Martes 26 de septiembre de 1995Emma Bonino, Caperucita y los lobos de las guerras
Me gusta es quimera, esa mujer chiquitita y grande a la vez: la agudeza de su mirada, los surcos de su frente, las comisuras de su boca apuntando en dirección celestial, al contratio del hilo que la descolgó al barco burocrático y bruseliano. Parecía Pinito del Oro. No en vano es de Bra, donde tienen fama de bravos, y doctora en Lenguas y Lenguados, por lo que puede emitir señales de auxilio para las gentes de la mar, cuya economía está también suspendida de un pénculo angustioso.
Tiene el temple acerado de las hormiguitas laboriosas y le aburren las cigarras de escritorio. Por eso coge su cestita, se disfraza de Caperucita Roja y Radical y, sin cantar el "laralá larita", sale a enfrentarse con los lobos de las guerras.
Como por ejemplo con Brian Tobin, con su hacha de leñador, su casita en Canadá, y el pececito colgado de una de sus orejeas de lobo feroz. «Una mierda tan grande como tu país, para tí, Brian!
También acaba de visitar a Hassan II, que domina el árabe y el latín: Madame Bonino, se acabaron la duras y empezaron las maduras (en Marruecos, a estas alturas del año, ya todo está maduro: dátiles, higos, hachises, vientres. Lo de las duras, como el moro es tan mentiroso, no me lo creo, a no ser que Gallup haga una encuesta en sus harenes, porque la dicta sigue dura, como siempre). Realmente el fruto positivo de esta gestión me huele a chamusquina. Ya verán como el moro no se aviene ni nos deja ir a la montaña. Según la Ley de Mahoma, el caladero es del que llegue primero y ellos están al lado.
El día lunes, dos de octubre, Emma viene a Santiago de Compostela para presidir el Consejo Europeo de Pesca, cargada de méritos, valores y valías bien acreditados (y no como en la mili, donde se presuponen). Ella, que es como el forcado que va de primero en la fila, menuda y ligera, pero sabedora de quites, a pesar de que las italianas son bastante trapalleiras, huele a excepción. Ojalá que no se malogre su gestión. A ver que nos dice. Después es capaz de emprender el regreso de su camino jacobeo, metiéndose en el Atlántico descalza, como Alfonsina Estormi. El ministro de Pesca, Sr. Atienza, puede ser que no venga hasta la próxima primavera, cuando se levante la veda del salmón en el río Eo. Total, para qué?
Galicia lleva siglos preñada de mar: unos por oficio, otros por afición, otros por amor y si la flota sigue chalaneando en tierra, el índice de natalidad nos hará empatar demográficamente con los chinos. "Barca deitada, na area, non dá pra viver, non dá, EMMIÑA". (Lancia sulla sabbia, non dá per vívere).
PACO RODESCA