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Conferenza droga
Partito Radicale Alberto - 25 marzo 1994
LA PROHIBICION NO HA LOGRADO PROHIBIR NADA

LA PRENSA (Domingo 13 de febrero de 1994)

Han pasado más de 30 años de la incidencia epidemiológica de las drogas en el mundo. Una conclusión honesta nos conduce a pensar que la prohibici6n no ha logrado prohibir nada. Y la represión, que se ha encarado con ánimo de cortar el dolor de cabeza decapitando, tampoco. La represión ha servido, en cambio, para realimentar el tabú por aquello de la seducción de lo prohibido y, fundamentalmente, para incrementar el precio del producto! Si no existiese represión no existiría el narcotráfico y la compra de la ilegitimidad no llevaría a la corrupción y soborno de tanto funcionario.

De modo que la legalización de las drogas es la nueva respuesta contra el tráfico internacional, el lavado de dinero espúreo y una fórmula seria para evitar muertes que se producen casi siempre por la ingestión de drogas mezcladas con cualquier cosa: en vez de cocaína, polvo de ladrillos y talco. . .

La guerra contra las drogas que declarara Reagan en septiembre de 1982 se libra en los países de la oferta, es decir, los latinoamericanos, y se mantiene una política paternalista en el que la demanda, Estados Unidos. Pero si la guerra fuera honesta y tuviese como premisa la salud pública (y no el destino de los narcodólares), más que guerra a la droga habría que hablar de guerra al motivo, al porqué de las adicciones.

Las verdaderas drogas en la Argentina son el alcohol y el tabaco que están propiciadas y amparados social y legalmente. El alcohol causa más muertes y enferma a más personas que todas las drogas conocidas juntas!

En tiempos en que el estereotipo marca que droga es cocaína, de la marihuana casi no se habla y a los psicotrópicos no se los nombra por razones de arcana índole, creo que se ha sobredimensionado en el país lo atingente a las sustancias alteradoras de la conciencia.

La Argentina no es país de producción y está por verse si es de tránsito (del lavado de dinero tampoco se habló más).

Pero si las cárceles están saturadas de adictos poseedores de drogas, minitraficantes para su propio consumo, suministradores a título gratuito y "mulas", es decir, figuras de decimosexto orden en el crimen organizado, no poseemos traficantes internacionales siquiera de mínima estatura.

En la Argentina el delito de drogas es gobernable mediante los elementos criminalizadores comunes (policía, Justicia, ejecución penal). Pero, obedientes a sugerencias supranacionales, tenemos afectada a la Policía Federal y a las provinciales, la Gendarmería Nacional, la Dirección de Puertos, la Aduana, la Prefectura Naval, comisiones en ambas cámaras del Congreso Nacional y en el orden nacional y la provincia de Buenos Aires, una Secretaría de Estado afectada al tema y, por si esto fuera poco la DEA, una policía paralela de los Estados Unidos. Además se habla de militarizar el control.

Legalizar las drogas es trasformarlas en mercancías, pero no en dar paso al aquelarre. Los países deben decidirlo en un convenio.

Paralelamente se requeriría una seria política para la salud, sin dramatizaciones, en escuelas, universidades, tratando de lograr entre los alumnos líderes positivos.

Entre los efectos secundarios están renaciendo la corrupción, el soborno y el crimen organizado; 2) La policía no se vería abocada, como tampoco la Justicia, al tema, lo que les permitiría abarcar otros, y las cárceles no se saturarían de presos.

Si de salud pública se trata, el alcoholismo y el tabaquismo estarían en primer término, y también el mal de Chagas, la tuberculosis, la meningitis, el cólera y el sida mucho más importantes, en el país, que el dramatizado tema de las drogas.

Se suelen oponer férreamente a la legalización en todo el mundo quienes viven de las drogas aunque luchando en su contra.

Una forma de no perder el empleo.

Elías Neuman

Criminologo, docente de grado y posgrado en la Facultad de Derecho

(UBA)

 
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