, servicios sanitarios y sociales que funcionen, un medio ambiente que apoye y no que margine. Con este planteamiento, en vez de contar con una visión de
l SIDA como fenómeno autónomo e único en sí, podemos comprender y combatir mejor la pandemia.
Algunos sostienen que el SIDA nos ha puesto más alerta con respecto a los brotes de virus. No es así. Me hubiese gustado que fuese cierto. Por el contrario, otros dicen que hay poco que hacer salvo esperar que la avalancha nos arrolle. Bueno, yo creo que, ante la perspectiva de pandemias inmanentes, esta última actitud (fatalista y renunciataria) es la que ha predominado en las políticas aplicadas hasta el día de hoy por los gobiernos y por las mayores instituciones sanitarias en el mundo.
Es cierto que en los últimos cincuenta años, la Tierra, a nivel medioambiental, ha pasado a ser de veras pequeña como un pañuelo; la atmósfera, los océanos... ya no son infinitos. Y son pocas las personas que se adaptan a la realidad de una Naturaleza que está lejos de ser benigna o, en cualquier caso, una Naturaleza que fatalmente no prefiere en absoluto al ser humano con respecto a otras especies.
Por lo tanto, innegablemente, al PR corresponde el mérito de haber hablado en términos "políticos" de brote de virus y no sólo de SIDA. Por qué hemos querido mirar más allá de la contingencia SIDA? Por ejemplo, porque con respecto a Ebola - el terrible virus mortal que se transmite por vía respiratoria - algunos casos fueron localizados hace años en Africa, pero el virus hasta el momento presente no ha logrado dar el salto cualitativo y convertirse en fenómeno global. El SIDA, por el contrario, sí. Ello nos planteaba una serie de interrogantes: existen estrategias para anticipar, descubrir, y posteriormente prevenir futuras epidemias debidas a nuevos virus o a la reaparición de viejos virus? Somos capaces de inventar contra-medidas para evitar nuevos azotes? Está previsto un cuadro jurídico-institucional a aplicar a escala global para los virus, los cuales por definición y en potencia, no conocen límites ni de tiempo ni de espacio? Estas son algunas de las preguntas que, a partir de la Asamblea de Sofía,
nos hemos planteado.
En Sofía hicimos una propuesta, que no se circunscribía a límites de fronteras nacionales, sino que era una propuesta transnacional: puesto que el SIDA ha sido definido como un problema sanitario global, sólo una movilización global es concebible para hacerle frente. Por lo tanto, hemos proporcionado no sólo una visión política global sino, concretamente, una propuesta para construir un cuadro jurídico-constitucional coherente, a través de la creación de un instrumento multilateral democrático, es decir una Convención de las Naciones Unidas, cuyos contenidos hemos trazado y que hallaréis en el exhaustivo informe de la Secretaría.
Concluyendo y resumiendo, en el caso de las pandemias, tanto ayer como hoy, cabe tomar nota de que: a) no existen definiciones o clasificaciones oficiales para las contingencias epidémicas;
b) las respuestas a las emergencias se efectúan caso por caso;
c) no existe un procedimiento oficial para determinar qué organización u organizaciones, a nivel internacional tienen que asumir la responsabilidad administrativa, técnica y financiera, por no hablar de responsabilidad política.
d) la ausencia de una red de comunicación bien definida impide una respuesta eficaz por parte de las distintas instituciones internacionales.
Tal y como denunciamos claramente en Sofía, la OMS, a pesar de reconocerle un papel de primera línea, no es capaz por sí sola de hacer frente a las emergencias. Con un presupuesto anual de 250 millones de dólares no podría ni tan siquiera gobernar un hospital de una ciudad media, «qué va a poder ante los más de 160 países miembros con miles de millones de personas! Por supuesto, esta propuesta, al igual que otras muchas propuestas radicales del pasado, ha chocado con intereses creados, con burocracias organizadas...
Pero, yo invito a los dirigentes del PR que surjan de este Congreso a reanudar esta batalla, y reimpulsarla políticamente. Es necesario actuar, y unirnos a todos aquellos que pretenden combatir contra la que se ha dado en llamar "conservación de la catástrofe" que es en lo que se ha convertido la lucha contra el SIDA.