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Conferenza droga
Partito Radicale Alberto - 25 marzo 1994
Quién busca legalizar el uso de las drogas?

LA PRENSA (Domingo 13 de febrero de 1994)

Una nueva y espinosa polémica se abre en torno del tratamiento del flagelo, luego que reconocidos intelectuales como Gabriel Garcia Márquez o economistas de la talla de Milton Friedman se pronunciaron por la despenalización del comercio y consumo de estupefacientes.

En nuestro país, el debate, aún incipiente lo encarnan el criminólogo Elias Neuman, con una posición contraria a la represión, y Alberto Lestelle, secretario de Lucha contra el Narcotráfico.

Posiciones excluyentes que LA PRENSA pone a consideración de sus lectores.

A nivel mundial va ganando espacio un debate que algunos califican como fructífero y otros como insoluble. Años atrás pocos pensaban que reconocidos intelectuales y economistas, entre ellos Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Fernando Savater, Milton Friedman y Guy Sorman salieran a defender la despenalización de las drogas.

Hoy, con la polémica instalada, surgen diferentes puntos de vista, afloran intereses personales, sectoriales y conceptos más o menos felices en derredor del tema. En nuestro país, el criminólogo Elías Neuman, es uno de los pocos que ha salido a defender la despenalización, y Alberto Lestelle, secretario de Lucha contra el Narcotráfico, quien fervorosamente ha peleado en contra de ello. (ver recuadros)

Quienes defienden la represión del delito, argumentan que si las drogas fueran legales, un pandemónium se abatiría sobre nuestras sociedades destruyéndolas casi por completo, en tanto, quienes abogan por su libre comercialización, se desgañitan en explicar las bondades de un comercio controlado y sin prohibiciones.

La Prensa pone en consideración de sus lectores, los argumentos de uno y otro sector. Ambos, si de buscar puntos en común se trata, parecen decididos a eliminar el flagelo aunque con métodos bastante disímiles. De la represión y el permisivismo no se escapa con silencio.

En buena hora, un debate profundo se abre paso entre la realidad de pesadumbre que protagonian los Gaviría, los cárteles y las enfermedades adictivas que sostienen la estructura de un comercio de dólares sucios y muerte. De aquí en más, los protagonistas seremos todos...

Realidad particular

En nuestro país, los puntales del debate se comprenden en una realidad particular propia. No tenemos un porcentaje mayúsculo de adictos como ocurre en los Estados Unidos y tampoco somos un país productor de drogas como Colombia. Según la definición oficial, la Argentina es un país de paso de estupefacientes, aunque con un incipiente grado de desarrollo consumista en determinados bolsones a la vera de las rutas utilizada para el tráfico de drogas.

La mayoría de los cargamentos de cocaína, LSD y marihuana decomisados por las fuerzas de seguridad, tienen como destino diversos lugares de Europa según afirman los especialistas del gobierno. Sin embargo, desde la óptica de la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico, la cuestión es no "quedarse dormidos" y mancomunar esfuerzos en la prevención de las adicciones que fomenta el mercado de las drogas.

Para ello, basan su trabajo en dos niveles: en uno, la labor es eminentemente preventiva y tiene como sostén un discurso de índole moral, con el fomento de estructuras familiares consolidadas en el afecto y en la comunicación contenedora del principal grupo de riesgo: los jóvenes. Por el otro, el desarrollo de estructuras represivo policiales acordes con el grado de organizaci6n que tienen los narcotraficantes, haciendo un trabajo de ruptura de redes y de desbaratamiento de bandas proveedoras de gran porte y también menores, entre ellos los consumidores. Aquí es donde el hilo se tensa...

Los disidentes...

Alejado de la complicación económica, se sabe que la relación entre oferta y demanda sostiene un mercado. En la actualidad, el comercio de estupefacientes tiene en los adictos a sus principales consumidores, pero también a sus necesarios pequeños mercaderes. La estructura de las organizaciones que se dedican a la producción y al tráfico de drogas, es piramidal.

El narcotraficante Escobar Gaviría no murió por consumir drogas, sino que la policía colombiana lo ultimó tras una paciente búsqueda, luego de su fuga de la cárcel donde cumplía, en medio de agradables condiciones, una condena dictada por las autoridades. En el tiempo que vivió, plagado de placeres y poder, una gran cantidad de adictos murió por consumir drogas ilegales adulteradas, y otra considerable cantidad de ellos purgó cárcel por el delito de tenencia.

El mismo Lestelle, secretario de Lucha contra el Narcotráfico, es coautor de la ley que en nuestro país penaliza la tenencia de drogas para su comercialización o pasaje, aunque no el consumo personal privado, ya que para el Estado, el adicto es un enfermo que debe tener la oportunidad de reinsertarse en la sociedad.

Sin embargo, no queda claro de esa norma, cuál es el consumo personal y cuál no. Por lo que se entiende que quien tenga en su poder más de un par de gramos de droga, es punible por tenencia para la comercialización o pasaje a otros adictos. Esto lo determina un juez y da la sensación que el hilo se corta por lo más delgado.

El tema por lo complejo, se torna terreno propicio para que la subjetividad de los actores entre en juego permanente. Desde los despachos oficiales se puede mostrar que la represión y el decomiso de estupefacientes fue "in crescendo" y esto debilita el mercado, lo mismo que la cantidad de consumidores revendedores detenido. Todo esto sumado a campañas de prevención ("Sol sin Drogas", por ejemplo), en el marco de la lucha contra la cultura de la adicción.

Desde el otro lado, desde el campo de los disidentes, en cambio, las argumentaciones pueden demostrar lo contrario. Fundamentalmente desde la teoría, pues en la práctica son pocas las situaciones o los países en que se legalizó la droga (Holanda e Inglaterra)

BIanquear el tema?

El 6 de diciembre de 1993, la revista española "Cambio 16" publicó un manifiesto a favor de la legalización de las drogas, redactado por el premio Nobel de literatura, Gabriel García Márquez y firmado entre otros, por Carlos Fuentes, Fernando Savater, Joan Manuel Serrat, Pilar Miró, Manuel Vázquez Montalbán y un grupo de profesores, políticos y periodistas.

"La prohibición ha hecho más atractivo y fructífero el negocio de la droga y fomenta la criminalidad y la corrupción en todos los niveles", abre el documento, para agregar luego que "la polémica no debería ser entre guerra y libertad sino centrarse en los diversos modos posibles de administar la legalización", entre otras consideraciones.

Como se ve, por ahora las posiciones son excluyentes y el acuerdo parece lejano, pero el tema sacude ya las conciencias de quienes tienen que dar soluciones al problema en nuestro país y en el mundo.

Roberto Caballero

 
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