SEDUCCION POR LO PROHIBIDO
Fernando Savater - CAMBIO16, n.1149, 29 noviembre 1993
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De los màs graves problemas que tiene nuestra sociedad, sòlo dos pueden ser directamente resueltos por la autoritad. Y ello por la sencilla razòn de que ambos problemas vienen causados por un abuso de la autoridad en su ejercicio polìtico. El primero es el problema de los objetores de conciencia e insumisos al servicio militar obligatorio, que puede resolverse (y non puede resolverse de ningùn otro modo) convirtiendo el servicio militar en una opciòn profesional como cualquiera de las demàs. El segundo es el el problema de las drogas ilegales, con sus males concomitantes de gangsterismo, adulteraciòn, sobredosis, seducciòn suicida por lo prohibido, etc... que puede resolverse (y non puede resolverse de ningùn otro modo) si dichas sustancias son depenalizadas. El servicio militar obligatorio crearà problemas mientras sea obligatorio, no por ser militar; las drogas ilegales seguiràn siendo un problema insoluble mientras sean ilegales, no por ser drogas.
En nombre del »peligro de las drogas, los gobiernos llevan a cabo desde hace décadas una serie de espectaculares abusos contra los ciudadanos: abusos de control, de propaganda, de penalizaciòn de la intimidad hasta agresiones internacionales de corte bélico. El verdadero "abuso" referido a las drogas es el que cometen quienes las proscriben, no quienes las toman. Por supuesto cuentan con la complicidad de la parte peor informada, màs timorata o màs reaccionaria de la poblaciòn internacional, tanto de derechas como de izquierdas. Son los mismos, por lo general, que con mayor alharaca dicen preocuparse por los males que sufre la juventud descarriada de nuestros dìas, mientras mantienen una legislaciòn que causa màs muertes y desvarìos morales entre los jovenes que cualquier otra disposiciòn social.
Pero todo estos es ya tan sabido que casi da un poco de verguenza seguir repitiéndolo. Lo ùnico que disipa ese azoro es que los causantes del problema no sientan verguenza en seguir repitiendo sus ineptas fòrmulas que no hacen màs que reforzarlo y agravarlo. Quien desee reflexionar sobre este desafio insistente a la democracia liberal puede consultar los espléndidos de Thomas Szasz titulados "Nuestro derecho a las drogas" (Anagrama) y "Droga y ritual" (Fondo de Cultura Econòmica). Son obras que no sòlo afrontan la cuestiòn de las drogas sino consideraciones màs importantes sobre lo que es la libertad y la responsabilidad en la sociedad moderna.